viernes, abril 18, 2014

SEMANA SANTA (ABRIL ROJO)


[Semana Santa en Ayacucho]
"...
—¿Contra qué estamos peleando, padre? Están por todas partes y a la vez no están. Son invisibles. Es como pelear contra fantasmas.
—Es como pelear contra los dioses que no vemos. Quizá estamos peleando contra los muertos.
Se quedaron unos minutos en silencio. Súbitamente, Quiroz pareció recordar algo:
—¿Cuándo mataron al último?
—Anoche, de madrugada más o menos, después de la procesión del Encuentro —el fiscal se sentía aliviado de haber hablado con el padre, pero exhausto, como si en la conversación hubiese perdido todo el aire. Suspiró—. Ya no había vigilancia especial. La desplegamos para el Domingo de Ramos, inclusive el lunes, pero no se pudo justificar más.
El sacerdote reflexionó un poco y dijo:
—Hay... otro mito andino que quizá deberías conocer. Por lo general, desde la noche del Miércoles Santo, los indios se abandonan a las fiestas más... pecaminosas. Corren mares de alcohol, mucho sexo, normalmente hay incidentes violentos.
Es así hasta el Domingo de Resurrección.
—Hasta el Domingo de Gloria.
El padre se molestó:
—Se llama Domingo de Resurrección. Sólo los ignorantes y los blasfemos lo llaman Domingo de Gloria.
—Perdone. ¿Y por qué hacen eso?

—Es otra superstición andina. A partir del Miércoles Santo, día del calvario de Cristo, Dios está muerto. Ya no ve. Ya no condena. Hay tres días para pecar.
..."
Extracto del libro ABRIL ROJO, 
escrita por Santiago Roncagliolo, 
premio Alfaguara de novela, año 2006.

lunes, abril 14, 2014

INTERLUDE: ARBOLEDA



Caminos inolvidables por donde sigo y contemplo
personas en desaparición continúa,
cuando los árboles cierran el paso
y cae la oscuridad entre ramas otoñales
que impiden recobrar en las horas perdidas
los momentos diurnos inmejorables,
de cálido bienestar en compañía,
de alguien subiendo la cuesta
o descendiendo por la chacra frondosa de alfalfa
hasta encontrarse entre tantos recuerdos sin nombre
que desde entonces siguen perdiendo su color esencial.

domingo, abril 13, 2014

ROMANTICISMOS DE AL-KHĪMIYĀ: El unipersonal de sus tragedias griegas


La última vez que pensó, se dijo con sensatez:

─¿No sería mejor que ella se busque un ingeniero y yo halle en cuanto antes una escritora que al menos me acompañe mientras prendo un cigarro?
Porque el amor no se mantiene con el recuerdo, el amor se mantiene con la locura de acostumbrarse y soportarse casi a diario; de qué diablos tengo esperanzas ahora que hay distracciones tangibles y virtuales en pleno siglo de los infieles sin descaro. ¿Quién desea amarrarse a la rutina de una sola compañía bajo un mismo techo que los hará inmóviles para siempre? ¿Quién quiere reprimirse en aventuras imaginarias de una noche de suspiros? ¿Quién cree en el amor a primera vista? ¿Quién se atreve a levantar la mano testimoniando que tuvo amor eterno?
Al final, cuando la última gran decepción sea el último papel que quede en sus manos, terminará con un trago más amargo que el de la última vez, despotricando del él mismo, odiando todas las baladas, todas las demostraciones detallistas y en fin el colorido de la felicidad; terminará asqueando el afecto y las expresiones carnales; terminará renegando de su masoquismo estúpido para cortejar con palabritas que se olvidan al instante, de su idolatría a cometer los mismos errores, a creer en esas fantasías melodramáticas que no hacen sensible a nadie, y la misma fabulación para conseguir la quintaesencia, la panacea, el cortocircuito, la piedra filosofal, el ritual de ubicuidad, el poder para mover montañas y traspasar los límites cuando toda esa seudociencia es pura mitología de antaño, que todos hacen caso omiso, porque no quieren saber nada de moral, detestan la formalidad, el largo plazo, las promesas, se aburren muy pronto y desean que todo sea inmediato, cercano, práctico, divertido, jocoso, y basado en la afinidad de oficios, en la solvencia económica para realizarlo todo con quien sea y a la hora que sea. Por eso terminará con el carácter de un viejo miserable que ama la naturaleza sin autonomía  y detesta a la humanidad libre que conserva un secreto en la intimidad de su almohada. Seguramente allí, inseguro y desconfiado hasta de su sombra,  empezará el punto de quiebra para sus grandes producciones nobles y aberrantes, que trascenderán por mucho tiempo, como lo han demostrado muy bien Nietzsche; Hitler cuando de mozalbete era pintor enamorado, Poe y sus conflictos sexuales con mujeres de su edad, y en fin se resolverá como ese psicópata maniático que era Balzac; el Dante, esquizoide; Baudelaire, histérico; Goethe, alcohólico; Chopin, neurasténico; Franz Kafka, esquizofrénico…Punto de partida o condicionamiento de una tragedia permanente.

