«No entres dócilmente en esa buena noche. / enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz». Dylan Thomas
lunes, marzo 03, 2008
CULTO SEMEJANTE
lunes, febrero 25, 2008
ANTES DE CONTINUAR CON EL 2008, UNA SÍNTESIS DEL 2007
En España, también, le fue concedido el Príncipe de Asturias de las Letras al escritor israelí y promotor de la paz en Medio Oriente, Amoz Oz. El laurel más importante y codiciado de la lengua inglesa, el Booker, fue obtenido inesperadamente por la irlandesa Anne Enright, con su obra The Catering. Su homónimo francés, el Gouncourt, se lo llevó Jonatthan Littel con la novela Les bienveillantes.
En nuestra Latinoamérica, el premio Rómulo Gallegos –el más importante de la región- lo ganó Elena Poniatowka, con la obra El tren pasa primero. El Casa de las Américas de novela recayó en la obra Mil y una, de la argentina Susana Silvestre.
*Al sur, en la pujante capital de Colombia, se realizó el que fue uno de los eventos literarios de mayor envergadura de todo el año en América: el Bogotá 39.
En el marco de la Feria del Libro de esa ciudad se vieron la cara los 39 mejores escritores de todo el continente (lo que es subjetivo, por supuesto) y debatieron sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestras letras. Otra cita de gran relevancia fue la Feria del Libro de Guadalajara, que contó con 1,600 editoriales y 39 países invitados, además de la presencia de figuras como Carlos Fuente, Álvaro Mutis, Fernando Vallejo, etcétera, etcétera.
Acontecimientos
Un hecho que sin dudas salvará al 2007 para la historia fue la confluencia de los múltiples aniversarios del Gabo. Al escritor de Aracataca, creador de Macondo y los Buendía, se le confundieron los festejos de sus 80 años con los 60 de la publicación de su primer cuento, los 40 de la edición de su novela más popular, Cien años de soledad, y los 25 de haber recibido el Nobel.
El extraordinario IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias, convertido milagrosamente por el aparato mediático en un encuentro de masas, le rindió a García Márquez un tributo que concluyó con la presentación de una edición conmemorativa de Cien años de soledad, la cual vendió en tan solo algunos meses unas 800,000 copias, y que incluyó –para sorpresa de todos- Historia de un deicidio, el ensayo que su antiguo amigo Vargas Llosa escribió sobre su obra décadas atrás.
Otro acontecimiento de trascendencia fue el hallazgo de unos manuscritos inéditos de la premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral por su albacea literaria, Doris Arkinson.
El patrimonio, tras ser revisado y compaginado –abarca miles de páginas- fue devuelto de Nueva York, donde murió la poeta, a su tierra natal, lo que permitirá publicar en el futuro sus obras completas.
Los que dijeron adiós.
El 2007 también tuvo sus sombras. Un puñado de escritores inmensos se despidieron de la vida, pero dejaron atrás un legado imperecedero.
El primero en partir fue el polaco Ryszard Kapuscinski (74 años), quizás el mejor periodista de todos los tiempos. Tras él, se fue Nazek Al Malaika, una de las poetas y escritoras más renombradas de Irak, quien llevaba tres décadas en el exilio. Tenía 85 años.
Otra muerte que conmovió al mundo literario fue la del estadounidense Norman Mailer (84 años), una de las grandes plumas del siglo XX. Además, se marcharon la húngara Magda Szabó (90), el peruano José Watanabe (61), el francés y uno de los padres del posmodernismo Jean Baudrillard (78), y su paisano Julián Gracq (97), por mencionar algunos.
Y al final. Siete años y dos milenios. Una fecha que no se repetirá de nuevo.
Los aniversarios del 2007
William Blake. Se conmeroraron los 250 años del nacimiento y 180 de la muerte de uno de los más grandes poetas y visionarios de la lengua inglesa.
W.H.Auden. Se festejó el 100 aniversario del natalicio de este autor angloamericano, considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX.
