«No entres dócilmente en esa buena noche. / enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz». Dylan Thomas
martes, diciembre 11, 2007
ENTENDIMIENTO: ALEJO CARPENTIER
domingo, diciembre 09, 2007
DESMATERIALIZACIÓN CONSCIENTE
viernes, diciembre 07, 2007
PREDILECCIÓN: JORGE LUIS BORGES en ESCENA
J.M. COETZEE LECTOR
Los mecanismos internos (Inner Workings), del Premio Nobel sudafricano J.M. Coetzee, reúne los ensayos sobre obras y autores que durante la primera mitad de esta década publicó -sobre todo en las páginas de
Jorge Luis Borges -a quien dedica Coetzee un ensayo minucioso y lúcido en un volumen anterior, Costas extrañas- escribió, en el prólogo a su Historia universal de la infamia: "A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores". Todavía más excepcional, se diría, es la especie de quienes, como Borges y Coetzee, saben conjugar la creación artística con el ejercicio de la crítica: "críticos practicantes" llamaba el poeta T.S. Eliot (que fue, sin duda, uno de ellos) a escritores de ese orden.
A Italo Svevo, cuya novela La conciencia de Zeno ganó nombradía y lectores gracias al solidario entusiasmo de James Joyce, se consagra el primer artículo de Los mecanismos internos. El modo de operación del ensayista se revela, ejemplarmente, en ese texto inaugural: el bosquejo biográfico de un autor se engarza con la exposición de sus obras. ¿Es que los hechos de la vida explican el sentido de la escritura? Coetzee -que, en Infancia y Juventud, ha usado la tercera persona para contar su autobiografía- cree más bien lo contrario. En su visión, el autor existe en (y por) sus textos, pero esa existencia sería imposible e impensable sin la realidad biológica e histórica. Así, el escritor convive con su ser de carne y hueso: es él mismo y es su doble. La literatura, por otra parte, no refleja a la época, sino que la revela. Vale la pena notar que Italo Svevo -es decir, "Italo el suavo"- fue el seudónimo tras el cual se encubrió Aron Hector Schmitz. Zeno, el neurótico e irónico narrador de la obra maestra de Svevo, desmenuza su vida en busca del secreto de su carácter y, en ese proceso, sugiere que la enfermedad que lo aqueja es intelectual y moral: "La dolencia de la que Zeno quiere y no quiere curarse es a la larga nada menos que el 'mal del siglo' de la propia Europa; tanto La conciencia de Zeno como la teoría freudiana son respuestas a esa crisis de la civilización".
EUROPA CENTRAL: EL MALESTAR EN
El malestar en la cultura tomaría una forma apocalíptica con los horrores de la primera y la segunda guerras mundiales. En ninguna parte se sintió tan agudamente ese malestar como en
De la nómina anterior, solo Kafka no figura entre los autores a los que Coetzee dedica ensayos íntegros en Los mecanismos internos, aunque a él se refiere en un pasaje del artículo sobre Robert Walser, el autor de Jakob von Gunten. Apunta Coetzee que "Barnabás y Jeremías, los asistentes que demoníacamente estorban al agrimensor K. en El castillo , tienen en Jakob a su prototipo". En todo caso, sobre Kafka trata uno de los ensayos de Costas extrañas y la presencia del autor de "La colonia penitenciaria" se insinúa al trasluz en una de las mejores novelas de Coetzee, Esperando a los bárbaros, esa perturbadora alegoría distópica en la que un sensato magistrado es sometido, en los confines de un fantasmagórico Imperio, a los extremos de la humillación y el dolor por los esbirros de un poder paranoico.