ASFIXIA = DEMOLICIÓN



Voy sintiéndome mal

los dolores se agudizan,

me hacen obedecer la fragilidad de las palabras

de los comentarios subyugados

que jamás podrán ver la luz;

de los incidentes, «ella no es tu felicidad, no lo es…».

Un desencanto cuando todo va bien.

Me rindo de cultura oscura

las manos que aparecen de la Luna

suavizando la creación distendida

de monumentos que se siguen volviendo a órdenes del creador.

El firmamento sin constelaciones

y la vida sin comentarios,

habla corrompida con el cerebro aturdido de sordidez

y melancolía sangrando;

un vocablo redundante en pecado

en pecado capital adiestrando el veintiséis,

y los hombres que se dedican a ganar a costa de todo,

porque la vanidad conlleva a la demolición

y el ego narcótico a la asfixia

de sus aires de grandeza en 04 verdades.

Fin a todo, con el dolor y la bronca de ser quien se es.


viernes, abril 11, 2014

BOOK: PARADIGMA EQUIS (Telequinesis)

Apartado de [Telequinesis]


En un planeta extraño, de condiciones fuera de serie, lejos de la Vía Láctea, unos seres de material cromado y rostro homogéneo traslucido con el firmamento gris de todas las dimensiones espaciales proyectadas en 4 reflejos aleatorios, están constituidos en perfecciones simétricas considerables, su altura es de 2.30 metros, no conocen la muerte desde que su salvador reivindicará la vida eterna en el año 2274 de la nueva era universal. Su antiguo hogar, la Tierra, había desaparecido y todos los seres vivientes no podían encabezar las conducciones de la nueva existencia sin la gran problemática social que llevo a la catástrofe de erosión y el mal augurio del ocultismo.
Todos sus habitantes conocían, que sin el egótiko Paradigma, sin creación a la vista, sin alternativas de miles de obras escritas en lenguaje telekinetico, no podría fundarse la sociedad perfecta en una colonia helicoidal que deambulaba en el espacio utópico de circuitos imaginarios y regiones negativas.
La energía que les fluye sin pausa es un revestimiento estelar que se va renovando en la conformación de cada estación. La sociedad perfecta tiene su población total al servicio del proceso científico y el mentalismo al cabo de aventurarse en la diáspora de toda la colonia universal. Unidades de dedicación con el altruismo de poder a cada instante.

Los viajeros de las Órdenes de las Estrellas, son una legión de identidades equis. Más allá de todo conocimiento sideral, su destreza se basa en descubrir los enigmáticos prismas en cada región inhóspita que aguarda todos los misterios de vida ulterior, ocultos bajo condiciones extremas, muchas veces gaseosas donde desaparecieron los mitos visuales que antiguas civilizaciones traducían en el tríptico anudado, como prueba de los riesgos cuando intrépidas legiones de viajeros, intentaban utilizar los métodos de telekinesis para traspasar los límites, que no eran más que horizontes sin formula convertidos en un desdoblamiento general...

domingo, abril 06, 2014

SOÑAR

Soñé


Soñé apresurado
al ritmo quizá del esfuerzo,
soñé como al despertar de súbito
esperando a que su voluntad la traiga de retorno;
((Soñé para nada))
noches desvelándome imaginando su buena nueva.
Soñé con sus expresiones al primer beso,
((Soñé agitado))
Durante y después de esta vigilia que no acaba.
Soñé en el prólogo infinito del teléfono que no termina de sonar,
y en la cita de tantas expectativas, soñé.
Ni las lecturas de Shakespeare son suficientes para aliviarme
parece salida de una literatura confidencial.
Soñé con todo puesto encima
como acostumbro hacerlo cuando no se de ella.
Grito su nombre entre objetos que no se alertan,
cuando la casa se encuentra vacía, también el alma y el cuerpo.
Soñé, soñe, soñe…soñé apresurado,
volví a hacerlo,
cerré los ojos sin el motivo de la fatiga
posiblemente por el dolor de no estar cerca de ella.
debo ser  el único culpable,
creo soñar en soledad con un cuantioso silencio encima
que me atormenta, me persuade.
Soñé, únicamente
por intentar descansar antes de tiempo...

