miércoles, julio 11, 2007

SARAMAGO EN BOGOTÁ

Auditorio lleno y minutos de aplausos sonoros y efusivos. Así recibió el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, la noche del lunes, al maestro portugués de la literatura universal y Premio Nobel de 1998, José Saramago.
Durante dos horas, el autor portugués participó en una charla con la también afamada escritora colombiana Laura Restrepo. En una
velada profunda ambos autores hablaron de novela, paz, democracia y hasta se dieron tiempo para tocar temas como el calentamiento global. La visita de Saramago a Bogotá obedeció a una invitación organizada por la Alcaldía de esa ciudad, en el marco de las actividades que se realizan como parte de su designación de Capital Mundial del Libro.A sus 84 años, Saramago hizo gala de su buen estado de salud. Alto, delgado y erguido, caminó con absoluta ligereza hasta el medio del escenario, donde el aplauso de bienvenida lo conmovió.

Saramago y Restrepo acordaron no hablar en un inicio de política. En horas de la mañana, durante una rueda de prensa concedida en la sede de la Editorial Santillana, el escritor portugués había sugerido a la sociedad civil colombiana asumir un papel más activo en el cese de un conflicto armado al cual calificó de rutinario e irracional.
Su frase lapidaria fue que “la tierra colombiana debe parir a sus muertos”.
En el acto de la noche, Saramago optó por hablar de sus personajes. La forma en que ellos cobran vida, actúan y sienten por su cuenta. “Yo los voy conociendo con cada palabra que escribo”.
Dentro de su narrativa
a él no le interesa caer en descripciones minuciosas de lugares o personas. Su contacto con los seres que cobran vida dentro de sus libros es más sentimental, más profundo. “Es el lector quien tiene que imaginarse desde sus adentros cómo es ese hombre o esa mujer”.
Muchas de las reflexiones que Saramago hizo en el Eliécer Gaitán se canalizaron como una denuncia a la forma en que el mundo globalizado ha maltratado el uso de las palabras. “Las palabras
son lo peor y lo mejor que se ha inventado”. Por eso lamentó que García Márquez diga que la ortografía no es importante y que la palabra democracia haya sido tan manoseada por los poderosos.
Ya en ese plano, el Nobel de Literatura dijo sentirse muy preocupado por el futuro del mundo y la globalización que, a su juicio, está arrasando con los derechos humanos. “Resulta enternecedor ver cómo la gente acude a tanta elección popular creyendo que construimos democracia”. “Nos siguen utilizando porque la primera carencia que tenemos en esta época son las ideas. Ya quisiera yo que la Europa de este momento sea el volcán de pensamiento de los siglos XVII y XVIII”.

domingo, junio 24, 2007

ABRIL ROJO

La novela se situa celosamente en Ayacucho, ese el contexto en el cual Roncagliolo decide sitiar esa fraccion de la historia.En plena

YASUNARI KAWABATA

Tanto "Pais de Nieve","Historias en la palma de la mano","Mis Grullas", el escritor nipon Kawabata,explora campos de frecuente naturaleza tradicional y las ideologias de un clasico amor asiatico ,de inocencia ininterrumpida . A la manera de Kawabata ,la literatura impecable y sencilla que se ve elaborada en sus textos mezcla tambien no solo distintas estructuras narrativas y fascinaciones de naturaleza, tambien explica de manera aleatoria la significancia de la mistura entre ese mundo actual que el representaba (la mitad de un siglo) el Japon que se fortalecia con el desarrollo acelerado rumbo a la segunda guerra mundial y el Japon de antaño ,adoctrinado en las enseñanzas y la sabiduria .Asi es como los textos Kawabata quiza no demuestren a simple vista la insensibilidad que pueda presentar su imagen ,podria decir que a manera de sorpresa cuando lei "Pais de Nieve",una de sus obras impecables ,mermo en mi el sosiego de un mundo lleno de rituales sublimes,que solo idealizaban y daban tregua en unos tiempos asfixiantes como los de hoy.Puede ser que la obra de kawabata por esas identificaciones que se le reconoce en cada texto ,con esa honestidad a las tradiciones tipicas que el representa ,el jurado del nobel muy estricto y a veces impredecible le concedio el nobel con el mayor de los merecimientos ,pues no solo es dotarse de todos los medios para ecribir bien en literatura tambien se exige que el escritor como kawabata sea "publicista" nombrado de la historia de su region.Asi como embajador de las letras el autor de "historias en la palma de la mano",distribuyo su genio disciplinado en historias romaticas del aventura citadina-rural,enlos escenarios esplendidos abiertos a los dialogos sutiles ,y las emociones que dejan al lector encantado ,no por el entrampamiento filosofico que pueda darse si no por el cuidado de las formas que kawabata relata.

por : Paolo Mohandas

sábado, junio 23, 2007

EL RETORNO A LOS RECUERDOS


Sucedió como en las videncias de Dante,
los recuerdos se mostraban ante mi vista,
como la categoría de círculos:
un recuerdo grato, un recuerdo desagradable,
un recuerdo trágico,
recuerdos indeseables,
uno que se escapaba a mi imaginación
una encrucijada hacia el pasado
como si me trasmutara irrealmente a los lugares y escenas intactas
con personajes fantasmales
sobre el tiempo del presente.

Nada se había movido en realidad,
solo quedaban las esencias de nuestros cuerpos
en mi respiración complicada,
quizá, estaba mas sufriendo que sintiendo un alivio
no obstante pude huir premurosamente
hacia un lugar cualquiera,
también pude sellarme los oídos con mis manos insuficientes,
y también hubiera prescindido del oxigeno nocivo,
pero quise caminar en medio de ese calvario de recuerdos ,
desenvolverme auténticamente con mi memoria descubierta,
quise enfrentar la otra realidad que mantenía fría en mis ángulos marginales,
lo que hacia en verdad era vencer en los lugares,
era pisotear lo que alguna vez fue mi vergüenza,
pisotear lo bueno y lo malo,
acabar otra fracción del pasado influyente,
borrar mi memoria frágil,
pero se que solo estuve huyendo,
escapando contemplativamente de mis rastros de vida,
sintiendo nostalgia plenamente cuando mi soledad enmudecía;
yo me hacia un sobreviviente
en el viaje de retorno a los recuerdos...

miércoles, junio 20, 2007

A MEDIO CAMINO


A pesar de que mas se lo ubicaria en un rubro digamos las confesiones intimas o diarios de coincidencias en el genero femenino ,madres de familia ,mujeres desconocidas en la sociedad de la escritura : Flavia Badani,Lucha Buse, Marcela Fernandez ,Susie Ricketts, Zindi Roeder, Cecilia Rosas, Lucha Tudela y Monica Vargas, dispusieron de su tiempo cronometrado para exponer sus vivencias y sincronizarlas aleatoriamente.Claro que suena a libro de autoayuda o a diario intimo impreso,no obstante segun los que tuvieron la posibilidad de darle lectura ,afirman que tanto el proyecto conjunto y las narraciones breves pero sustanciosas (para mujeres madres )es una excelente espejo de reflexion y coincidencias en la cronologia familiar de la mujer.
El libro que muestra ampliamente y con claridad el mundo silencioso de la mujer - madre de los 40,50 ,60 ,etc se desnuda en voces sin tabues para ese genero aun inexploradora.
"A medio camino ",fue presentado en el teatro del cultural peruano-norteamericano,el pasado 18 de este mes ,el programa fue sencillo ,era claro que la sala no tenia necesariamente los ingredientes que la literatura exige ,y en el campo de la mujer aun muy imperfecto ,se hizo una exposicion agradable e incluso con intervencion del publico asistente.

