martes, julio 24, 2018

LA ETERNIDAD DE LOS SERES ENTRAÑABLES


La primera vez que me puse de pie
vi con mis propios ojos la dimensión del equilibrio,
no intenté alterar nada
mi visión era perfecta
las funciones: descansar y observar
sostenían un simple logaritmo.

Pasó un largo periodo, de pronto
en plena visibilidad
algo se posó en la ventana
y una extraña sombra aleteó por encima de mí;
deambulé hacia el frente
miré hacia lo más alto,
mis intenciones,
obtener respuestas
y alcanzar lo inalcanzable;
nada fue real
todo continuaba igual de utópico.
Soñé esa noche con seres inteligentes,
ellos me explicaban los momentos simbólicos
me daban a entender del día único
por encima de jornadas enteras de esfuerzo y sacrificio,
de deseos inagotables desafiando una simple monotonía,
me confesaban además
código por código
cada uno de los procesos vitales,
la trasposición por sobre cualquier técnica,
el antes, el después
y la fatalidad de las últimas horas.

Al pasar temporadas en situaciones pronto olvidadas
las alegorías persistían en mantenerme bajo dominio
como también en crearme confusión;
tuve necesidad de salir,
tocar el auge
ensayar movimientos firmes;
intente recrear sin motivo una rutina,
me sentía estúpido al hacerlo;
comencé a recordar hechos irreales, acciones absurdas,
decisiones degenerándose de un tiempo sin  catalogar;
la naturaleza a mi alrededor
era superpuesta por objetos
y el accionar mecánico por múltiples sistemas;
esto no tenía razón de ser,
marqué una distancia considerable,
cada perspectiva me provocaba temor.
Esa misma noche fue de notable fantasía,
al cerrar los ojos, sentí caer,
ceder al impacto como una muestra sustancial.
Al instante desperté sosegado
no recordaba nada en absoluto
y sin embargo
era tan bello el amanecer en aquella estancia
que no me importó el cómo ni el porqué,
solo deseaba existir y apreciar intensamente,
sin recuerdos, sin reflexiones, sin meditar en el futuro,
mi único y mayor anhelo es que esto durará de forma infinita,
instante, momento, emociones
la eternidad entrañable del ciclo más lúcido
hasta que el claroscuro se difumine en preservación
y solo exista vacío y permanencia.
Desde: https://www.commarts.com/

jueves, julio 12, 2018

Interlude: Horizonte


Ocupar cada calle vacía… 

Me resisto de un modo noctámbulo y a la vez independiente a valorar la existencia descentralizada de la multitud, con los argumentos lúcidos para reconocer enseguida el criterio caótico alrededor de este mundo propiamente horizontal.