miércoles, abril 02, 2014

ENFERMEDAD


Una gota cae en el suelo y te levantas precipitado pasada la medianoche. No hay luz en los corredores, ni el centelleante firmamento que desciende por vértices en una forma molecular. Tu habitación es un claustro intocable que atraviesa a otra dimensión, pero no puedes escapar ahora que estas despierto y muy consciente, con la palpitación progresiva y la maquinación autómata de objetos garabateados en un plano lúgubre que se acrecienta con tus mayores temores: La SOLEDAD, la INCERTIDUMBRE y la MUERTE; pero ¿acaso morirás sintiendo una oscuridad perturbadora?
Miras y das vueltas en direcciones de terror que existen y no pero te atormentan. Despiertas una y otra vez en la misma cama, bajo las mismas condiciones y en la misma noche, anhelando ceguedad y amnesia, volviendo al mismo origen, inerme, con el cuerpo descompuesto y la cabeza tan frágil y a punto de estallar en una proyección gama, de esa locura recóndita que parecía sangre fluyendo en la naturaleza abrupta de tiempos duros que no se superan con taparse la cara y respirar bajo tierra, balbuceando un nombre, el último, la oración mejor compuesta cuando tu habitación se había convertido en la geometría blindada que te permite realizar los pormenores maniáticos de una enfermedad que no tendrá cura.

lunes, marzo 10, 2014

THE LAST SUNSET (relato)


