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domingo, enero 03, 2021

Inmovilidad: LA FÓRMULA DEL AUTODIDACTA

No intentaré asumir por automatismo, no sin antes detenerme un instante a yuxtaponer el qué significa esto, por qué sigo aquí, abriendo y cerrando las cortinas, asumiendo una situación en expectativa de nada, contemplando el traslucir inevitable del flujo gravitacional de gente cayendo sombra por sombra en la única secuencia binaria digitada en un tablero.
A bloquear la causalidad inminente y luego, después de romper la parábola del instinto colectivo, a moverse, respirando en levedad, tentando el no-ruido como si la acción no pudiera ser medida por el tiempo. El sistema erosionado en su ritmo absoluto empezará a debilitarse, errores entorpeciendo el rotativo, engranaje atrofiado, logaritmos sin respuesta, una abertura de súbito hacia lo impredecible.

Cuando el sistema se quiebre, por fin, autonomía, movimiento sin ojos en la oscuridad y nunca más coincidencia.

lunes, agosto 24, 2020

CUANDO EL TIEMPO ACABA


Todo empezó con la toalla de baño. Dormía placido entre las 8 y 11 de la noche, de súbito desperté por un extraño sonido fuera de mi habitación, abrí despacio la puerta, saque la cabeza, ni un solo ruido a lo largo del pasadizo del segundo piso, seguro fue algo que estaba soñando, sentí la necesidad de caminar hacia el baño, me eche agua en el rostro, cogí la toalla y me sequé como intentando quitarme cualquier despojo de sueño que aún me restaba, quizá friccioné con mucha intensidad que la toalla me mostró sangre y una materia desconocida. Levanté mi cara hacia el espejo, aún no veía nada en él porque no tenía ninguna lámpara prendida, buscaba el interruptor con ansiedad, cuando lo encontré, presioné con cuidado en on y no lo podía creer, se aceleró tanto mi corazón que en definitiva no era un sueño, era real, tenía ante mí una visión absurda, un rostro tan limpio y sin expresiones como es la espalda o cualquier segmento de la piel humana extendida sobre una cavidad, como si fuera plástico derretido y alisado al mismo tiempo para mejorar las imperfecciones que salen o ingresan del rostro. Sin ojos, sin boca, sin orificios nasales y con el cerebro agujereado por donde me salían centellas oscurecidas. Cómo podía verme entonces, no lo sé, solo sabía que era yo, no se puede hablar por otro, estando plenamente consciente de su existencia en el ahora, no podía tener temor de mí, más de lo que veía en ese momento. Yo un ser sobrenatural actuando de forma típica pero con un sentido auxiliar que podía palpar, oír, sentir y ver, el cual desde luego no podía reconocer en qué parte de mi cuerpo se encontraba. Me dejaba llevar por la percepción, por ser sombra difusa y no poder coger nada más que el trémulo, sentir escalofrío, tensión y pensamientos encadenados de recuerdos y perspectivas, calculando cada cosa, enumerando los pasos para salir o querer traspasar los muros, memorizar cada acción, experimentar con cuidado cada movimiento, mi lista de acciones e intenciones concatenadas a otras para vivir en la millonésima fracción o la macroscópica visión del universo, repudiando lo que soy ahora, asco por mi inmundicia para arrastrarme estando sensato, maldiciendo quizá lo que hice mal, por cuánto fui torpe o lo que me faltó por alcanzar una vida nueva, un cuerpo apropiado, una inteligencia promedio, mis facultades a prueba de cualquier adversidad o comodidad…

viernes, abril 11, 2014

BOOK: PARADIGMA EQUIS (Telequinesis)

Apartado de [Telequinesis]