A las ficciones de Coetzee las distingue el examen -a la vez clínico y lírico- de la barbarie que el orden civilizado alberga. Algo similar puede decirse de Las tribulaciones del estudiante Törless(1906), de Musil, que Coetzee reseña con excepcional agudeza y en la cual ve "la figura del artista en los tiempos modernos, que visita las costas más remotas de la experiencia y trae, al retornar, su crónica". Otra visión de la responsabilidad ética del escritor se presenta en el ensayo sobre W.G. Sebald. Ahí, en el análisis de Austerlitz (2001), que juzga la novela más ambiciosa de su autor, señala que " tras el héroe erudito de Sebald, tan fuera de lugar a fines del siglo XX, rondan varios maestros difuntos de los últimos años de
En la asamblea imaginaria de Los mecanismos internos, los idiomas mayoritarios son el alemán y el inglés: entre los dos, congregan a dieciséis de los veintiún autores. El italiano, el polaco, el húngaro, el holandés, el francés (por Samuel Beckett, que fue extraterritorial y bilingüe) y el castellano completan el censo de las lenguas. Coetzee lee los libros en el idioma original, salvo en los casos del polaco (en el cual escribió Bruno Schulz los admirables cuentos de Las tiendas de color de canela y Sanatorio a la hora de la clepsidra) y el húngaro (la lengua del prolífico Sándor Márai, cuya fama póstuma se debe sobre todo a El último encuentro).
Es recién luego de la primera mitad del volumen que aparecen los escritores de la comarca lingüística de Coetzee: Graham Greene, Samuel Beckett, Walt Whitman, William Faulkner, Saul Bellow, Arthur Miller, Nadine Gordimer, V. S. Naipaul y Philip Roth. Los textos tienden en esta parte a ser más breves y puntuales, sin que por eso sean desdeñables. Por ejemplo, son brillantes las reseñas de Brighton Rock, de Graham Greene, y de El hombre en suspenso y La víctima, las dos novelas tempranas de Saul Bellow. El artículo más polémico, sin duda, es el que dedica a La conjura contra América, la novela distópica y contrafáctica de Philip Roth.
Coetzee no deja de reconocer los méritos de Roth -que es, acaso, el más importante y creativo de los novelistas americanos en actividad-, pero le reprocha no haber sacado las consecuencias de la premisa de su ficción, en la que el narrador-personaje Philip Roth recuerda las vicisitudes que él y su familia vivieron, entre 1941 y 1942, bajo el régimen antisemita y pronazi de Charles Lindbergh.
Obviamente, en la vida real no hubo tal gobierno, pero ¿no tendría Roth que haber considerado, en el orbe paralelo de la trama, cómo esos dos años fantasmales dejan su trazo traumático en la siquis de los personajes? La pregunta es válida, como es también válida e interesante la hipótesis según la cual Gabriel García Márquez no sólo evoca al Kawabata de La casa de las bellas durmientes en su Memoria de mis putas tristes, sino que en su nouvelle de 2004 revisita -y, en buena cuenta, rectifica- el episodio de la desdichada relación entre el anciano Florentino Ariza y la púber América Vicuña en El amor en los tiempos del cólera.
Eruditas y sagaces, las inquisiciones de J.M. Coetzee demuestran que, en su expresión más alta, la crítica es un modo de interrogación, esclarecimiento y diálogo. Ni menores ni efímeros, los ensayos de Los mecanismos internos confirman que Coetzee es un interlocutor imprescindible.
diciembre 2 de 2007(Comercio/Perú)
martes, diciembre 04, 2007
SERES DE UNA PARADOJA
Dejamos de existir en una paradoja,
perdidos en esa incongruencia están nuestras protestas
nuestras revoluciones ideales, encubadas en nuestra memoria ,
la causa cualquiera
se ha extirpado con el toxico tiempo presente.
Somos pocos, fuimos muchos,
decaídos en un rango de invidencia
estamos obligados a enmudecer
apenas cuando somos visibles ante el mundo.
Estamos seducidos y endulzados
en contenedores de entretenimientos e innovación
en los confines de las necesidades frívolas, visiones vulgares,
estamos siendo engañados por el facilismo de la disposición mas próxima,
estamos dejando de existir en una paradoja mas
en un día sin fecha mitológico
a la hora indefinida del antihorario,
estamos alimentado las barrigas industriales de los magnates
estamos uniéndonos al circuito maldito del sacrificio-compra-fidelidad-y cláusula sin recesión.