PETA Y CARLOTA

Dentro de la actividad cultural de la ciudad, aqui en Arequipa el dia 15 de este mes se hizo la presentacion del libro "PETA Y CARLOTA + OTROS CUENTOS" del escritor novato Juan Carlos Barberena ,licenciado en Literatura y Linguistica por la UNSA .El libro consta de 6 cuentos ambientados en lugares de la localidad ,en especifico de Huancarqui ,lugar de nacimiento del autor .Los comentarios que estuvieron a cabo de Jose Luis Vargas y Antonio Ugarte mantuvieron un ritmo espectante ,por la extension y afinidad amical que ellos mantienen con el autor.A pesar que no eran expertos en temas de critica en el campo de la literatura ,lograron relaizar una sintesis elaborada de como se trasaldaron manuscritos ineditos y archivados para en ultima instancia darle forma y perfilarlo para un trabajo que muy pronto la critica especializada discernira.

La literatura afianza la libertad humana: Mario Vargas Llosa

Con el acento peruano que las décadas transcurridas en Francia no han hecho perder, el mundialmente reconocido escritor Mario Vargas Llosa sostuvo su publicitada conferencia La literatura y la vida, anoche en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura, en la capital.
Un poco más de una hora, desde las 19:00 hasta las 20:10, duró la alocución del ilustre visitante ante un auditorio completamente lleno (alrededor de 2 000 personas convocadas únicamente a través de invitación del Banco Pichincha, que trajo al literato).
Con un tono familiar y ejemplos cotidianos, Vargas Llosa desarrolló una tesis central: la literatura es esencial e imprescindible para la vida. Se mostró decepcionado de que la mayoría de los hombres contemporáneos (no sucede los mismo con las mujeres, dijo) consideran a laliteratura como un mero divertimento, del cual se puede prescindir en una vida agitada como la actual.
Lejos de tal idea, el autor de ‘La ciudad y los perros’ esgrimió el argumento de que la literatura ayuda a crear ciudadanos inconformes con su contexto, condición sustancial de la inteligencia y por tanto de la participación ciudadana en la democracia.
Identificó, además, a la literatura con la idea de libertad: estas historias ficticias, aparentemente anodinas, influyen de tal forma en el lector que, cuando sale de ellas, ya no es el mismo y la realidad que vive no le parece tan vívida y profunda como esa otra ficticia.
Por vía de ejemplos, el autor citó los casos de escritores famosos de la literatura universal. Recordó al novelista del siglo XIX Fedor Dostoyevski, de quien relevó su capacidad extraordinaria para pintar estados psicológicos y sensaciones tales como el miedo, la angustia y el amor febril.
También citó al narrador checo Franz Kafka, cuya profunda intuición y preciso estilo causaron la admiración del peruano.
Del escritor anglosajón George Orwell rescató la inteligencia y la capacidad crítica para denunciar estados totalitarios que anulan la libertad del ser humano.
Igualmente vinculó a la ficción literaria con la posibilidad de un disfrute mayor del sentimiento amoroso. Dijo que la literatura propicia una mayor capacidad para crear y disfrutar del amor. En este punto, el público cubrió de aplausos sus palabras.
Mario Vargas Llosa también se dio tiempo para reflexionar respecto de la situación política latinoamericana. Su alocución enfatizó la tradición liberal latinoamericana y la inteligencia de sus artistas para recrear una realidad compleja y rica.
El Banco Pichincha también ha organizado otra conferencia del afamado autor, para la tarde de hoy en la ciudad de Cuenca.
Quito, junio 20 / 2007 :el comercio de Ecuador

viernes, junio 08, 2007

Charles Dickens combinó en sus narraciones humor, tragedia e ironía.



El novelista británico Charles Dickens, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura universal, por su maestría al combinar en sus narraciones humor, sentimiento trágico e ironía, murió el 9 de junio de 1870.
Dickens, quien en su literatura también se sirvió de una ácida crítica social para hacer una aguda descripción de personas y lugares, reales e imaginarios, nació el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth; pero pasó la mayor parte de su infancia en Londres y Kent, lugares que aparecieron con frecuencia en sus obras.
De acuerdo con sus biógrafos, comenzó a asistir a la escuela a los nueve años, pero sus estudios quedaron interrumpidos cuando su padre, un pequeño funcionario afable pero despreocupado, fue encarcelado en 1824 por no pagar sus deudas.
Esta desagradable experiencia, que más tarde describiría en su novela "David Copperfield", le produjo una sensación de humillación y abandono que le acompañó durante el resto de su vida.
Luego, entre 1824 y 1826, asistió de nuevo a la escuela, aunque la mayor parte de su educación fue autodidacta.
Entre sus libros favoritos se encontraban las obras de algunos de los grandes novelistas del siglo XVIII como Henry Fielding y Tobías Smollet, cuya influencia se puede percibir con claridad en sus propios escritos.
En 1827 consiguió un trabajo como secretario legal y tras estudiar durante un breve periodo se convirtió en periodista en el Parlamento, lo cual, le permitió realizar precisas descripciones de hechos, cualidad que aplicaría en su narrativa.
En esa época conoció a María Beadnell y se enamoró de ella, pero su familia lo rechazó como pretendiente de la joven, por lo que, tras cuatro años de relaciones, se separaron.
Para entonces, él ya trabajaba como reportero en una publicación de su tío, en The Mirror of Parlament, así como para el periódico liberal The Morning Chronicle.
En diciembre de 1833, Dickens publicó bajo el seudónimo de Boz, la primera de una serie de breves y originales descripciones de la vida cotidiana de Londres en The Monthly Magazine, una revista que editaba su amigo George Hogarth.
Tras ello, un editor de la ciudad le encargó un volumen de nuevas notas en este estilo, que debían acompañar a las ilustraciones del famoso artista George Cruikshank.
El éxito de este libro titulado "Los apuntes de Boz" (1836), le permitió al novelista casarse con Catherine Hogarth en ese mismo año y colaborar con el conocido artista Robert Seymour.
Cuando Seymour se suicidó, otro artista, H. K. Browne, apodado Phiz, que realizaría más tarde muchas de las ilustraciones de los últimos trabajos de Dickens, ocupó su lugar.
El resultado de esta colaboración fue "Papeles póstumos del club Pickwick", una obra en un estilo muy próximo al de los cómics, cuyo éxito consolidó la fama del novelista e influyó notablemente en la industria editorial de su país, pues su innovador formato marcó una línea que siguieron otras editoriales.
De la autoría de Dickens son: Notas americanas (1842) e Imágenes de Italia (1846); Casa desolada (1852-1853), La pequeña Dorritt (1855-1857), Grandes esperanzas (1860-1861), Nuestro amigo común (1864-1865), Oliver Twist (1837-1839), La tienda de antigüedades (1840-1841), Barnaby Rudge (1841), Martin Chuzzlewit (1843-1844), Dombey e hijo (1846-1848), Tiempos difíciles (1854), Historia de dos ciudades (1859) y El misterio de Edwin Drood, que quedó inconclusa.
Dickens, quien tuvo una vida familiar azarosa, con varios fracasos matrimoniales y muchos hijos, murió el 9 de junio de 1970 y fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster, en Londres, Inglaterra.
June 8th, 2007

LAS LETRAS REBELDES DE AFRICA

La 66ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que se celebra en el madrileño parque del Retiro hasta el 10 de junio, tiene este año como tema La cultura africana. La diversidad de un continente con 54 países, unos 922 millones de habitantes, más de 1.300 lenguas y bloques culturales tan distintos como son el África subsahariana y el Magreb requiere una mirada más atenta de la que se ha realizado hasta ahora. Los premios Nobel Wole Soyinka, en 1986; Naguib Mahfuz, en 1988; Nadine Gordimer, en 1991; y J. M. Coetzee, en 2003, son una prueba de la creciente calidad de unas literaturas originales que nacieron hace poco más de un siglo.