INTROSPECCIÓN / explicit groove /

Cotidianamente soy un banco de interrogantes y un banco de incertidumbre, de un nivel inesperado de voluntad, de un manejo extraño al tratar y todas las referencias mentalistas. En definitiva hay cuestiones exteriores que no se solucionan del todo, hay presiones dentro de mí como los métodos inducidos por inmunidad, las obsesiones narcisistas de juventud, el compromiso literario a pesar del mundo mercantil, el esfuerzo perpetuo en el deporte matinal por razones integrales que me mueven a diario y el encantamiento suspendido por hacer notar el aprecio a las alegorías femeninas en momentos de tensión visual cuando la energía sobrepasa cualquier destreza y no logro pensar, no obtengo esa urgencia de reflexión, de demostrar empatía por quienes lo necesitan. Todo lo que pesa dentro de mí, confina mis posibilidades a quehaceres básicos, como si me negara a salir y me entorpeciera en modificar el número de acciones a mi modo, como si volverse un poco más frívolo cada día quiera decir oponerse a condiciones naturales de eventos sucedáneos en una mirada, en la respiración intrínseca, en la compañía singular, en la sesión mortecina, en el movimiento popular cuando alguien conmociona, propone alter egos y motiva a volver, a negar, a subir un poco más y obstruir los sonidos viscerales de la ciudad, padeciendo por todos y cada uno, aislamiento superfluo en teorías míticas, encerradas en círculos góticos, bajo condena sin repercusiones, desentendidas de los recursos esenciales que niegan por contraste a realizar una ruta tradicional, a reafirmar los actos propios, presenciando mi descontrol en salidas espontáneas hasta un lugar que exhiba abstracción, donde deambulen absurdos y la música suene instrumental, sin coros melancólicos, sin rostros apáticos, sin drama, sin historia, solo un derrumbe sistemático hasta recaer inmutable después de una extenuante preparación, desde el recuerdo incoherente, por una holgada disciplina de entender y crear. 
Me aflige la dedicación vacía, el porvenir familiar se convierte en crónico y posesivo, siento decaimiento y no recurro a los absolutos que frustran más. Me hundo en las dudas cuando paso, cuando intento y pierdo las convicciones de alguien soñando grandeza. Reflexiono y estoy al borde, asiento atemperarme de caos en ficciones inútiles, todas cuando el sol se descompone, cuando los deberes concluyen y la ansiedad toca fondo. 
Hoy, como ayer, vuelvo a cambiar, pienso en eso de forma diestra pero sigue siendo ambiguo, es el lugar que se renueva, la gente sigue olvidando aunque no cesa en su camino. Distancia, pasos largos, el tiempo trasladándome y lo vuelve a ser, me hace presenciar, me devuelve una memoria selectiva quizá reducida a su mínima expresión, a espejismos tristes, a recuerdos más breves en caminos sin visibilidad, donde es muy posible perder perspectiva, ambición por las horas siguientes, sin el poder necesario para contener el peso obsoleto. 
Empujar hacia atrás algo que lleva celeridad; me doy cuenta que no puedo hacer mucho, salvo mantenerme siempre a un alto nivel de conciencia, sirviéndome de la luz natural, de la memoria entrecortada por motivos de suponer que soy efímero y deambulo en errores, angustiándome por todo en una sola forma de lucro 
en la entrecortada memoria, 
de la cabeza enterrada en el frió 
adormeciendo ideas 
métodos racionales 
en este encierro rotativo 
al cual no puedo mencionar que voy muy bien 
andando sin propósitos convencionales, 
en un camino sin dirección puntual, 
equivocándome de puerta como tantas veces, 
por el recuerdo de muros, 
pisos de asfalto, 
veredas sin arte, 
tiendas de remiendos, 
parques insulares…, 
buscando un centro donde padecer sin más aliento, 
huyendo para secarme el dolor en un escondite inmemorial 
del pasado 
o del futuro tal vez, 
o simplemente alivio, 
aliento tras incertidumbre 
válido por dos caras blandas reflexivas 
un día después y partiendo de la nada.

miércoles, julio 11, 2018

IMAGINARIO COLECTIVO

Es urgente precipitarse
y desobedecer a mitad del camino,
alterar el destino inevitable
haciendo un corte en el espacio tubular evidente
y recobrar el aliento,
hombre sensato…
Sin embargo
esto es proseguir como si nada
viendo el folclor decadente de miserias humanas,
sintiendo lo mismo que experimentamos por años
siendo importantes en el eje imaginario
de una trayectoria cotidiana infinita;
por lo tanto a soportar
fantaseando estereotipos,
procurando no abrirse más heridas,
contemplando desidia, mezquindad
y entendiendo más que resignación
a la secuencia de nuestros actos simplistas
por más libertad-dinero-posesiones
individualismo consumado,
paseos infructuosos sin tiempo
vegetación sintética 
alegoría minúscula llamando la atención
inercia moderna de una vida líquida
cuando no podemos entender otra filosofía alterna,
solo rendir cuentas,
cerrar la jornada
volver subordinado
tirar una moneda al aire
distraerse en un vicio
ceder apagado hasta enfermar sombrío
y perder el rumbo en estados crónicos de inconsciencia profunda,
sin piso
sin aire
sin luz al final del túnel.

martes, julio 10, 2018

ICONOGRÁFICO


En aquellos días después de cancelar las citas, como era de costumbre, un recinto silencioso de divisiones tridimensionales me mostraba una ciudad iconográfica, la cual creí recordar por cuestiones de literatura en tiempos de vela. Cuando la claridad se hacía, colores que no conozco y figuras extraordinarias resolvían enigmas de complejidad por conceptos de trazos e idealismo que a primera vista sobresalía en autonomía de diseño frente a la geometría posible. Podía interpretar aquello como las fórmulas sigilosas que no contienen masas difusas desde cualquier inquietud moral e inmoral. 
Cuando los sonidos se instalaron otra vez, finalmente dije que todo vuelva a contraluz por debilitamiento consciente.

lunes, julio 09, 2018

Interlude: INTERIORIDAD

La duda me arrastra a un infinito, 
estoy a punto de..., 
y el mundo aún señala; 
no contemplaré más deducciones.

viernes, junio 29, 2018

LOS DÍAS DE OTOÑO

La secuencia,
mirar el horizonte y soportar el reflejo nauseabundo,
las manías del embaucador obsceno
y la división de tierras para la cía. 