Estamos marchando en contra nuestra,
estamos partiendo de la paradoja ,del punto perdido en el tiempo de nuestras memorias
para pisotearnos las miserias
para odiarnos con los ojos canibalescos,
para creernos esclavos eternos,
para morir sabiendo nuestro infortunio...
Estamos dando vueltas,
desde nuestra paradoja,
estamos haciendo la antihistoria de nuestra juventud lucida,
ya no estamos cambiando el mundo,
se inhalan aires sin alivio,
lentamente decaemos fatigados en la vereda de sus pasos
y parece que nos resignamos
perdemos conciencia
y nos ensombrece la parábola de su fin.
jueves, noviembre 22, 2007
Neruda, el P Á J A R O
(Pablo Insulidae nigra)
Me llamo pájaro Pablo,
ave de una sola pluma,
volador de sombra clara
y de realidad confusa,
las alas no se me ven,
los oídos me retumban
cuando paso entre los árboles
o debajo de las tumbas
cual un funesto paraguas
o como una espada desnuda,
estirado como un arco
o redondo como una uva,
vuelo y vuelo sin saber,
herido en la noche oscura,
quiénes me van a esperar,
quienes no quieren mi canto,
quienes me quieren morir,
quienes no saben que llego
y no vendrán a vencerme,
a sangrarme, a retorcerme
o a besar mi traje roto
por el silbido del viento.
Por eso vuelvo y me voy,
vuelo y no vuelo pero canto:
soy el pájaro furioso
de la tempestad tranquila.
Pablo Neruda publicó en 1967 Arte de pájaros, libro-joya para bibliófilos. De gran formato y edición limitada, Arte de pájaros (conocido por muy pocos en nuestro medio) presenta con ingenio, poesía y humor una sección dedicada a los Pajarintos, que son aquellos hermosos, orgullosos, misteriosos y siempre huidizos pájaros chilenos, la otra sección a los Pajarantes, que son dos con los cuales es imposible equivocarse: El Pájaro Ella y El Pájaro yo, este último que aquí publicamos y motiva esta nota.
Repeat: UNA SOLA PIEZA
LA VANIDAD DE LA VIDA TERRENA
miércoles, noviembre 21, 2007
EL PROBLEMA de CHOMSKY
Hace veinte años, en su libro Knowledge of Languaje, Noam Chomsky identifico dos problemas del conocimiento humano. El primero es: ¿como es posible que con tan poca evidencia sepamos tanto? A este problema lo denominó el problema de Platón. Las ciencias físicas son un caso paradigmático de este problema: con información fragmentaria, inconsistente y empobrecida sobre el mundo externo, los seres humanos han logrado sistemas teóricos y predictivos extraordinarios. El segundo problema es la contraparte del primero: ¿cómo es posible que teniendo tanta evidencia sepamos tan poco? A este problema, Chomsky denominó el problema de Orwell. Una caso típico del problema de Orwell se manifiesta de la siguiente forma: ¿cómo es posible que sistemas ideológicos opresivos sean capaces de inculcar creencias en los seres humanos, creencias que son firmemente defendidas y aceptadas a pesar de que carecen de fundamento y muchas veces están en abierto antagonismo con los hechos más obvios del mundo que vivimos y nos rodea?Sus aportes en este campo son tan desicivos que aún si uno objeta su programa de estudios es imposible ignorarlo. La cuestión central de la gramática generativa es simple: ¿cuál es la contribución genética que subyace a la adquisición y uso del lenguaje humano?
Supongamos que un órgano del cuerpo es responsable de dicha contribución, un órgano cognitivo a la par con otras facultades como el uso de la razón. Llamemos a un órgano tal la facultad del lenguaje. Entonces, el programa chomskyano es una teoría sobre dicha facultad.
La facultad del lenguaje humano, como su nombre lo anuncia, es una facultad específica del ser humano y es una facultad específica del lenguaje. En tanto lo primero, solamente los seres humanos la poseen y salvo casos patológicos su estructura es la misma en todos los seres humanos. En tanto lo segundo, esta facultad es responsable específicamente del lenguaje y no se desembalsa hacia otros sistemas cognitivos. Es posible que una facultad del lenguaje así caracterizada no existía, pero la apuesta del programa chomskyano no es que sí existe y que la asunción de tal órgano cognitivo es la única teoría que siquiera comienza a desempacar la posibilidad de adquirir y emplear un sistema tan complejo como el lenguaje humano.