Las literaturas africanas escritas cuentan apenas con un siglo y medio de existencia. Sus orígenes surgen del contacto con la cultura occidental a raíz de los procesos de descubrimiento y de conquista del continente africano reafirmados e intensificados a partir de la conferencia de Berlín iniciada en 1885 y el reparto colonial del continente. Desde las primeras dos décadas del siglo XX estas literaturas han asumido la tensión entre la enajenación del colonialismo y la tentación del poscolonialismo, realizando a través de sus letras lo que Occidente hizo en varios siglos.
Escritas en las distintas lenguas de los antiguos colonizadores, han originado conjuntos literarios muy diferenciados en las áreas de influencia francófona, anglófona, lusófona e hispanófona. Todas ellas beben de unas fuentes primigenias que son los modos y expresiones plurales de la oralidad, de la palabra hablada tradicional. Más allá de sus distintas expresiones lingüísticas actuales, estas literaturas poscoloniales comparten rasgos que aparecen como unas constantes temáticas. Es lo que Gilles Deleuze considera las funciones de las literaturas menores: la desterritorialización de la lengua, la relación directa entre el individuo y lo político inmediato y la enunciación colectiva en un contexto de modernidad inconclusa.
En cuanto a desterritorialización de la lengua, desde sus orígenes, las literaturas africanas escritas mantienen una relación a la vez compleja, contradictoria y subversiva con las respectivas lenguas de escritura, impuestas por la colonización. Teniendo en cuenta la multiplicidad de lenguas de cada país, hoy en día las lenguas occidentales son tanto medios de promoción y de movilidad social como lenguas de cohesión nacional. Al asumir estas lenguas como propias se han fundado tradiciones narrativas consolidadas sobre todo a partir del momento en que los escritores consiguieron crear sus propios lenguajes literarios dentro de la lengua heredada. Han surgido autores que han sabido subvertir, hacer vivir y gozar en la lengua adoptada ya sea el inglés, el francés, el portugués o el español a partir de las particularidades del malinké (Ahmadou Kourouma), del lingala y el kikongo (Sony Labou Tansi y Henri Lopes), el yoruba (Wole Soyinka), el kikuyu (Ngugi wa Thiongo), el pidgin inglés (Ken Saro Wiwa) o el criollo portugués (Germano de Almeida).
Unas palabras de Sony Labou Tansi, talentoso escritor congoleño, parecen resumir los fundamentos de una estética literaria africana a partir de una plena conciencia de su enunciación histórica: "Ser poeta en nuestros días es querer con todas sus fuerzas, toda su alma y toda su carne, frente a los fusiles, frente al dinero que también se convierte en fusil y sobre todo frente a la verdad preestablecida sobre la cual nosotros, poetas, estamos autorizados a mearnos, que ninguna faceta de la realidad humana se vea empujada bajo el silencio de la Historia. He nacido para contar esa parte de la Historia que lleva cuatro siglos sin comer".
De la reivindicación de la cul
tura africana de la negritud hasta las propuestas de los escritores transcontinentales de hoy, de forma implícita o explícita, la escritura se asume, en África negra, como un vehículo de transfiguración y de participación histórica entre una historia soñada y su negación: un espacio de afirmación de la singularidad africana, de su cultura y de una contribución a la historia contemporánea. Pero también es un acto de subversión ante la relación entre un Occidente triunfalista y sus antiguas colonias, que no deja de cuestionar los estereotipos o representaciones sobre el otro de origen africano. Lo literario trasluce igualmente un profundo lamento frente al desengaño por el fracaso que va de las independencias políticas acaecidas desde los años sesenta hasta el proceso democrático doloroso e inacabado actual. Por ello, la narrativa -y la poesía también- toma forma a través de urgentes relatos críticos de resistencia que acompañan la historia, la niegan, la contradicen o la validan, o sea, relatos que recuperan y potencian multiplicidades de voces marginadas, tales como la realidad de la situación de la mujer o el uso de los niños soldados en los conflictos étnicos.
Esta obsesión por la historia ha hecho del tema de las dictaduras -tan comunes y violentas en la historia africana- un subgénero narrativo de primer orden. Partiendo del modelo de la gran novela de la dictadura latinoamericana (Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez), destacadas obras como La vie et demie (1979), de Sony Labou Tansi; Reír y llorar (1982), de Henri Lopes; Los poderes de la tempestad (1997), de Donato Ndongo-Bidyogo, y Esperando el voto de las bestias salvajes (1998), de Ahmadou Kourouma, cristalizan una literatura esencialmente de compromiso y de denuncia de los poderes políticos posindependistas, en sus excesos sin límites, sus irrenunciables formas de violencia y su firme voluntad de destruir a los seres y a las cosas.
Hay un intento de conciliar la crítica sociopolítica con lo estético que se vislumbra a través de un patrimonio literario fundado sobre angustias, lutos, fantasías, frustraciones, visiones y anhelos compartidos o no alrededor de una identidad política y cultural común. En ella se legitiman espacios utópicos y una apremiante necesidad de emancipación del africano transformado de objeto en sujeto histórico. Los mestizos textos de sus creadores -una dialéctica entre lenguas, literaturas e identidades- configuran una mediación cultural entre múltiples imaginarios, lo que es, sin lugar a dudas, una innegable contribución en la literatura universal, o mejor dicho, a lo que el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor llama "la civilización de lo universal".
Escritores como el Nobel nige
riano Wole Soyinka, Mongo Beti, Tchicaya U'tamsi, Yambo Ouloguem, Nuruddin Farah, Emmanuel Dongala, Tierno Monenembo, Calixthe Beyala, Moses Isegawa y Fatou Diome, entre otros, cultivan el tema de la rebeldía, la cuestión de la libertad que logrará sobrepasar la violencia estructural de la sociedad africana, promoviendo la cultura de la disidencia, la existencia incondicional e inminente de las bolsas de libertad, la transgresión de los valores feudales, la insumisión de los poderes absolutos que se instalaron tras las independencias y las democracias nacientes. Unas escrituras y otras son portadoras de un proyecto de descolonización mental, de resistencia cultural y de proyección de un futuro esperanzador.
Desgraciadamente, estas propuestas estéticas no llegan a todo el público deseado ya que la edición de libros en África vive en situación precaria. Aun así últimamente pequeños editores populares en la mayoría de los países hacen esfuerzos por acercar la producción literaria local a un público inmediato ansioso de lecturas. Pero, sin duda, las literaturas africanas conocidas y reconocidas son las escritas, publicadas y leídas fundamentalmente en Occidente, lo que genera una interacción problemática entre el público africano y el escritor, debido a su escaso acceso a las lenguas occidentales de escritura y al coste de los libros, que los hace inaccesibles debido al bajo poder adquisitivo de sus potenciales lectores.
A pesar de ello, las nueva escrituras africanas, herederas de los hallazgos expresivos de la literatura oral, subvierten sus respectivas lenguas de escritura y se transforman en relatos transcontinentales que indagan asuntos como la tensión entre tradición y modernidad, el desarraigo de las identidades, el exilio interior y geográfico y la inserción de la mujer en la vida social y cultural, sin dejar de proponer una inventiva conciencia intercultural, conscientes del lugar de las sociedades poscoloniales en plena globalización.
En su fecunda y audaz novela, La carretera hambrienta (1991), el nigeriano Ben Okri condensa, metafóricamente, la condición africana a través de las vivencias de su protagonista-narrador que es un niño-espíritu, que encarna las frustraciones y los anhelos de la sociedad africana en una confluencia de lo maravilloso, lo fantástico y lo real: "Nací no sólo porque hubiera concebido la idea de quedarme, sino porque, finalmente, después de tantas idas y venidas, sentía ya, asfixiándome, la presión de los grandes ciclos temporales. Recé para que se me concediera la risa, pedí una vida sin hambre y recibí paradojas por respuesta. Sigue siendo para mí un enigma por qué nací sonriendo".
El niño-espíritu de esta fábula
de Ben Okri proyecta, a la vez, la memoria del pasado y del futuro, el proceso de autoconciencia y de autoproyección de África para otra travesía de su porvenir. Asumiendo la identidad de un niño-espíritu, las literaturas africanas escritas han sido, desde sus inicios, un intento de nombrar y superar una condición o situación poscolonial insostenible al nivel político-económico e histórico. Conscientes de su papel social, pero también de incentivar la fantasía, sus retos han sido, casi siempre, indagar, revelar enigmas y paradojas de las sociedades africanas, en sus interacciones con ella misma y con otras partes del mundo.
LANDRY-WILFRID MIAMPIKA 26/05/2007

