lunes, julio 14, 2014

SINTAXIS ENDEBLE II




Pirámide de palabras se desenlaza
de la sintaxis simétrica;
van cayendo en segundos trágicos
en un desplome depresivo
categórico,
frente a un turbio plano tangible
de normalización calamitosa.

Nada es más constructivo e instantáneo que las manos,
mientras la ciencia absoluta del tiempo presente
avanza combinando doctrina y manipulación.
Artificio hasta la carne,
Emociones hasta el desenlace informático.

lunes, julio 07, 2014

CORRECCIONES y VICEVERSA

«¿Es seguro que no te permites degenerar al menos por curiosidad, lo que no puedes imaginar?»
Se hace distante decidir, el tiempo no espera, las vueltas del destino crean a estas alturas posesiones discontinuas que aceleran ansiedades por todo lo desconocido, lo que será de gran utilidad, si a partir de una nueva reforma de fácil doctrina, comprenderías que hay una sola vocación, una sola…, cuando ya sabes que nadie más quedará en ese extenso camino.

«¿No buscas acaso recrear persecuciones y narraciones interminables?»
Ocultarte y descubrir el sonido de la demolición cuando no hay nada frente a tus ojos. Pudieras fingir nuevamente y desobedecer lo que tú quieras, odiando con crueldad lo que te disgusta, que es casi todo, salvo lo que vas tocando, lo que vas sintiendo, lo que vas apreciando en discreto, las partes que te hacen feliz, los fragmentos de una noble causa, que ojalá se haga posible.

«¿Felicidad o comodidad?»
Lo que te hace digno. Es cierto que no gustas de las presiones ni de las órdenes, nada con los populismos y los métodos domésticos para el servicio común; sin embargo hay cosas que aunque no gozando de tu agrado, pasan vulgarmente hasta contagiar al más selecto tribunal de etiqueta. Reniegas de toda amnistía, cuando no hay esfuerzo y justicia que se demuestre incolora y posible de inhalar.

«¿Visitaste la simpleza y recuerdas esa palabra perturbadora?»
Las cosas no han cambiado, los rituales que te obligan los complejos, son un arte insustituible para tus deberes.
Cuando dejaste ese lugar de culto y la habitación de las ideas, donde te honrabas de misterio, de arrebatos geniales, de inquebrantable voluntad, para luego volver con lo que te hacía falta, o sea el hincapié del parentesco, los sueños se hacían visibles para cualquier ser consciente. Tus cosas se explicaban por sí solas, no había dramas ni desconsuelos de que vivir y desquiciarse.
En un lugar tan simple como es el vacío de no contar con el pasado ¿puedes imaginar cuantas ideas pudiste liberar? y ¿cuántos complejos agradables contemplabas en la configuración matemática de un orden cabalístico y a la vez técnico?
Qué bien se sienten los contrastes ¿no?, con el núcleo excéntrico como ideario habitual en el tiempo de ahora, no se deberían consentir al menos, liderazgos para sufrir, obsesiones de melancolía, ni resentimientos por la carga innata de herencia.

domingo, julio 06, 2014

ABYECTO II (crónico)

Equinoccio oblicuo/
desquitándome el último rezago de fe
por la emboscada de naves supersónicas
que sigo viendo deambular en un éxodo sugestivo de TERROR a la medianoche,
Corrientes de aire insípido, fluyen
y yo apoyándome con la sien dúctil
junto al día corrompido de espíritu (((oscurecido por pensamientos y verbos)));
comprendo el inicio del trasfondo todopoderoso en el ESPACIO.
¡¡¡Metamorfosis, INFINITO, Hombre!!!
grito sumergido por la mísera fragilidad de ceder pernicioso
de resquebrajarme en óxido
y sangrar por el olvido de un itinerario
con puntos suspensivos que obligan a desmoralizar
y hacer descender telones de tiempos alternos,
que siguen amaneciendo cada vez más apáticos,
cada vez más GRISES y [p r e m  o n i t o r i o s]
con el papel húmedo de letra mutilada
y las manos sombrías refugiándose en un dolor sensorial
de amplio margen defectuoso
izquierdo
sectario
copulativo y  A b Y e C T o,
concluyente en el horizonte próximo
de Aparatos Magníficos No Clasificados que vienen por nosotros
abriéndose paso por el reino de este mundo
y entre el ridículo orden mundial de nuestro sistema autodestructivo.