Una tercera propiedad de la facultad del lenguaje es su completa autonomía.¿Autonomía respecto de qué? Usualmente se considera que el hecho lingüístico fundamental es la posibilidad de relacionar sonido con significado. Piénsese en una palabra, por ejemplo "perro". Esta palabra esta constituida por dos partes: sonido (la sucesión p-e-rr-o) y significado (cualquier cosa que "perro" signifique). Lo que sigue es un aspecto sorprendente del programa chomskyano: la facultad de lenguaje es autónoma respecto del sonido y respecto del significado.
¿Qué significa esto? Consideren el sistema digestivo del ser humano. El sistema digestivo es autónomo respecto de cualquier cosa que ingiere. Si comemos una zanahoria, los jugos gástricos harán su trabajo, se separará los nutrientes del desecho, etc. Exactamente lo mismo ocurre si nos comemos una hoja de papel. El punto es que el sistema digestivo es autónomo respecto de lo que ingiere. La facultad del lenguaje es igual. Alguien estornuda, alguien tose o alguien dice "Hay un perro dormido en la cocina" y la facultad del leguaje tratará estos fenómenos de la misma manera. Evidentemente, y tal como en el caso del sistema digestivo, en algunos casos habrá más nutrientes o más desecho que en otros.
Una de las consecuencias de esta posición es que la idea de que "el ser humano inventó el lenguaje para poder comunicarse" es ciertamente falsa. Eso equivale a decir que el ser humano inventó los ojos para poder ver.
Es cierto, sin embargo, que la facultad del lenguaje le hace concesiones al aparato fonético (encargado de los sonidos del lenguaje) y al aparato semántica (encargado de los significados del lenguaje). ¿Qué tipo de concesiones? Como que los sonidos deben linearizarse (es decir, unos vienen antes que otros: p-e-rr-o no es lo mismo que rr-e-o-p) o como que el sistema interpretativo de los lenguajes humanos no admite variables libres (no es gramatical decir en ningún lenguaje:"Hablando de crisantemos, los enanos llegaron tarde").
Chomsky distingue entonces la facultad de lenguaje en sentido estricto de la facultad del lenguaje en sentido lato (con las concesiones anotadas). Definir, estudiar, examinar una y otra constituye el centro del programa chomskyano. Me limito, en todo caso, a lo que el propio Chomsky llama "ideas directrices" (leading ideas) y dejo de lado las profusas y ampliamente aceptadas técnicas de análisis con las que viene su programa y con las que la lingüística tiene una deuda importante.
EL PROBLEMA DE ORWELLRespecto del problema de Orwell las contribuciones de Chomsky no son menos desicivas. Aquí, sin embargo, erramos si queremos buscar una teoría more geométrico como si es posible encontrarla en el caso lingüístico. Uno podría preguntar entonces ¿en qué cree Chomsky políticamente?¿Es una anarquista, un radical, un izquierdista, un anarco-sindicalista, un...?
Chomsky es un sujeto moderno en el sentido cartesiano del término. Chomsky cree en la razón, cree que la responsabilidad de los intelectuales -pero por extensión de todo ser humano- es "hablar de la verdad y revelar mentiras". Y esto no es algo que se hace una vez sino algo que persiste cotidianamente. La radicalidad del gesto chomskyano, su insoportable honestidad, yace exactamente en esto. Es cierto, se ha vuelto posmodernamente de moda relativizar la verdad hasta el punto de hacerla un mero tropo literario. Y, sin embargo, la mentira sobrevive. "Revelar mentiras" (olvídense, si desean, de la verdad) sigue siendo indispensable, éticamente indispensable.
Jacques Lacan (por quien Chomsky no tiene ni una palabra amable) sostenía que los seres humanos tienen tres pasiones: el amor, el odio, y la ignorancia. Esta última es la que estructura el problema de Orwell, la voluntad, la pasión, de no saber. ¿Qué hacer ante esta pasión y qué hacer, de paso, ante todo aquello que sí sabemos, configura un tercer problema, ya no del conocimiento sino de la responsabilidad humana?
No me parece descaminado denominar este problema como el problema de Chomsky.
A diferencia de los "intelectuales" cuya misión en la vida parece ser aguardar el Nobel, el problema de Chomsky es cómo es posible resguardar la seriedad del conocimiento en ciertas áreas (Platón) y revertir nuestra más terrible ignorancia en otras (Orwell). Aquí seriedad parece ser el sustantivo que falta. Y seriedad, el único sustantivo que la llena.
martes, noviembre 20, 2007
SON LAS 7 P.M. ¿Y DÓNDE ESTOY?
sábado, noviembre 17, 2007
LA "OBSCENIDAD"
Seducción y poesía en el salón de clasesMuchos piensan que la enseñanza de la poesía, riñe frontalmente con la práctica de quienes la enseñan y, muy probablemente, de quienes son enseñados. Tal vez por esa razón han preferido convertir al poema en un objeto de estudio al que conviene acercarse del modo mas positivista posible -genio y figura del autor, corrientes literarias, figuras retóricas, metricas, etc.- o, mas contemporáneamente, como ilustración de una doctrina teórica. No estoy en desacuerdo con ninguno de los dos acercamientos, pero en ambos queda la incomoda sensación de estar imponiendo un placer creado en soledad y que busca la soledad de quien quiera libremente disfrutarlo. Por supuesto que ese placer compromete una compleja red de saberes necesarios para el disfrute, pero hay un punto muerto donde no llegan ni la información ni las propuestas teóricas. Este punto es la soledad creativa que se recoge celosamente en sí misma y se instala como una grieta en el tejido social. Pero incluso si reconocemos que esa grieta funciona como un síntoma definitorio del tejido social, la incomodidad persiste: ¿cómo se habla en el salón de clases de la obscenidad del acto creativo sin imponerlo, es decir, sin que pierda su necesaria condición obscena?
En un libro divertido y a la vez agudo Andrés Barba y Javier Montes recuerdan que la palabra obsceno viene del griego obs-caena, que significa situarse fuera de la escena, y discuten la la consideración tradicional del porno como "obsceno", es decir como algo que debe hallarse lejos de las miradas. Esta discusión me ahorra algunas consideraciones, pues la "ceremonia del porno" (tal es el titulo del libro) puede llevarse a cabo en espacios tan públicos como el cine y las salas de Internet. Pero incluso en esos casos la atención que reclaman las poses eróticas van dirigidas a una persona que se aísla voluntariamente de su entorno, como cualquier persona que lee poemas en un ómnibus o una plaza publica. Para esta situación del espectador que disfruta su placer particular en la escena publica, Barba y montes han rescatado el neologismo On/scenity propuesto por Linda Williams. La onscenidad alude "al gesto mediante el cual una cultura atrae
hacia la escena publica los órganos, los actos, los cuerpos y los placeres que hasta ese momento han sido considerados obscenos, esto es, forzosamente vedados a la visión". Esta definición conduce a pensar en la onscenidad como el pasaje de la intimidad privada a la escena publica sin que se pierda la condición de privacidad que define lo obsceno. Sin forzar demasiado el neologismo, podemos comprobar que esta negociación no siempre armónica entre lo publico y lo privado se produce en los grandes festivales de poesía, donde los poetas leen sus poemas a un publico masivo; pero también en aquel lector que, desde la mas absoluta soledad, se sabe objeto de una mirada que lo convierte en un actor que representa y planea cuidadosamente su papel.
