sábado, septiembre 17, 2016

COMENZAMOS EN 10 y terminamos en 0

Me rio de todo y empiezo a contar. Es la decadencia de la usanza lo que me tiene retraído. No logro avanzar si antes no me fijo en muestras sucesivas de lo que muy probablemente será cuando el agrado haya pasado. Modos de charlar, variedad para convocarnos, expresiones en el puente, entusiasmo bajo el sol, las compañías superficiales por los laberintos de mall’s, por calles peatonales y senderos lejanos donde pisamos sobre piedras y también sobre adoquines de concreto, el elogio de que somos, seres revestidos de modernidad acomodando el patrimonio de años que pasan y pasan, que frecuentamos y frecuentamos con cada vez menos entusiasmo y asombro, sin reglas básicas, con olvido, eso sí, sombras transeúntes que apenas si se perciben, sin la tradicional imagen en medio del pasaje ni alrededor de las bancas que por ahora también han sido revestidas para actuar como ayer en la comodidad de hoy. 
No creo en todo esto, pero hago todo lo posible por ser ese que dejamos en la ciudad que amamos de los recuerdos. Lo que sucede es con incredulidad, de todos modos vamos a preferir no tocar lo que parece quebrantarse al experimentar un pasacalle imaginario, vamos en adyacente, por donde siempre, por lo que valemos ahora, escalones abajo, en la parte sectaria que ya se ha hecho popular, de ambulantes y vendedores de ingenio para subsistir, ya no nos asombra, es más la rebeldía se ha hecho amor sin punzada de objeto, lo hacemos por dar, en sentimientos excesivos sin nada abstracto de por medio, solo dar, levantarse del asiento y ceder cuando la calle sigue inundándose de asco y el estruendo parece allanar para el Apocalipsis, por eso resistencia, a dormir mientras llegamos y rescindir sensaciones hasta que se apague la luz y caiga nuevamente la cuenta de otro día menos en un espacio convertido en prisión, que es todo para mí como para cualquiera, pero que dedico menos cada hora que pasa.

martes, agosto 23, 2016

LIBRO DEL DESASOSIEGO (Pessoa, Fernando)

Nací en un tiempo en el que la mayoría de los jóvenes habían dejado de creer en Dios, por la misma razón que sus mayores habían creído en Él, sin saber por qué. Siendo así, y dado que el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente y no porque piensa, la mayoría de estos jóvenes eligió la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen y no ven sólo la multitud de la que forman parte, sino también los grandes espacios que hay a sus costados. Por eso, ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca la Humanidad. Consideré que Dios, si bien improbable, podría ser y en consecuencia, también ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica cuyo significado se limita a la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.

De tal manera, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me ubiqué, como alguna otra gente marginal, a esa distancia de todo a la que vulgarmente se llama Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón si pudiese pensar, se detendría.A quien como yo no sabe, viviendo, tener vida, ¿Qué le resta sino, como mis pocos pares, la renuncia como actitud y la contemplación como destino? No sabiendo que es la vida religiosa, incapaces de saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tampoco tener fe en esa abstracción llamada Hombre, ni sabiendo qué hacer con ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo para tener alma, la contemplación estética de la vida.

Fernando Pessoa

miércoles, enero 20, 2016

CAZANOVEL

CALOR COMO FUEGO; SUDOR COMO SANGRE Y MI PATRIMONIO DE HIELO

Cuanto tiempo sin nada que decir, todo lo contrario, quizá tenía mucho que decir y simplemente estuve reprimiendo todo mi sentir, impidiendo en mi cabeza el elaborar pensamientos y deducciones prolongadas de ese inacabable mundo imaginario que solía desembocar en este blog.
La literatura es una corriente constante en mi vida, jamás dejaré de leer, es algo que defiendo a costa de cualquier otra responsabilidad doméstica que sinceramente no me importa. Jamás dejaré de pensar una crítica o crear algún prototipo de combinación emocional y ocurrente que se vaya entrelazando mientras realizó una actividad y comparto la compañía de alguien. Jamás dejaré de conocer más y más, de buscar historias, culturas, horizontes muy lejanos donde la literatura se esconde en callecitas y rincones urbanos tan semejantes como los que encuentro cuando voy completamente solo, emulando los pasos y reflexiones de hombres como yo, que se expresan en otros idiomas, creen en alguien distinto, visten extravagantes pero que sienten lo mismo al ver y tocar, al escuchar y percibir ese universo traslucido en otro tan patético y en otro tan superficial como el actual.
Me guiaré otra vez de las pinturas, me inspiraré al atender y guardaré tranquilo las ganas inmensas por declararle mis opiniones ya sea a alguien reconocido u otro completamente anónimo.