En un planeta extraño, de condiciones fuera de serie, lejos de la Vía Láctea, unos seres de material cromado y rostro homogéneo traslucido con el firmamento gris de todas las dimensiones espaciales proyectadas en 4 reflejos aleatorios, están constituidos en perfecciones simétricas considerables, su altura es de 2.30 metros, no conocen la muerte desde que su salvador reivindicará la vida eterna en el año 2274 de la nueva era universal. Su antiguo hogar, la Tierra, había desaparecido y todos los seres vivientes no podían encabezar las conducciones de la nueva existencia sin la gran problemática social que llevo a la catástrofe de erosión y el mal augurio del ocultismo.
Todos sus habitantes conocían, que sin el egótiko Paradigma, sin creación a la vista, sin alternativas de miles de obras escritas en lenguaje telekinetico, no podría fundarse la sociedad perfecta en una colonia helicoidal que deambulaba en el espacio utópico de circuitos imaginarios y regiones negativas.
La energía que les fluye sin pausa es un revestimiento estelar que se va renovando en la conformación de cada estación. La sociedad perfecta tiene su población total al servicio del proceso científico y el mentalismo al cabo de aventurarse en la diáspora de toda la colonia universal. Unidades de dedicación con el altruismo de poder a cada instante.

Los viajeros de las Órdenes de las Estrellas, son una legión de identidades equis. Más allá de todo conocimiento sideral, su destreza se basa en descubrir los enigmáticos prismas en cada región inhóspita que aguarda todos los misterios de vida ulterior, ocultos bajo condiciones extremas, muchas veces gaseosas donde desaparecieron los mitos visuales que antiguas civilizaciones traducían en el tríptico anudado, como prueba de los riesgos cuando intrépidas legiones de viajeros, intentaban utilizar los métodos de telekinesis para traspasar los límites, que no eran más que horizontes sin formula convertidos en un desdoblamiento general...

lunes, marzo 10, 2014

THE LAST SUNSET (relato)


David, al llegar de la universidad, se dirige deprisa hasta su habitación en el tercer piso. Ingresa, cierra con seguro la puerta y lanza las cosas que trajo consigo a un rincón atiborrado de ropa y objetos; siente que no puede más y se deja caer pesadamente en la cama, en una profunda modorra, quizá porque todo al fin había acabado y porque sabía que esa tarde como los días venideros, no tendría responsabilidades ni preocupaciones que le prohíba descansar horas y horas hasta desconocer el tiempo.
Mientras duerme boca abajo en esa siesta placentera, exhalando gruñidos e incoherencias, el reloj indica un poco más de las dos de la tarde. Había transcurrido unas tres horas desde que David decidió descansar; extrañamente a partir de ese momento, el sol seguía en la misma ubicación concéntrica, debido a que la Tierra había dejado de rotar en su mismo eje imaginario. Los rayos solares se intensificaron hasta sobrepasar los cuarenta grados centígrados de emanaciones ultravioleta inclementes, sobre una ciudad que ya soportaba el calor extremo en algunas estaciones del año. No obstante este incremento anómalo en el presente otoño, no provocó que la gente recurriera a productos helados o uso excesivo del agua, en cambio les transmitió un efecto singular que estimulaba en ellos delirios de albedrío lascivo en tanto se resguardaban en las sombras, recostados, creyendo que dicho fenómeno podría deberse a un singular eclipse, cuando el aspecto de sus viviendas empezaron a mostrar una tonalidad plomiza hasta convertirse en imágenes ilusorias que se destemplan en un desierto cualquiera.
Una rara sustancia volátil empezaba a formarse en el núcleo de ese calor infernal; poco después éste fenómeno iniciaba un proceso de desintegración sobre la habitación de David, la cual yacía como una torre solitaria en medio de la azotea. Su excepcional composición que se produjo en el fuego abrasador del sol, comenzó a modificar el concreto y el acero de aquella construcción, hasta convertirlo en una membrana de plástico incoloro que claramente transmitía una sorprendente secuela de radiación hasta la integridad de David. En tanto él se inquietaba en la cama conmovido y aturdido por una angustiante pesadilla, su cuerpo empezó a transpirar grandes porcentajes de líquidos y despojos acuosos que le disminuyeron el tamaño y lo dejaron de un aspecto híbrido, único e improbable de existir, un humanoide de características muy semejantes al tarsio, un primate con aspecto de lémur.
Este proceso se intensificó en un poco más de veinte minutos hasta que todo volvió a su estado natural, salvo David. Él despertó finalizado el crepúsculo; la claridad del día tenía poca duración y por eso anochecía pronto. A esa hora una misteriosa soledad dominaba los corredores y ambientes de esa enorme casa, que lucía más deshabitada de lo acostumbrado, lo cierto es que aún ningún familiar volvía, ni sus padres, ni hermanos, y el fluido eléctrico se cortó; David no lo intentó más y dejó de manipular los objetos que necesitaban de electricidad. Él desconocía lo que aquel increíble fenómeno causó, afectando la estabilidad de todos los servicios no sólo en su hogar, también a los domicilios colindantes; supuso que era un corte intempestivo, lo que le restaba percepción y plena conciencia sobre su nueva apariencia; sin embargo para él, lo del anochecer le tenía sin cuidado, porque seguía contemplando a los objetos tal cual eran, no obstante le era imperativo saber porque se sentía enrarecido, sigiloso y confinado como una lumbrera en el fondo de un pozo. Buscó un espejo de cuerpo entero, sabía que lo encontraría en la habitación de su madre, y unos minutos después así fue; por un momento dudó en ingresar y posarse en frente, lo hizo por intervalos a pesar del temor de saberse anormal, hasta descubrirse de pies a cabeza. Lo que allí vio mientras su aspecto parecía retorcerse intimidado, era un ser inconcebible, menguado, una especie de simio exótico, de un poco más de un metro de altura, con las orejas excepcionalmente alargadas ─como las había visto quizá en el murciélago─, con ojos inmensos y completamente circulares del color amarillo sucio que se avivaban en la oscuridad, con esas pupilas dilatadas semejantes a las de un felino, la boca muy reducida hasta desaparecer con el bello marrón implantado en todo su rostro y las manos tan deformes como podrían serlo, alargadas en los metatarsos y finalmente en los falanges, de una plasticidad notable. Se tocó cada parte de aquel cuerpo, cuyo aspecto le causaba estupor y lo desquiciaba; abrumado y casi demente no podía creer que él era quien estaba delante de ese espejo maldito, era imposible asumir que había sufrido una terrible metamorfosis mientras dormía, como lo hace cualquiera, tal vez por eso su apariencia la creía producto de una horrible pesadilla, pero no era una pesadilla, porque en frente del espejo estaba él, y su universo completo de pensamientos, sensaciones y temores.
Al verse así, con facultades físicas de un animal salvaje, de tamaño relativo al de un niño y muy ligero de contextura, corrió hacia su habitación, logrando esconderse debajo de la cama; desde ese rincón podía verlo todo muy claro, tenía la capacidad para hacerlo. No podía llorar, ni gritar, emitía eso sí un murmullo monosilábico que apenas se entendía como: ─ ¡Dios!, ¡Dios!, y nada más.
Permaneció por un prolongado momento en ese escondrijo, maldiciéndose, tratando de adormecerse, pero cuando volvía a despertar, seguía siendo esa horrenda criatura que se deslizaba como el centinela por la penumbra, sus orbitas brillaban y es cuando decidió salir de casa para poder enfrentarse al mundo en esas condiciones. Es así que abre el armario y coge lo más discreto para no ser percibido y evitar cualquier temor, sus largas manos le ayudan a que cada acción le sea mucho más fácil realizar, él podía ver cada cosa en donde se enfoque con la vista, así lo hacía y al menos eso le era gratificante. Cuando terminó de vestirse, bajó, abrió la puerta del zaguán, miró en todas las direcciones y caminó con criteriosa cautela por la vereda, muy apegado a la pared, siguiendo ese extraño instinto que ahora lo dominaba por completo, quería reptar pero en el conflicto de hombre y de bestia que dividía su ser, recobrada la ecuanimidad y seguía erguido unos pasos más hacia cualquier dirección.
No había ninguna persona en el camino, las calles eran desiertos nocturnos y en el firmamento se concentraba una densa capa de nubosidad negruzca que por lapsos se iluminaba con un halo extraordinario que provenía de algún punto desconocido del espacio. No le prestó más importancia, sin embargo cuando estuvo muy cerca de un callejón que sirve como atajo entre la avenida principal y un parque, vio trasladarse una persona por ese lugar, sus pasos eran cansinos y su vista estaba puesta en el suelo. David sintió que debía quedarse viéndole pasar, lo hizo, y lo que vio lo redujo más hacia el fatídico misterio de ese día. Cuando ese sujeto llegaba hasta el otro lado del callejón se desvanecía en el aire, David se rehusaba a creerlo y quiso comprobar una vez más que era una alucinación por todas las conmociones que había sufrido hasta ese momento, pero la misma escena se repitió por ocho o diez veces más,…doblar la esquina e ingresar en ese callejón y desaparecer…. David se acercó lo más que pudo, encapuchado como estaba, le comenzó a susurrar algo y el sujeto ni se inmutó; él no quiso seguir más allí, su cabeza era un hervidero ya que un sinfín de imágenes atravesaban sus pensamientos y las nuevas manías salvajes que había adquirido lo estaban dominando.
Si reconocer su propia trasformación le significaba una tarea bastante incrédula, entonces reconocer esta serie de eventos fuera de toda lógica lo comprometía en una situación muy desesperante, y a pesar que sus pensamientos no habían cambiado, su concepto hacia la vida seguía intacto, le era imposible asumir que era en definitiva una mutación que deambulaba sin identidad humana, que ya no sólo había presenciado ese extraño evento sobrenatural, sino que evidencio también diversos sucesos de similar incógnita. Mientras continuaba su recorrido por aquellos suburbios, contempló a un adulto dirigiendo la misma reprimenda de palabras soeces y golpes a una niña que lloraba y suplicaba perdón arrojada a sus pies; también a dos niños que permanecían sentados en una esquina enjuagándose los ojos, posiblemente esperando mientras trataban de prender una vela con una caja de fósforos húmeda; lo mismo con un joven de leve retardo mental que estaba de pie en frente de su ventana preparando una correa amarrada al techo para ahorcarse, acción que a David lo perturbaba aún más, porque no cesaba de ocurrir hasta su decisión de alejarse lo suficiente de esas imágenes reales que se habían quedado estancadas en ese espacio, y que él podía ver en la más cruda de su expresión.
Anhelaba en ese momento estar ciego, negarse a la claridad, pero asumió un rol clarividente de escasa lógica ante los hechos. Seguía caminando en círculos, no había tregua, presenciaba accidentes, violaciones, ataques cardiacos, violencia familiar, derrumbes, turbas, jaurías masacrándose, gente humilde que se desprendía de emoción, abrazos interminables, escenas de angustia con fuego y sangre, caos, una lluvia rojiza en el horizonte, y finalmente a ese amigo de la infancia que cayó desde la ventana de su segundo piso hacia las rejas puntiagudas, del cual murió casi de inmediato. Todo eso y muchos eventos más que continuaban congelándose en ese tiempo alterno, se mostraban únicamente para los increíbles ojos de David.