Joseph Conrad. Se cumplieron nada más ni nada menos que el 150 aniversario del natalicio del autor de El corazón de las tinieblas.
Madame Bovary. Ya van 150 años desde que se publicó la popular novela de Gustave Flaubert.
Poesía desde el infierno
En junio saltó a los medios la noticia: algunos de los presos de Guantánamo habían resistido el calvario de un cautiverio sin derecho a juicio escribiendo poemas.
Y fue un profesor estadounidense y abogado de algunos de los reos el responsable de recopilar los textos y publicarlos bajo el título Poemas de Guantánamo: la voz de los detenidos.
Justicia poética para Blanca Varela
La poeta peruana vio cómo el jurado del Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana, uno de los galardones de mayor importancia del idioma español, reconocía el valor de su larga carrera al elegirla ante contendores de como Mario Benedetti, Juan Gelman y otros.
La autora de Ese puerto existe se enteró mientras recibía el Premio de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca.
viernes, febrero 22, 2008
JULIO VERNE NACIÓ Y VIO LA LUZ DEL FUTURO
El escritor de 'La Vuelta al Mundo en 80 días' nació hace 180 años, no obstante, casi desde entonces, ha estado rodeado de rumores, mitos y mentiras, miércoles, febrero 20, 2008
EL DÍA OSCURO
EL RELOJ DE LA CIVILIZACIÓN
lunes, febrero 18, 2008
PASIÓN CON UN SÚCUBO
domingo, febrero 17, 2008
Interludio: ARTE
viernes, febrero 15, 2008
EL DIBUJO DE LA VIDA
Se sabe que en 1939, en visita a Freud, un joven Dalí hizo un esbozo o apunte rápido del fundador del psicoanálisis, y lo dibujó moribundo. Y también se sabe que, cuando Freud pidió ver el dibujo, Stefan Zweig no quiso angustiarlo y se negó a mostrárselo. Entonces Freud, cambiando de tema, le dijo a Dalí que le habían entrado deseos de saber cómo era la pintura de su generación. ¿Y cómo era? Ni siquiera Dalí podía imaginarlo. Quedaban sólo unos días para que Freud muriera y Stefan Zweig leyera en su funeral la oración fúnebre. Y también faltaba poco para que se supiera que la pintura de la nueva generación era un siniestro apunte dramático, el dibujo de la muerte.
Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, el dibujo de la vida desapareció brutalmente del rostro de Europa. Y Stefan Zweig fue a buscarlo, huyendo del terror nazi, en la fisonomía de Michel de Montaigne, que en el siglo XVI inventó el género del ensayo en la torre de su castillo próximo a Burdeos, donde decidió dibujarse a sí mismo en su verdad ordinaria. Toda la literatura de la época moderna nacería en lo alto de esa torre, en el momento exacto en el que Montaigne confesó, al comienzo de los Ensayos, que escribía con la intención de conocerse a sí mismo. Hoy sabemos ya perfectamente qué clase de consecuencias trajo aquello. No mucho después de que en la escritura empezáramos a "buscarnos a nosotros mismos", comenzó a desarrollarse una lenta pero progresiva desconfianza en las posibilidades del lenguaje y el temor a que éste nos arrastrara a zonas de profunda perplejidad. A principios del siglo pasado, la carta ficticia en la que Hofmannsthal (en nombre de Lord Chandos) renunciaba a la escritura precedería a casos como el de Fernando Pessoa, que percibió muy pronto que la materia verbal no podía llegar a ser nunca una materia plenamente transparente y, consciente de esto, se fraccionó él mismo en una serie de personajes heterónimos: toda una estrategia para poder adaptarse a la imposibilidad de afirmarse como un sujeto unitario, compacto y perfectamente perfilado. Era la misma imposibilidad que, discurriendo acerca de los diferentes estados cotidianos de su humor, ya había apuntado el propio Montaigne en sus ensayos. De hecho, en su libro inacabado sobre el pensador francés, Zweig insinúa la existencia de más de un rostro de Montaigne cuando comenta que, en un primer momento, éste escribió para sí mismo y que sólo con la publicación de los dos primeros volúmenes de sus Ensayos se sintió de pronto convertido en un escritor, y por eso proyectó su sombra en los Ensayos posteriores. "Todo público es un espejo", dice Zweig. "Todo hombre presenta otro rostro cuando se siente observado. Apenas han aparecido los dos primeros volúmenes, Montaigne empieza de facto a escribir para los demás. Comienza a rehacer los Essais".
