lunes, mayo 25, 2020

EL ÚLTIMO RETRATO


***Tributo a Rosita

Marzo otra vez en el calendario como algo imprescindible por esperar. 
Mi horario de trabajo por fin me deja libre, hace mucho frio a pesar de que aún no asoma la noche, me apresuro en caminar, es algo instintivo, lo sé, solo tengo una idea en mi cabeza, huir del centro de la ciudad, llegar pronto a la casa de mi abuela, eso hago, no lo medito, solo lo hago, camino inspirado en el afecto que tendré, dejando atrás la monotonía gris. Miro cosas, desafío fijamente el caos acostumbrado de las diligencias, del comercio, de la dinámica caótica aprisionándote la existencia, pretendo fumar para tragarme la frustración de este todo desbordado sin remedio, pero recuerdo que tendré dos o tres días de estreñimiento, la gastritis me tiene jodido y no necesito agudizar más mi salud. Mis manos siguen inquietas, mis pensamientos están en otro lugar, todavía siento una presencia tras mis pasos, aún tengo en mente la duda de saber quién pronunció las últimas palabras antes de… Todavía sueño una vida mejor, sigo esperando paciente la última puesta de sol y que alguien sin rostro pueda alcanzarme y me toque el hombro.

No puedo calmar el movimiento de mis ojos, se alertan por cualquier acto de vida, necesito café pero no lo encuentro, aun así no puedo sentarme en una mesa sin compañía, por eso camino, trato de despejarme y pensar en esa anciana tan querida viviendo en el barrio de los recuerdos, delicada de salud en esa cama desordenada, con algún niño jugando a su alrededor, durmiendo quizá a sus pies o en su cabecera donde custodia Cristo y su legión de santos y santas inamovibles. Pensar que en el patio de su casa el día se hacía interminable y las visitas nunca faltaban, como los pensionistas de las empresas de venta de automóviles, del parque industrial, ellos, familiares, extraños, gente de paso todos por su carisma y su magia en la cocina, sombras permanentes alrededor de la higuera del jardín, saliendo y entrando por el zaguán de los saltos y las escondidas, levantando la mano para saludar o decir hasta luego porque al final todos volvemos, retomamos el camino perdido y nos encontramos en una jarana, jalando ollas de ponche o comida, decorando con faroles las viviendas en la fiesta de las cruces mientras los pirotécnicos anuncian que las tradiciones siguen vivas y a la mañana siguiente te espera un plato de comida, en tanto la música suena y tu abuela sigue allí, nunca de mal humor, siempre contenta por tener presencias con ese abrigo que lo componía todo para brillar y sonreír a pesar de los rincones de angustia y las deudas anunciadas como los pasos de un gigante.

Caminar sostenido a un árbol que tiene una nube en lugar de hojas, floto en las pruebas atemporales para fingir y temer, tengo los pies sobre la tierra pero marzo se hace irreal, salgo a merodear por un puente, tiento la superficie para no pisar en falso, tomo entre mis manos el acero de una baranda que da vista a un precipicio y me fijo en la Luna como un gran ente difuminado, tras la espesura de una atmósfera mística, siempre glacial, un ojo empañado me acompaña para sentir sonambulismo, una entidad autómata atraviesa mi oído, el sonido es más perturbador con el retrato de un vecindario suspendido en el tiempo. Es una gran visión para besar el rostro de esa gran madre, esconderme en su habitación, donde no está más, e imaginar que también descansé profundamente después de sentir el afecto de sus manos...

Interlude: OMNISCIENTE I


Es sueño o realidad
pasar de un lugar a otro,
a otro bien
a otro mal
a otro distinto
deficiente, irreal, consumado de conceptos fríos
rasgos en miniaturas,
de otro a diversos
de un símbolo a un ángulo discreto.