¿Por qué a él? ¿Por qué no podía despertar si era un sueño? ¿Por qué había un abismo que separaba toda su vida en este lugar de la ciudad? ¿Por qué ésta memoria ajena de muchos se desvelaba ante David en la forma más absurda jamás presenciada, como si el tiempo habría perdido el control de sus secuencias y sus axiomas como el principio de causalidad, con los archivos de todas las épocas expuestas a una sucesión visual que suele quedar en lo más profundo de las personas?
Recuerdos permanentes, nociones temporales que se despejan, acciones que no se olvidarán jamás, seres que se repiten, éste ahora que a partir de todo esto estará en pleno cuestionamiento.
David se sentía envuelto en una tribulación de reflexiones, en sobresaltos y esta maldición de ser una bestia que se oculta, y puede ver la desgracia en cada rincón.

Cuando no puede soportar más, resuelve regresar a casa, conmovido y desahuciado; se aproxima, gira la chapa y ahora se encuentra algo más insólito, a él mismo deambulando por toda la residencia, muchos de él en todas las edades, bajando y subiendo, saltando, descansando suspendido en el aire, leyendo, riendo, sufriendo…,decenas de él mismo recreando todas las escenas de su vida en una sucesión aleatoria de rastros fantasmagóricos que también se desvanecen pero que son tan reales porque incluso lo perciben, voltean a verlo y siguen su trayectoria como si nada. David sabe que en la calle perderá la razón y descubrirán que es una criatura aterradora, es por eso que huye despavorido otra vez a su habitación casi trepando las paredes y las barandas en medio de todos esos espectros proyectados quizá desde su memoria. Ingresa al lugar donde se originó aquella metamorfosis, se desploma y cree que así se restaurará la vida anterior, sin embargo nada sucede, por el contrario, él sigue encogiéndose hasta hacerse tan diminuto como el resplandor que apenas destella en la paradoja de esa noche eterna y sin fin, a la vista de nadie, con su lucidez sumergida en el anonimato, con este tiempo entre paréntesis, progresivamente caótico, que se desmorona, se desbarata, que nadie más puede seguir controlando, si es que alguien realmente lo estuvo controlando y desde ahora ha dejado su dominio para el libre albedrío absoluto, después de la última puesta de sol.
  