sábado, enero 16, 2016

ZOILA VEGA SALVATIERRA Y LA NOVELA: LAS SAUCEDO

Por: Abel Rubio Loayza

Después de María Nieves y Bustamante, autora de Jorge el hijo del pueblo, se encuentra Zoila Vega Salvatierra (Arequipa, 1973); autora de Cápac Cocha, primer Premio de novela corta «Julio Ramón Ribeyro» en Lima (2006), Acuarelas (2009); actualmente es profesora de violín e investigación musical en la Escuela de Artes de la Universidad San Agustín; es digna representante de la mujer arequipeña por la escritura estética que conlleva la tradición de la novela en el siglo XXI.
Los Saucedo, familia de abolengo arequipeña; don Ignacio padre, estaba ahorcado por las deudas y desea fervientemente casar a su hija Josefa con el licenciado Antonio Jiménez de Higuereta, para liberarse, en parte, por el engaño que había creado en desmedro de su hija.
Un día se hace presente en la casa de los Sauceda, la chola Rosario, para increparle una deuda a don Ignacio. Ella, recia mujer, dueña de un tambo en las afueras de la ciudad, llamado « El cántaro de Huacaycholo». Don Ignacio le arroja un puñado de monedas y le pide que se retire.
La segunda hija de Saucedo, María del Socorro, chiquilla, quien se había enamorado de Pablo Preciado, poeta que le daba clases de música, oratoria, caligrafía, etcétera.
Doña Francisca Canta, tuvo relaciones años ha con don Ignacio Saucedo y en la cual tuvo una hija (natural) llamada Rosario; él, mujeriego, asiduo cliente del «El cántaro», lugar poco alejado de la ciudad, cercano al poblado de Chiguata.
El Visitador Real, don José Antonio de Areche; el recaudador de la alcabala, Juan Bautista Pando, quien haría respetar el Quinto Real que significaba « pagar la quinta parte de las exiguas mineras».
Enrique Ibáñez de la Fuente, hombre de poderosas relaciones, se había codeado con la sociedad de Madrid, Londres, París. Por ser hombre de honor fue invitado a la mansión de los Sucedo. Este personaje jugaría un papel importante frente a los abusos de Pando; llegaría de Lima después de la Navidad, para cobrar los impuestos en nombre de la ley. Empezó su labor en el pueblo aledaño de Tiabaya.
Faltaba tres días para terminar el año de 1779, don Baltazar de Semahnat, se alistó para ir a Tiabaya a censar a indios, zambos y mestizos del lugar. El corregidor se hospedó frente a la plaza central. Parafón, su secretario, le avisó que habían puesto un pasquín en la iglesia. En esa época los pasquines se enviaban para lanzar advertencias ridiculizantes a los rivales. Vio que hombres armados lo esperaban en la plaza para hacerse justicia. Tuvo que refugiarse en Arequipa. Con tan motivo aparecieron papeles similares en la Catedral y en varios lugares; se habían extendido los pasquines por Cayma, la Chimba y Characato.
María del Socorro preguntó a Pablo Preciado ¿que era un pasquín?, le respondió que era « la voz de la libertad». En 1789 solía hablar el pueblo con firmeza mediante ellos, que era el único instrumento válido para manifestarse. Debemos añadir a propósito, que los arequipeños: « Son tozudos y difíciles de contentar. Cuando quiere hacer algo, lo hace antes que se le pida, pero cuando no quieren, se movilizan como mulas, no son obedientes sino arrogantes y tienen la maldita costumbre de protestar por todo».
Una tarde en el Golpe de Agua don Francisco de Alcántara de Sigüenza y su hermana doña Eufrasia, le advertían a Josefa que don Saucedo había transgredido su herencia, por eso quería casarla con el licenciado Higuereta.
Un día de tantos llegó Rosario a la casa Saucedo llevando consigo un pasquín. Lo había arrancado de la capilla de San Antonio, quien lo puso era nada menos que Matías Corrales, marido de Rosario. La revolución había comenzado con ellas: Rosario, Josefa y Matías Corrales; pero el poeta Preciado era el autor de los pasquines.
La asonada no se dejó esperar; empezó cerca de las diez de la noche, Josefa dormía; se levantó, sintió en la calle una llamarada de voces extrañas que decían «iViva el rey, muera el mal gobierno!». Don Ignacio dijo a su familia, voy a terminar esto de una buena vez, y salió; después de dar una vuelta, doña Juana le siguió cautelosamente y al ver a su marido envuelto en un manto de sangre; Josefa reconoció a su padre por las espuelas y el traje de milicia, quien fue hallado con el cráneo aplastado por un sillar.
En el pasaje Santa Rosa, Matías y sus hombres tenían algunos mosquetes, pero el arsenal eran picos y palas de faena. Rosario con las otras mujeres, se encontraban repartiendo chicha para asir la moral de los alzados. El resultado fue diecisiete arrestados y treinta y siete muertos. Al amanecer Arequipa fumaba la paz, había desistido de seguir en la brega. A la salida del sol, los cadáveres fueron colgados en la plaza para escarmiento de la chusma.
Llegaron a saber que Matías y su mujer se hallaban en Brasil trabajando en alguna mina de diamantes, y no se supo más de ellos.