sábado, mayo 12, 2007

“El preconcepto revolucionario” (1918/1919)....por: Fernando Pessoa


Pessoa tuvo una fama póstuma, porque en vida se mantuvo en un anonimato inteligente . De él se sabe mas o menos su manifestación metafísica y su pluripersonalidad de los heterónimos, sin embargo esa la parte de su mito que resalta públicamente entre lo que se esta conociendo poco a poco y con mas redundancia , supongamos que su "lado invisible, pero visible para nosotros", del cual tenemos resultados ideales y rituales existencialistas que nos eleva a la perfección de su creación.

"Pessoa nunca esconde nada, ni fue escondedor , ni estuvo escondido, el problema está en quien no quiere ver bien y tiene problemas de asimilación"
Pero esto a la vez nos desentiende de la naturaleza de un ser humano en principio y luego de un ciudadano dentro de una sociedad a la cual le debe obviamente algún intercambio critico, es el Pessoa terrenal, el que se ignora y se olvida , el que posiblemente leyendo el siguiente manuscrito inconcluso extraído de su muy famoso baúl, traiga muchos entredichos y ponga al lector de su belleza literaria algo desencajado porque él mismo lector priorizo en un ser de naturaleza irreal y no de carne y hueso.
Lo comprendido en todos sus libros explica lo subliminal que se vuelve todo cuando uno va entendiendo que no solo es una fantasía lo que se expone ahí , y que todo es desasosiego sin causa. La inteligencia elevada solo sabrá atender a este tipo de exposiciones que van por encima del resto y sabrá razonar con el razonador el entendimiento específico en cada división temática, con la ubicación física privilegiada para esta aplicación del sustento político-social de Fernando Pessoa.
Aquí el texto con traducción de Nicolás González Varela:

Existe sólo un problema de pos-guerra [El fin de la Gran Guerra], aquel de la Organización. Según como ese problema viene resuelto, se podrán resolver los otros, todos dependientes de ello. Porque de nada sirve querer organizar, o la industria, o el trabajo, o cualquier otra cosa, sin primero organizar la organización, sin primero organizar a los organizadores. Otorgar a la palabra “organización”, o a aquella otra — aquel absurdo bastón de los idiotas de Inglaterra— “reconstrucción”, un valor mágico o milagroso, de modo que la mera invocación de la idea de organizar da misteriosamente la vista a los ciegos, la audición a los sordos y la vida a los muertos, es demasiado para una época que, aunque acostumbrada a una mentalidad bastante retrógrada, viene deducida como científica. ¿Quién debe organizar? ¿Cómo organizar sin organizadores? No es suficiente la idea de la organización que hay que seguir: debemos antes tener hombres que organicen. Muchas ideas son, si no propia y efectivamente buenas, aceptables; y así parecerían, si a la cabeza de todas las realizaciones no hubiera generalmente la incompetencia. Es difícil realizar, de manera apropiada, la crítica de ciertas ideas, porque, sin quererlo, realizamos la crítica de los hombres que las interpretan. El mismo Bolchevismo, en efecto, podrá ser interpretado a través de la figura combinadas y decadentes de Lenin y de Trotsky —aquellos infelices que, en una época científica, gobernaron à la romántica, à la (…)
¿Cómo, entonces, organizar a los organizadores? El temperamento del organizador nace, en sus fundamentos, con el individuo; este punto permanece fuera de la competencia de cualquiera de nosotros. Pero es posible educar a los organizadores, a fin de que, sabiendo organizar por instinto, sepamos organizar mejor cuando educamos.
Sobre el Bolchevismo, por ejemplo, la única cosa verdadera y cierta es la incompetencia horrorosa de sus líderes; y esto no debe sorprendernos. Totalmente destituidos de cultura científica y moderna, cerebros románticos sin alguna noción de realidad práctica, infelices que la ironía del Destino ha arrojado a la celebridad gracias a aquel principio, ya expuesto por Shakespeare, “No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”. La producción de incompetentes es la más cruel de las ironías de los dioses.
Cualquier cosa que suceda, exterior para este mundo, será por la fuerza transitoria, absurda, malvada. Digo: "cualquier cosa que suceda", y aplico la frase a todas las cosas que puedan sobrevenir: Neomilitarismo, Bolchevismo, Industrialismo à la americana, cualquier cosa. La carencia de claridad mental y de capacidad para una acción superior, vale decir, para la acción organizadora, es la característica suprema de nuestra época.
Lo que debe ser investigado es sólo esto: ¿sobre cual punto debe incidir la organización preliminar? ¿Qué cosa es lo que no debemos organizar, antes de organizar cualquier cosa? Para esto, debemos, es evidente, comenzar con establecer, para nosotros, cuales son las reglas fundamentales de toda organización. Estas reglas, ni siquiera intuitivas, ya se han estudiado; muchas personas que, en verdad no conocen ni de esto ni de cosa alguna. La característica fundamental del incompetente es saber ya lo que los otros habrían hecho después de haberlo visto realizado.
Tres son las reglas intelectuales de la organización perfecta, y ellas se aplican tanto a la organización de un Estado como aquella de un trabajo de oficinas. Ellas se pueden aplicar a cualquier cosa que se pretenda organizar —incluso si este asunto sea una estupidez o un crimen. No defiendo la organización para fines criminales o por la intención humanísima de no hacer otra cosas que estupideces; defiendo, por lo tanto, la organización, su principio. (No digo, “de la organización perfecta”, porque “organizar” quiere decir “organizar a la perfección”; organización imperfecta no es organización).
1ª Regla: simplificación de los fundamentos de la materia a organizar;
2ª Regla: colocación de cada uno de los ejecutores de la organización en el puesto que le compete;
3ª Regla: centralización de los servicios que verdaderamente sirven a la organización.
La tesis viene formulada en nuestra época, como una verdad suprema, por el biólogo Haeckel: entre el mono y el hombre normal, afirma, hay menos diferencia que entre el hombre normal y el hombre genial. Entre el trabajador del cerebro, como se lo denomina, y el trabajador del brazo no existe identidad ni semejanza, existe una profunda, una radical oposición. Por eso es cierto que entre un obrero y un mono hay menos diferencia que entre un obrero y un hombre realmente culto. El Pueblo no es educable, porque es Pueblo. Si fuese posible transformarlo en individuo sería educable, sería educado, pero ya no sería Pueblo.
El odio contra la ciencia, contra las leyes naturales es lo que caracteriza a la mentalidad popular. El milagro es que eso es lo que el Pueblo desea, eso es lo que el Pueblo comprende. La diferencia reside sólo en que pueda ser hecho por la Madonna de Lourdes, o de Fatima, o por Lenin. El Pueblo es fundamentalmente, radicalmente, irremediablemente reaccionario. El liberalismo es un concepto aristocrático y, por lo tanto, enteramente opuesto a la democracia.
Sí, fijémonos en eso. Eliminemos la distinción puramente exterior, como aquella entre negros y blancos. La distinción verdadera es de otro orden. Es entre gente del pueblo e individuos.
Acepto un hombre del Pueblo como hermano de Dios, como hermano en Cristo, pero no como hermano in Natura. De frente a la religión somos iguales; de frente a la Naturaleza y a la Ciencia no existe entre nosotros (hombres de cerebro y hombres de brazo) ninguna especie de igualdad. Donde se puede ver que se establece una igualdad entre cosas diferentes por naturaleza diferentes existe mística, existe religión: pero lo que no existe es Ciencia.
Hoy en día observamos, en casi todo el mundo, y por supuesto aquí entre nosotros, la presencia de dos religiones en conflicto: el Cristianismo, progresivamente regresivo al tipo católico, y el Bolchevismo. El Bolchevismo (entendiendo con el término el Sindicalismo Revolucionario y el Comunismo, y no sólo este último) es un fenómeno reaccionario y religioso. Nada tiene de propiamente social, ni puede tenerlo, porque, si lo tuviese, no lo podría adoptar la Plebe, incapaz de otra cosa que no sea religión. Es fácil probar la naturaleza reaccionaria del Bolchevismo, como es fácil probar —todavía más— la naturaleza religiosa.