END

domingo, marzo 09, 2014

FONTANA (00-04)


[00] Simulacro de trance
ausencia integral H,
plasma de circuitos electrobiológicos
vinculando tensiones agudas de inexistencia
manifestaciones etéreas hasta inducciones ensordecedoras…  [01]
Descargas naturales y ahora desde el fondo hacia arriba
el contorno nutritivo
recombinando el flujo sistemático
en el expreso artificial de la Fontana a la intemperie;
en consecuencia plasmando un cuerpo acuoso en una nueva villa
en pretensión química y maquinación moral;  [02]
reconstruir las funciones complejas del brain
hacer contacto, interpretar los sentidos y crear cada vez más.

Sesión negativa en aislamiento,
campo centrífugo elaborando tejido y [alma]
mutismo, sanguijuelas, insectos, líquidos, estrellas fugaces
y sustancia equis.
[Dispensario acústico armonizando procesos].
Tiempo alterno,
fenómenos del bien y elucubraciones del mal
coagula, humaniza, regenera, vive, sangra
y sufre.
¡S h o c k!
Temperamento.  [03]

Vectores en una cadena de figura inteligente
ultimando antes que despierte la consciencia,
«EL RESPLANDOR ACERO DE LA FONTANA»
una mente maestra incorporándose a la fundación
de un proyecto prístino
 en las primeras emanaciones sanguíneas,
y genuino de toda capacidad sobrenatural

al primer sigma∑ de actividad fuera de la Fontana.  [04]

martes, diciembre 31, 2013

ABYECTO CRÓNICO

 

Equinoccio oblicuo
desquitándome el último rezago de fe
por la convocatoria de las naves aleatorias
que sigo viendo deambular en un éxodo sugestivo de terror a la medianoche....,
en la corriente del aire apoyándome con la sien dúctil
del día corrompido (((oscurecido por pensamientos y verbos)))
por el inicio del trasfondo todopoderoso
¡¡¡metamorfosis, agua, hombre!!!
grito sumergido por la mísera fragilidad
de resquebrajarse en óxido
y sangrar por el olvido de un itinerario
con puntos suspensivos que obligan a desmoralizar
y hacer descender todos los telones de tiempos sucesivos
que siguen amaneciendo cada vez más tarde
cada vez más grises
con el papel húmedo de letra mutilada
y las manos sombrías refugiándose en un dolor sensorial
de amplio margen imperfecto
izquierdo
sectario
copulativo y  A b Y e C T o,
que termina en el horizonte bienaventurado
en el reino de este mundo y en el estricto orden mundial de este sistema.

viernes, agosto 02, 2013

FUNDAMENTOS DE UN HOMBRE MUERTO


Mi consciencia tiene epitafio, año 3K7QW, coincido con las pruebas de extinción en la era de doctrinas oscurantistas propagadas a nivel universal. Todos los métodos por sobrevivir cada cierto tiempo cedieron a una caducidad inmediata cuando el sol apenas relampagueaba entre huracanes adorados por indígenas atroces que deambulaban las ruinas del poco sentido común que todavía ornamentaba las bases atípicas de muros construidos para contrarrestar las epidemias de demencia sensacional a cargo de amnésicos que despilfarraron sin opiniones en contra, las evidencias más lúcidas en un periodo que no lo necesitaba, porque todo ya se había echado a perder, desde que los nuevos nacimientos producidos en la promiscuidad, abrieran la última llaga de la que se deshizo el hombre certero que todo lo intuía a pesar de la niebla grisácea corruptora de sus innumerables pensamientos buenos y malos, del mandato de sacrilegios y alegorías de bandada de bestias atropellando como una avalancha desde el interior de la tierra, la industria del terrorismo y los vicios de drogadicción aprobados por audiencias públicas, cuando el pueblo parecía dominado al unísono por el enfermizo canon de las revoluciones ejemplares que salieron adelante, desmintiendo su propia ficción y alardeando en contra de sus propios defectos la utópica soberanía de un régimen criterioso para cada ámbito del sistema mortal.
Los hombres sin salir airosos, porque eso buscaban, seguían forjando simbología mítica en condiciones de abandono al futuro, de represión al intento de ir hacia adelante, cuando la geología se imponía como el enésimo imán de salvación para toda una raza hipotética que por círculos temporales siempre declinaba a saber con la vida expuesta en intenciones, como se lograba la estabilidad sin daños, imaginando, plasmando.
Pero la locura [sentido privilegiado] con los pies en la cúspide y las manos en el interior de los órganos, seguía en la misma metáfora de siglos horrorizados por muertes y muertos, sangre y putrefacción aumentando el espectáculo de desgracias infinitas que seguían sufriendo con la práctica del nuevo orden mundial (ya descalificado para toda civilización venidera) los fundamentos más convincentes que los hombres han rendido culto como proyección de un ritual en la mesa del vino y en el río estéril de la primera bendición. 