Representar y planear. Palabras claves para definir la onscenidad de la enseñanza de poesía, donde se hace necesario introducir entonces a los alumnos como voyeurs en la escena del proceso creativo y dejarse llevar por el placer de reproducir dicho proceso sirviéndose de las distintas disciplinas según vayan apareciendo. ¿Es necesario contar con una sólida formación cultural previa? Por supuesto que no. En todo caso, no más que la que necesita cualquier muchacho o muchacha para experimentar libremente su propio placer sexual. El placer forma parte de nuestra tradición biológica, y en eso también se asemeja a la poesía. Ricardo Reis, el heterónimo mas clásico de Fernando Pessoa, decía que en todo poema, por pequeño que sea, debe notarse que existió Homero. Pessoa no nos dice que debemos conocer toda la tradición literaria para disfrutar un poema, sino que todo poema debe ser capaza de activar la tradición que nos lleve de la mano hasta Homero: como la sexualidad, el poema es siempre el punto de partida de una tradición, no su punto de llegada. Tener clara esta idea es esencial para abrir las puertas a la reflexión crítica, y dejar que entren libremente las otras disciplinas y los saberes teóricos. Las experiencias en el salón de clases dicen que un poema conduce a los alumnos a especular sobre una posible relación entre metonimia y fetichismo, entre palabra y deseo, entre silencio y erotismo, y sugerirles después confrontar sus ideas con las propuestas por Agamben, Lacan y Barthes. Lo mismo ocurre cuando el alumno descubre que las áridas informaciones sobre lo que tradicionalmente se ha llamado "forma" es, en realidad, el modo mas eficaz en que se expresa el "contenido", y que esa larga lista de figuras con nombres tan exóticos y hermosos como oxímoron, quiasmo o hipálage, mas que un ejercicio de memoria, forman parte de lo que Pascal Quignard llama "retórica especulativa".
Como el placer sexual, el placer literario es un constante y solitario ejercicio de seducción.
martes, noviembre 13, 2007
FHARKINSTON
lunes, noviembre 12, 2007
27 MINUTOS PARA 10 BREVEDADES
EL MAESTRO DE PETESBURGO
Coetzee, nos presenta a Dostoievski (1821-1881) llegando a la ciudad de Petersburgo en 1869 para averiguar acerca de las circunstancias de la muerte de su hijastro Pavel -estudiante universitario-, aparentemente un suicidio. Acongojado y con sentimientos de culpa por su ausencia (las deudas de juego lo obligaban a vivir en el exilio), reconstruye los últimos días de Pavel gracias a los testimonios de Ana y Matryona, madre e hija dueñas de la casa en la que se alojaba el estudiante. Y también del comisario Maximov y Nechaev, líder de una agrupación política terrorista (de la que Pavel formaba parte), quienes se acusan mutuamente del asesinato del joven.
Paralelamente a esta trama, se produce una metamorfosis en el protagonista, quien va haciendo suyos los sentimientos y emociones de su hijastro. Se establece en la habitación de Pavel, duerme en su cama y usa sus ropas. A pesar de estar casado, D (el personaje) inicia un romance con Ana y una problemática relación con Matryona (casi una adolescente), ambas confidentes y hasta cierto punto enamoradas de Pavel. El tortuoso proceso de identificación, descrito por Coetzee con intensidad y economía literaria, llega al punto crítico cuando D recupera, tras muchas discusiones con Maximov, unos manuscritos de Pavel que muestran su secreta vocación literaria y el odio que sentía hacia su padrastro.
Por estar centrada en un personaje histórico y remitirnos a un contexto tan específico como
El eje principal de tan elaborado palimpsesto es el asedio al acto de creación literaria misma. En las primeras páginas encontramos a D enfrentando un bloqueo literario ("pasa la mañana sentado ante el escueto escritorio de su cuarto, pero no escribe ni una palabra"), el que recién será superado en el último capítulo, cuando "toma el diario de Pavel y vuelve las páginas hasta la primera que está vacía..." y escribe un relato, titulado La vivienda, en el que aparecen ficcionalizados Pavel, Matryona y Ana. Las experiencias y emociones han sido por fin asimiladas, y el escritor puede transformarlas en literatura, aunque por ello sienta que "ha traicionado a todos".