Aguardo más,
necesito una rueda gigante acelerando mi sentido defectuoso
mientras mi respiración resuelve sensaciones encontradas.
Dormir demasiado es presentir un esbozo del día siguiente,
ver que las cosas nunca anduvieron bien,
percibir a gente indeseable hablando sin parar de cosas triviales,
palabras y palabras fáciles, 
simples, 
redondas,
elocuentes,
salpicadas de ocio,
que nada significan,
temas comunes que hierven en mi organismo
indigestión.

domingo, mayo 24, 2020

FIEBRE MARGINAL


Rememorar lo que pasó por mis ojos,
creer en lo insignificante y su efecto dantesco.
Tuve la sensación de una pequeña charla 
cuando el libro consumía mi vitalidad.
Un par de palabras para decirme esto o aquello
sin tener plena conciencia de escucharlas al unísono.

En simultáneo,
atisbar cautelosamente por encima del edredón,
no molestar el estado de conciencia,
los espectros del amanecer son las cuatro paredes,
solo se puede oír una explicación tibia
 ver el mundo es visibilidad
acumular deseos es ensombrecerse, 
excusas como ordenes habituales
para contraer pan,
las advertencias en la bolsa,
ahora que ser libres confronta una causa común,
alterar la vista desdeñada
por el persistente síntoma del párpado perplejo,
y el acoso secundario del cultivo social.

Muchos frutos ceden podridos,
no marionetas
no sonámbulos por doquier;
tenía mi propio régimen altruista,
era menester salir al frente
desencajar la retórica disconforme 
y ceder a una narrativa imparcial;
no hay modo de seguir un propósito
si sabemos por urdimbre popular 
un proceso igualitario en marcha,
un reconocimiento básico si tomas el micrófono
y dices tu nombre.


Esclavo digital

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miércoles, mayo 20, 2020

CÁMARA SIN ECO


Tendré que callar,
me sinceraré conmigo mismo,
no dejaré rastro para dudar,
asumiré el devenir bajo cualquier precio,
no diré nada a nadie,
será como viajar en el tiempo:
Un hombre como cualquiera 
de los que van y vienen,
siendo testigo de una historia conocida,
aunque con los ojos del que ve siempre
y del que habla cuanto es necesario.

Retomar el ciclo invisible
siempre será la iniciativa,
voy a consumirme en un cartucho rojo de inteligencia,
iré pensando
con el paso del buen clima a mi favor
y la literatura experimental estallando dentro de mí.
Voy a dejar en libertad mi naturaleza contenida,
una vorágine sombría me cercena en uno, en dos…
Si pierdo concentración un mínimo instante
la vuelta atrás me diluirá en un charco lastimero,
conmigo arrastraré algunos objetos mágicos
olvidados en una remota historia de utopías;
estímulo, desahogo para transitar por línea peligrosa,
en dirección absurda subiendo la tangente
aprendiendo a empuñar muy firme,
temple para condensar silencio y resistir despierto
oleajes de medianoche, 
violencia entre cuerdas,
con muros imaginarios puestos delante de mis sentidos
a pura fuerza de negarme a aceptar
un maldito vaivén innecesario tradicionalmente ruin,
que me dispone involuntario a la deriva,
sin mencionar reflejos vocales
sin emitir juicios o comprender lo que sucede en la vida real.
Asimilar, nada porque alterarse,
nada del otro mundo como dirían, 
contar los minutos con los dedos
tragar saliva y dominar el arte de fingir o dormir 
mientras la crónica no se detiene,
permutando con el pasado y las sensaciones inestables
que me reflejan inmortalidad en fotografías a prueba de todo,
frente al polvo que desaparece
y el olvido que es cubierto por un gran desmonte de posesiones 
y cargos miserables.
No necesito más que una presencia,
agua diáfana vertiéndose a mi rostro,
reinventar los recuerdos con más caminatas,
asumir soluciones en orden consecutivo
con mis intenciones bajo control,
todo correrá sin flujo porque preocuparse,
nada surgirá mientras sea yo quien lo permita.