miércoles, junio 19, 2013

ESCENARIO DE DIMENSIONES EXPERIMENTALES II


Escenario dío

Entonces el experimento se forzó, los cálculos anteriores hubieran podido ser centesimales pero la animación empírica luego de innumerables desordenes en las categorías asociables desbordo la paciencia y concluyó en la intervención material del flujo invisible. Cabe nombrar las tempestades irreales que vulneraban la incertidumbre de las pruebas, las tempestades reales que parecían humedecer el contexto físico, todo compulsivo, asociando al clímax del fenómeno ese temor que causaba la tempestad, más éste que no afectaba el flujo que se disponía a la intemperie. Fenómeno raro entonces, luego de intervenir y crear esa explosión magnética, la característica eléctrica con esa tempestad incesante jamás se vio intervenida, menos se inicio una explosión. 

Vale decir por estas curiosas reacciones que las materias intrusas en los flujos de los contextos interiores -asimilación de símbolos profundos- no fueron de una química nada parecida, el espacio que contiene el proceso diferente a objeto que lo interviene tiene que ser compatible en la circunstancia de la noción. El empirismo basado en la revelación de una memoria no puede acometer una compatibilidad implosiva, donde las reacciones se suceden y pasan a menudo por los canales inalámbricos que suelen ser no vistos cuando el miedo a las turbulencias aleja toda observación y cuando la situación no es una probabilidad constructiva sino una consecuencia  delirante de las corrientes alegóricas.

Fin de escenario dos.

ESCENARIO DE DIMENSIONES EXPERIMENTALES


Escenario  ena
 

Era en un tiempo clasificado donde la duración de la tierra en un día pertenecía a las anécdotas miserables de trayectos acostumbrados iniciados desde el origen ausente. No había sentido formal, solo la concatenación de las costumbres atribuidas en las historias que ya se habían hecho maduras por el correr de las generaciones de la misma corriente. No solo se adecuaba al estilo común, era algo más domestico o algo más alcanzable sin las dudas propuestas por otras inquietudes exóticas; en ese entonces misterios de distancia cuando la pluma ascendía y el mineral hacia vertientes singulares como el elemento equis diagramado bajo las tutelas de desenvueltas formas de las perspectiva.
La vida era otra porque ni el mismo ahora es igual, era otra en el ángulo de la conformación y de la interrelación de los procesos y de lo inorgánico. Esa constancia siempre evidenciaba claridad a pesar de las impertinencias del infortunio, como desorden el constructivismo permitía otra consecuencia, alternativa en fin con razones de estadística. Era cuestión de esperar por así decirlo, las palabras blandas y tan elegantes siempre sofisticando y haciendo comedia de la cruda realidad, nada era mejor que hacerlo sin ni siquiera advertir alguna probabilidad de diferencia con el habla que posteriormente llegase al formalismo.
De esta manera el patio se había vuelto el escenario de las turbulencias, el escalofrió, las conmociones, los experimentos inadvertidos. Los que miraban eran los que podían verlo sin sentir angustia y molestia alguna, los que abajo se entorpecían explorando hacia la atracción el secreto de algunos misterios de noches ambiguas y menciones de advertencia se encargaban de salvaguardar la independencia precaria en la aldea que los obligaba a una conformación social con medios inconclusos y patrones defectuosos, casi desmemoriados, consintiendo silvestremente en las buenas intenciones dotadas por voluntades alimentadas  en diferentes estados de registros anteriores. Como si todo fuera flujo en niveles desacertados, había fuerzas en simultáneo que se propagaban en interacciones invisibles cuando la normalidad perpetuaba una secuencia nostálgica y cuando las turbulencias alejaban cualquier presencia de sus demostraciones físicas. En las ideas como era típico la metafísica en convivencia era una cuestión que gustaba por ser de categoría de redundancias absolutas solo de tendencia abstracta hacia la adquisición, como las comuniones oníricas y el estado insomne del conocimiento.   