David, al llegar de la universidad, se dirige deprisa hasta su habitación en el tercer piso. Ingresa, cierra con seguro la puerta y lanza las cosas que trajo consigo a un rincón atiborrado de ropa y objetos; siente que no puede más y se deja caer pesadamente en la cama, en una profunda modorra, quizá porque todo al fin había acabado y porque sabía que esa tarde como los días venideros, no tendría responsabilidades ni preocupaciones que le prohíba descansar horas y horas hasta desconocer el tiempo.
Mientras duerme boca abajo en esa siesta placentera, exhalando gruñidos e incoherencias, el reloj indica un poco más de las dos de la tarde. Había transcurrido unas tres horas desde que David decidió descansar; extrañamente a partir de ese momento, el sol seguía en la misma ubicación concéntrica, debido a que la Tierra había dejado de rotar en su mismo eje imaginario. Los rayos solares se intensificaron hasta sobrepasar los cuarenta grados centígrados de emanaciones ultravioleta inclementes, sobre una ciudad que ya soportaba el calor extremo en algunas estaciones del año. No obstante este incremento anómalo en el presente otoño, no provocó que la gente recurriera a productos helados o uso excesivo del agua, en cambio les transmitió un efecto singular que estimulaba en ellos delirios de albedrío lascivo en tanto se resguardaban en las sombras, recostados, creyendo que dicho fenómeno podría deberse a un singular eclipse, cuando el aspecto de sus viviendas empezaron a mostrar una tonalidad plomiza hasta convertirse en imágenes ilusorias que se destemplan en un desierto cualquiera.
Una rara sustancia volátil empezaba a formarse en el núcleo de ese calor infernal; poco después éste fenómeno iniciaba un proceso de desintegración sobre la habitación de David, la cual yacía como una torre solitaria en medio de la azotea. Su excepcional composición que se produjo en el fuego abrasador del sol, comenzó a modificar el concreto y el acero de aquella construcción, hasta convertirlo en una membrana de plástico incoloro que claramente transmitía una sorprendente secuela de radiación hasta la integridad de David. En tanto él se inquietaba en la cama conmovido y aturdido por una angustiante pesadilla, su cuerpo empezó a transpirar grandes porcentajes de líquidos y despojos acuosos que le disminuyeron el tamaño y lo dejaron de un aspecto híbrido, único e improbable de existir, un humanoide de características muy semejantes al tarsio, un primate con aspecto de lémur.
Este proceso se intensificó en un poco más de veinte minutos hasta que todo volvió a su estado natural, salvo David. Él despertó finalizado el crepúsculo; la claridad del día tenía poca duración y por eso anochecía pronto. A esa hora una misteriosa soledad dominaba los corredores y ambientes de esa enorme casa, que lucía más deshabitada de lo acostumbrado, lo cierto es que aún ningún familiar volvía, ni sus padres, ni hermanos, y el fluido eléctrico se cortó; David no lo intentó más y dejó de manipular los objetos que necesitaban de electricidad. Él desconocía lo que aquel increíble fenómeno causó, afectando la estabilidad de todos los servicios no sólo en su hogar, también a los domicilios colindantes; supuso que era un corte intempestivo, lo que le restaba percepción y plena conciencia sobre su nueva apariencia; sin embargo para él, lo del anochecer le tenía sin cuidado, porque seguía contemplando a los objetos tal cual eran, no obstante le era imperativo saber porque se sentía enrarecido, sigiloso y confinado como una lumbrera en el fondo de un pozo. Buscó un espejo de cuerpo entero, sabía que lo encontraría en la habitación de su madre, y unos minutos después así fue; por un momento dudó en ingresar y posarse en frente, lo hizo por intervalos a pesar del temor de saberse anormal, hasta descubrirse de pies a cabeza. Lo que allí vio mientras su aspecto parecía retorcerse intimidado, era un ser inconcebible, menguado, una especie de simio exótico, de un poco más de un metro de altura, con las orejas excepcionalmente alargadas ─como las había visto quizá en el murciélago─, con ojos inmensos y completamente circulares del color amarillo sucio que se avivaban en la oscuridad, con esas pupilas dilatadas semejantes a las de un felino, la boca muy reducida hasta desaparecer con el bello marrón implantado en todo su rostro y las manos tan deformes como podrían serlo, alargadas en los metatarsos y finalmente en los falanges, de una plasticidad notable. Se tocó cada parte de aquel cuerpo, cuyo aspecto le causaba estupor y lo desquiciaba; abrumado y casi demente no podía creer que él era quien estaba delante de ese espejo maldito, era imposible asumir que había sufrido una terrible metamorfosis mientras dormía, como lo hace cualquiera, tal vez por eso su apariencia la creía producto de una horrible pesadilla, pero no era una pesadilla, porque en frente del espejo estaba él, y su universo completo de pensamientos, sensaciones y temores.
Al verse así, con facultades físicas de un animal salvaje, de tamaño relativo al de un niño y muy ligero de contextura, corrió hacia su habitación, logrando esconderse debajo de la cama; desde ese rincón podía verlo todo muy claro, tenía la capacidad para hacerlo. No podía llorar, ni gritar, emitía eso sí un murmullo monosilábico que apenas se entendía como: ─ ¡Dios!, ¡Dios!, y nada más.
Permaneció por un prolongado momento en ese escondrijo, maldiciéndose, tratando de adormecerse, pero cuando volvía a despertar, seguía siendo esa horrenda criatura que se deslizaba como el centinela por la penumbra, sus orbitas brillaban y es cuando decidió salir de casa para poder enfrentarse al mundo en esas condiciones. Es así que abre el armario y coge lo más discreto para no ser percibido y evitar cualquier temor, sus largas manos le ayudan a que cada acción le sea mucho más fácil realizar, él podía ver cada cosa en donde se enfoque con la vista, así lo hacía y al menos eso le era gratificante. Cuando terminó de vestirse, bajó, abrió la puerta del zaguán, miró en todas las direcciones y caminó con criteriosa cautela por la vereda, muy apegado a la pared, siguiendo ese extraño instinto que ahora lo dominaba por completo, quería reptar pero en el conflicto de hombre y de bestia que dividía su ser, recobrada la ecuanimidad y seguía erguido unos pasos más hacia cualquier dirección.
No había ninguna persona en el camino, las calles eran desiertos nocturnos y en el firmamento se concentraba una densa capa de nubosidad negruzca que por lapsos se iluminaba con un halo extraordinario que provenía de algún punto desconocido del espacio. No le prestó más importancia, sin embargo cuando estuvo muy cerca de un callejón que sirve como atajo entre la avenida principal y un parque, vio trasladarse una persona por ese lugar, sus pasos eran cansinos y su vista estaba puesta en el suelo. David sintió que debía quedarse viéndole pasar, lo hizo, y lo que vio lo redujo más hacia el fatídico misterio de ese día. Cuando ese sujeto llegaba hasta el otro lado del callejón se desvanecía en el aire, David se rehusaba a creerlo y quiso comprobar una vez más que era una alucinación por todas las conmociones que había sufrido hasta ese momento, pero la misma escena se repitió por ocho o diez veces más,…doblar la esquina e ingresar en ese callejón y desaparecer…. David se acercó lo más que pudo, encapuchado como estaba, le comenzó a susurrar algo y el sujeto ni se inmutó; él no quiso seguir más allí, su cabeza era un hervidero ya que un sinfín de imágenes atravesaban sus pensamientos y las nuevas manías salvajes que había adquirido lo estaban dominando.
Si reconocer su propia trasformación le significaba una tarea bastante incrédula, entonces reconocer esta serie de eventos fuera de toda lógica lo comprometía en una situación muy desesperante, y a pesar que sus pensamientos no habían cambiado, su concepto hacia la vida seguía intacto, le era imposible asumir que era en definitiva una mutación que deambulaba sin identidad humana, que ya no sólo había presenciado ese extraño evento sobrenatural, sino que evidencio también diversos sucesos de similar incógnita. Mientras continuaba su recorrido por aquellos suburbios, contempló a un adulto dirigiendo la misma reprimenda de palabras soeces y golpes a una niña que lloraba y suplicaba perdón arrojada a sus pies; también a dos niños que permanecían sentados en una esquina enjuagándose los ojos, posiblemente esperando mientras trataban de prender una vela con una caja de fósforos húmeda; lo mismo con un joven de leve retardo mental que estaba de pie en frente de su ventana preparando una correa amarrada al techo para ahorcarse, acción que a David lo perturbaba aún más, porque no cesaba de ocurrir hasta su decisión de alejarse lo suficiente de esas imágenes reales que se habían quedado estancadas en ese espacio, y que él podía ver en la más cruda de su expresión.
Anhelaba en ese momento estar ciego, negarse a la claridad, pero asumió un rol clarividente de escasa lógica ante los hechos. Seguía caminando en círculos, no había tregua, presenciaba accidentes, violaciones, ataques cardiacos, violencia familiar, derrumbes, turbas, jaurías masacrándose, gente humilde que se desprendía de emoción, abrazos interminables, escenas de angustia con fuego y sangre, caos, una lluvia rojiza en el horizonte, y finalmente a ese amigo de la infancia que cayó desde la ventana de su segundo piso hacia las rejas puntiagudas, del cual murió casi de inmediato. Todo eso y muchos eventos más que continuaban congelándose en ese tiempo alterno, se mostraban únicamente para los increíbles ojos de David.