Montaigne y sus -como mínimo- dos rostros, así como Pessoa y sus heterónimos podrían ser algunos de los escritores encuadrados en lo que Jordi Llovet calificó de capítulo rarísimo y todavía por escribir de la historia del género épico. Ese capítulo incluiría a todos aquellos -desde Montaigne y Cervantes hasta Kafka, Musil, Beckett, Perec- que lucharon con un esfuerzo titánico contra toda forma de fingimiento o de impostura. Una lucha de evidente acento paradójico, pues quienes así combatieron fueron escritores que vivieron anegados hasta el cuello en el mundo de la artificialidad y de la ficción. Sea como fuere, de esa tensión han surgido las más grandes páginas de la literatura contemporánea.
Con todo, ni la decisión pionera de dibujarse a sí mismo ni ese ahogo metafísico en el mundo de la artificialidad fueron los aspectos que más interesaron a Zweig cuando, huyendo del dibujo nazi de la muerte, se dedicó a escribir -en libro póstumo, interrumpido por el suicidio- su biografía de Montaigne, en quien admiraba, por encima de todo, su noble esfuerzo por salvar la independencia personal en una sociedad fanática y destructora. Sobre ese factor heroico se centra su libro. Y aun siendo muy certero el apunte moral sobre la condición de Montaigne de obstinado dibujante de su propia vida, de escritor que pensaba que lo más importante del mundo era "saber ser uno mismo", habría resultado fascinante que Zweig también hubiera profundizado en el tema -sólo esbozado en el libro- de esa tensión que surge de la lucha titánica contra toda forma de impostura y que Montaigne conoció muy bien.
Ambiguamente limitado por la pátina de ficción que le ahogaba en su segunda etapa -cuando ya escribía sabiendo que lo leerían-, Montaigne vio que su pensamiento vagabundo, por muy paradójico que resultara, no sería nunca nada sin la ficción, y menos aún sin la tensión que ésta originaba en su convivencia con la búsqueda de sentido. Ésa es la tensión por la que Zweig pasa de puntillas en su libro, aunque él mismo es quien la sugiere abriendo futuras brechas reflexivas al hablarnos de la existencia -como mínimo- de dos Montaigne: "En general, la primera versión de los Essais, la que menos dice de su persona, es en realidad la que más dice. Es el Montaigne auténtico, el Montaigne de la torre, el hombre que se busca a sí mismo. En ella hay más libertad, más sinceridad. Ni el más sabio escapa a la tentación. Primero quiere conocerse; después, mostrarse como es".
Tuvo que haber un tercer Montaigne, anterior a estos dos, el que se sentó un día a escribir para buscarse a sí mismo. Pensar en ese tercer hombre nos llevará siempre a vivir en la sospecha de que la gran escritura, la que capta la indefinible esencia del gran dibujo de la vida, no siempre es legible, a veces simplemente se aposenta en nuestro propio aire, como una especie de cante hondo, o como esa música callada del toreo, de la que hablara Bergamín.
viernes, febrero 08, 2008
NUEVA REPÚBLICA: CIUDAD BLANCA
lunes, febrero 04, 2008
CONSEJOS SOBRE EL ARTE DE LA ESCRITURA
-El oficio de escritor (Ediciones Era, 2002): varios autores, traducción de José Luis González. El volumen incluye 18 entrevistas con escritores consagrados, como William Faulkner, Françoise Mauriac, Thomas Sterns Eliot, Lawrence Durrell, Henry Miller y Truman Capote, entre otros.