Pablo Preciado, encontrándose aislado en una celda, fue enviado a la mazmorra del Real Felipe en el Callao, por ser intelectual de los pasquines. Enrique Ibáñez se perdió por dos años. Estuvo en Lima pagando a abogados, valiéndose de gente influyente para sacarlo de la cárcel a su amigo Preciado. Josefa se encontraba enamorada de Ibáñez. Se tomaron de las manos y fueron a saborear el famoso chocolate que maese Carbajo preparaba. Es el final de la novela de 457 páginas.

lunes, noviembre 30, 2015

PESSOA en PERSONA

Ha pasado mucho tiempo…
Bernardo Soares está sentado en una silla contemplando todo lo que existe en esa habitación del edificio “Mensagem”. Esta al pie de la cama, a veces erguido, a veces tumbado y otras veces conservando un silencio eterno, esperando por alguien inadvertido —posiblemente como yo— a que lo levante de esa cama siniestra donde parece guarnecida la derrota de su cuerpo, o de todos los cuerpos que han pasado por esa comodidad fatal antes del año de la muerte; porque es imposible seguir maquinando ante el desasosiego que provoca este vertiginoso proceder de las horas.
Alberto Caeiro puede estar ahí muchos días y yo puedo pasar delante de él sin siquiera verlo. No lo ignoro, tampoco estoy disgustado con su actitud, simplemente no he querido mencionarle asunto alguno, ya sea político, social y menos de lo que piensa la gente para dejarse llevar; no obstante he tenido vergüenza de mi sequedad para delirar en abstracto sin la mención de palabra fuera de día o por la noche, cuando Álvaro de Campos se levanta de esa silla y deambula en direcciones fantasmales probando su percepción en el espiral de superficies y objetos mientras me observa de cerca, como acercando el lente por el rastro de mi respiración enfermiza y desparece una vez más ante la evidencia tangible de un poema firmado a la hora del diablo y en caída libre hasta ese baúl maldito.
No tiene por qué decir cómo se siente en tanto espera su oportunidad para describir quién es verdad; su fijación es un total desconcierto, sin embargo percibo absoluta confianza en el punto final de su voz, no se quebranta jamás y entiende que yo lo escucho atento con un silencio que vierto en un río sombrío sin caudal.
Ricardo Reis escribe odas al claroscuro, sobre ninguna superficie visible, no tiene palabras densas que yo pueda imaginar, pero me estalla la cabeza por la inquietud de saber cómo se crea un universo dentro de otro. Ahora está nuevamente sentado y nuevamente de pie, pero no desea irse porque en esta habitación, en el centro mismo de Lisboa, la experiencia de existir a partir de nada es una proeza de fantasías entre los tantos laberintos de rincones y calles perfectamente ideadas para un hombre que necesita dividirse en muchos.

Sé despertarme antes que el resplandor del amanecer me alcance, Fernando Pessoa sigue escribiendo ahora junto a la ventana, desde allí puede ver, sentir y escucharlo todo, no se inmuta por el tiempo, sabe que cualquier época provocará el mismo drama en el hombre, cada cierto instante es un aforismo en desenlace, y lo dice muy discreto en una carta dedicada a Ofelia, en otra página que llama tabaquería, en otra de un banquero anarquista, en otra del marinero en la playa del gran océano, donde el poeta filosofo es del tamaño de lo que ve.

lunes, noviembre 16, 2015

Interlude: LLOVERÁ SIN INOVACIONES

Las aves se filtran por la sombra, el hombre se filtra por la derecha y las casas contemplan alrededor. El paisaje no tiene sentido, tiene sentido que nada cambiará en muchos años porque no somos capaces de creer que también podemos hacer que llueva.