Ahora a subsistir del momento a momento
un punto más abajo, en el “D”
pasando los kilómetros,
en obediencia
condicionado por las circunstancias
apagando fuegos internos que nos devoran a diario
como caricaturas de papel humedecidas
hasta milésimas de moléculas en implosión
diseminadas en una vida miserable
de monedas amarillas y despojo permanente. 

A callar de pronto
en el devenir inmediato
con tabaco para asfixiar los órganos
-dosificador de desalientos en un cerebro indestructible-
que padece,
gotea,
se desmiembra
y traspasa secuencias injustificadas
en el camino empedrado
guiado por sombras inconscientes,

voces de muertos y vivos 
viajando alrededor de un objeto a la intemperie,
indefenso, en el curso marginal,
que facilita en los días de otoño
temporal estéril sin contestación,
sentidos de autómata,
un manual bíblico
y placebos para dejar de soñar.

miércoles, junio 20, 2018

PHILOSOPHĬA

Las páginas no siempre fueron silenciosas y durante un largo periodo requirieron la animación de la palabra pronunciada, pero a fin de cuentas la naturaleza del texto terminó por acallar la voz. Hace ya largo tiempo que la filosofía adquirió un marcado carácter textual y, desde entonces, el escrito domina toda la vida y todo el comportamiento del filósofo. Dicho carácter se manifiesta de diversas maneras, empezando por los lugares mismos de trabajo: sitios repletos de libros, obras de referencia, archivos y cuadernos de notas, refugios íntimos, apartados personales, en los que el sigilo refleja el placer del escritor y el lector solitarios ante su página muda. El escrito, que ya no reclama el auxilio de la voz, ha provocado que nuestros hábitos intelectuales se hayan vuelto taciturnos y no es sencillo percibir las profundas transformaciones que se ocultan bajo este techo.

sábado, marzo 31, 2018

ACUARIO II

La última vez insinuaste una acusación.
Yo te digo:
Somos libres de pensar de diferente manera, y no hice más nada al respecto, solo esperar a que la noche caiga y los años pesen como angustia insostenible hasta los quejidos y los delirios de niños en el jardín, personas tocando la puerta, gritos de mando y diatriba para corregir en el tugurio sórdido a la luz de la luna, por la ventana del devenir gélido de la Sierra y el amanecer después de expirar.


Sin comunicación.
El auricular descolgado.
La línea ocupada.
Trabajo como método de excusa,
 una medida para desentender y a la vez
censurar el siniestro.
Sigues pensándolo y no lo puedes comprender.

Yo te digo:
Fue muy grande lo que te provoqué y muy intenso que vinieras por mí cuando el sol bajaba sus intenciones. Ahora es un paréntesis, nunca quise unos brazos para ti, más que los míos y el calor recíproco de provocaciones. Ahora, ahora, cómo buscar si tú no estás más. El café es agua descompuesta y el cine un cuarto cerrado que proyecta recuerdos tontos que nos hacían felices en una estación perdida, en un restaurante al filo del precipicio.
Ahora hay más distancia y amnesia, lo perdimos todo y no me atrevo a recordártelo.