de consejos a todo aquel que guste de leer cuentos y aspire a escribir uno. Encontrará aquí amenas digresiones sobre el género, conocerá su historia, sus limitaciones, sus horizontes y, especialmente, se introducirá en la intimidad de algunos de los más grandes narradores contemporáneos: Adolfo Bioy Casares, José Donoso, Carlos Fuentes, Edmundo Valadés y Silvina Ocampo, entre otros.EL MAPA LITERARIO EL LATINOAMÉRICA
martes, enero 29, 2008
MATERIA ALEATORIA
lunes, enero 28, 2008
PREDILECCIÓN: MARIO VARGAS LLOSA, FICCIÓN - REALIDAD
sábado, enero 26, 2008
FERNANDO PESSOA: ENTRE SATÁN Y EL OCULTISMO
Expediente Pessoalunes, enero 14, 2008
ATROFISMOS VIII - EMPATÍA
jueves, enero 10, 2008
SIN SENTIRME
MANIQUÍES HUMANOS
jueves, enero 03, 2008
VINCENT = TIM BURTON = VINCENT = PRICE = VINCENT = ALLAN POE
El cortometraje Vincent fue realizado por Tim Burton y Rick Heinrichs en 1982, y cuenta la historia de un niño de 7 años llamado Vincent Maloy, quien está obsesionado con el actor Vincent Price (éste último presta su voz de narrador) y todos sus papeles de cine, así como de Edgar Allan Poe.
Es el primer cortometraje dirigido por Tim Burton y utiliza la técnica de animación stop-motion (cuadro por cuadro) con muñecos de ojos grandes y lúgubres figuras de arcilla, con un excelente guión y música, muestra el lado que siempre le gustó a Tim Burton, la oscuridad, desesperación, miedo y figuras transroscadas.
Cuenta con la fotografía de Victor Abdalov y la música es de Kent Hilton.
Muestra el mundo de Vincent y cómo su obsesión transporta al espectador hacia una trama entre imaginación y realidad.
Vincent es tranquilo y obediente, y en sus fantasías sueña con ser su idolatrado Vincent Price, uno de los intérpretes de terror más admirados y respetados de la historia del séptimo arte.
Vincent está basado en un poema que Burton escribió al estilo de los cuentos del Dr Seuss ("How the Grinch stole Christmas", entre otros) mientras trabajaba para la factoría Disney. Burton no estaba a gusto en Disney durante esta época porque allí no le permitían desarrollar sus ídeas, pero consiguió unir al animador Rick Heinrichs, al animador de muñecos Steven Chiodo y al cámara Victor Abdalov durante dos meses para darle forma a la poesía.
El personaje del niño está basado en el propio Burton, quien desde pequeño admiraba a Vincent Price. El niño es descrito por la voz del narrador, que es el auténtico Vincent Price, utilizando rimas que rinden claro homenaje a Edgar Allan Poe.
En el corto se pueden apreciar ideas que posteriormente podrán ser vistas en más trabajos de Burton. Por ejemplo los experimentos con animales (Frankenweenie y Mars Attacks!), el personaje solo e incomprendido (muy presente en casi todas sus películas y que aquí es más que en ninguna otra el propio Burton) y la estética general (Beetlejuice y Pesadilla antes de Navidad).
Vincent Price recitó la poesía para el corto y más tarde mantuvo una amistad con el director Burton que se materializó en una colaboración para Eduardo Manostijeras (y un documental inacabado filmado por Burton titulado Conversations with Vincent. Price murió en 1993).
El cortometraje fue proyectado durante dos semanas en un cine de Los Ángeles junto con la película Tex y consiguió ganar varios premios. El cortometraje acabó en los archivos de la Disney dado que no sabían que hacer con él. Se trataba de un corto de 6 minutos en blanco y negro que no tenía más mercado que el formato de los festivales de animación. Más tarde se recuperó para proyectarlo con "Pesadilla antes de Navidad" e incorporarlo en el DVD de la misma.
Aquí la genialidad:
-Version doblada al castellano:




