Anhelo mi estructura que todo lo allana y que hace relevante cualquier insuficiencia, sin embargo será poco lo que pueda abolir, si los rumores me deterioran sin saber por dónde, la debilidad intriga y el decaimiento se restablece como si el círculo estuviera incompleto como si edificarse fuera blasfemia.
Cantidades invisibles de alguna combinación incorpórea congestionan las dimensiones limitadas de cada extensión individual.
A través de los ángulos compuestos en relación a las inclinaciones oscuras están resignadas las creencias de esa veracidad, ignoramos qué nos transluce si en ocasiones las dolencias que aparecen sin “fundamento” insisten pero solo seguimos atendiendo en espirales físicos a deformarnos en cuestión de intervalos atemporales.
La ciencia enigmática es frecuente porque el contacto se satura de intensiones.
Esas formas atractivas que nos descomponen en fragmentos millonésimos cautivan la resolución continua de la insatisfacción y la incomodidad. Cada vez que la densidad en condiciones distintas de proporción interviene en el movimiento voluntario, crea conflictos químicos innatos no obstante extrínsecos en el orden de los empirismos relevantes propios pero promovidos en confusiones extrañas que pasan en apariencias imperceptibles al enclave racional.
Volvemos al momento de la polución cósmica y el retraimiento por condiciones de cohesión a pesar de los influjos y reflujos que la naturaleza auspicia, ¿A quien ofrecer explicaciones y de quien extraer esa sabiduría efectiva cuando nos acoge ese indeterminado hastío?
Creemos para nosotros en el sigilo dogmático bordeando las maneras rígidas de la ley escrita. Cuando los altibajos conmocionan, los impulsos verticales se hacen diferentes en la construcción de un momento natural.
El planeta se abrevia a la conciencia de un instantáneo relativo, esto
obliga a desestimarse de las necesidades aleatorias y a la posibilidad crítica de desintegrarse en caracteres energéticos; probar en esa ciencia determinaría -si fuera posible- la polución constante a la densidad creada en los generadores incansables del movimiento físico.
Este clima es el de hace algunos años, parecidos escalones ascendentes me llevan con el cuerpo sosegado a la azotea que ahora es propia y determina la tranquilidad de las utopías.
Escalones que no son los mismos y este cielo que no es el mismo y este tiempo que no es el mismo, y yo que sigo creyendo en el principio de los poderes artísticos cuando la altura dominante de un firmamento nublado de serenidad posibilita la atención de persecuciones y jornadas indeterminadas en un mundo agitado, plano y de desordenes demográficos.
Las emociones me vuelven por la frescura de aquellos recuerdos en el descanso de los parientes envejecidos, algunos ahora ausentes y otros todavía entre nosotros, despertando en las tardes cuando la ascensión nos acogía después de soportar la asfixia de la superficie habitual carente de sentido y de sobrevivencia inhumana.
Cielo desértico, aquel cielo arenoso, como el camino de cabeza sin temor de peligros y abierto al despeje territorial que no tiene direcciones por el cual luego lamentarse. Esta altura autoritaria que reduce los abismos de la desesperación social, aligera las notas abatidas de un drama que se hace ocurrente cuando el solsticio brama sin condiciones el temporal de las imágenes permanentes; aquellos rostros sufribles, estos rostros tácitos expuestos al destino de la intemperie cuando el claroscuro de la casa de los sueños fue sustituido por el orden moderno de la geometría gráfica.
Los sobrantes de la historia pretérita allá por los años memorables, cuando el cielo todavía era azul, el día plenamente blanco, la noche enigmática de negro, y sin la altura dominante para ventilar el estrato de las memorias efímeras.
"Un día la hermosa mujer de un hombre que la quería muchísimo lo abandonó. Él empezó a buscarla. Allá donde fuera por la ciudad encontraba su rastro pero no a ella..."
Así cuenta su caso Galip, un joven abogado que vive en Estambul y que desea reencontrarse con Rüya, su esposa y prima. Sospecha que ha huido con otro hombre, con un hombre que bien podría ser alguien muy cercano, casi tan cercano como su propio hermanastro, Celâl, un periodista excéntrico que también ha desaparecido. En su persecución alucinada, Galip recorre día y noche las calles de un Estambul real y fabuloso que alberga en cada esquina una historia secreta, y donde todas las pistas, como si fueran cajas chinas, esconden nuevos misterios. Pero cuando Galip da su paso más audaz y asume la identidad de Celâl, ignora el riesgo al que se expone. Porque hay juegos que desembocan en crímenes inesperados. El libro negro es una novela policíaca, tan espectacular como poco convencional, donde la investigación se centra en la identidad y la escritura. Esta lectura de culto y de masas, consagró a Pamuk en uno de los maestros actuales de la literatura mundial.