domingo, mayo 03, 2020

ENCUENTRO EN EL ESPEJO


Al parecer todo anda bien, de eso no hay duda. Sin querer he dado por hecho el agua potable que utilizamos, la luz eléctrica para cualquier propósito, la nevera siempre abastecida, una tienda a la vuelta de la casa, el transporte particular o masivo en cualquier horario, toda la ropa que tengo en el armario y en fin decenas de cosas que utilizamos cotidianamente y que son y no son indispensables según como cada uno vea si le es útil, sin embargo, hay algo que no está claro, hay algo extraño en toda esta comodidad, estando todo a nuestro alcance y siendo nosotros el fin supremo, como veo que lo es, aunque no sea lo que yo piense necesariamente. Este ideal de prosperidad desde luego es mejor que el de otras épocas, el ciudadano de a pie lo siente así, no obstante, siento indignación por el precio de estar y pertenecer al lado visible de esta historia, no nos hemos percatado por el modelo de vida que tenemos como objetivo final. Todo bienestar obtenido por el hombre es un perjuicio para el planeta a corto o largo plazo, de consecuencias mínimas si el raciocinio es el individuo, de proporciones ingentes si la felicidad popular son las grandes demandas cumplidas, por un anhelo errado de industrialización para exportar e importar en competencia constante. El intercambio a gran escala no se detiene nunca, solo una pandemia como la actual ha permitido un respiro, un alto obligatorio en la demanda mundial de una persona, de millones que solo vemos por la ventana el gran caos ahora refundado en una tierra nueva, en una esperanza quizá renovada. La consigna es no esperar otro golpe, por el contrario, se requiere actuar de inmediato, hacer hasta lo imposible por encontrarnos en el espejo y asumir, sensatos, lúcidos, reflexivos, que nuestra forma actual de vivir tiene un costo a cada minuto, sentirse bien no es una burbuja renovable ansiosa de más aplausos, de cifras económicas en positivo, prosperidad, orgullo estúpido… 
Algunos sentimos una inquietud desmedida, acumulada por mucho tiempo atrás. Esta situación debe cambiar, es urgente tomar el control, pasar del individualismo al colectivo, de la acumulación a la austeridad férrea y analizar punto por punto qué hace posible este ciclo perverso y, abolirlo en un plazo inmediato, como se resolvieron en su momento las injusticias históricas hacia la mujer, las páginas oscuras de la esclavitud, el sentimiento exacerbado del racismo, la hambruna de los pobres, la crueldad hacia los menores, los derechos del trabajador, el voto universal, las guerras sin derechos civiles y en fin tantas batallas en todo el mundo que aún siguen pendientes, no obstante, lo que toca ahora es capitular ante los hechos que no son razonables, que siempre conllevan al estatus vacío de la apariencia, a la exquisitez del gusto que está devorando hombres, tierras, recursos y crea esa gran ficción del orden social, del primer, segundo y tercer mundo, encubierto y concentrando grandes decisiones que construyen y destruyen por el poder del dinero, algunas veces bien utilizado por unos cuantos bienintencionados pero despilfarrado por la gran mayoría, el cual goza de poder adquisitivo como nunca lo tuvo y no considera reparo en alcanzar el nivel de vida que tanto anheló y hacer de sí un rey deslumbrado en su propio laberinto de lujos, vicios y pretensiones ostentosas, simplemente porque cree merecerlo después de años de trabajo, estudio, ahorro, sufrimiento, por el