lunes, agosto 24, 2015

EN EL TRAYECTO DE LA CONSTANCIA DE HACER Y PENSAR

Suena la alarma, son las 5 am., no puedo levantarme, quiero dormir un poco más, pero un temblor me pone de pie de inmediato, soy muy nervioso para quedarme recostado y esperar a que todo pase. Ya listo, todavía no puedo abrir bien los ojos, me pesa el cuerpo, las pesadillas a diario son un tedio agotador que ya no sé como solucionar. Antes de salir quiero dormir un poco más, lo necesito, abro la puerta de la sala y me recuesto en el sillón, descanso y a los pocos minutos duermo y ronco, lo siento como si me viera hacerlo, es tan consciente y ridículo a la vez que me levanto de un brinco, salgo raudo, junto la puerta de la sala con el tapiz, saco mi bicicleta de entre otras que están apoyadas a la pared, apago la luz de garaje y ya no hay marcha atrás, todo queda oscuro y yo tengo que hacer lo que no podré dejar de hacer si quiero mantenerme bien, correr, ejercitar el cuerpo, exigir mi voluntad, despertar todos mis sentidos antes que el sol me encuentre aceptando el peso de la rutina tal y como es, y dejarme al corriente de todas las consecuencias sedentarias. En el complejo deportivo, mi espacio de ejercicio se ha convertido en un recorrido introvertido, es una propiedad tan espaciosa a lo ancho y a lo alto, con el frío nocturno que me agrada respirar y como envuelve mi rostro. A veces como hoy que despierto a medias, corro con desesperación y no quiero ceder al descanso, no hay tregua, me agito pero me resisto e intento desplegar toda mi fuerza y rapidez, bajo, subo, me aliento a seguir a pesar de los inconvenientes al respirar el aire frío. Finalmente he cumplido, es lunes y quiero que sea diferente, me siento diferente y muy motivado a conquistar este mundo que desea doblegarme para ceder a todo lo que veo a diario y que jamás voy a aceptar como destino. 
No se si todo sucede en mi cabeza, a diario es lidiar, mi cuerpo obedece sin replicar, el dolor y la costumbre ya no importan, mis pretensiones de algo mejor en un momento incierto gobiernan la síntesis de lo que hago, corro, leo, pienso mucho, experimento diálogos y comportamientos que me desvíen en algo singular y me mantengan con los ojos fijos en el constante círculo de hechos que para todos pasan desapercibidos. 
Mi libertad no la cambiaría por nada.

viernes, agosto 21, 2015

El MITO QUE SOMOS, DE ALBERTO VEGA HERRERA


Por: Abel Rubio Loayza

Nació en Arequipa en 1932. Ha publicado Tierra interna (1956), Palabra natal (1960), La arena del tiempo (1965), Poesía (1970, 2002) y El Mito que somos (2015). En cada poemario se entrega de lleno a sí mismo, con el verbo unificado que purifica su experiencia estética, la que se afianza en el libro que informamos de conformidad con la tradición literaria peruana.

El motivo que lleva el texto encierra una variedad de propósitos y experiencias que van desde El arte poética a Las hetairas de Safo en parangón con la ciencia literaria y el autoconocimiento crítico que posee la poética de Alberto Vega en correspondencia con la secuencia estética, donde el poeta circunscribe las características valorativas del significante; de esta manera asistimos a su Arte poética, que argumenta: «el borrador/ del poema/ viene dentro/ en los genes», «Los poemas perfectos no existen/ porque la Poesía/ es impredecible/ No se sabe el rumbo exacto/ de lo llamamos inspiración». En El mito que somos: «Pero más que este poema/ hijo del ocio/ creador del mundo/ y autor secreto/ del enigma que es el hombre», « de ti solo queda/ el altar/ y no precisamente/ para desposarte». En Museo: «No existen dioses/ que no bajan a la Tierra/ a enmendar su perfección/ con un poco / de flaqueza humana». De Epílogo: « ¿lo que eres/ no interesa/ sino/ lo que los demás/ creen que eres». Vocatio ad cenam: « Por azar llegamos/ a este mundo/ y solo por suerte/ existimos todavía». El mar/ la mar: « el poema que hago a diario / como mi vida y mi muerte/ me corroe a cada instante/ como tú desgastas los peñascos». Tour: « Todo el museo de Luvre/ no puede con la risa/ de la Mona Lisa». Elogio de Santa Catalina: «Si hay un sitio / en el universo / donde Dios se animara/ a existir/ ese sería Santa Catalina». El Beso: « Y sobre todo tener bien puestos/los cinco sentidos en esta serenata/ que suele ser la carne», « Una blusa blanca de punto/esculpiéndole el busto/ponía el cielo a sus pies», « Hasta tus prendas íntimas/ eran de hilo negro/bordándome sobre tu sexo/le pena más excitante». Las hetairas de Safo: «El amor/es nuestras patria/ de que fuimos expulsadas», « yo me embriago/de ti/ para olvidar/ que debo recordarte», « Mi olvido te añora/ y sobre él/ te escribo/ este poema/ que nunca leerás/ como jamás/nos volveremos a tocar», « una mano en la cadera/ la otra tocándote/ el cabello/ que el viento acaba de agitar/ sobre tu frente/ ceñida de guirnaldas».