*Cuando acabes de leerlo, lo reeleras de inmediato, sin duda.
En Arequipa desde el miércoles 23 de este mes, se viene llevando a cabo la primera Feria Internacional del Libro en la plaza Libertad de Expresión en Umacollo. Este evento cultural que se hará extensivo hasta el 5 de octubre, tendrá 13 días de intensa actividad intelectual y exposición de los ultimos titulos que se están publicando para el público peruano y para el extranjero. Dentro de los escritores y hombres de letras de mayor conocimiento y prestigio estarán: Cesar Hildebrandt, con certeza el mejor periodista veráz y de análisis que está en el medio aunque ahora último haya renunciado a su programa nocturno en RBC televisión, no así a su columna en el diario La Primera de la capital; también Jaime Bayly, escritor contemporáneo que fue finalista en el premio Planeta del 2005 y que conduce el programa televisivo El Francotirador. Asimismo estarán Oswaldo Reynoso, Beto Ortiz,etc. Y entre los locales el poeta José Ruiz Rosas, el gran historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán y el arqueólogo Eloy Linares Málaga, solo por citar algunos de los relevantes que a la vez tendrán un homenaje por la trayectoria y su influencia en estas décadas. Serán 15 mil títulos de 9 mil autores, entre las principales editoriales que estarán presentes en la FIL, figuran el grupo editorial Norma, Mini Books, Zeta Books Store, en fondo de publicación de la región Cusco, la Editorial Bruño, la librería S.B.S, el Instituto Francés de Estudios Andinos, el Fondo Editorial de la Universidad Mayor de San Marcos, el grupo Santillana junto a la editorial Aguilar, las librerías arequipeñas Flores y San Francisco, el Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Tierra Nueva Editores, entre otras.
Si vez un objeto, veras que solo contiene materia anónima.
En la desesperación solo el olvido aparece, te arremeten las nulidades, un agujero negro te absorbe, se te acelera la voluntad pero solo es inercia, ¿olvidaste que lo relativo es a insignificancia y esto a serenidad?
ÚLTIMO ACTO:
Al terminar la jornada baja la cabeza y se conduce hacia el descanso común, luego sale a caminar hacia ninguna parte y se dispersa en imaginaciones fatigables, piensa en que no se debe pensar cuando se esta haciendo lo habitual y así se retira, sin dedicarse a la hora, sin preguntar el día.
Al igual que leí Crónica de un pájaro que da cuerda al mundo, donde se describe con maestria y sapiensa el tema del mal, de ese mal exportado que domina a las personas, ahora menciono éste libro que en sus 584 páginas narra a Kafka Tamura que se ha escapado de casa. Acaba de cumplir quince años, su madre abandonó a su padre llevándose a su hermana y su padre le ha cargado con una infausta profecía. Por otro lado Satoru Nakata también tiene problemas. De pequeño sufrió un accidente que lo dejó con una especie de olvido. Desde entonces no puede leer ni escribir, pero puede hablar con los gatos. Las vidas de los dos acabarán entrelazándose en una curiosa biblioteca de Takamatsu.
Este libro contiene muchos de los elementos característicos de Murakami (personajes extraños, sucesos misteriosos, presencia del mal). Lo mejor es el personaje de Hoshino, un camionero inculto pero de buen corazón que da la réplica graciosa.
Con todo tiene la capacidad de seducir al lector, aunque no llegue a la altura de un bestseller con dosis de misterio. Recomendable.
…Cuando mi pensamiento se vuelve hacia las pisadas, pienso inmediatamente en la noche, porque simboliza el orden donde, paralelamente el día se vuelve poco a poco impensable y donde, no obstante, existe o debe existir la huella indecible de lo que habría tenido lugar como retrato de aquella mañana”…
Una vez al año, Horace Engdahl se convierte en la persona más poderosa del mundo de la literatura. A sus 59 años, es el presidente de la Academia sueca, la encargada de seleccionar el ganador del Nobel de Literatura, y uno de los benjamines de la institución. La mayoría de los otros 18 miembros pasa de los setenta. Pero eso sí, el ánimo no les falla, y la cortesía escandinava no quita lo valiente.
“Les aseguro que no se trata de una asamblea homogénea. Nunca sabemos por adelantado lo que va a suceder en el interior de la Academia. Hasta el último momento no se sabe con seguridad quién será el vencedor. Mantenemos la cortesía pero es un debate acalorado. Cuando se habla de literatura ocurren cosas sorprendentes”.