entorno, por los amigos, por la familia, por las exigencias que plantea el sistema; cree ser merecedor porque en la vida que llevamos siempre necesitamos un trofeo, algo qué alcanzar, algo en qué gastarlo como se debe y claro sin detenernos a pensar en los excesos, nada porque sentirnos arrepentidos ya que el ahora jamás te cuestiona. La gente no vive pendiente en cuánto se mueve la estadística de todo lo que hace o deja de hacer, cuánto impacta esto en su medio social o en las cifras macroeconómicas, asumiendo que como él, muchos en un tiempo distinto también actúan de la misma forma. El instante íntimo de una persona perdura en el reducido espacio en que nos movemos y existimos, sin pretender ir más allá, donde desemboca el agua, donde se pone el sol o donde se cierne un fenómeno extraño sin interés para la forma de ver o pensar acostumbrada, solo lo hacemos como nos demanda la circunstancia, por encima de muchos, a expensas de un interminable proceso de hombres, trabajo y producción en distantes puntos del planeta, lo cual hace notar los nexos de manipulación para mantener el engranaje operativo del gran sistema global que ha creado interdependencia por unos cuantos urgidos en solventar su nivel civilizado y otros millones puedan solventar su pequeña felicidad monótona alienada, venida a menos.
Es urgente, reitero, por las ideas insertadas, por la acumulación de vicios, por las excusas de esta globalización para dar a los mismos y quitar a los de siempre con métodos renovados de ciencia y entretenimiento, retomar el estado de sensatez, girar el reloj de nuestro destino y sentarnos cara a cara a resolver el por qué coincidimos siempre en la misma catástrofe y nos contradecimos a final de cuentas. 
Las circunstancias reales obligan por otro lado a afrontar a nombre propio un acto deliberado por el bien común, sin ayuda de extraños, sin apoyo superficial, el aislamiento es una excelente situación aleccionadora para entender cuáles son las condiciones selectivas de vida, cuáles son sin quererlo mis condiciones tras un mea culpa, sin solicitar opiniones, sin elevar el asombro que puedo expresar o sentirme victima en desgracia para quejarme o denunciar, haciendo el llamado al líder que no existe, al castigo que no será severo, al sarcasmo para la vergüenza, a un cínico que ya ha perdido toda dignidad y hace burla de lo que pienso, mi manera de ver la vida, de lo que asumía correcto y sano. Es por eso que yo mismo lo haré, canalizando mis deberes y también mis derechos, sometiendo el sistema a la culpa de todos los males, a que no existe un hecho desprendido sin un sacrificio de por medio. El dinero no lo cura todo y las heridas se agudizan más. La distancia debería sentirse de un modo cambiante. Los mejores momentos son definitivamente en presencia, una reunión al mediodía, una tertulia en la noche, caminar, vivir intensamente la actividad, sin medir consecuencias psíquicas teorizadas para que las asumas como tal, sin los deseos desquiciados por estrés al leer el comunicado de tu propia vida en un dispositivo inteligente, con tu rostro ya de por sí agotado, con la presión del cuerpo sometido al rigor de la competencia y el direccionamiento laboral de occidente, quien impone las reglas, te destroza el cuerpo, te consume hasta el mínimo intento de imaginación por convertirte en un títere, un operador dinámico que no debe pensar en ilusiones del tiempo y la charla del microbio y la contemplación después del horario exhaustivo. 

