sábado, enero 26, 2008

FERNANDO PESSOA: ENTRE SATÁN Y EL OCULTISMO

Expediente Pessoa
Fernando Pessoa (1888-1935) fue y sigue siendo el poeta portugués más grande del siglo XX. Al amparo de su obra universal, Pessoa cultivó el elusivo arte del heterónimo y del seudónimo. ¿Cuántos autores fue Pessoa? Uno y muchos, a punto tal que sus estudiosos a veces discrepan en el número de los diferentes sosías empleados por el autor de "Mensagem". Lo que no pocos ignoran, es que hubo un momento decisivo en la vida del ensayista y poeta, ocurrido luego del suicidio de Mário de Sá-Carneiro, su mejor amigo, en París. A partir de este hecho, Pessoa se volvió "sombrío y extraño", al decir de sus allegados, y comenzó a incursionar en el mundo esotérico. Las respuestas que buscaba sobre el más allá comenzó a buscarlas en el espiritismo, la Kavala, las cartas astrales y aún en la magia. Tanto se dejó influenciar por este mundo, que no tardó en reconocerse él mismo como un "iniciado", un ser capaz de videncia y de percibir en los otros el aura magnética que los rodeaba. A su muerte, Pessoa dejó miles de manuscritos sobre el tema, hoy celosamente guardados en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Astrología, capacidad mediúmnica, ciencias ocultas y esoterismo conforman el grueso de ese legado testimonial.
En una muy cuidada edición, la editorial Simurg acaba de dar a conocer parte de ese muy valioso material a través del libro "Escritos sobre ocultismo y masonería", volumen en el que el poeta se declara ciertamente capacitado -como pocos, expresa- para adentrarse en el mundo de la masonería. Por supuesto, es un Pessoa extremadamente diferente al conocido. "Nuestra simpatía -subraya- es grande por el ocultismo y casi sin saberlo nos muerde una simpatía ancestral por la magia negra, por las formas prohibidas de la ciencia trascendente (...) Satán, sin que lo queramos, posee para nosotros una sugestión como la del macho hacia la hembra. La serpiente de la Inteligencia Material se nos enroscó en el corazón (...) Aquellos de nosotros que no son pederastas desearían tener el coraje de serlo. Toda inapetencia hacia la acción inevitablemente feminiza", declara. En este viaje hacia lo oculto, Pessoa se declara un "perfeccionador de perfecciones falsas", y expone métodos y caminos para adentrarse en lo desconocido y perturbador. En tránsito hacia el placer, el dolor y los territorios del sexo, Pessoa se permite sin embargo algunas alusiones a la escritura: "La mejor manera de comenzar a soñar -dice- es mediante los libros. Pero es preciso evitar leer las novelas donde la atención sea desviada hacia la forma de la novela". Un libro proteico, extraño, que por momentos roza lo confesional y por tramos se sumerge en zonas negras, vedadas al entendimiento cargado de prejuicios.
*Muy pronto estaré exhibiendo un nuevo blog donde estará compilada , información sobre Fernando Pessoa como también de Edgar Allan Poe. A la vez que también habrán aportes de mi propiedad respecto de estos eximios iconos de la literatura universal.

lunes, enero 14, 2008

ATROFISMOS VIII - EMPATÍA


1.-La armonía es solo una palabra textual que no define el tipo de compañía múltiple.
En fin, si se dice armonía o desarmonía, la primera es la calidad interpretativa de cada integrante para asociarse simultáneamente sin priorizar las diferencias. La armonía es buena dentro de lo básico.
La desarmonía no es la otra orilla, o la es solo en el inicio. A diferencia de la armonía ésta no solo es habitualmente básica, es evolutiva como bipartita. Dentro de la desarmonía extrañamente hay una armonía adquirida por el tiempo de evolución. En ese crecimiento condensado y plural los puntos débiles como la susceptibilidad y la opinión reprimida de la armonía son solidificados en la perfección de una relación múltiple mucho más abierta y madura.

2.-La incorrección habitual se corrige con el perfeccionamiento de reconocer y dejar libre la conciencia, deambular sin saber que se deambula, estar muy cerca contemplándote las incorrecciones. Estarás en la puerta de entrada a la vista de tú elocuencia de siempre.

3.-Ir en contra de los pasos no es retroceder, mucho menos significa ser un conformista adormecido en la añoranza de lo anterior. Es ir en contra de la gran fatalidad, del error multitudinario. Porque las multitudes siendo también un ser viviente unificado por cada individuo, también comete errores .Y los errores se trasladan de generación en generación .
Uno siempre tiene que tener la convicción de lo que cree, aunque estúpido o extraño o absurdo debe ser cierto al final de todo, se debe comprobar su improbabilidad inicial, porque no hay verdad exacta en las teorías del pensamiento y este mundo es una obra del pensamiento, verdaderamente no es real.

4.-El dolor del que sufre no es un dolor agudo que exclame alguna ayuda urgente. Es mas bien una etapa necesaria, una forma de vivencia otorgada por el administrador de los destinos .A veces tiene que pasar, es necesario que suceda, todo pasa y todo se revierte, nada es constante y todo debe ser superado.

5.-Uno gana y pierde en público, uno gana y pierde en privado. Ganar en público es solo presumir para la aprobación de los demás, para aceptarse en el invento de este mundo .Ganar es realmente perder y perder es realmente ganar. El “ganar" es detenerse en la admiración, poder y ego, y mientras que "perder" es el estimulo silencioso de crecer en varias direcciones con mucha mas determinación y por sobre el resultado del ganador extasiado en su único logro. Perder es esbozar una sonrisa abreviada de una victoria paralela .Perder finalmente será ganar sin presencia frente a un publico acostumbrado a ganar en publico.

6.-El capitalismo antipático que todos degustan pero que casi todos lo prueban y lo adoptan es la reunión de júbilo en medio de la desgracia. Reír es bueno a pesar de todos los males. Reír en medio de la pobreza es un milagro es una proeza, una cualidad muy destacada y curiosa.
Pero reír sin esperanza en esta era de la luz artificial y de ambientes artificiales es la manifestación indigente asimilada por la estrategia de la distracción.
Un punto a favor del capitalismo y un punto en contra de nuestra reflexión y nuestra crítica hereditaria. Reír siempre dará un equilibrio y una compensación.

7.-Los conflictos se realizan solo a cuarto cerrado; los conflictos también son un elemento necesario del trabajo que se disfraza de seriedad. El trabajo es un juego ejecutable.
En el pasillo como en las zonas públicas y relajadas no se trabaja, no hay conflictos, todo vuelve a la normalidad. Es el lugar originalmente serio de actividad sin enfrentamientos estúpidos. Aquí se hacen las paces y todo comienza de cero otra vez .
En un día y medio cuando se marque tarjeta, el trabajo juego ejecutable, empezara y nos disfrazaremos de adultos serios que deben confrontar.

8.-En la potenciación de los tiempos de convivencia la dedicación del perfeccionamiento a la relación se desperdicia rápidamente. Pienso y resuelvo según lo propio, que se debe llevar una relación mediocre todo el tiempo, para que no exista un tiempo agradable-alto y otro desagradable-bajo.
Ir por una es una opción absoluta.
Potenciar un tiempo y creer que siempre va ser así, es de ingenuos, e ilusos. Lo que fue lleno antes, luego estará vacío, es una regla fundamental para entender muchos temas.
Luego solo quedara incomprensión y sindominio de la situación.
Uno no puede tener el mismo porte todo el tiempo, no puede ser ayer siempre, ni puede tener los mismos pensamientos que el otro o de él mismo.
Una relación mediocre constante no es una opción, es una capacitación despectiva de la buena relación y una soslayada imitación de una negativa. La relación mediocre se realiza en esos altibajos, no es apasionado por el bienestar y tampoco un siniestro por la maldad .La relación mediocre tiene ausencia y sobriedad.
Esto puede llevar al aburrimiento entre la convivencia, pero paciencia y altibajos son el ofrecimiento de este tipo de relación para que sea perenne.

9.-La muerte es un objetivo involuntario ordenado por una interrogante. La muerte es fácil, como llegar a ser un pobre pero no es ser [pobre], es como taparse los ojos y no querer ver nada, nada de lo que siempre esta sucediendo. Suicidarse antes del hecho es valentía, suicidarse en el hecho es cobardía.
Inventándose rutas , juegos y actividades para no morir. El tiempo completo que tenemos despiertos y él que medianamente lo tenemos lo utilizamos sin saber para no perder la vida . Lo cierto es que inventamos vivir para evitar morir ,es la actividad que realizamos todo el tiempo. Nada es mas sencillo -cuando está en nuestras manos- que dejarse morir.

10.-El mundo de ahora esta hecho a imagen y semejanza de los mas populares. Que bajo y popular se ve todo; los que vencieron sin entender los medios, tenían potestad y libre albedrío para sus “ideas”.
Que mal le ha ido a este mundo desde que vencieron y que mal le sigue yendo. Creo que lo popular no debe participar nunca más.

11.-Resolví que la idea superior no la dá la experiencia, si no, la PERSONA.
Hay tres formas para saber esto:
-Una es la forma en que se vive o se vivió.
-La segunda son las circunstancias destinadas , que obviamente poco podemos hacer frente a esas responsabilidades. Digamos que es estático y lo ignoramos.
-Y la ultima, es la persona y su capacidad. 
La combinación de todo esto, es el resultado final de cada uno.
Y la diferencia de las experiencias y resoluciones, de los niveles de persona y la inteligencia, la diferencia para definir quién es superior.

12.-Si hay algunos ojos que brillan en la oscuridad esperando el oportunismo de su inclusión, esos son de los conservadores aristocráticos que anhelan poder, porque de poder le dan sentido a su existencia y cumplen con su linaje que los atormenta. Ellos son los mas ambiciosos, pero son los más adecuados para controlar el poder como también para inundarse por su seducción como lo hace la mayoría.

13.-El universo es una pintura del engaño. Solo nosotros somos reales, y ya no solo estamos creyendo que podía ser una mentira, estamos aceptando una REALIDAD estudiable.
Los científicos son los nuevos creadores mitológicos de la actualidad.

14.-El desquiciado no tiene problema agudo que pueda señalarse como asistencial. El verdadero problema y necesidad de atención lo tiene el que le quiere tratar o relacionarse.
La anomalía viene del que cree que la anormalidad es una enfermedad en cuarentena, ¿por qué no creer que la normalidad es una patología mental en masa y genealógica?

jueves, enero 10, 2008

SIN SENTIRME


Siento que voy solo
rodando en formas asimétricas:
las aptitudes,
los cronogramas que están marcados en mi agenda;
siento que estoy comprometido con lo que no hago
perdiendo el tiempo,
usando mi pañuelo azul para limpiarme los zapatos;
siento que nada consigo
porque no lo he visto muy bien
porque deseo ignorar
cumplir los delitos necesarios,
las progresivas demencias sensacionales,
purificarme entre la inocencia y la perdición,
darme tregua ,perder conciencia,
acabar en la entrada de mi propia invención.
Siento que todo inicia e inicia
las horas se amplían,
mi cuerpo se estimula
mis ojos desean
mis manos deambulan hacia lo desconocido
mis piernas se asientan
los dolores se divierten en la oscuridad
ya no pronuncio,
estoy intentando,
algo se desprende,
me conmueve hacia lo que ignoro,
me retiro de algo que esta obsoleto
hecho de dos cámaras,
o he salido de lo que ya no es
y estoy en el lugar donde soy de verdad ahora.

MANIQUÍES HUMANOS


No solo somos imperfectos también somos un perchero de una moda inadecuada hecha de cualquier materia,cubiertos de retazos puestos en nuestros cuerpos decadentes . 
Somos un molde desgarbado,y el destino del ensayo mundano. 
Nuestros cuerpos ya no son de carne y hueso , ni el final parece de barro.
Estamos compuestos de un botadero mundial de procedencia extraña. 
Las personas mientras siguen una a una ,mientras no se detienen colman la templanza y la tolerancia de los que no siguen . 
Solo están evolucionando las hormonas. 
Ahora somos seres vivientes inventos de alguna fórmula inversa. 
¿Qué forma teníamos antes?
Caminando desnudos con los ojos sellados de nada , 
con la imaginación estéril mutilada de alzar el vuelo, 
los cuerpos friccionándose por intermedio de las distancias de oxigeno , 
movimientos artísticos desenvolviéndose entre la presión , 
el vaivén de lo mas próximo a lo imaginario.

jueves, enero 03, 2008

VINCENT = TIM BURTON = VINCENT = PRICE = VINCENT = ALLAN POE

V I N C E N T

El cortometraje Vincent fue realizado por Tim Burton y Rick Heinrichs en 1982, y cuenta la historia de un niño de 7 años llamado Vincent Maloy, quien está obsesionado con el actor Vincent Price (éste último presta su voz de narrador) y todos sus papeles de cine, así como de Edgar Allan Poe.

Es el primer cortometraje dirigido por Tim Burton y utiliza la técnica de animación stop-motion (cuadro por cuadro) con muñecos de ojos grandes y lúgubres figuras de arcilla, con un excelente guión y música, muestra el lado que siempre le gustó a Tim Burton, la oscuridad, desesperación, miedo y figuras transroscadas.

Cuenta con la fotografía de Victor Abdalov y la música es de Kent Hilton.

Muestra el mundo de Vincent y cómo su obsesión transporta al espectador hacia una trama entre imaginación y realidad.

Vincent es tranquilo y obediente, y en sus fantasías sueña con ser su idolatrado Vincent Price, uno de los intérpretes de terror más admirados y respetados de la historia del séptimo arte.

Vincent está basado en un poema que Burton escribió al estilo de los cuentos del Dr Seuss ("How the Grinch stole Christmas", entre otros) mientras trabajaba para la factoría Disney. Burton no estaba a gusto en Disney durante esta época porque allí no le permitían desarrollar sus ídeas, pero consiguió unir al animador Rick Heinrichs, al animador de muñecos Steven Chiodo y al cámara Victor Abdalov durante dos meses para darle forma a la poesía.

El personaje del niño está basado en el propio Burton, quien desde pequeño admiraba a Vincent Price. El niño es descrito por la voz del narrador, que es el auténtico Vincent Price, utilizando rimas que rinden claro homenaje a Edgar Allan Poe.

En el corto se pueden apreciar ideas que posteriormente podrán ser vistas en más trabajos de Burton. Por ejemplo los experimentos con animales (Frankenweenie y Mars Attacks!), el personaje solo e incomprendido (muy presente en casi todas sus películas y que aquí es más que en ninguna otra el propio Burton) y la estética general (Beetlejuice y Pesadilla antes de Navidad).

Vincent Price recitó la poesía para el corto y más tarde mantuvo una amistad con el director Burton que se materializó en una colaboración para Eduardo Manostijeras (y un documental inacabado filmado por Burton titulado Conversations with Vincent. Price murió en 1993).

El cortometraje fue proyectado durante dos semanas en un cine de Los Ángeles junto con la película Tex y consiguió ganar varios premios. El cortometraje acabó en los archivos de la Disney dado que no sabían que hacer con él. Se trataba de un corto de 6 minutos en blanco y negro que no tenía más mercado que el formato de los festivales de animación. Más tarde se recuperó para proyectarlo con "Pesadilla antes de Navidad" e incorporarlo en el DVD de la misma.

Aquí la genialidad:

-Version doblada al castellano:



-Versión original(inglés),narrada por el legendario actor de los films de terror: Vincent Leonard Price:

sábado, diciembre 29, 2007

DEBAJO DE LA LUZ / UNDER


Y qué si no levanto la vista y en cambio veo debajo de las direcciones en que van todas las miradas, soslayándose en un terreno virgen porque ya no se que mirar ni de que forma hacerlo, cuando cada cosa o situación tiene ya un observador. El alto trafico visual esta congestionado, nadie quiere ceder, todos quieren confrontar, prevalecer antes que el otro o dominar porque el dominio da superioridad e inspira respeto. Originariamente qué animales somos. 

Nadie quiere ser débil, nadie quiere perder, nadie quiere parecer disminuido en las escalas bajas de la otra mitad, sin embargo hay quienes miran hacia adentro y es una manera de desentenderse de esta competencia, también es una opción, pero es la salida más cobarde que deja rastro de nada.

Yo he optado por "perder”, en inclinar mi cabeza en un ángulo de cincuenta y cinco grados, buscar lo que no existe entre lo que no tiene argumentos con que intimidar. Hay mucho más que ver y mil direcciones para imaginar.

Estoy fatigado de pertenecer a un tiraje absurdo, de sacar la cabeza a la luz y moverme entre la estrecha convivencia de los que lo ocupan todo. No tiene sentido ganar cuando el premio es solo una motivación interior y un corte longitudinal del paisaje. Solo uno se antepone y eso significa todo. Realmente qué miserias nos divide.

Por lo tanto siempre estoy perdiendo, me fascina perder en esa idea, me encanta ceder en ese duelo para que les satisfaga creer que hay seres inferiores que han vencido, y que pueden vencer seguido, que pueden pisotear a su santa gana. Realmente qué villanos somos.

Hay quienes solo vencen aquí, y que mas da dejarlos ganar cuando se sabe que son unos pobres infelices que no tienen la actitud valiente para la vida, que mas da entregarles este espacio y toda esta amplitud de dominio saturada, para que salgan nuevamente a la cruda realidad con las agallas suficientes. Tengo consciencia de querer ser un objeto. 

Hay mucho mas que ver abajo que arriba, y uno se siente como invisible para los demás. El invisible lo ve todo, lo entiende todo y explora en lo inédito porque no hay limites que respetar, ni cálculos en que desperdiciarse, ni cuerpos antepuestos, ni miradas que me intenten desaparecer.

INVENTO DEL ORIGEN



No solo somos imperfectos también somos un perchero de una moda inadecuada hecha de cualquier materia,cubiertos de retazos puestos en nuestros cuerpos decadentes .
Somos imperfectos, un molde desgarbado,y el destino del ensayo mundano.
Nuestros cuerpos ya no son de carne y hueso , ni el final parece de barro. Estamos compuestos de un botadero mundial de procedencia extraña.
Las personas mientras siguen una a una ,mientras no se detienen colman la templanza y la tolerancia de los que no siguen .
Solo han evolucionado las hormonas.
Ahora somos seres vivientes inventos de alguna fórmula inversa.
¿Qué forma teníamos antes?
Caminando desnudos con los ojos sellados de nada ,
con la imaginación estéril mutilada de alzar el vuelo, 
los cuerpos friccionándose por intermedio de las distancias de oxigeno ,
movimientos artísticos desenvolviéndose entre la presión irreal,
el ideal vaivén de lo mas próximo a lo perfecto...

viernes, diciembre 28, 2007

UNA MÁSCARA I


Escoger entre la gran diversidad del arte popular, 
todas las expresiones son bellas 
bellas y misteriosas con los rostros ocultos de la tela abundante 
con los rostros encasillados de mascaras 
de mas expresiones 
de expresiones congeladas 
de temores al aire libre

Cada uno adopta su propia creación 
estoy perdido en la elección de quien pueden ser si lo desean 
y petrificarse 
convirtiéndose en uno solo 
en la expresión que les manifiesta su caja negra. 

Como escoger una expresión para mí que ensueño solo una 
para mostrarme de un solo golpe 
evitando las facetas, cambios instantáneos, metamorfosis violentas.

Ya no quiero este cuerpo
este rostro cambiante 
que me traiciona a cada momento
que es como un muro de agua moviendo en su transparencia 
desnudándome mas 
mostrándome por dentro.

viernes, diciembre 21, 2007

NERUDA 1971: UN MUNDO CONMOVIDO POR LA POESÍA

Hace 36 años la Academia Sueca otorgaba el Premio Nobel de Literatura al poeta chileno. García Marquez contó que Neruda empezó a escribir su discurso, usando su célebre tinta verde, a la vuelta de...
... una hoja del menú, durante un cena de amigos en París, apenas 48 horas antes de la ceremonia de Estocolmo.