Hay muchos otros temas en esta compleja novela, entre ellos el de la problemática relación entre padres e hijos, que en el contexto del relato se convierte en el enfrentamiento entre los defensores del orden establecido y los revolucionarios. Acaso la densidad de contenidos, las alusiones intertextuales no tan evidentes y el carácter simbólico de algunos sucesos entorpezcan hasta cierto punto la dinámica narrativa. Pero ese desafío a las expectativas del lector es también parte de los cuestionamientos metaliterarios de El maestro de Petersburgo, una de las mejores novelas de J. M. Coetzee.
domingo, noviembre 11, 2007
CLÁUSULA DE INDIGENCIA
sábado, octubre 20, 2007
ATROFISMOS VII: IMPULSO
sábado, octubre 13, 2007
1.- NOBEL DE LITERATURA , por: EL MUNDO
Las librerías madrileñas apenas tienen ejemplares de la galardonada.
Sólo 30 ejemplares de obras de la escritora a la venta en la capital.
EFE
"¿El Nobel a Doris Lessing...? ¡Qué me dice!", es la respuesta que recibía este jueves quien se acercaba a librerías como
En la histórica Fuentetaja, en la calle de San Bernardo, Carlos se mostraba a la una y media de la tarde poco conforme con la elección de los académicos suecos pero, al mismo tiempo, mostraba en sus librerías ocho ejemplares de Lessing.
"Historias de Londres", "De nuevo, el amor", "Dentro de mí", "Canta la hierba", "El sueño más dulce", "Las abuelas", "Historia del general Dann y de la hija de Mara, de Griot y del perro de las nieves" y "Mara y Dann" aguardaban la llegada de los lectores más tempraneros.
Pero en las grandes superficies de El Corte Inglés y
Una hora después de hacerse público el fallo en Estocolmo,
La dependienta de la planta de libros de la multinacional francesa explicaba cómo la concesión les había pillado desprevenidos, porque en la víspera habían comprobado que sí había fondos de otros "favoritos" para el Nobel, como el estadounidense Philip Roth.
En
En la librería de El Corte Inglés, también en Preciados, desconocían una hora y media después del fallo que Doris Lessing hubiera sido la afortunada y conducían al lector curioso a dos únicos ejemplares de "Mara y Dann" y "Las abuelas".
Sin embargo, rebuscando en las estanterías era posible encontrar otros cinco ejemplares de las ediciones de bolsillo de Lessing: "El sueño más dulce", "Mara y Dann" e "Instrucciones para un descenso al infierno".
En ese momento, una clienta que oye hablar del Nobel se acerca y pregunta: "¿Y es bueno ese Lessing?", mientras ojea alguna de las obras.
El recorrido termina en
Los pedidos no estarán hasta la semana que viene, precisa la dependienta mientras una clienta pregunta si tienen las "Cartas marruecas", de José Cadalso, que incluye la famosa "protesta literaria" del editor.
"Oh tempora! Oh mores! (...) ¿Cómo te atreves, malvado editor, o autor, o lo que seas, a darnos un libro tan pesado, tan grueso, y sobre todo tan fastidioso? ¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra benignidad?", se pregunta el editor de Cadalso, que avisa: El libro será "pesado para ti, que has de concluirlo, para nosotros, que lo hemos de leer, y para la prensa, que ahora habrá de gemir".
viernes, octubre 12, 2007
2.- NOBEL DE LITERATURA , por : EL PAIS
La escritora británica se alza con el galardón por su capacidad para retratar la "épica de la experiencia femenina"
Con una vitalidad extraordinaria para sus 87 años, la novelista ha tenido tiempo de regañar a la prensa y mantener su fama de mujer sin pelos en la lengua. "¿Cómo voy a estar celebrando con champán? No me ha dado ni tiempo a comprarlo. Ustedes, en lugar de venir aquí y hacer tantas preguntas, deberían haber traído una botella. A cierto punto, tendré que ponerme a brindar", ha contestado cuando se le ha preguntado cómo estaba celebrando su premio. Lessing ha revelado que "un mensajero" relacionado con los Nobel la avisó de que nunca ganaría el premio: "Me dijo que no les gustaba y que nunca lo conseguiría. Deben haber cambiado de opinión". "Yo creo que me lo han dado porque ya estoy muy mayor", ha subrayado refiriéndose a los organizadores del premio.
