No sabes cómo se siente la extrañeza de este horario sin ti, deambular en mi propia casa sintiendo escalofrío en esta soledad de habitaciones y rincones donde busco no sé qué y hago cosas para nada, creo verte en el corredor, jugando a escapar de mí entre las puertas, voy tras tu rastro, el inconfundible estrépito de tus pisadas, tu cabello flota, tu aroma es evidente, estas aquí pero no sé cómo, y cuando creo tomarte del brazo, desapareces mientras parpadeo, he perdido tu rastro y la luz de la habitación de pronto se apaga, me aflijo en un pozo hecho de mis manos, estoy desesperado sin poder decidir, la noche parece difusa entre ayer y ahora, oigo tus palabras, las mismas que se repiten en mis pensamientos, desde algún lugar mencionas mi nombre y no es más que el eco del recuerdo de las noches que pasamos juntos en el seccional, abrazados, ambos traslucidos en óleo por la ventana, como si fuera el último momento de nuestras vidas y yo amándote como si de ese acto dependiera toda mi existencia, me sujetará tan fuerte y con tanto afecto para no caer en un precipicio de distancia y desilusiones...
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