Es, pues, el fenómeno del mito el que nos conduce a situaciones muy profundas de la naturaleza humana; se encuentra profusamente disperso en los peldaños de nuestros actos o creencias; sin embargo, se suele emplear esta voz con demasiada irreflexión, esto es, con un vago sentido de perfección, sin considerar que es lo opuesto a lo razón y a realidad segmentada. Al mito no pretendamos asirlo como algo definitivo a ultranza; su esencia es algo inefable e incomprensible desde luego, por consiguiente, su identidad es muy confusa; le permite adaptarse a cualquier terreno o circunstancia como el magnífico grafotexto de Alberto Vega, El Mito que somos, que testimonia con su verbo el traslado de una serie de circunstancias específicas de su yo poético, y profundiza toda una gama de posibilidades estéticas que impresionan desde la primera página.



Nos suscribimos a él, por ser Alberto Vega uno de los poetas más completos de su estirpe en el continente, lo que nos lleva a una identificación a través de la lectura del libro, cual es, saborear su magnífico quehacer in perpetuum, pues su palabra otorga dimensiones inauditas en el espíritu del hombre humano que, según Umberto Eco, sería específicamente la lectura de una persona modelo y no, por supuesto, la del lector netamente empírico.

jueves, mayo 07, 2015

VLADIMIR MAYAKOVSKI: LA FLAUTA ESPINAZO Y OTROS POEMAS

3
Olvidaré año, día, fecha.
Me encerraré a solas con este papel.
¡Nace con sufrimiento de palabras lúcidas,
magia más que humana!
Hoy llegué de visita;
sentí
algo mal en la casa.
Y qué ocultabas en tu vestido de seda.
Olor a incienso en el aire.
-¿Contenta?
Tú, fría:
-Mucho.
El muro de la razón turbada se derrumba,
y yo, ardiendo en fiebre, acumulando angustia.
Escucha,
da igual:
no ocultarás un cadáver
-¡atroz palabra, lava en la cabeza!-
Da igual:
cada músculo tuyo
como por una bocina
lo clama:
¡muerta, muerta, muerta!
No;
contesta.
¡No mientas!
(¿Cómo irme así?)
los agujeros de dos tumbas
abren los ojos en tu rostro.
Las tumbas se ahondan.
No llega allí la luz.
Sin duda
caeré desde el andamio de los días.
He tendido mi alma como una soga sobre el
/precipicio,
con malabarismos de palabras me he
/columpiado en ella…

miércoles, marzo 25, 2015

Interlude. BENDICIÓN ORIGINAL


No tuve necesidad de abocarme a una actividad en específico,
no tuve inquietud por creer en un dios,
no lloré por alguien puesto que no albergo recuerdos a mi alrededor, 
no sufro por ilusiones que al proyectarse resultan contraproducentes,
no espero nada a cambio porque jamás hice un favor.
Tengo varios nombres, no obstante me daría lo mismo no tenerlos,
no deseo amar o lo que es lo mismo no me interesa expresar;
la vida transcurre y yo transcurro en su misma trayectoria,
he aprendido que seguir el camino del día siguiente es relativo
porque nacer y morir se originan en la misma oscuridad.

lunes, marzo 23, 2015

MÚSICA [implícito]

La música inventa un paralelo,
los elementos sobresalen en cuestión de milésimas
me divido del núcleo ensordecedor que lo cuestiona todo.
Quiero ser una isla y seguir en una dimensión de perspectivas por encima del cero.
La hora no avanza,
mi rostro se resiste a expresar,
mi cuerpo es un constante trémulo de emociones, movimientos…
Quiero ser el mismo
con el tiempo en retroceso
recobrando el ritmo alternativo de Roots, del Dub, del Lounge, del Punk, del Trip Hop;
y por qué no,
del Cancionero de Sillar. 

sábado, marzo 07, 2015

DEVORAR EL MUNDO

Un cuarto para la medianoche y la neblina obstruye en cualquier dirección la visión de las calles que me vieron crecer, el sentido para huir y el camino de vuelta a la casa de los sueños.