Estocolmo - 1971
“Mi discurso será una larga travesía, un viaje mío por regiones, lejanas y antípodas, no por eso menos semejantes al paisaje y a las soledades del norte. Hablo del extremo sur de mi país. Tanto y tanto nos alejamos los chilenos hasta tocar con nuestros límites el Polo Sur, que nos parecemos a la geografía de Suecia, que roza con su cabeza el norte nevado del planeta.
Por allí, por aquellas extensiones de mi patria adonde me condujeron acontecimientos ya olvidados en sí mismos, hay que atravesar, tuve que atravesar los Andes buscando la frontera de mi país con Argentina.
Grandes bosques cubren como un túnel las regiones inaccesibles y como nuestro camino era oculto y vedado, aceptábamos tan sólo los signos más débiles de la orientación.
No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata -eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando más bien el derrotero de mi propia libertad.
Los que me acompañaban conocían la orientación, la posibilidad entre los grandes follajes, pero para saberse más seguros montados en sus caballos marcaban de un machetazo aquí y allá las cortezas de los grandes árboles dejando huellas que los guiarían en el regreso, cuando me dejaran solo con mi destino.
Cada uno avanzaba embargado en aquella soledad sin márgenes, en aquel silencio verde y blanco, los árboles, las grandes enredaderas, el humus depositado por centenares de años, los troncos semiderribados que de pronto eran una barrera más en nuestra marcha. Todo era a la vez una naturaleza deslumbradora y secreta y a la vez una creciente amenaza de frío, nieve, persecución.
Todo se mezclaba: la soledad, el peligro, el silencio y la urgencia de mi misión.
A veces seguíamos una huella delgadísima, dejada quizás por contrabandistas o delincuentes comunes fugitivos, e ignorábamos si muchos de ellos habían perecido, sorprendidos de repente por las glaciales manos del invierno, por las tormentas tremendas de nieve que, cuando en los Andes se descargan, envuelven al viajero, lo hunden bajo siete pisos de blancura.
A cada lado de la huella contemplé, en aquella salvaje desolación, algo como una construcción humana.
Eran trozos de ramas acumulados que habían soportado muchos inviernos, vegetal ofrenda de centenares de viajeros, altos cúmulos de madera para recordar a los caídos, para hacer pensar en los que no pudieron seguir y quedaron allí para siempre debajo de las nieves.
También mis compañeros cortaron con sus machetes las ramas que nos tocaban las cabezas y que descendían sobre nosotros desde la altura de las coníferas inmensas, desde los robles cuyo último follaje palpitaba antes de las tempestades del invierno.
Y también yo fui dejando en cada túmulo un recuerdo, una tarjeta de madera, una rama cortada del bosque para adornar las tumbas de uno y otro de los viajeros desconocidos.
Teníamos que cruzar un río. Esas pequeñas vertientes nacidas en las cumbres de los Andes se precipitan, descargan su fuerza vertiginosa y atropelladora, se tornan en cascadas, rompen tierras y rocas con la energía y la velocidad que trajeron de las alturas insignes: pero esa vez encontramos un remanso, un gran espejo de agua, un vado.
Los caballos entraron, perdieron pie y nadaron hacia la otra ribera. Pronto mi caballo fue sobrepasado casi totalmente por las aguas, yo comencé a mecerme sin sostén, mis pies se afanaban al garete mientras la bestia pugnaba por mantener la cabeza al aire libre.
Así cruzamos. Y apenas llegados a la otra orilla, los baqueanos, los campesinos que me acompañaban me preguntaron con cierta sonrisa:
-¿Tuvo mucho miedo?
-Mucho. Creí que había llegado mi última hora, dije.
-Íbamos detrás de usted con el lazo en la mano me respondieron. -Ahí mismo agregó uno de ellos cayó mi padre y lo arrastró la corriente. No iba a pasar lo mismo con usted.
“Seguimos hasta entrar en un túnel natural que tal vez abrió en las rocas imponentes un caudaloso río perdido, o un estremecimiento del planeta que dispuso en las alturas aquella obra, aquel canal rupestre de piedra socavada, de granito, en el cual penetramos.
A los pocos pasos las cabalgaduras resbalaban, trataban de afincarse en los desniveles de piedra, se doblegaban sus patas, estallaban chispas en las herraduras: más de una vez me vi arrojado del caballo y tendido sobre las rocas. La cabalgadura sangraba de narices y patas, pero proseguimos empecinados el vasto, el espléndido, el difícil camino.
Algo nos esperaba en medio de aquella selva salvaje. Súbitamente, como singular visión, llegamos a una pequeña y esmerada pradera acurrucada en el regazo de las montañas: agua clara, prado verde, flores silvestres, rumor de ríos y el cielo azul arriba, generosa luz ininterrumpida por ningún follaje.
Allí nos detuvimos como dentro de un círculo mágico, como huéspedes de un recinto sagrado: y mayor condición de sagrada tuvo aun la ceremonia en la que participé.
Los vaqueros bajaron de sus cabalgaduras. En el centro del recinto estaba colocada, como en un rito, una calavera de buey. Mis compañeros se acercaron silenciosamente, uno por uno, para dejar unas monedas y algunos alimentos en los agujeros del hueso.
Me uní a ellos en aquella ofrenda destinada a toscos Ulises extraviados, a fugitivos de todas las raleas que encontrarían pan y auxilio en las órbitas del toro muerto. Pero no se detuvo en este punto la inolvidable ceremonia.
Mis rústicos amigos se despojaron de sus sombreros e iniciaron una extraña danza, saltando sobre un solo pie alrededor de la calavera abandonada, repasando la huella circular dejada por tantos bailes de otros que por allí cruzaron antes.
Comprendí entonces de una manera imprecisa, al lado de mis impenetrables compañeros, que existía una comunicación de desconocido a desconocido, que había una solicitud, una petición y una respuesta aun en las más lejanas y apartadas soledades de este mundo.
Más lejos, ya a punto de cruzar las fronteras que me alejarían por muchos años de mi patria, llegamos de noche a las últimas gargantas de las montañas.
Vimos de pronto una luz encendida que era indicio cierto de habitación humana y, al acercarnos, hallamos unas desvencijadas construcciones, unos destartalados galpones al parecer vacíos.
Entramos a uno de ellos y vimos, al calor de la lumbre, grandes troncos encendidos en el centro de la habitación, cuerpos de árboles gigantes que allí ardían de día y de noche y que dejaban escapar por las hendiduras del techo el humo que vagaba en medio de las tinieblas como un profundo velo azul.
Vimos montones de quesos acumulados por quienes los cuajaron a aquellas alturas. Cerca del fuego, agrupados como sacos, yacían algunos hombres.
Distinguimos en el silencio las cuerdas de una guitarra y las palabras de una canción que, naciendo de las brasas y la oscuridad, nos traía la primera voz humana que habíamos topado en el camino.
Era una canción de amor y de distancia, un lamento de amor y de nostalgia dirigido hacia la primavera lejana, hacia las ciudades de donde veníamos, hacia la infinita extensión de la vida.
Ellos ignoraban quiénes éramos, ellos nada sabían del fugitivo, ellos no conocían mi poesía ni mi nombre. O lo conocían, nos conocían?
El hecho real fue que junto a aquel fuego cantamos y comimos, y luego caminamos dentro de la oscuridad hacia unos cuartos elementales. A través de ellos pasaba una corriente termal, agua volcánica donde nos sumergimos, calor que se desprendía de las cordilleras y nos acogió en su seno.
Chapoteamos gozosos, cavándonos, limpiándonos el peso de la inmensa cabalgata. Nos sentimos frescos, renacidos, bautizados, cuando al amanecer emprendimos los últimos kilómetros de jornadas que me separarían de aquel eclipse de mi patria. Nos alejamos cantando sobre nuestras cabalgaduras, plenos de un aire nuevo, de un aliento que nos empujaba al gran camino del mundo que me estaba esperando.
Cuando quisimos dar (lo recuerdo vivamente) a los montañeses algunas monedas de recompensa por las canciones, por los alimentos, por las aguas termales, por el techo y los lechos, vale decir, por el inesperado amparo que nos salió al encuentro, ellos rechazaron nuestro ofrecimiento sin un ademán. Nos habían servido y nada más. Y en ese "nada más" en ese silencioso nada más había muchas cosas subentendidas, tal vez el reconocimiento, tal vez los mismos sueños.
Señoras y Señores:
Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría. Si he narrado en este discurso ciertos sucesos del pasado, si he revivido un nunca olvidado relato en esta ocasión y en este sitio tan diferentes a lo acontecido, es porque en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo.
En aquella larga jornada encontré las dosis necesarias a la formación del poema. Allí me fueron dadas las aportaciones de la tierra y del alma. Y pienso que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la intimidad de uno mismo, la intimidad del hombre y la secreta revelación de la naturaleza.
Y pienso con no menor fe que todo está sostenido -el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre y su poesía en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde.
Y digo de igual modo que no sé, después de tantos años, si aquellas lecciones que recibí al cruzar un vertiginoso río, al bailar alrededor del cráneo de una vaca, al bañar mi piel en el agua purificadora de las más altas regiones, digo que no sé si aquello salía de mí mismo para comunicarse después con muchos otros seres, o era el mensaje que los demás hombres me enviaban como exigencia o emplazamiento”.
“No sé si aquello lo viví o lo escribí, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde.
De todo ello, amigos, surge una enseñanza que el poeta debe aprender de los demás hombres. No hay soledad inexpugnable. Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia: de la conciencia de ser hombres y de creer en un destino común.
En verdad, si bien alguna o mucha gente me consideró un sectario, sin posible participación en la mesa común de la amistad y de la responsabilidad, no quiero justificarme, no creo que las acusaciones ni las justificaciones tengan cabida entre los deberes del poeta. Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos.
Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras.
El poeta no es un ‘pequeño dios’. No, no es un ‘pequeño dios’. No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios.
A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. El cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños.
Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera.
Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía el anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos.
Los errores que me llevaron a una relativa verdad, y las verdades que repetidas veces me condujeron al error, unos y otras no me permitieron -ni yo lo pretendí nunca- orientar, dirigir, enseñar lo que se llama el proceso creador, los vericuetos de la literatura.
Pero sí me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificación.
De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más tarde los impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al realismo, es decir, a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación, y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo vivo en vez de conducir la vida a desenvolverse y florecer.
Nos imponemos un realismo que posteriormente nos resulta más pesado que el ladrillo de las construcciones, sin que por ello hayamos erigido el edificio que contemplábamos como parte integral de nuestro deber. Y en sentido contrario, si alcanzamos a crear el fetiche de lo incomprensible (o de lo comprensible para unos pocos), el fetiche de lo selecto y de lo secreto, si suprimimos la realidad y sus degeneraciones realistas, nos veremos de pronto rodeados de un terreno imposible, de un tembladeral de hojas, de barro, de libros, en que se hunden nuestros pies y nos ahoga una incomunicación opresiva.
En cuanto a nosotros en particular, escritores de la vasta extensión americana, escuchamos sin tregua el llamado para llenar ese espacio enorme con seres de carne y hueso.
Somos conscientes de nuestra obligación de pobladores y -al mismo tiempo que nos resulta esencial el deber de una comunicación crítica en un mundo deshabitado y, no por deshabitado menos lleno de injusticias, castigos y dolores, sentimos también el compromiso de recobrar los antiguos sueños que duermen en las estatuas de piedra, en los antiguos monumentos destruidos, en los anchos silencios de pampas planetarias, de selvas espesas, de ríos que cantan como sueños.
Necesitamos colmar de palabras los confines de un continente mudo y nos embriaga esta tarea de fabular y de nombrar. Tal vez ésa sea la razón determinante de mi humilde caso individual: y en esa circunstancia mis excesos, o mi abundancia, o mi retórica, no vendrían a ser sino actos, los más simples, del menester americano de cada día.
Cada uno de mis versos quiso instalarse como un objeto palpable: cada uno de mis poemas pretendió ser un instrumento útil de trabajo: cada uno de mis cantos aspiró a servir en el espacio como signos de reunión donde se cruzaron los caminos, o como fragmento de piedra o de madera con que alguien, otros que vendrán, pudieran depositar los nuevos signos.
Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus últimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes.
Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma, con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos.
Y aunque mi posición levantara o levante objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos, se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales.
Heredamos la vida lacerada de los pueblos que arrastran un castigo de siglos, pueblos los más edénicos, los más puros, los que construyeron con piedras y metales torres milagrosas, alhajas de fulgor deslumbrante: pueblos que de pronto fueron arrasados y enmudecidos por las épocas terribles del colonialismo que aún existe”.
Nuestras estrellas primordiales son la lucha y la esperanza. Pero no hay lucha ni esperanza solitarias. En todo hombre se juntan las épocas remotas, la inercia, los errores, las pasiones, las urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia.
Pero, ¿qué sería de mí si yo, por ejemplo, hubiera contribuido en cualquier forma al pasado feudal del gran continente americano? ¿Cómo podría yo levantar la frente, iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima parte en la transformación actual de mi país?
Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos.
Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.
Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A laurore, armés dune ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades.)
Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa.
Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza.
Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.
En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano”.