INGENIOS DE IRA INERTE (antología)


La máquina se detuvo
y el piano cortó la tempestad.
El augurio continúa,
la figura estropeada hecha añicos.
Ceden salvoconductos atómicos,
eficaces de cuando en cuando.

Y donde estuve yo,
¿Con mamá?
o debajo de los testículos espirales
de ese cobarde padre.

¡Dios santo!
mi aventura animal
sobre el mueble azul…,
Los libros, la página eterna,
un pobre diablo.
Las colillas, el hazmerreír,
cuantos días sin saber quién eras.

Tienes balas para mí,
para mi voluntad únicamente.
Solo te escondes
no me mientas,
aléjate y ve lo más distante
donde signifiques la nada.
Tu llanto de mujer
me permite silbar una estupidez.
El túnel es gótico,
lleno de agua en el náufrago,
si lo hago,
me levanto de la almohada
densa de nuestro posible erotismo.

Dios me acepte
la oración con aliento de hierba;
de vez en cuando efectúo una disputa.
Lo llevo conmigo,
no hay tiempo de arrepentimiento,
estoy feliz por eso menciono
mi libertad ¿acaso ignoro?
Ven, acércate a mí
y olvídate pronto ¡hazlo ya!,
suerte tienes
contra terrestres, cascabeles,
y sin embargo aún no es suficiente.
Largo son y los maldigo,
así permanezco,
¿Qué será de tus secretos?
Cielo oscuro, batahola, 100 placeres.

Uno es el relativo de bueno
bendito los huesos.
Señora, devore plantas
y ahora vengo a descubrir ser herbívoro.
La noche no me halla
¿Quién fue desnudo?,
Salve olor el de los que fallecen.
Estupendo, jamás lienzo a partir de su bota,
¡Mis argumentos!
Raya el recuadro,
la geometría…,
Estoy perdiendo el sentido,
dime si estoy confesando la verdad,
¿Acaso tú heredaste la frustración en papel lacrado?
Vete no me hagas caso,
llevo horas, meses
ironizando por tu despedida
con el teléfono de batería, sin batería.

ESQUEMA DE FLUJO

Repito la misma secuencia
la secuencia de muchos pero con significado,
particulares hábitos devueltos en la instrumentación absurda
del anacronismo tradicional de la tierra.

Necesito levantar la voz
y dejar que las voces maliciosas pasen por mis cabeza
hasta ignorar la discordia.

Repito el mismo quehacer
diagrama de nada
propulsión en el verso libre
y después de ofuscarme traspapelando
por tiroteos de estúpido orgullo,
eficiencia en el ardor de un infierno de desgracias .

Hijo soy pero también
enemigo del padre
y manipulador de la madre,
sangre que gotea por la precariedad
hasta compungirnos
en sombrías combinaciones de instinto perverso,
lo peor del ser humano hacia dentro,
y trasluciéndose como ecos humildes
que sufren temor en su misma tentación.

¡Ay calor! y laberinto de pobreza
sigo repitiendo la misma antología de placer
tirado en la naturaleza de porquería;
mi pensamientos no cambian
mi ciclo de vida sigue quebrado por los mismos frutos de ese jardín envenenando.
Ya no puedo hablar
soy un niño escarmentado en puras vergüenzas
y adulto contaminante
 por el mismo convencimiento de ser siempre el que lo sabe todo.

EL DOBLE SENTIDO

(corrección 0.04)

Es un lugar que se deshoja desde todas las sangres,
la naturaleza se siente —no así la decencia—
y se opaca con diversas coreografías innombrables.
En el progreso,
la vergüenza se esconde en el patio trasero
debajo del folclórico colorido que traerá resaca
entre risas desfiguradas
—amañado de dolor histórico—
adquiriendo tendencia por agentes perpetuos del contrabando,
y en comparsa del servicio
con los desequilibrios de la cultura rica en sabores
sus combinaciones de picardía
 y otros sentidos criollos que nos asienta muy bien a todos.