El Bolchevismo mantiene la vieja manía cristiana de hacerse mártir, y de inventar persecuciones cuando nadie se las hace.
Los débiles y los incultos espontáneamente son los que se rebelan. Se rebelan propiamente porque son débiles, porque si fueran fuertes se adaptarían [al régimen concurrencial=capitalismo liberal] y lucharían. Se rebelan verdaderamente porque son ignorantes. Se rebelan porque tienen el rencor del débil en el enfrentamiento con el fuerte, del indolente en el enfrentamiento con el activo. Pero: ¿cómo se rebelan? Retornando espontáneamente a tipos anteriores de sociedad —al tipo corporativo del Medioevo, rebautizado “sindicalismo”. Y es justo señalar como esta reversión, este odio contra el individualismo económico, se revela en las dos corrientes extremas: en el Integralismo y en el Bolchevismo. Es un fenómeno patentemente reaccionario.
El Bolchevismo se apoya sobre dos dogmas: el “Libre Arbitrio” (el cual presupone que el hombre es el que dirige el propio destino y que la palabra “libertad” posee un significado absoluto) y el “Milagro” (porque, pretendiendo construir una sociedad por fuera del egoísmo, de la vanidad, de la codicia humana —fuente de todo el progreso y de toda la vida social—, pretende por este supuesto suspender las leyes naturales, y llama, a la suspensión de las leyes naturales, milagro). Sobre estos dos dogmas —evidentemente derivados del cristianismo— se reclinan los dos misticismos bolcheviques.
El odio feroz del Bolchevismo contra el Cristianismo es más bien el odio de fanáticos contra fanáticos, de una religión contra otra. No nos engañamos, cuando suponíamos asistir a una lucha de clases: seguimos en la fatalidad de las guerras religiosas, de la lucha de… de cuando el paganismo cae, con Juliano, y la paz religiosa abandonó el mundo.
El estado mental del hombre que cree en la eficacia social directa de la revolución es exactamente la misma de la de aquel hombre que cree en la realidad de los milagros. La única utilidad de la Revolución es aquella de ser Destrucción y de hacer patente la necesidad de Construcción; es aquella de ser Anarquía y de hacer patente la necesidad de Orden; es aquella de ser siempre Extranjera y de estimular, por Reacción, la acción contrarrevolucionaria, siempre Nacional.
Obras Completas de Pessoa

sábado, mayo 05, 2007

ENTRADA DE LA MOFA


Parece la entrada virtual a las fases del entretiempo aturdido.
Parece trivial enojarse de las mofas desquiciadas,
y parece no darme cuenta yo, del vocabulario y la masa excesiva de los individuos
Sordidez en la penumbra del rincón intermedio
parece haber medidas férreas a los internos mentales como yo parecen ruidos y calamidades de una realidad cariñosa
parece un regaso mugroso pero feliz
parezco un inocente inhabitado dudando de mi capacidad de sentir
parecen no seguir hacia su destino
parece no haber un destino propio que haya sido creado por el pensamiento
son temidos los fenómenos sucesivos
con los semejantes seres imperfectos
faltan a su personalidad ,
están de pie y nada los detiene a no ser ideales,
nuevamente parece una realidad desdichada pero feliz en su seno mugroso.

martes, abril 10, 2007

SINTAXIS ENDEBLE


La pirámide de palabras se desenlazan
de la sintaxis geométrica
y van cayendo en segundos trágicos
en un desplome depresivo
frente a lo tangible.
Nada construye mas instantáneo que las manos
y la ciencia absoluta del tiempo presente
todo...

jueves, abril 05, 2007

MOZART : SINFONIA Nº40 (k550)


Sala Puccini-Milan-marzo,22,2007
El compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart compuso sus últimas sinfonías durante el verano de 1788. Entre éstas destaca la Sinfonía nº 40 en sol menor, K 550 con una música a menudo contrapuntística y una tonalidad seria y melancólica que confiere a la obra una gravedad inusitada.
(predileccion Paolo Mo.)

lunes, abril 02, 2007

bienal cuento "PREMIO COPE 2006"


Concurso Nacional XIV Bienal de Cuento “Premio Copé 2006”
RESULTADOS DEL CONCURSO
Petróleos del Perú presenta, luego de una selección de entre 1,607 trabajos participantes, los ganadores y finalistas de la XIV Bienal de Cuento “Premio Copé 2006”
Primer Puesto-Premio COPÉ de Oro
Cuento: El mestizo de las alpujarras
Seudónimo: Blas Valera
Autor: Selenco Vega Jácome
Segundo Puesto-Premio COPÉ de Plata
Cuento: El mapache
Seudónimo: Segismundo
Autor: Sergio Galarza Puente
Tercer Puesto
Premio COPÉ de Bronce
Cuento: La casa muerta
Seudónimo: Sandiz
Autor: Alina Gadea Valdez

FINALISTAS TROFEO COPÉ (*)
Cuento: El petirrojo y el olor a manzanas frescas
Seudónimo: Nyno
Autor: Abel Aguilar Urdanivia
Cuento: La caverna
Seudónimo: Federico Mayol
Autor: Jorge Emilio Harten Rodríguez-Larraín
Cuento: Coloretes
Seudónimo: Rená
Autor: Johnny Barbieri
Cuento: Isabel
Seudónimo: Fray Martín
Autor: Juan Carlos Bondy
Cuento: Puma: ¿Quién está contigo?
Seudónimo: Brian Fitzgerald
Autor: Sebastián Esponda
Cuento: La metamorfosis de Alejandra
Seudónimo: Clepsidra
Autor: Gabriela Caballero Delgado
Cuento: Peregrinos
Seudónimo: El comensal gordo
Autor: Fabrizio Tealdo Zazzali
Cuento: El último Manú
Seudónimo: Inkarri
Autor: Ladislao Plasencki
Cuento: La parte mas debil de la cuerda
Seudónimo: Carneluti
Autor: Arturo Mosqueira Cornejo
Cuento: Juguetes del tiempo
Seudónimo: Yo
Autor: Néstor Vicente Sobero Rusca
Cuento: Visitando la playa
Seudónimo: Tartufo
Autor: Ulises Gonzales García
Cuento: Allcco
Seudónimo: Chanrro
Autor: Víctor Borrero Vargas
(*) La relación de finalistas está ordenada por número de participación, no significa orden de calificación.
El Jurado Calificador deja constancia de la valiosa contribución de los escritores participantes y el alto nivel de los trabajos presentados que hicieron difícil la selección de éstos. El Jurado Calificador estuvo integrado por Pedro Cateriano, en representación de Petroperú; Carlos Eduardo Zavaleta, por la Academia Peruana de la Lengua; Eduardo Hopkins, por la Pontificia Universidad Católica del Perú; Antonio Gálvez Ronceros, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; y Manuel López Rodríguez, por el Instituto Nacional de Cultura.
Conforme a las bases del concurso, los cuentos ganadores y finalistas conformarán la edición de la XIV Bienal de Cuento “Premio Copé 2006”.
San Isidro, 29 de marzo de 2007
Nota: Los trabajos participantes podrán ser recogidos a partir del lunes 2 de abril hasta el 31 de mayo de 2007, luego de esta fecha los trabajos serán incinerados.

Este es el comunicado oficial publicado el 29 de marzo en la página web de Petroperú:
El Jurado Calificador de la XIV Bienal de Cuento “Premio Copé 2006”, que se reunió en las instalaciones de Petróleos del Perú la tarde del martes 27 de marzo, seleccionó, entre los 1,607 obras participantes, 15 trabajos finalistas, entre los cuales el cuento "El mestizo de las Alpujarras" obtuvo el Premio Copé de Oro. Tras abrir el sobre en cuya parte exterior se consignó el seudónimo “Blas Valera”, se determinó que el ganador fue Selenco Vega, que se hará acreedor a 5.000 dólares americanos.
Se adjunta la relación total de ganadores:

El Jurado Calificador estuvo integrado por Pedro Cateriano, en representación de Petroperú; Carlos Eduardo Zavaleta, por la Academia Peruana de la Lengua; Eduardo Hopkins, por la Pontificia Universidad Católica del Perú; Antonio Gálvez Ronceros, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; y Manuel López Rodríguez, por el Instituto Nacional de Cultura.
De acuerdo con las bases del concurso, Selenco Vega, Sergio Galarza y Alina Gadea verán sus cuentos impresos en la próxima publicación de Ediciones Copé –“El mestizo de las Alpujarras y los cuentos ganadores y finalistas de la XIV Bienal de Cuento Premio Copé 2006”–, en la que participarán también Abel Aguilar Urdanivia, Jorge Emilio Harten Rodríguez-Larraín, Johnny Barbieri, Juan Carlos Bondy Esquerre, Sebastián Esponda, Gabriela Caballero Delgado, Fabrizio Tealdo Zazzali, Ladislao Plasencki, Arturo Mosqueira Cornejo, Néstor Vicente Sobero Rusca, Ulises Gonzales García y Víctor Borrero Vargas, quienes fueron seleccionados como finalistas.
San Isidro, 29 de marzo de 2007
Departamento Relaciones Corporativas

viernes, marzo 30, 2007

John Malkovich filma en Sudáfrica la novela “Desgracia” de Coetzee


Otra película que se rodará en los próximos meses en Ciudad del Cabo es “The Deal” (”El Trato”), protagonizada por las estrellas de Hollywwod Meg Ryan y Steven Schachter, bajo la dirección de éste último.
Johanesburgo.- El actor y productor estadounidense John Malkovich prepara en la metrópolis turística sudafricana de Ciudad del Cabo el rodaje de la adaptación cinematográfica de la novela “Desgracia”, del escritor sudafricano y Premio Nobel de Literatura John M. Coetzee.
El director Steve Jacobs acompañará a Malkovich en el rodaje de la película, que trata sobre el rechazo social que se vivió en Sudáfrica en la época posterior al apartheid, informa hoy el diario sudafricano “Sunday Times”.
Y no es la única película que se rodará en los próximos meses en Ciudad del Cabo: el 26 de marzo comenzarán también allí los trabajos de filmación de la película “The Deal” (”El Trato”), protagonizada por las estrellas de Hollywwod Meg Ryan y Steven Schachter bajo la dirección de éste último.

García Márquez, Coetzee y Squella.