viernes, marzo 30, 2018

RETROCEDER EL TIEMPO

Llovía…
Minutos antes le prometí esperarla y así lo hice después del trabajo. Aguardé por ella casi en medio del aguacero, no tenía otra idea más que imaginarla de pronto, sentirla otra vez junto a mí y escuchar sus palabras después de una larga ausencia sin explicaciones.
Finalmente llegó…
Como cada persona en la calle cubriéndose de la lluvia o bajando ligeramente la cabeza para no mojarse el rostro, ella iba subiendo hasta que la detuve y la tomé de la mano hasta el lugar que encontré para cubrirme del agua; le di un beso, la abracé con emociones contenidas y las cosas empezaron a fluir otra vez, como antes, algo se encendía mientras el chubasco de las gotas en el suelo caían a mi zapatillas y yo conseguía más inspiración y ocurrencias cuando le indicaba el camino y le iba preguntando qué cosa le urgía conocer de mí, ahora que por fin pudimos hacer un espacio en nuestras vidas.
Tardó en hablar, percibía en ella un silencio muy extraño…
No sé por qué sonreímos, fue alguna complicidad olvidada que quizá volvía a retomarse, otra vez marzo, otra vez a escondidas, otra vez insinuaciones, otra vez una situación emotiva sin poder encubrir.
No parecía nada urgente, o eso fue lo que creí…
Me habló de muchas cosas, sin embargo nada que me involucrara, la escuché como un niño a su madre, siempre atento y esperando a que me diera la oportunidad para darle alguna opinión.
Al final de todo lo que dijo sus intenciones eran claras, escapar de la ciudad, y yo en medio de sus impulsos, un pensamiento dándole vueltas como un mosquito que no se aparta, me toma y me susurra que quiere huir, que le hartó la vida en su casa y los estudios en la universidad.
Eso, patear el tablero por ésta maldita vida…
Soy su amigo, es exacto, pase lo que pase y el tiempo que sea, sigue siendo su amigo y más, porque nos dimos besos, de amor y de afecto mutuo, abrazos y tomadas de mano a lo largo de avenidas y parques y en la pista de baile de un video pub o disco, así es que negarme a lo que me propusiera siempre para mí fue algo muy complicado de evadir y llevar a un terreno más sensato, más aún porque la entendía a la perfección y sus convicciones eran como las mías.
Beatriz…
Espléndida y a la vez rebelde, gótica para pensar y hasta cándida para el vivir a diario; huir, en serio, huir como antes, como antes de este tiempo digital, como antes del narcisismo excesivo que detiene a la personas y las confunde hasta representarlas en maniquíes humanos. Le diría que sí, Beatriz me oyes, vámonos, maldita sea, ahora mismo y desatar el terror en nuestros seres queridos y amigos y enemigos para levantar sospechas de muerte y de innegociable rebelión porque el mundo en que vivimos es una verdadera mierda, zalamería por aquí, pedantes ellos e impostores repulsivos, seres cínicos con títulos estúpidos envueltos en máscaras y mentiras para dedicarnos atención a cambio de, o comprensión cuando solo quieren deshacernos de nosotros o utilizarnos a su parecer para ser como ellos y quedarnos a refundar este mundo sin sentido que acoge más y más involuntarios que se inmolan a vivir sin arte, sin gracia de crear o sin mundo íntimo para dramatizar.
—Lo hacemos ¿en verdad? Me dice, ¿qué nos falta?
—Hacer retroceder el tiempo diez años antes.
Tomé un taxi y la dejé descansando en su habitación, de lo cual me arrepiento, otra vez a soñar de noche y despertar de día. A estas alturas tengo raíces y sentimientos por toda la ciudad, escapar es el epílogo, pero quedarme sigue siendo un umbral permanente para declinar, desistir, reinventarme y buscar personas y emociones que cada cierto tiempo vuelvo a esclarecer en un laberinto que me va dejando sin aliento, con más literatura melancólica en climas soledad prolongándose por meses, años y más personas desaparecidas al caminar. 


lunes, marzo 19, 2018

MENTALISTA II


La constante invención de la mente, 
el ir y venir de los que buscan resguardo 
aunque vivan fingiendo una forma de ser, 
y los que teniendo sombra, compañía 
resuelvan percepciones genuinas. 

Lo visible es alterno 
al margen de un esquema procesando similitud; 
todavía parece revelarse por impactos 
pero es distante y se sintetiza por cuestiones desclasificadas,
mientras se aproxima el momento 
y la hora se apuntala 
con diferentes razones de homonimia, 
para no llamar jamás siete años antes 
y ahora, con el polvo y el humo
provocando amnesia. 