Lo que deseo es liberarme, pasos fuera de mi hogar, olvidar la infancia, ignorar los objetos que nunca tuvieron valor, salir, escapar, desenvolverme. No sé porque lo hago, es un impulso —como caer— alguien me motivó, me lo decía al unísono y sin embargo lo desconozco. Tengo puesta una vestimenta corriente que no abriga pero me tiene ligero, es lo que menos importa cuando sigo avanzando y me abro paso en la espesura turbia de esta noche inusual. Necesito saldar cuentas con quienes se atraviesen en mi camino e intenten decirme un no. Sigo sin rumbo, quizá dando vueltas, girando en la incertidumbre, con una extraña iluminación a mí alrededor que me señala a cada instante; maldigo esa luz, maldigo el protagonismo persuasivo y la característica de mi percepción en un relieve agresivo de formas y trasgresiones abismales, con esta imposibilidad de ver a unos cuantos metros de distancia.

Grito:

¡Son unos cobardes de la intemperie, reflejos de otros que rehúyen al clima, destructores  del creador, indiferentes del hombre, egocéntricos de su insignificancia, críticos sin experiencias, prometedores abreviados en un impulso, pusilánimes del cambio, melancólicos en su laberinto cómodo, conformistas de la rutina, causantes de ocio, pesimistas por frustración propia, competitivos del sarcasmo e ironía, opositores del sinsentido, de la espontaneidad! Solo quieren sentirse bien con las puertas cerradas y la vida negada de aire, con su existencia agotada de quehaceres reiterados cada día y mediocridad de servirse en su refugio dúctil que conserve todas sus represiones.

No le tengo miedo a nada y esta neblina tampoco es un escenario anónimo para despotricar las vergüenzas personales de seres comunes acongojados en sus secretismos humanos, en sus vicios para seguir asumiendo y, acobardándose ante los tenues fenómenos naturales que trascurren de noche y se disipan de día, como las aspiraciones de ser ese alguien que nos perturba en la decadencia y nos alienta de ilusiones cuando el poder significa dinero.

Nuestras posibilidades son inmediatas, nuestro ímpetu es un destello en un mar negro y pesimista, la juventud es un cheque en blanco emitido por un desconocido, una figura retórica, una cuestión emocional de errores y cojudeces que nos gratifican expresarlas, alardear, presumir con la intención de alimentar nuestra propia creencia virtual de que seremos diferentes, eternos y grandiosos, más que cualquier otro y en condiciones diversas, tirados en la suavidad, bramando en el calor, imaginando ese fin de semana, la persona perfecta y el objeto complementario que nos haga felices por un momento, pero también míseros en los anhelos protectores, hasta encasillarnos en definitiva a este mundo apretujado, que quiero devorar a patadas y esparcir con desgarro a la intemperie, con ganas absurdas de sacudirme el calor corporal y enfermarme ante el temor de revelar descarnado todo lo que importa de esta sociedad que no debería importarme un carajo, porque finalmente es recíproca la indiferencia en la claridad bajo el sol todopoderoso y en medio de esta neblina que me velará hasta el amanecer, cuando por fin el sol de las 7 a.m., se lleve el total de inquietudes de cada rostro, en la destartalada movilidad de siempre, con destino al automatismo habitual de apenas existir en el vicio cíclico de espera a que todo suceda, sin preguntarse por qué y para qué.

viernes, febrero 13, 2015

Interlude: RETRATO DEL CLIMA EN EL NIVEL 2

En la vista del núcleo citadino, un componente borrascoso suspendido y voluminoso, se ensambla a la catedral del siglo XIX que luce un campanario de piedra y sus dimensiones rudimentarias.

La resolución es gris en el sistema rotativo de la civilización minúscula, se mantiene la infraestructura de cantera y jardines verde militar en relieve lánguido por el temporal que aguarda la tregua del tórrido aguacero de febrero.

viernes, enero 30, 2015

TEMPORIZAR


El tiempo va detrás de mí [detrás de todos…]. Las promesas están muy cerca, me confundo en seguir, en escapar, en taparme la cabeza y esperar del transcurso lo que suceda sin ninguna intervención mía.

Estoy haciendo todo lo posible pero siento que me derrito en el espacio incierto. Lo que creo a estas alturas ya no tiene sentido, a nadie le importa [no nos importamos…]. Sigo deprisa, pero no sé dónde voy, las horas se han convertido en obstáculos continuos, posturas en mil condiciones, sensaciones que me alteran, padecimientos del pasado y preocupación constante por el futuro. No puedo vivir el ahora [como antes cuando era del tamaño de lo que veía], el ahora me tiene descompuesto. Todas las teorías las he tirado por tierra. No me sirve de nada leer, es alimento que pasa sin masticar. Mi rostro no expresa lo que estoy viviendo [asfixia y felicidad], lo que tuve que soportar y me hizo más insignificante. No sirvo para avanzar, sirvo para permanecer y esperar el retroceso inevitable del tiempo.

miércoles, enero 28, 2015

DESCOMPOSICIÓN

Temo descomponerme ante el público.
Mi cabeza está por estallar porque el oficio me invade y las ganas de vivir se han convertido en una monotonía de dinero y ocio.


Un día completo para acumular más estrés. Al finalizar me tomo una gaseosa, salgo del recinto laboral, que al día de hoy se ha convertido en una maldita prisión donde cumplo mi condena de subsistir. A veces no quiero seguir caminando hacia el paradero, quiero desviarme y desaparecer, y en ese desaparecer fumar lo que sea, fumar para disuadir y filtrarme resignación seca hasta el inframundo de las entrañas, y quebrar de salud mis pulmones. Volverme otro y caminar sin sentido con las ganas revueltas de evadir la mediocridad y finalmente cometer atrocidades en un lugar remoto y con el rostro anónimo.

martes, diciembre 30, 2014

PSICOSIS

Los comentarios corroen y la sintaxis vuelve arremeter en contra del sentido. Ya no puedo sostener las críticas para otros, es una montaña de odio y envidia por la gestión de un solo hombre elegido por los mismos hombres que ahora lo apabullan con sus propios defectos y ambiciones a través de sus hijos y los parientes de los parientes, porque todos deseamos el poder y descargar nuestra frustración de existir sin el sentido de tenerlo todo al mismo tiempo. 
Fracaso atemporal y cruz de venganza.
Se necesita señalar, como lo hace la conciencia cada amanecer en el espejo. El mundo se equivoca, ¡maldito mundo! ¡No lo entenderé! ¡Quiero más!

El temor al porvenir es la angustia de fin de año. Apocalipsis. Psicosis de abismo. Enésima muerte y enésima vida. Mi temor ya no es por mí, lo siento por todo. Las circunstancias nos acercan, las carencias giran cuando la tecnología tiene por completo los sentidos. El temor no es por mí, es por el agua que no cae, y por el líquido potable apenas goteando, sin cernir, y que contaminará el cuerpo descompuesto e inerte.

lunes, diciembre 22, 2014

Interlude: NULIDAD II

Apague el comunicador, me desprendí de las condiciones. Suspire hasta el fondo, desmarque los límites y empecé a escribir sin obstáculos opresivos.El producto fue lectura vívida de mi cuerpo recompuesto. Mis palabras fluyen frescas de mi boca ideal. Enamoro y me enamoran quienes son como yo. Siento el porvenir liviano y ninguna que otra causa adicional remordiéndome el resto de cada día.Puedo elegir el lugar y las personas, el bullicio o el silencio, todo o nada, puede elegir libertad a solas y sin sombras a quien tomar en cuenta. Me alegra esta vida y lo que se posa alrededor. Ahora es diferente y es fácil continuar con todo el sol en la cara. 

miércoles, octubre 29, 2014

LA VÍA NEGATIVA


Desprendernos de las imágenes...

Darle vida a las imágenes y afrontar con espiritualidad
por el camino del futuro.
No dejaré de mencionar
lo que ocurre a mi alrededor,
mi deseo es alterar la naturaleza enigmática de la distancia.

Darle vida a los procesos invaluables trascendentes,
tomando en cuenta cada detalle orgánico
y propósito encausado complementario a nosotros.

Darle importancia al silencio hermético
resguardado por su intimidación pasiva.
Los secretos que parecen oscurecer las entrañas
no causan dramas ni evocaciones,
su hecho es facilitar lo próximo,
donde sea posible encaminarse con certeza.