¿Por qué a él? ¿Por qué no podía despertar si era un sueño? ¿Por qué había un abismo que separaba toda su vida en este lugar de la ciudad? ¿Por qué ésta memoria ajena de muchos se desvelaba ante David en la forma más absurda jamás presenciada, como si el tiempo habría perdido el control de sus secuencias y sus axiomas como el principio de causalidad, con los archivos de todas las épocas expuestas a una sucesión visual que suele quedar en lo más profundo de las personas?
Recuerdos permanentes, nociones temporales que se despejan, acciones que no se olvidarán jamás, seres que se repiten, éste ahora que a partir de todo esto estará en pleno cuestionamiento.
David se sentía envuelto en una tribulación de reflexiones, en sobresaltos y esta maldición de ser una bestia que se oculta, y puede ver la desgracia en cada rincón.

Cuando no puede soportar más, resuelve regresar a casa, conmovido y desahuciado; se aproxima, gira la chapa y ahora se encuentra algo más insólito, a él mismo deambulando por toda la residencia, muchos de él en todas las edades, bajando y subiendo, saltando, descansando suspendido en el aire, leyendo, riendo, sufriendo…,decenas de él mismo recreando todas las escenas de su vida en una sucesión aleatoria de rastros fantasmagóricos que también se desvanecen pero que son tan reales porque incluso lo perciben, voltean a verlo y siguen su trayectoria como si nada. David sabe que en la calle perderá la razón y descubrirán que es una criatura aterradora, es por eso que huye despavorido otra vez a su habitación casi trepando las paredes y las barandas en medio de todos esos espectros proyectados quizá desde su memoria. Ingresa al lugar donde se originó aquella metamorfosis, se desploma y cree que así se restaurará la vida anterior, sin embargo nada sucede, por el contrario, él sigue encogiéndose hasta hacerse tan diminuto como el resplandor que apenas destella en la paradoja de esa noche eterna y sin fin, a la vista de nadie, con su lucidez sumergida en el anonimato, con este tiempo entre paréntesis, progresivamente caótico, que se desmorona, se desbarata, que nadie más puede seguir controlando, si es que alguien realmente lo estuvo controlando y desde ahora ha dejado su dominio para el libre albedrío absoluto, después de la última puesta de sol.
  