Nacida en 1919 en Kermanshah, Persia (actual Irán), es conocida por El cuaderno dorado (1962), obra cumbre de la literatura feminista y de la narrativa fragmentaria postmoderna. "He ganado muchos premios, en toda Europa", ha confesado, pero "éste es el premio más glamouroso, porque todo el mundo lo conoce, pero esto no quiere decir que sea el mejor". En el anuncio del galardón,
"No se a lo que se refieren con eso, los hombres y las mujeres no son tan diferentes", ha dicho ceñuda. Para Lessing, lo que más ilusión le ha hecho de haber ganado el Nobel es que Gabriel García Márquez la hubiese telefoneado personalmente para felicitarla. "Para mi es algo maravilloso, porque se trata de un escritor magnífico al que admiro profundamente", ha revelado con una enorme sonrisa. Acto seguido, ha entrado en su casa para seguir recibiendo llamadas, sin olvidarse de despedirse haciendo un brindis alzando su vaso de agua. "Es ginebra", ha bromeado.
Nacida Doris May Taylor, creció en el seno familiar de un antiguo oficial del ejército británico que sirvió durante
En 1939 se casó con Frank Charles Wisdom, con quien tuvo un hijo, John, y una hija, Jean. Se divorciaron en 1943. Dos años después se casó con Gottfried Lessing, un inmigrante judío-alemán a quien había conocido en un grupo marxista comprometido con la cuestión racial. Poco después se relación con el partido laborista de Rhodesia. Tras tener un hijo con Lessing, Peter, la pareja se divorció en 1949. Fue entonces cuando la novelista se trasladó con su hijo a Londres, donde fijó su carrera como escritora. Lessing militó en el Partido Comunista Británico entre 1952 y 1956, y participó en las campañas contra las armas nucleares. Su crítica al régimen surafricano le costó la prohibición de entrar al país entre 1956 y 1995. Tras una breve visita a Rhodesia en 1956, también se le vetó la entrada en este país por la misma razón. Durante los últimos 25 años, Lessing ha vivido en la misma calle de pintorescas casas de ladrillo. Y siempre ha tomado parte activa en la vida del barrio.
En ocasiones se sienta a escribir en uno de los cafés de la zona, donde ambientó uno de sus cuentos de su obra London Observed, ha colaborado con la biblioteca y es cliente de West End Lane Books, la librería del barrio. "Es una mujer con mucho carisma. En ocasiones venía a leer a la librería, que se llenaba hasta los topes. Y también formaba parte de un club literario: hasta comentó con los otros miembros fragmentos de El Cuaderno Dorado", explica Jane May, empleada de la librería. En West End Lana Books también encarga la escritora sus lecturas y aunque en el establecimiento son reticentes a desvelar los títulos de sus lecturas para mantener la intimidad de su cliente, sí confirman que Lessing "lee mucho y muy variado. Es muy prolífica en sus lecturas y siempre está a la última. Lee obras de nuevos escritores europeos y gran cantidad de libros de no ficción".
Frida Kitchen, una de las vecinas que vive en la zona desde hace 30 años, se ha acercado a la casa de la escritora para dejarle personalmente en el buzón una tarjeta de felicitación: "Me alegro mucho por ella. Se lo merece. Es una dama excelente, y trabaja muy duro". En cambio, su vecina adolescente de la casa contigua, Chei Auguste, no se había enterado de la noticia. "¿Qué mi vecina Doris ha ganado qué? ¿Y qué premio es ese?, ha dicho sorprendida al salir a la calle. "Es una mujer encantadora, pero muy callada. Cada Navidades nos manda una felicitación. Tiene varios gatos y la veo cada mañana en el jardín dando de comer a los pájaros".
La obra de Lessing es amplia y aborda una gran variedad de asuntos, desde la cuestión de la identidad en culturas ajenas o la definición de salud mental y locura. Su escritura ha basculado entre la crítica social de sus primeros textos, considerados comunistas, como The grass is singing, las investigaciones psicológicas, como El cuaderno dorado, y la incursión en la ciencia ficción, como en la serie Canopus.