Pisando la memoria extendida
por ese largo sendero lleno de vivencias,
incentivará deseos liberales que han aguardado por la eternidad.
Darle vida
provocar sinsentido
incrementar especulaciones autónomas
cuando las condiciones sobresalen en costumbres ascendentes
por pura obediencia.

FINGIR


Andar sintiendo que todo va bien,
cuando la problemática me revela rostros agotados,
caricaturas románticas asexuadas
transgrediéndose al paso;
defecto y más calamidad por cualquier camino,
por donde quiero seguir
animado por mi voluntad socavada
en sensaciones de rutina infranqueable.

Fingir erguido
cuando no deseo más sucesiones,
ni más altura;
fingir, fingir,
dar la mano,
corresponder,
ceder,
callar,
asentir…
¿Por qué no levantar la voz y dramatizar sin acobardarse
de un protagonismo original sin hipocresías?

martes, octubre 28, 2014

ATARDECER


«Es de tarde…»,
cuanto sosiego espera en esta habitación
a tu regreso…

La luz entra por la ventana
en medio de las dos cortinas.
«Es de tarde…»,
como si nuestras lagrimas
al fin se hubieran calmado.

Ven ahora
observa este mundo
nadie le teme a los obstáculos,
donde caminaste
crecieron girasoles;
todo está en calma
la voz, el pensamiento, los objetos.

Cada parte que estuvo en juego
duerme inmóvil
a nada se teme,
la tarde está en coma,
un prolongado mutismo,
la respiración de la materia.
«Es de tarde…»,
el sol viene triunfando.

Los pisos con eco
están en cautiverio,
oí un lenguaje en mi cuello
la cruz desnuda de bronce.
«Es de tarde…»,
cuanto sosiego espera en esta habitación a tu regreso.

viernes, octubre 17, 2014

Interlude: ALBUR (dilema)

La mirada se me quiebra más allá del mediodía.
Estoy acostumbrado a mantenerme despierto cuando el clima sopesa la voluntad. No quiero caer en el desánimo del lugar, de las circunstancias, de los seres queridos que se fueron para siempre, de los amigos ausentes, como otros desaparecidos, y de la persona que amo por causa directa de hechos. Todo sumado me da motivos provisionales para sostenerme sin querer hacerlo.
¿Es esto lo que deseo en el transcurso de lo que hago?
Mi suerte en un espiral sin salida, no pruebo por evitar el ridículo como uno cualquiera. Me refiero a que soy perceptible, la vida en mí sigue girando, mientras me siento cada vez más inmortal sin tener en cuenta los años que trascurren encima de mi piel.
El día se duplica mirando lo que vimos, añorando lo que tocamos, besándonos cuando prometía esa cita y cuando nuestras manos se atolondraban para querer por soledad, para querer por convicción de un mismo destino.

jueves, octubre 16, 2014

AYER SERÁ INCIERTO


Ahora y en el pasado,
los trayectos en sucesión infinitos
tan plurales en el tiempo que quisiera ocultar,
reproducen sinsabores otra vez y otra vez;
los que estoy sintiendo,
a pesar de tentativas por encantarme en cada acción,
por renovarme en cada fijación nula
y trajín prolongado,
persuadiendo emociones, cualesquiera,
 con la única fe desconocida del camino bohemio.

Los detalles en el devenir
se aclaran en un universo sin explorar;
cual paradoja fantasiosa que me tiene absorto,
pudiendo escapar pero sin entusiasmo,
pudiendo despertar sin necesidad de hacerlo,
hasta el centro de la medianoche,
cuando esté desengañado
tirado en la hierba,
después de revelaciones espaciales
que intentaré dilucidar con los dedos,
siendo un ser inmóvil,
con mi presencia decaída
 bajo un árbol plantado en mitologías
de aquellos seres queridos.

Los extraños a los cuales ofrecí alegrías
 y recibí afecto,
dedique sentimientos nobles,
me sirven,
me conmueven,
me estremecen en colapso de tranquilidad,
en antiguas capillas donde escondí cara
y liberé desgarro
y toque fondo,
aislado como inconforme de la injusta distribución
rodeado de caravanas folclóricas trepidantes  
que me estaban causando delirios de sueños devastados
al margen de certezas comunes
y en decaimiento anónimo,
junto a paraísos intocables en el andar
que me sirvieron para susurrar con mucha prudencia
mi vida en condiciones dramáticas en el caudal social
al borde del abandono en el calor
y por la ruta recurrente
de la incertidumbre congénita.