Sonrio de miedo para soslayar 
aunque ya no sienta una diminuta luz, 
no me quejo, no hay síntomas de vergüenza 
me apuro a insistir, elocuente y casi torpe 
pero es inconcluso, 
difuso pensar, difuso creer 
sigo traspasando con vehemente deducción 
como el invidente de nacimiento 
o como el empírico por descendencia.


sábado, marzo 17, 2018

VOLVER


Tengo sombrías expectativas de antiguos nombres llenos de tierra
horas anudadas en marionetas de pobreza,
sufrimiento parental desbaratándose en fragmentos,
atisbo inducido por un historial de temor
por el trémulo al extenso túnel de la noche
por el trémulo a escuchar la puerta, los golpes
la insurrecta asunción de embestidas brutales
hasta los efectos de calor derritiendo nuestras sombras
hasta la función en el guion de elogios —de afecto demolido—
y las horas transcurridas en rotativos ennegrecidos
que matan al hombre,
de vicios
de mentiras
y de parsimonia;
prolongan hechos de sumisión bajo el hermetismo
en rezagos de una extraña armonía que lo censura todo
y alimenta más tensión en largometrajes de vida doméstica
que nunca dice nada y solo encubre un proceso agudo de decepciones.

Cuando se desmontan más de esas pequeñas alegrías, algo expira
el irrisorio desdén por el otro
los esfuerzos anónimos de toda una larga vida
para convalecer junto a desconocidos, seres de piedra,
y después de convalecer
ceder a la cama frígida
petrificado de olvido,
de angustia,
de rencor,
de pena,
de remordimiento;
por no querer,
por no vivir,
por no llorar de felicidad
y por no buscar
en el umbral de la memoria
en el inicio de cada decisión
¿cuándo empezamos a equivocarnos de camino?

jueves, marzo 08, 2018

PROLONGAR EL INSTANTE

Describir cada estación por el efecto de ahondar en el sentido. 

Me convierto en esto o en aquello apreciando los momentos de las personas, sus acciones ingenuas para contestarle a la vida, siempre con una mirada ceñida en la brevedad de su alrededor, nada de perderse en algo más, nada de rodearse por otras inquietudes. El mundo es instante, es efímero y cada vez más mezquino, la especialidad es una condena, ver-conocer-saber es una síntesis contraproducente. Arrinconarse para argumentar en voz alta, pelear por centavos, deambular en círculos por causa de algún vicio, quejarse por el dolor, envilecerse hacia la vanidad, odiar las formas orgullosas por vivir de algún pasatiempo, odiar y enfurecerse por servir y ser atendido en simultáneo con una dedicación hipócrita desesperante, mientras un temporal se posiciona del aire y convierte en tensa una jornada cualquiera. 
Otros fenómenos avanzan contra todo ser viviente, lo desprenden a la fuerza del ridículo, de su acuerdo mediocre con las obligaciones ordinarias, para unos segundos más de vida. 
Ceguedad expuesta. 
Invocación al drama. 
Situaciones límite. 
Implorar, sucedió. 
Suplicar, fingiendo al menos. 
Exigir explicaciones. 
Reclamar rencor. 
Contestar algarabía. 
Dirigirse con absoluta libertad. 
El problema solo representa un punto del ángulo. 

Todos los que se detienen y los que siguen son simples marionetas.


viernes, febrero 09, 2018

ACTO DE SUMISIÓN

Una columna de aire en el fuego del mediodía.

Quisiéramos colmarlo todo de árboles
tan altos y frondosos para sentirnos como insectos
que se muestran sustentados 
rotando sus fuerzas para subsistir
envejeciendo, enfermando y muriendo
sin nada a cambio, 
sin ciclo de vida más que sus nutrientes,
sin equilibrio de razones
y porqués de manufactura,
sin deudas de reciprocidad
y arrepentimiento por el daño o el sosegar.

Queremos sombras para el brillo de nuestros deseos vagabundos,
una estancia dócil dilatando la reflexión de un día inolvidable,
la satisfacción de poder ser sin conseguir la destrucción a cambio.

El correr de las horas bajo las nubes
es soñar en dioses;
el correr del descanso bajo los árboles
es soñar en posesiones románticas.

El viento sopla mientras imagino vivir al margen
tentando la devastación para mi porvenir,
evitando calor y frío
con las ilusiones declinando a la puesta de sol.

jueves, febrero 08, 2018

PEQUEÑAS COSAS

El intervalo es ceñirse por la derecha
con característica de “yo” estoy aquí
día tras día
aunque no lo notes,
con una sonrisa indecible,
mi presencia traspasando,
no puedo esperar más por una mísera atención…


Me entero y se inserta el shock,
el intervalo es éste:
compaginación,
luego a conservar,
finalmente un ser débil, cediendo
en palabras
en sentimientos a consentir
más compromisos de saludos rígidos;
pocos lo saben
las dudas son, porque un vínculo se abre
y lo entendemos alzando la vista.