Es evidente que las obras literarias pueden tener trascendencia social, y un escritor como Coetzee lo sabe, y juzgar sus contenidos como si fuesen reales tiene riesgos, más si le atribuimos supuestamente incidir en la sociedad en forma negativa.
Hace algún tiempo, J. M. Coetzee publicó un ensayo sobre la última obra de García Márquez, Memoria de mis putas tristes. El estudio del Premio Nóbel sudafricano concluye que, en esta breve novela, “García Márquez puede haber intentado otra versión de la historia, artística y moralmente insatisfactoria, de Florentino y América en El amor en los tiempos del cólera”. Pero va mas allá y propone que “Memoria..., sin embargo, tiene un objetivo audaz: hablar en defensa del deseo de hombres mayores por chicas menores de edad, vale decir, hablar en defensa de la paidofilia, o por lo menos mostrar que la paidofilia no tiene por qué ser un callejón sin salida para el amante o la amada”. Y termina su argumento sosteniendo que más que “realista mágico, García Márquez trabaja en la tradición del realismo psicológico, cuya premisa es que los actos de una mente individual tienen una lógica que puede seguirse”, pues se trata del “discípulo más devoto William Faulkner”.
A este ensayo respondió con una columna de opinión Agustín Squella criticando doblemente a Coetzee, primero calificándolo de “sobrevalorado” y después defendiendo el derecho García Márquez, como autor “otoñal”, a darse sus gustos, aunque sean de inferior calidad literaria. Como dice un refrán para gustos, colores, y si de Coetzee se trata coincido con los elogios de Squella a la novela “Desgracia”, pero encuentro muy superior “Esperando a los Bárbaros”, y en ningún caso puedo coincidir con aquello de su sobre valoración. Pero insisto, para gustos, colores.
El tema que motiva este texto es la afirmación de Squella respecto a los deleites “otoñales”. El problema tiene muchos matices y no me gusta la idea de tratar estos temas dejando cabos muy gruesos sueltos. El mismo Coetzee aborda el tema en “El maestro de Petersburgo”, y pone en boca de su personaje –escritor Dostoievski la siguiente afirmación: “Escribo perversiones de la verdad. Escojo los caminos más tortuosos, me llevo a los niños a los rincones oscuros. Sigo la danza de la pluma”. El problema me parece evidente; si bien, en las creaciones de un escritor de ficciones estas últimas operan dentro de una convención literaria que debemos respetar, en un artículo de opinión estamos sometidos a otra convención que nos dice que al afirmar el derecho a pecados de vejez debemos definir que queremos decir con esto.
Me parece legitimo y absolutamente correcto en un mundo preocupado de la infancia y de los abusos cometidos históricamente contra ésta que, aunque se trate de una obra de ficción, en un plano académico llamemos la atención sobre vacilaciones éticas de esta envergadura, más aun cuando se trata de una novela en el sentido de Faulkner, y de la pluma de un autor del prestigio del Premio Nóbel García Márquez.
Desde que surgió socialmente el tema de la paidofilia hemos pedido que sea tratado con rigor, y me parece que el sudafricano lo ha hecho así. El argumento de Coetzee se centra en las diferencias éticas de los textos de García Márquez, Cervantes y Kawabata. Tal como han hecho notar en sus columnas Carla Cordua y Gonzalo Contreras, Coetzee es un autor que tiene clara la compleja relación que se establece entre el universo literario, el mundo real, y la biografía de los autores. Más aun, forma parte de su constante preocupación la delgada línea que separa y relaciona los diversos universos que participan de la obra literaria. Un problema es lo que ocurre en el universo de ficción de una novela, y otra si a esta le damos una valoración social que escapa a la convención literaria. Es evidente que las obras literarias pueden tener trascendencia social, y un escritor como Coetzee bien lo sabe, y juzgar sus contenidos como si fuesen reales tiene sus riesgos, más aun si le atribuimos supuestamente incidir socialmente en forma negativa. Pero otra cosa muy diferente es si en escritos de no-ficción podemos justificar hechos reales o ficticios en desmedro de inocentes, que es lo que me parece ocurre con el texto de Agustín Squella.
Me parece claro que no podemos juzgar una obra artística con parámetros normativos. He extendido intencionalmente a todo el arte la discusión ya que recientemente se presento una dura acusación de “pornografía” e “indecencia” contra el director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Paris por una exposición que el dirigió sobre el tema de la infancia, llamada “Presunto inocente”. Es delicado querer trazar la línea. La ficción responde a convenciones que no permiten extrapolaciones directas con la realidad. El argumento moral que da Coetzee contra García Márquez me parece académicamente muy bien elaborado, y el lo resume como “fábula de redención” respecto a lo obrado, entre el nonagenario y la doncella, en su anterior novela; “Memoria de mis putas tristes cobra sentido como una suerte de suplemento de El amor en los tiempos del cólera, en el que el violador de la confianza de la niña virgen se convierte en su fiel adorador”. Es decir, en “Memoria…” Garcia Marquez habría querido blanquear su “error” de una novela anterior para la posteridad, y Coetzee no se lo desea permitir por su riguroso concepto del compromiso social del escritor. Aunque este ultimo argumento debiéramos considerarlo parte de ese complejo tema ético de la “honestidad intelectual”, sobre el que el filosofo Ernst Tugendhat nos ha llamado la atención por sus motivaciones poco claras.
En todo caso, me parece indiscutiblemente importante reconocer el valor social de la preocupación por los niños. Tiempo atrás se llamo la atención sobre el “caso” Lewis Carrol, y las fotografías que guardaba de niñas, y vale la pena recordar que el boletín de los paidofilos de Nueva York, la década pasada, se llamó el “País de las Maravillas”. Otro filosofo, Ian Hacking, hace un par de años entro al debate y nos recordó los textos de Georges Bataille, que pasaban con creces el nivel de la pornografía, sin embargo la norma debe establecerse previamente y, tal como él mismo señala, cuando aparecieron sus ensayos “nuestra moderna clasificación aun no estaba disponible”. Este argumento me parece que también es valido para nuestro Eduardo Barrios y “El hermano Asno”, texto hasta hace poco recomendado para los colegios ¿y acaso nos olvidamos de las perversiones de Rufino y Lázaro? Al respecto vale la pena releer el texto de Kemy Oyarzún “Poética del Desengaño” (LAR Ediciones, 1989).
Me parece que expuestos los “cabos” la discusión queda abierta. Squella descalifica el argumento de Coetzee sin contraponer otro argumento de fondo, sino con su idea del derecho “otoñal” a escribir lo que se quiera ¿y acaso no tenemos ese derecho siempre? Por tanto, no me parece valido el argumento, pero además no me gusta porque deja abierta la posibilidad de ejercer en la vejez otro tipo de “derechos” socialmente destructivos. De todas maneras me parece correcto el que no podemos limitar el arte normativamente, mucho menos a priori. Pero la sociedad, a través de discusiones como ésta que ha motivado Coetzee, si puede y de hecho pone limites al incidir en el acto literario, pues no olvidemos que la fase de la lectura, más aun cuando es mediada por los críticos, forma parte de este. Esto me parece absolutamente legítimo cuando, como en este caso, se trata de los derechos de quienes no pueden defenderse, y más aun cuando se trata de un escritor de la talla de García Márquez, y de un discípulo de Faulkner. La sociedad genera límites y la crítica pública y fundada es parte de ella, ya que el arte tampoco es inocente. Al respecto Coetzee, en su análisis del universo literario del colombiano, asume las diferentes formas en que da “cuenta de un mismo hecho” y estas, dice, son establecidas como “verdades”, y no solo como interpretaciones como cree Agustín Squella, quien tiene otro concepto de la verdad, valido, por cierto, pero que no es el del sudafricano.
Este último comentario tampoco es antojadizo, Faulkner es discípulo de Melville y este del gran Hawthorne. Se trata de una larga tradición realista de la que, a mi entender, a su manera, trascendente dice el, forma parte el propio Coetzee. Vale la pena recordar que “La Letra Escarlata” no es solo una letra, es la primera letra que aprendimos de la novela actual, y nos la enseño Hester Prynne, la heroína adultera que arrastra la historia de los abusados, como lo recuerda Nora Catelli en “Testimonios tangibles” (Anagrama, 2001).
Un comentario final, sobre otro argumento no declarado de Agustín Squella. En referencia a “Memoria…” señala: “A mí, que no soy crítico, sino lector, esa novela me pareció un relato tan prescindible como delicioso acerca de la esperanzadora sexualidad que puede desplegar un varón ya nonagenario”. Me parece que no debemos olvidar que los textos son convenciones. Un artículo que se refiere a otro texto, publicado como columna de opinión, en un conocido suplemento literario, solo puedo leerlo como un texto critico. Pero este, así como el problema del realismo, merece un tratamiento más extenso. Finalmente, podemos compartir la extrañeza que le causa la defensa a ultranza de Coetzee de los derechos de los animales, sin embargo este concepto él lo fundamenta, y le corresponde un contra-argumento que no leí en ningún lado y creo que merece algo más que un cometario al pasar, ya que tampoco es un tema en blanco y negro.