miércoles, abril 29, 2020

*MONOMURAL: EL LONCCO ANDANTE


El hombre y los caminos solitarios,
la canción del viento,
estridencia melancólica,
hierba emergiendo húmeda al amanecer,
el sentimiento inunda mi rostro
me motiva a padecer incertidumbre.

La soledad sigue marcando su territorio,
no hay mayor certeza
que la propia intimidad de pensamientos 
al aire libre.
El pesar se despeja,
sombras transversales revelan la mano del creador;
el cultivo de las chacras es más que gratificante,
ahora puedo visualizar
el arte inmemorial retratado al óleo
por un espíritu atrapado en este encantamiento.

No sé de mañana,
andaré y andaré contra molinos de viento,
un capullo de texao aparecerá como un mítico prodigio,
o me dejaré llevar por el bajo caudal de la siembra.
Caeré exhausto en medio de un bosque de eucaliptos,
y soñaré con historias de antepasados,
yendo y viviendo por senderos de herraje
soportando al sol todopoderoso,
tarareando poesías de campiña,
en tanto los pies tropiezan con tierra y restos de sillar
y las ropas sudadas translucen jornadas de trabajo.

Un pasado y un presente nunca distantes,
eternos arboles de molle cual viejos sabios a la sombra,
y el canto a veces de un picaflor
o a veces las rimas de yaravíes,
cantadas como himnos de retorno a casa
por un chacarero arequipeño.

Distrito de Chiguata, provincia de Arequipa. Al fondo se observa las siete cumbres que conforman el nevado del Pichu Pichu. Setiembre del 2019.

*Monomural. A mi manera de verlo y teniendo en cuenta para el contexto arequipeño de antaño, es la expresión festiva de un hombre de campiña que suele estar retratada por cuestión natural, en piedras, en árboles, en surcos, en el fondo de los arroyos, en los cultivos, etc.

BAJAR LA INTENSIDAD


Jugar con la imaginación es una parte importante cuando la idea es tergiversar. Insisto en evocar retratos melancólicos que no existen más que en mi memoria, como la fatiga de un desconocido cuando baja la vista y se dedica a visualizar el espejismo inteligente de otras vidas en constante expresión. 
Tratar de olvidar, extenuación ante los hechos, el sudor expandiéndose, lamentos reincidiendo en cuestión de someter, dedicaciones para soñar en perspectiva de resignación, intenciones sinceras desapercibidas hasta rendirse de manos y consumirse la luz de fondo. 
Cada una de las virtudes las colecciono por un mundo predilecto y cuando las cosas no andan bien, pienso en todo ello, en medio de discusiones y miradas horizontales. Es imposible que el sol al atardecer me pueda alterar. El fuego desaparece del enfoque…

Para bajar la intensidad
una toma mayúscula en modo convencional
Caminar abatido en tiempo cenizo
sobre la tierra arenosa que sepulta las
últimas ilusiones;
horas de sentir desconcierto,
de perder ante las evidencias,
de caer y llorar hasta desgastarse de dramatismo
y avanzar con los brazos cruzados demostrando mea culpa.

El dolor me ha tocado a mí,
vivo como en una condena.
A lo lejos veo aproximarse
sombras defectuosas, 
relámpagos memoriosos levantando muros invisibles
que no permiten tocar más deseos perdidos.

Siento olvidar mi vida 
por cosas insignificantes,
por el consuelo de tener aire fresco entrando por mi ventana
y el agua manando de mis venas
después de distraer el sentido,
vocalizar enlaces comunes,
asentir a pesar de todo,
traducir en cada punto
orgullo por sencillez, 
intensidad por cabeza fría.

domingo, abril 19, 2020

Interlude: EL RECURSO INDOOR


Hay tiempo, el recurso existe en un lugar seguro.
Las acciones son necesidades impulsivas
cavilando en retrospectiva de uno menos uno,
es cuando se activa un mecanismo reversible;
la inmediatez consigue doblegar razones
objetar un régimen implícito de valores sentimentales.
Nada mejor que aliviar de un gran imprevisto,
angustias en paralelo a cuando la demagogia popular acabe,
y se haga evidente el excesivo desconcierto.
Es tiempo de parar, 
a cuenta de despejar lo inútil,
negarse a una pequeña fracción por algo importante,
repetir palabras de otra vida,
iniciativas que todas sean luces,
sin permitirse señales para retroceder,
renombres literales, ecos de la mente, 
deseos de inmovilidad en una proyección acromática
de poder obsoleto, señalado por estar
aislado, rodeado de fórmulas eficientes
realizando conteos básicos, 
a la usanza metódica como algoritmo de ansiedad bajo control
y a la complejidad de servir para nada 
cuando el recurso tintinea como llave maestra.


ESPEJISMO DENTRO DE OTRO ESPEJISMO



Absorbo la primera burbuja de aire puro,
intento no recurrir a una solución evasiva,
me fijo en la rotación alrededor de lo que no sé,
mis manos se hunden sin poder evitarlo,
no quiero sentirme comprometido,
prolongo esta nostalgia más de su influencia,
un momento para similitudes prácticas 
y un paso atrás en sentimientos ocultos.