Fin de escenario uno.

miércoles, febrero 27, 2013

BITÁCORA URBANA


ARQUITECTURA
No había nada, sin excepción (0), hasta que trazaron una cuantas rectas -c/variables- bastante recreadas en el subjetivo de una constante lógica °β°, inquieta por dar respuesta a la soluciones deductivas psíquicas //hemisferio//, que se estaban planteando en el génesis del pensamiento. & Esa divergencia agotada que nos tiene conscientes por la geometría persuasiva de cada lugar &; fue el propósito para formular *∑* esta simulación elemental del individuo frente a Dios, frente al vacío, a otro cualquiera y a todo lo conscientes, la proyección del tiempo, su protección inmoral, del Universo, las persecuciones sin sentido, //aplicaciones íntimas//.

MORTIFIXIÓN
Las cosas dan vueltas, puedes estar aquí como en el otro lado y sentirte definitivamente inconforme. Cada día es una obsesión de ubicuidad. Piensas en alguien que has ido creando en la imaginación cuando los menesteres te dejan una insignificante brecha entre lo extenuado, pero realmente no existe con esa exigencia, porque las emociones cambian a cada momento, a veces sólo se necesita escuchar los eventos fortuitos para inquietarse en ese drama divertido de visualizar. Nada causa un alivio prolongado, por eso distraerse en el desconcierto produce un resultado para fingir, convencido en las contemplaciones desmemoriadas para encontrar un absurdo que se pueda resaltar.

OBJETO
Para cada objeto hay un momento de aliento, y entre cada cosa hay un espacio de experiencia continua, haciendo orbitar por el laberinto de artificios elementales, la necesidad de recrear cada complemento como una extensión imprescindible para nosotros…

viernes, agosto 31, 2012

AXIOMAS DEL TIEMPO


Se me ha ocurrido creer en la innovación, en los procesos renovadores que ocurren cada cierto tiempo, en el destino de lo permanente y en las secuencias transitorias de los que seguirán girando hacia lo probable en un plano que aparenta un infinito.
Estas nociones de iniciativa conservadora se originan por las sensaciones que nos deja cada época. En su sentido más riguroso, nos podemos permitir la conciliación de algo perdurable, sin embargo todo deseo termina en una precariedad conmovedora. Mientras el tiempo acelera su misterio, por nuestra parte la indiferencia sigue dilatando esas intenciones que ya no nos inquietan, porque hubo un periodo definitivamente sostenible, en que podíamos entender cualquier asunto que provenga de la existencia. Y ahora parece que la luz no sólo ya es intermitente, sino que es muy proclive a la oscuridad.
Así es como cada proceso es aceptable, no hay objeción elocuente en la insignificancia, lo que esté pasando en estos momentos es ordinario, es relativo cualquier evento que intenta mostrarnos incógnitas. Mientras nos persigue la ilógica reiterativa, nos es más propicio apartarnos hacia las dimensiones incorrectas para seguir ignorantes, especulando en un sinsentido bastante abstraído que cada propósito conseguirá ese retorno a la vía principal de todo lo que nos haga nuevamente sencillos. No obstante dejarse por la ocurrencia de esta formación unipersonal habrá contribuido sin las intenciones previstas a las condiciones acomplejadas que la inconsciencia anda buscando.
De bajo de nosotros el humanismo sigue deteriorándose, y no importa el vanguardismo con que se estén abordando las ideas, una pieza podrá iniciar el desorden o la imposición fortuita que necesita una reforma del tiempo. En esta situación que sigue atendiendo al destino, el aislamiento primero fue la etapa crítica que priorizó la anulación. No habrá alguna voz de ambulante que llegue a todas para impedir que las circunstancias se congreguen en contra de la imprevista acción que hizo girar desde un elemento a todo un paisaje del que quedaran borrosos recuerdos como la historia que dejamos en el último cajón.