END

domingo, marzo 09, 2014

TÓPICO DE ILUSINACIÓN


Las imágenes se desploman
por ángulos inapropiados.
Es fehaciente cada evidencia en un círculo de ocio,
refracciona ideales
hasta convertirlos en ordinarias formas de desear
bajo condiciones sugestivas.

Los recuerdos ya no cuentan
mientras siento el ensimismamiento gradual
volviendose hacia mí.
Es externo lo que me provoca un gran interés,
ver y a la vez negar,
asistir y ser condescendiente;
no ocurrirá nada más que ir sorteando
el aspecto enrarecido que desdibujan todavía más
los retoques forzados originados a partir de mis sensaciones.

La realidad me arruina como a cualquiera,
me ilusiona en creaciones inmoderadas de cinismo con ternura…
¡Hay que angustia mi color!
mi sabor de boca ya se ha tragado todas mis protestas,
no quiero seguir mirando,
sin embargo veo para saber mi dedicación a perder el tiempo
con sobresaltos míos en papeles de idearios obtusos.

No es lo que creo,
maldición y maldiciones de anteojos al mediodía,
cuentos el perforarse por miradas y pretender al alma gemela
sus encantos provocativos en un recuento testarudo,
llevaderas por un viento corruptor de alucinaciones,
que jamás intentó refrescarme
mientras lucía el grabado genuino obtenido en la amnesia.

Ausencia, decepción, mentira y dolor,
cronología perfecta sin titubeos de querer a ciegas.
Perder la razón y pulverizar el registro virtuoso
hacer coherente mis sentidos en cada línea forzada del día
y olvidar,
sin lástima, sin remordimientos por errar insistiendo
en la imagen perfecta de un mundo atrapado por mi juicio.

FONTANA (00-04)


[00] Simulacro de trance
ausencia integral H,
plasma de circuitos electrobiológicos
vinculando tensiones agudas de inexistencia
manifestaciones etéreas hasta inducciones ensordecedoras…  [01]
Descargas naturales y ahora desde el fondo hacia arriba
el contorno nutritivo
recombinando el flujo sistemático
en el expreso artificial de la Fontana a la intemperie;
en consecuencia plasmando un cuerpo acuoso en una nueva villa
en pretensión química y maquinación moral;  [02]
reconstruir las funciones complejas del brain
hacer contacto, interpretar los sentidos y crear cada vez más.

Sesión negativa en aislamiento,
campo centrífugo elaborando tejido y [alma]
mutismo, sanguijuelas, insectos, líquidos, estrellas fugaces
y sustancia equis.
[Dispensario acústico armonizando procesos].
Tiempo alterno,
fenómenos del bien y elucubraciones del mal
coagula, humaniza, regenera, vive, sangra
y sufre.
¡S h o c k!
Temperamento.  [03]

Vectores en una cadena de figura inteligente
ultimando antes que despierte la consciencia,
«EL RESPLANDOR ACERO DE LA FONTANA»
una mente maestra incorporándose a la fundación
de un proyecto prístino
 en las primeras emanaciones sanguíneas,
y genuino de toda capacidad sobrenatural

al primer sigma∑ de actividad fuera de la Fontana.  [04]

miércoles, enero 15, 2014

DAHANA

No puedo dejar de pensar en ella, me ha descompensado de súbito la existencia, me tiene desequilibrado desde ese instante que me deslumbró. Aparece cada día un momento, y cuando se aleja como un fantasma, me deja un vacío corporal y me dan vueltas sus sensaciones de encantamiento.

Tengo el tiempo suyo atravesando mi cuerpo y sus ojos infinitamente perfectos desbaratando mi única fortaleza que era pensar y vivir en una simple presencia.

Camino, respiro, creo y padezco su rastro estético en mi condición insular. Me ha sacado hacia la luz, no tengo remedio sin ella, porque me ha dedicado muy dócil su belleza, su amor próximo e intocable en cada paso.

Ahora estoy en una paradoja, encerrado bajo sus intermitencias que despojaron mi alma.

La necesito para volverme cualquiera que juega a su alrededor y le sonríe alucinando alguna vez poder deslizar mis manos en ese rostro impecable y poder besarla, como si de eso dependiera regresar una vez más a la vida.

Vuelve mañana, vuelve siempre, estoy dispuesto a todo si me miras una vez más, porque le responderé con todo lo que mi corazón viene aguardando para ti.