Miro por la ventana
un mundo imaginario como utópico,
intocable si por inquietud pretendo traspasar,
construido a pulso de palabrería disidente,
sosteniendo con más obstinación que rebeldía
una enorme arquitectura de relatos conspiratorios
y propagación de anacronismo científico
bajo dosis filtradas y persuasivas
en el porqué de cada cosa en la línea de este tiempo,
siempre en constante polémica.
Afrontar la única condición gratificante
conforme la filosofía en estado libre nos completa en retazos, 
así tal cual los deberes de una cadena insustituible
estimulan a convencionalismos
a través de argumentos de autonomía,
reflejada en el rostro delineado para la ocasión.

Psicopatía consciente,
posesiones y títulos vuelan por la cabeza,
sin oposición a dudar ante lo que desea en verdad,
de todo cuanto existe alrededor, 
solo para presumir con altavoz
que soy hombre de bien,
viniendo desde abajo, saliendo al frente,
un teorema perfecto de individualismo, bienestar
y felicidad brotando de los ojos.
Nada más aparente,
entender el precio que significa asumir un camino a ciegas
sin tener ya la primera imagen en el corazón,
brotando sangre cuando tocaba el suelo
y veía el reflejo imperfecto,
aprisionado en el ruido al despertar
y la crueldad sentida,
por mensajes monosilábicos de obediencia y mando,
sin elección al menos,
puesto todo fue una maldita ficción,
inventada en un entorno sobrepuesto del real,
del mundo tal cual te degrada a descender
de tu propia nube.
Desencantarte al fin en planos distintos de conmoción,
cuando es de tarde, 
y el carácter de piedra al viento tiene forma,
algo por existir entre razonamientos confusos,
impulsos de pronto
para pintar en los muros extraños deseos
maldecidos a primera vista,
porque nadie elegiría fingir más
una imagen confinada en un espejismo tras otro,
soportando el dolor humano y la extensión artificial
hasta una simple proporción de naturaleza,
única bajo cualquier propósito de dominio.

viernes, abril 10, 2020

SIMBIOSIS


Un sistema saturado de más conexiones
de incontables deseos en simultáneo,
cuando la inteligencia se enfrenta a la presión
de no saber que más recrear,
que otra razón exclusiva por existir.
Simbiosis…

Para idear un mundo complejo y dependiente
no es necesaria tanta munición,
solo una expresión básica
que denote popularidad.



R E G I S T R O  D E  V O Z

« Iré bajo el sol »
en trayectos de ida y vuelta;
no hay ser humano pensando lo mismo que yo
en este instante.
Me levanto y ya dispuesto
voy a velocidad,
esperando a que la montaña siga pintada de gris,
el valle escondido en las entrañas de la noche anterior
y la madrugada pueda desconcertarme
con naturaleza forjada a soplo de viento fresco,
con la escena de un hombre lanzando una red al río,
mis pasos cautelosos entre la hierba crecida 
de una frondosa tierra fértil 
moteada por piedras de los deseos
y cultivos de gran valor nutritivo
para el mercado de gente
que todavía descansa
hundida en su propia utopía,
porque el sol aún no proyecta
la primera señal de un nuevo registro.