sábado, mayo 12, 2012

ARTEFACTOS DE LA ANTIGÜEDAD / UNA TRIPULACIÓN ANÓNIMA



Cuantas veces una cúpula sideral
sobresaliente desde cualquier fenómeno inexplicable
reveló su excentricidad técnica
como un deseo presuntuoso
que levitaba incandescente atravesando lo ordinario,
y adecuándose en una cúspide, con el propósito de realizar lo inverosímil
y aparecerse como una fracción extraterrestre
dispuesta a girar como ejemplo curioso de extrañeza
en el centro de la fascinación,
como se registró en los textos apostólicos,
utilizando metáforas consumadas de alegorías y retratos literarios
en el que se resaltaban las cualidades asombrosas
que la imaginación apenas si podía asimilar por la precariedad de todo.

En las noches enigmáticas conmocionados en la espesura
se suspendían plenamente absurdos maravillosos,
definitivamente utópicos alrededor,
que no podían interceder desde nuestra insignificancia,
sino desde el extremo del infinito que es la altura de otros,
en el rastro de una dimensión hipotética probablemente superior
que ha logrado desde aquella semejante invención
traspasar la lógica e irrefutables explicaciones científicas
para instaurar una forma de vida
compuesta por códigos, simbología y elementos
-arriba es como abajo-
en representaciones culturales y espirituales
que evidentemente permanecen enraizadas
desde las primeras civilizaciones hasta ahora.

Mantenemos esa premisa estructural
en la constitución material de cada proyecto
apoyado visualmente desde cualquier ángulo
para el concepto progresivo
de una herencia indivisible con lo sobrenatural;
porque la gran posibilidad que nos aguarda distantemente
es el diseño de una abstracción alucinante
por la única conciencia absoluta que merodea en sigilo
y a la vez es el estruendo grandioso
que la gran transformación del futuro oculta,
como esa honda sabiduría que significó el contacto frecuente
expresado sin ambigüedades, para reflejarnos eternamente,
en la monotonía de las jornadas naturales
de pensamientos aprisionados
y esa afiebraba inteligencia por construir
algo que signifique la evasión
de la innegable mortalidad que nos resigna disminuidos,
porque alrededor todo lo hecho nos sirve de refugio
y de pieza elemental para tener presente y hacer
un retrato memorable de nuestro mestizaje remoto.

miércoles, marzo 21, 2012

ABSURDA ALQUIMIA

Inquebrantable la salud absurda
que parece germinar desde la fatalidad,
una oscura sapiencia mortuoria,
corruptora de vida;
con los placeres instantáneos de un oasis virtuoso
floreciente ante la debilidad humana
en alucinantes horrores sublimes
concebidos en el registro remoto
de los apetitos prohibidos
ulteriormente en resguardo;
por el temor que causan las recreaciones confesas en la intimidad,
las que se interrumpen por el fuego dogmático.

Decaer en el vacío de sentimientos
para que la ceguedad se prolongue,
es delirar en deseos originales que nos harían disponer sin rostro
las demostraciones vigorosas en el dominio,
y en las reformas fenomenales
de las historias que se iban sustentando
con la innata barbarie de conseguir,
encausar la herencia por ámbitos insospechados;
entre vorágines salvajes de utópica mansedad,
siguiendo los senderos ensombrecidos
bajo el tétrico misterio que se estimulaba al creer
-cuando el alma era una emoción cualquiera-
la longitud incierta por donde la soledad, agitada de sobresaltos,
hacía fructífero cualquier instinto
posiblemente expuesto en condiciones anónimas,
a una aparente naturalidad formidable
con los propósitos introductorios,
cuando al viento parece obstruir –su elemental influencia-
en las formas indispensables
que proporcionan la inteligencia necesaria
para iluminar la infinita noche excéntrica de mitologías
en la razón imperfecta que nos conduce al exterminio cíclico
de esa alquimia precedente
en el principio sombrío del cual no hay memoria.