Cosas tan sorprendentes como la concesión del Nobel a Doris Lessing, que no estaba en ninguna de las quinielas. Nos hacen reír las especulaciones - dice Engdahl, siempre son erróneas. Según él, una vez que la decisión está tomada los desacuerdos se sepultan. El mayor de sus numerosos lamentos, reconoce, es no haber llegado a dar el Nobel a Jorge Luis Borges.
El trabajo de la Academia sueca dura todo el año. La primera fase de selección se da en febero, en el que un comité examina entre 200 y 300 autores propuestos por instituciones culturales de todo el mundo. De abril a junio la lista se va reduciendo a unos 20 nombres y comienza la labor de estudiar los textos, preferiblemente en lengua original.
“En ocasiones recurrimos, especialmente en el caso de los poetas, a traductores que deben jurar mantener el secreto y que vienen a explicar las sutilezas del idioma original”.
Para verano los candidatos ha sido reducidos a cinco. Y aquí viene lo mejor: los académicos suecos pasan las vacaciones como el resto de los mortales, intentando leer todos los libros para los que no han tenido tiempo durante el año (“Bueno, en principio”). En septiembre tiene lugar la asamblea plenaria en donde, mediante votación secreta, se elige al ganador por mayoría absoluta. De no darse, se organiza una segunda vuelta con los dos candidatos más votados.
Los académicos tienen libertad para hablar de los candidatos en público siempre y cuándo utilicen nombres en clave para los candidatos. Hace cuatro años, Harold Pinter era “Harry Potter”.
La atracción física que me es imposible ignorar, es esa pretensión aguda de pertenecer, al margen de cualquier cavilación o consideración, puesto que de ninguna manera son dudas las que me impiden impulsarme hacia ese algo perentorio.
Estaré entonces cediendo y rodeado entre ese número, mis impresiones como de protección, asfixia y entendimiento se definirán en un juego colateral, no sé si eso representara mi gravitación, grandiosa desde dentro, intrascendente visto desde un plano.
Realmente me extrañare, distante de mis pretensiones originales, me explicare algunas experiencias comunes y errores varios, desperfectos continuos, altibajos comprensibles, y desde luego las explicaciones me aislaran corroído, distendido entre el número, obnubilado en la idiosincrasia, asombrado prudente que no tiene duda, ya repuesto en el objetivo sin vida, en el cambio que el número influye, en la alteración absoluta de la conciencia básica.
Pues uno es antes, estando pleno en el resguardo antisocial, completo en cada sección del aislamiento, como disperso e interior entre las materias comprometidas.
Yo tengo una tesis nada científica sobre el pensamiento. Hay un pensamiento activo, es decir, yo estoy pensando en algo, y por lo tanto, puedo, dentro de cinco minutos, más o menos, reproducir lo que estoy pensando, pero hay otro pensamiento subterráneo que trabaja por su cuenta, es decir que tiene muy poco que ver con lo que está pasando, hay un pensamiento que yo llevo cuando estoy conduciendo un coche, por ejemplo, y ese pensamiento es llegar a la ciudad, por lo tanto, sigo una carretera, y hay otro pensamiento, por debajo, que de vez en cuando sube a la superficie del otro. Eso que nosotros llamamos intuición a mi entender, no es más que el resultado de ese trabajo subterráneo que a veces sube y aparece.. A eso llamamos intuición, algo que no nos pasaba por la cabeza y no sabemos porqué aparece de improviso. Pero no es cierto que no nos pasara por la cabeza, pues sólo por ahí podría pasar. Lo que sucede es que no lo percibimos, no es lo que yo llamo el pensamiento activo, ese que yo llevo como llevo un coche. La imaginación, tal vez, tenga algo que ver con esto.
Señalar al mundo que se hace microscópico por las dimensiones abiertas de un triángulo manual. Gritar con cuidado los peligros emergentes que se están causando por la manipulación del destino. Moverse hacia el mismo lugar del inicio después de innumerables tentativas de poder de invencibles ideas de vuelo de inmejorables tácticas de persuasión. Equilibrarse en lo creado, no ver en lugar de presentir el obtenido nace imprevisto los procesos pasan enseguida. Percibir como cualquiera la animación verbal entre los pasos obtusos de hierbas crecidas, momentos cruciales en las mentes psicóticas exaltadas, calmantes, disuasión, ficcion que atropella instantes antes instantes despues veces pasivas, percepción en camino de desaparecer.