jueves, abril 09, 2020

ES DISTINTO CUANDO ALGO ANDA MAL


Ver no significa todo, a simple deducción cada noche transcurre sin novedad, es la misma distribución pictórica de la noche anterior. 
Puedo haber creído, como otros al igual que yo, un momento y lugar oportuno para celebrar estar presente y percibir el cero como también el infinito del gran espectro inmóvil que motiva en nosotros asombro y nos hace sentir insignificantes. Esta vez no, el tiempo se renueva, la mente se aburre de lo mismo y la predisposición a pensar exige cambios, formas distintas de conocer y apreciar las cosas. Ahora mismo necesito explicar y reformular los hechos que son a la vista evidentes. Y ese es el fondo del asunto, me cansé de la evidencia, del asombro, de las reflexiones que traducen filosofías existenciales cuando estoy bajo la influencia de la climatología de otoño, invierno, primavera y verano, cuando todo luce despejado y es un espectáculo estático tintineante que me puede hacer imaginar algunas cosas y otras veces un manto húmedo dilatando vapor, goteos, silbidos suaves, aullidos prolongados y alguna que otra especulación enigmática. Lo cierto es que nada notable acontece, nada extraordinario aparece, nada increíble se desprende o algo fantástico se traslada. Solo tengo el recuerdo de haber visto una oleada de fuego alentada por ventarrones estruendosos en la silueta nocturna de los cerros, nada más que eso, todas las noches fueron ordinarias, calcos con errores o adiciones mínimas que apenas si daban la impresión de ser un día o noche distintas. Si no existiera una guía como el calendario digital o analógico y la determinación del tiempo como magnitud física para medir hechos trascendentales o no trascendentales, alguien que habría perdido las facultades humanas, no notaría que día es hoy y si realmente es importante meditar la diferencia entre luz y sombras y las limitaciones que esto significa en el rotativo completo de veinticuatro horas terrestres para el orden biológico o mental, sino que se dejaría a las etapas de la edad de la Tierra, no lo sé, o posiblemente a los periodos de hechos destacados en la biografía de un hombre, como también en razón colectiva, al estudio del deterioro monumental, de la desfragmentación de bloques continentales, de la degeneración multitudinaria, de los fenómenos geológicos o los efectos del cambio climático, que de un tiempo a esta parte nos mueve a experimentar una atención específica y a la vez preocupante en ese espacio para cualquiera que no es un tiempo registrado.  

¿Es mi capacidad de pericia o mi capacidad de percibir el mundo, a partir de mi propia experiencia, una barrera blindada que no permite acceder a conocimientos vedados por una exigencia creciente en mi laberinto?
La realidad te confina a aceptar incidentes menores, sin nada más por resaltar, solo ilusionismo en un escenario perfecto hecho de creaciones impresionantes e inalcanzables, de la cual puedo ser a veces un testigo especial que trata con acertijos y visiones pretenciosas que pronto caen en saco vacío, como si esto ya se supiera. Sin embargo, hay procesos encausados en este mismo instante, materia que absorbe el agua, insectos trasladándose, aullidos de animales que nunca descansan y están alerta a cada movimiento, corrientes de aire frígido entrecruzándose en una quebrada, composiciones de heladas en charcos, en grietas…, vegetales brotando como un milagro, plantas bellas desprendiendo hojas de colores, otras renaciendo de la hojarasca, indistintos seres vivos renovándose y algunas en plena metamorfosis a la luz de la Luna, regimientos de animales minúsculos haciendo o deshaciendo un ecosistema, humedad que va perjudicando las construcciones, agua bajando por desembocaduras artificiales y naturales, elementos filtrándose hasta potenciar capas, hasta crear circuitos de inmersión, hasta cristalizarse en composiciones que serán el bienestar de alguien o algo y asentarse en un punto común, donde todas las corrientes subterráneas coinciden en distribución, en dar a cada quien la proporción conveniente de materia  para seguir viviendo, continúe su desarrollo y el de una nueva existencia, o la desperdicie intencionalmente en otros subprocesos de unidades orgánicas imperceptibles al ojo humano.

Lo cierto es que el vapor al levantarse no crea criaturas nocturnas con intenciones de andadura y atormentar a los soñadores, a quienes deambulan sin saber dónde ir, a quienes permanecen despiertos por alguna actividad sospechosa, a los frenéticos que comparten su libertad hasta perder conciencia  de los hechos y son sorprendidos por el albor del amanecer encima de sus pensamientos y la percepción confusa de la noche anterior, de sucesos fantasmagóricos sin más explicación que una botella vacía transparentando deformidad en el vidrio.