sábado, marzo 24, 2007

El Nobel Gao Xingjian reivindica una "literatura sin fronteras"


El escritor chino, afincado en París, participa en Barcelona en los actos del Día Mundial del Teatro "Cuando leo un texto, no distingo la nacionalidad del autor. Me interesan los seres humanos", dice:
El escritor Gao Xingjian, premio Nobel de literatura en el año 2000, se presentó ayer en Barcelona con estas palabras: "La primera vez que vine fue para hablar de mis novelas. Ahora he vuelto para hablar de teatro y de mis obras. Soy un hombre de teatro". La Fundación Teatre Romea le ha invitado a protagonizar diversos actos alrededor del Día Mundial del Teatro, que se celebrará el próximo lunes y continuará el martes, entre ellos la conferencia Hacia una nueva dramaturgia y la presentación de su libro de textos teatrales Contra los ismos (El Cobre Ediciones).
Además de novelista, Gao Xingjian --que reivindicó una "literatura sin fronteras"--, es poeta, pintor y autor teatral. Tímido y casi encogido, vestido de negro, habla en un francés susurrado: "La novela es un trabajo solitario, un monólogo interior. El autor no encuentra a sus lectores fácilmente, mientras que el teatro es todo lo contrario. Se trata sobre todo de encontrar al público. El teatro de verdad empieza en los ensayos". El padre de Gao Xingjian trabajaba en la banca nacional. Venía de una familia acomodada que lo perdió todo en la guerra contra Japón. Su madre era actriz de teatro moderno. "Con ella", recuerda de repente, "subí a un escenario por primera vez, a los cinco años, en una obra en que ella interpretaba escenas de su elección".
El escritor vive en París desde hace 20 años. No ha vuelto a China, ni piensa volver, y cuenta que la literatura de su país de nacimiento no le interesa mucho. Su carrera literaria, que se vio truncada durante la "llamada revolución cultural de Mao", renació en Francia. Allí es donde ha desarrollado su actividad como autor teatral y ocasionalmente como director escénico.
CENSURADO EN CHINA
Ha escrito 18 obras, una de ellas --La huida-- se publica ahora en traducción castellana. "Mi teatro en general es apolítico, aunque precisamente La huida es un texto político y al mismo tiempo filosófico. Cuando se estrenó en China, la prohibieron inmediatamente1". Su nombre y sus obras todavía están censuradas en China.
Entre sus autores de cabecera está Federico García Lorca, al que leía en chino en los cincuenta. "Sí, en aquella época se traducía todo en China. Leí su poesía y su teatro. En mi casa había muchos clásicos. Mi escuela era un instituto norteamericano. Desde mi infancia leí a Stendhal, Dickens, Shakespeare... Entonces en China la vida era muy dura. La vida auténtica estaba en los libros".
La revolución de Mao le puso a trabajar en el campo. De noche leía los clásicos y escribía sin parar, esos manuscritos ardieron cuando la policía registró su casa. "A los 13 o 14 años leí el Quijote. Sus aventuras me permitían entender una vida lejana. Hacía dibujos sobre esas historias, pero todo ese trabajo ya no existe, también lo quemaron".
El primer acto de Gao Xingjian en Barcelona tuvo lugar el pasado jueves en Casa Asia. El título de su charla fue Nacer en Oriente y renacer en Occidente. El autor habló de sus orígenes literarios y se declaró "escritor sin fronteras". ¿Qué quería decir exactamente? "Pues que la cultura no tiene fronteras. Cuando leo algún texto, no distingo la nacionalidad del autor. No sé de qué país es. Me interesan los seres humanos, nada más". El Nobel acentuó esta vocación universal y ahora se pasa la vida viajando. ¿Nunca siente nostalgia de su pasado? "¿De qué pasado?", pregunta, "¿de la infancia? Detrás de mí tengo varias vidas. Y la nostalgia se ha quedado en mis novelas".

Bryce ya no publicará en El Comercio


DIARIO EL COMERCIO-PERU
Fue colaborador de nuestra página de Opinión en la plana de Grandes Firmas
En explícito desacuerdo con el recuadro publicado ayer por El Comercio en su página A5 de Opinión, el escritor Alfredo Bryce Echenique ha decidido ya no publicar sus colaboraciones en nuestro Diario. Publicamos seguidamente el texto completo de su carta que hace inevitable su partida.
Lima 23 de marzo del 2007
Señor Director:
El recuadro publicado el día de hoy por el diario El Comercio es para mí simplemente inaceptable, ya que anteriormente yo había enviado un buen ejemplo de la manipulación a que están siendo sometidos mis artículos, de un tiempo a esta parte. Adjunté como prueba de ello, incluso, un artículo mío publicado con otro nombre en una publicación mexicana. Por otra parte, en las disculpas que he presentado al embajador Oswaldo de Rivero y a mis lectores, asumo con gran pena el error cometido en el envío de mis textos por mi secretaria y en mi falta de control al hacerse esos envíos, pero no asumo absolutamente nada más.
Sin embargo, el recuadro publicado ayer por el diario El Comercio me ha hecho cambiar cien por ciento de opinión: abandono mis colaboraciones con el diario El Comercio, entre otras cosas, porque como decía Orson Welles, el periodismo es un oficio en el que "hay muchas ostras, pero muy pocas perlas". Y en cuanto a las disculpas que les debería a mis lectores, prefiero utilizar solo unas palabras de León Tolstói y prometerles que "la próxima vez fracasaré mucho mejor".
Alfredo Bryce Echenique
DNI 10840749

DE EL COMERCIO
Lamentamos que el escritor Alfredo Bryce Echenique, a quien El Comercio invitó a colaborar en su plana de Grandes Firmas, y con quien hemos mantenido hasta hoy una fraterna relación, no haya comprendido nuestra preocupación por sus declaraciones a "Perú.21" en el sentido de que no sabía cómo habían llegado a El Comercio algunos artículos suyos que eran copia fiel de otros autores publicados en el exterior. Nos correspondió entonces aclarar que habían llegado de la misma manera como llegaron todas sus colaboraciones, sin manipulaciones de nuestra parte y sin dudas de que se trataba de contenidos fieles al autor, es decir a Bryce.
Igualmente ha considerado inaceptable que usáramos la palabra plagio en relación al artículo del embajador Oswaldo de Rivero cuando ello en efecto sucedió, a causa, según el propio Bryce, del envío equivocado de su secretaria, argumento que nosotros recogimos y publicamos en su momento. No podrá negar nuestro ex colaborador que en este incidente de plagio (que aunque se deba a su secretaria no deja de ser lo que es) estaba en juego su responsabilidad y también la nuestra frente a nuestros lectores. ¿Por qué no tendríamos derecho a reclamársela? En carta anterior publicada en El Comercio él ha sido crudo consigo mismo al juzgar el procedimiento de envío de sus artículos. Precisamente a propósito de ello habíamos llegado al entendimiento de que después de su próxima colaboración, que anunció sería sobre las elecciones en Francia (que ya no publicaremos), él iba a tomarse algunos meses en Barcelona para hacer un control riguroso de dicho procedimiento, y evitar las manipulaciones futuras de sus artículos, a las que nosotros hemos sido absolutamente ajenos.
Sentimos que se hayan dado tales circunstancias y que finalmente la suma de ellas nos lleve a este desenlace infeliz.