Hago lo que sea
el horario es pasatiempo
mando los objetos a persuadir más códigos
en tanto acordamos automatismos.
Quiero salir del claroscuro
una prueba y a mover la manivela,
un chispazo [como en el inicio de la vida]
y todo listo;
sin embargo,
debajo de los sistemas una constante sin despejar
el favor y enseguida debilidad en círculos,
a reanudar emociones que estuvieron boca abajo
mientras se imagina trasparencia,
bochorno en primavera inmemorial
dimensión de situaciones en estado febril,
atenciones supuestas que martillan
y sus efectos colaterales,
salir al camino e idealizar un atardecer formidable
sobreactuar el adiós y sentir otra vez
debilidades en una prolongada fragilidad.
Pequeñas cosas...

miércoles, diciembre 06, 2017

CAÍDA LIBRE


La pluma cae
cae al precipicio y se introduce en la nada absoluta;
no puedo ver más
no puedo continuar sonriendo
no soporto el traslucir aterrador de temporales y delirios,
no podré soportar el porvenir a tientas.


Será una locura terminar expuesto
perdido desde la incógnita
exacerbado de paranoia
y cediendo frágil –casi en levedad–
después de imaginar objetos rotos,
maldiciones impresas en color sangre
contusiones en el alma
sufrimientos existenciales
y una cadena sombría de esfuerzos retorcidos en blanco y negro,
para quebrarme en silencio,
quebrarme taciturno y dejar de soportar vehemencias
rostros desencajados de pintoresca miseria
seres grotescos que expiran asco,
fábulas góticas como ironía
recuentos de angustia en la ciudad de las persecuciones
y espirales perturbadores en el limbo.

Mi rostro se hunde
mis manos son el pozo
lo soy en la medida que desciendo
y oscilo en el aire
un destino final,
una nueva oportunidad;
los segundos son proyecciones inmemoriales,
la tierra a la espera de mí,
estoy perdido en caída libre,
no tengo más fundamento
y sin embargo, despierto antes del infinito.
Todo vuelve a empezar.

viernes, diciembre 01, 2017

ENTRE DOS ORILLAS (la maldición del libro)


No quiero caer en vergüenza.
Al sentir la diversidad estridente al anochecer
y el tunder elíptico de los objetos vivos,
entiendo la revelación del café, del plato y la torpeza;
intentas recrear un puzle conmigo
tomando recuerdos de mis propias acciones ocultas en mi memoria.

Montas una vergüenza creíble con gotera
ante una luz menguada, que desentraña
el perfil de rostros húmedos descansando profundamente.

Estas convencido de mi anonimato a pesar de los hechos,
nadie puede percibirme
y es completamente cierto,
una paradoja de torpezas
acrecienta mi sentido defectuoso,
agudiza mis secretos,
me hace conformista para desistir
y me obliga a socavar
entre el que fui ayer
y quien soy en este mismo instante,
un completo incrédulo,
que olvidó elaborar bosquejos durante la vigilia.

Los recuerdos son semblanzas rústicas
transcurriendo en superficies impresionistas de Monet;
admiro el arte de morir en tierras desérticas
al abrazo del calor enigmático;
mi liturgia es pasadizo para creer más;
todos los rituales son escalones,
soñar despierto
leer antologías con el tacto
y acabar fatigado
por el día y los alimentos sin digerir,
es producto para ceder a un ardid de la conciencia,
sin embargo,
la disposición es una recreación maldita
mientras gotea el líquido negro
y yo contemplo –desfigurándome–
recordando el tiempo…
Tus rituales al perpetrar
son todos ellos un encantamiento místico
cuando todo ha sido un truco de la memoria,
y el trascender 
una sintaxis ordinaria de posesiones
en el acto reflejo,
luego con el proceder literal
y la revelación de diferencias,
la muerte se ha impuesto para desbaratar espejismos
y esconder errores en una tumba con pergaminos,
en un charco de café con gotera,
desatando el nudo y a empezar otra vez
sin daños colaterales por lamentar
sin más vergüenzas para sentirse intimidado.