Nada nos sorprende desde arriba, 
nada sobrenatural emerge del suelo,
nada se desprende después de un interminable aguacero,
solo la tragedia por fijación a un orden correlativo 
y la irresponsabilidad humana.
Nada espectacular muestra una transformación
en esa bisectriz de penumbra,
en la intensa humedad
y el agudo silencio.

Apenas si puedo respirar
revoluciones de ciclos imperceptibles.
Nunca vi hombres gigantes en terrenos desérticos
o mantos incoloros de espectros
levitando mientras era poseído por escalofríos,
nunca la evidencia de ectoplasma en un ambiente de lucidez,
nunca vi sustancia fantasmal
 propagar sus argumentos de horror
o desosegando al hombre de ciudad.

Del tamaño microscópico o de existencia etérea posiblemente sea la única condición para conocer algo fuera de este mundo que no sea evidente.

INTRAMUROS


Mis valores pisoteados,
mi trabajo por completo incomprendido,
mi vida en el anonimato,
todo en lo que creía
un montón de basura a modo de pretexto,
mi manera de pensar
un enorme peso hostil inherente,
un gran volumen sobre mí
de imputaciones y desidia por auto sugestión.
Solo recibo miradas a la distancia,
o sombras efímeras evitándome siempre.
Tanto porqué pensar, 
rostro persiguiendo rostros
palabras por desconocimiento
hombres que valen monedas,
indiferencia de aspecto educado
y deseos hipócritas de buena salud.

Me dedico a lo mío
y no pienso en el presente
en lo que ocurre a mi alrededor,
esta claro, a nadie le importo;
desasosiego para mostrar,
falta de empatía,
ningún valor cualitativo
que se deba corresponder.

Mis ojos se inundan
aunque lo trate de evitar,
cada día se renuevan las decepciones,
una colección memorizada
que me retrata un rasgo cada día
de aquellos a los que critiqué
a templanza fija,
masticando el enésimo sarcasmo,
con un estúpido razonamiento provocador
a veces sin fundamento 
y sin llegar a nada.

El desencanto me asedia,
mis valores pisoteados;
intento levantar la voz
y ya no están
no les significo ni genio, ni figura, 
todo lo contrario,
vivir así es como sentir mierda en el cuerpo.
No logro confiar
no me arriesgo a creer,
no mencionaré,
miradas tétricas flotan en el aire
y después profundidad para caer 
descubierto, 
un mundo oculto saliendo de mí,
cual vorágine cruel y a la vez sincera,
una serie de actos cuestionables.

Cada quien en su labor,
existencias a través de un muro,
mis valores pisoteados,
mi disposición mutilada,
no me levanto,
no pregunto,
no lo intento,
no lo hago más,
dejo fluir interpretaciones,
mis hechos siguen sumergidos
como filtraciones a la hora de los ausentes.

Soy visible cuando bajo la cabeza
y entiendo,
sin embargo, paso temiendo popularidad
cuando soy una palabra en boca de todos.

lunes, marzo 30, 2020

EL MÉTODO INEXACTO



Algo no va bien,
el día puede ser blanco,
pero tan solo una piedra
puede descaminar el sentido absoluto
que se fundó en obediencia y armonía.
A seguir siendo dócil y bajar los brazos 
en señal de reconsiderar en caliente 
lo que no vale la pena,
si la disputa fue banal
o disfraza frustraciones sin resolver,
por no mantenerse centrado en ser humilde,
cuando el empoderamiento 
dio luz verde al proceso de enceguecerse.

No tengo todos los elementos en mente,
enfocarse por completo me cuesta,
no sirvo más que para utilizar la fuerza física,
persisto, sí,
con todo el dominio experimental que puedo enmarcar
pero mis conocimientos técnicos son limitados.
Es muy posible que sea un método inexacto,
y las herramientas sin el calibre ni la normativa,
aunque yo sé que todo vale
a la hora de la verdad, 
el corazón sustituye en voracidad
y las ganas de resolver 
son más grandes que cualquier deficiencia.