viernes, diciembre 14, 2007

UNA VEREDA PUEDE MODIFICAR LA IDEA DE VIVIR


Los seres humanos están reunidos en Europa, Estados Unidos y parte de Asia. ¿Qué hay en África del Oeste? ¿Quién esta en el archipiélago de Oceanía? ¿Cómo viven en el Medio Oriente? ¿Cuantos seres humanos viven en Groenlandia? ¿Y los países de las Antillas con el Caribe están en la OEA? ¿América del Sur tiene todavía colonias en sus territorios? 

Las grandes urbes de Europa están saturándose de gente que huye del campo, que migra porque la agricultura ya es solo y exclusivo trabajo de los árabes, latinoamericanos o africanos, ya no es más para ellos.

Los hijos y los hijos de los hijos ahora solo quieren realizar el trabajo intelectual ,han dejado el ganado libre en los prados exuberantes de vegetación sin asistencia , lo han dejado reproducirse sin control de natalidad ,en condiciones silvestres para el peligro de las carreteras como sucede en Australia con los canguros.

¿Por qué vamos hacia el mismo lugar? ¿Por qué nos alojamos en el mismo edificio? ¿Por qué caminamos por el mismo boulevard? ¿Por qué frecuentamos la misma cafetería? ¿Por qué usamos la misma marca? ¿Por qué vemos el mismo programa de televisión? ¿Por qué hacemos las mismas etapas de un profesional con familia que es presumido y cómodo? ¿Por qué adoptamos los mismos errores, los mismos vicios? ¿Por qué nos realizamos mecánicamente sobre las reglas de unos cuantos? ¿Por qué nos levantamos a las 7 a.m y nos acostamos a las 10 p.m? ¿Por qué comemos en simultáneo y vamos al mismo supermercado? ¿Por qué vamos en la misma dirección? ¿Por qué dejamos el campo y nos vamos hacia la ciudad? ¿Por qué buscamos la respuesta de nuestra solución fuera cuando puede estar dentro o alrededor de nosotros mismos? ¿Por qué nos aglutinamos como sardinas en el tránsito de una Shanghái contaminada cuando podemos caminar libres y pensantes por las calles remotas de un Surinam? ¿Por qué nos juntamos como insectos cuando podemos distribuirnos y distribuir de una mejor manera el planeta que nos ha tocado vivir? ¿Por qué seguimos respirando un aire que ya esta toxico y nocivo en las ciudades industriales y gubernamentales, cuando hay uno limpio y saludable en las zonas rurales?

Los seres humanos están dejando sus haciendas de leña al fuego, desgarbadas de historias, de amaneceres cálidos, de comunidad solidaria, de laberintos en el maíz… para irse a la ciudad apenas se cumpla la mayoría de edad, a un departamento de aire acondicionado, a estudiar o trabajar en una oficina complementado de una computadora y adormecido en el silicio.

Debo preguntarme porque lo hacemos, cuando debo preguntarme que es lo mejor para nosotros y para el lugar donde estamos, debo preguntarme si simplemente puedo elegir ir por la vereda que nadie transita y oxigenar mis pensamientos con el aire que nadie utiliza, para sentirme distinto y lúcido en una mejor decisión, en un nuevo ser humano.

miércoles, diciembre 12, 2007

GABINETE DE ADVIENTO



Aquí completamente disminuido
colmado de afonía,
con los manteles impregnados de penumbra
aguardo sin sano juicio la tónica perturbadora
De los elementos electrónicos.
Cuento indefinidamente el cero
Con las manos torcidas
De tanto simular una brujería de sombras,
De tanto pecar sin haber conocido el preciso motivo,
De sellar con significativos gestos
La casa metida entre la bendición y el infierno.

¿A que le temo?
Como si algo se moviera
En un radio en torno a mí
¿A que le temo?
Si el lóbrego es la paranoia de mi cerebro
La glacial atmósfera los escalofríos de mi enfermedad crónica
¿A que le temo?
Si esta es la negación de la luz y nada más.

martes, diciembre 11, 2007

PREMONICIÓN SUB LUCTUOSA


En un lugar cualquiera y prohibido,
una morada en ruinas
los temores constantes -también parte elemental-
como lo son las físicas,
para edificar:

[ L A C A S A D E L OS S U E Ñ O S ]

[ L O S R I T U A L E S D E C O M P E T E N C I A ]

TRAFICANTE INTELECTUAL


El escritor es un traficante de ideas e historias, quizá sea al que se debe tributarle cualquier aporte de los simples humanos que no entienden nada de eso.
El escritor, es el recopilar asignado para administrar este negocio intelectual.

Brevedad

ENTENDIMIENTO: ALEJO CARPENTIER


082## Aquí dentro ,en mi secreto conservo un misterio que se va ventilando conforme el tiempo apremia mas adversidad...

647## Las especificaciones ,los fragmentos,los detalles, las minucias,las lineas ,el párrafo,toda minúscula declaración cae en el vació de la amnesia inconsciente,aquí en el nuevo mundo ,en el nuevo tiempo acelerado y de juicios instantáneos ,hay una sola definición aceptable ,las conclusiones ,los grandes rasgos, la inmensa biografía,lo total en sentido mas exacto...

077## Cultura es el acopio de conocimientos que permiten a un hombre establecer relaciones, por encima del tiempo y del espacio, entre dos realidades semejantes o análogas, explicando una en función de sus similitudes con otra que puede haberse producido muchos siglos atrás. 

985## El hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gente que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse tareas. En el reino de los cielos no hay grandezas que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por eso agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida, en el Reino de este Mundo....

domingo, diciembre 09, 2007

DESMATERIALIZACIÓN CONSCIENTE


En la habitación todo se mueve
los eventos metafísicos retroceden en un pacto adversario,
me desmiento,
ahogo los dolores en el agua tibia,
y me salpico de materia hervida
los pantalones húmedos del último pánico.

No puedo salir caminando
tropiezo con las agujetas desajustadas que rotan en el suelo como yo lo hago,
no puedo pensar en divergencias,
cosas que me hacen daño,
trabalenguas de episodios emocionales:
calendarios inconsecuentes, meses amnésicos
octubre, junio, febrero, años bisiestos.

Volúmenes de historia interceden,
me causo lastima,
es otra parálisis del sueño que ya invadió mi realidad,
no tengo palabras dóciles, no tengo filosofía viviente que argumentar,
tengo un vocabulario inédito,
con la pronunciación petrificada
el ácido de la desgracia disuelto entre mis piernas que se arrastran
mi físico que no obedece a nada,
sintiendo que ya soy inerte
inerte sin saber que ya soy de barro.

viernes, diciembre 07, 2007

PREDILECCIÓN: JORGE LUIS BORGES en ESCENA


Borges entre su palabra oral y su palabra escrita, expuesto como casi nunca, porque la biblioteca era su contenedor y su confesatorio.
En esta retrospectiva al Borges originario, a su parentesco y sus raíces nos muestra con su humildad ,modestia y timidez cálida, el conocimiento ilimitado de su procedencia, de su simbolismo ,de todo lo demás que se sabe y lo que no se sabe de él.

Borges el maestro , muestra la diferencia de su capacidad intelectual, sin tomar en cuenta que lo hace casi siempre.