Las demostraciones de habilidad empírica
 que da el ocio del abatido
son para revalorar y sufrir de emociones
aún más en un estado-nación sin ciencia;
revalorar a ese pobre mísero tercermundista
frente a la alta civilidad que le es esquiva,
carente total de esa reputación
 que la hipocresía en billetes desbordantes de economía en bruto
 no ha podido remediar para su noble bien,
ni con el lavado de dinero negro,
ni con la falsificación,
ni con la manipulación de cifras.

La felicidad de asumir bienestar
en el descaro ingente de la corrupción
cuando todo es fiesta de la ignorancia
con compañías que se hacen de doble filo
porque la confianza escasea,
las juntas se hacen coyunturales
se agudizan procesos para endulzar y prometer
se altera la psicosis moralista,
la locura de resguardarse entre barrotes
la inmolación al individualismo crónico
como envuelto en varias maneras y de distintas indiferencias
hasta la cobertura de uno mismo.

Los engaños reiterados
como síntomas temperamentales del instinto colectivo,
la carga de miedo por el origen de clandestinidad;
el perjuicio de sumisión 
interiorizado en núcleos de parentesco,
la cara opuesta con el rostro encajado en la misma patraña,
el recibimiento cálido dispuesto a todo para sobrevivir
 mientras una vida de simplicidades no apura
 pero el desespero apremia,
y los manuales del “exitoso empresario”
siguen renovándose en la avaricia obscena
del progreso al caballazo
a costa del decoro,
humillando la opinión opuesta
degenerando, corrompiendo a virtuosos
 a esos que suelen dignificarse con el índice y calidad austera,
en esta malparida aventura republicana perpetua de repugnancia.

LUCES, CÁMARA Y ACCIÓN (memoria cíclica)

Aquellos días…

Todavía de madrugada, con la oscuridad como una espesa niebla alrededor de los objetos, los corredores y la intemperie. Decido levantarme a pesar de las pocas horas tendido en esa cama donde sueño absurdos y premoniciones, con el cuerpo aún fatigado del día anterior, del desvelo crónico imaginando seres y utopías en ese horario estelar de las cero horas de cualquier sistema controversial en la creación de todo lo posible.
Levantándome como un goteo que empieza y no acabará ante un nuevo día que se abre en tinieblas. Me pesa todo, la densidad me debilita, sin embargo un impulso de la voluntad me hace enérgico en un instante.
Me aseo, me cambio de inmediato, ya estoy listo, apago la última luz que quiso atraparme, y bajo enseguida las gradas en una sucesión de efectos que me llenan de convencimiento para mi bienestar futuro.
Cuidado, soy suspicaz, no deseo incomodar el silencio, tomo lo necesario, estoy listo ante el crudo invierno, la bicicleta empieza a andar, un momento después verifico de reojo si todo está en orden, si ya he partido, y en efecto, estoy nuevamente en carrera, soy el primero antes del amanecer y el último del rezago negro.
Siento aullidos, vehículos que parecen sin conductor, el frío gélido queriéndome hacer volver y las luces de los postes guiándome el camino.
Llego de la misma forma con alguna variantes de secuencia para diferenciar, todavía puedo regresar a la cama y esperar la claridad del día en la comodidad, así como cualquiera, pero no, abro las rejas y todo lo demás quedó atrás. A veces cuando llego allí, ya veo una sombra girando y moviéndose a intervalos por el circuito extenso, pero otra vez yo soy el único, como casi siempre. Dejo los objetos, hago algunas flexiones, marco la distancia, obligo a mi mente al pleno vacío, y comienzo a trotar, el ritmo va conmigo. Uno: a velocidad media con los pensamientos todavía rondándome. Dos: salgo del circuito para ampliar el recorrido, hago algo de aspaviento ─respiraciones mortales e inmortales─, improviso a ciegas, el ritmo explícito continúa más influyente, comienzo a creer en mí, mis emociones se alteran. Tres: estoy firme en ser libre, en vencer a contracorriente, mis ojos solo ven el firmamento claroscuro, tengo calor, mi imaginación ha vencido al frío. Cuatro: velocidad, agitación, un mundo posible, juventud, fuerza y destreza, competitividad, no hay quien pueda ganarme, alargo el paso, nivel superior, bajo, subo, abro el circuito a más, improviso para presumir que no solo corro en vertical, mi cabeza lleva el ritmo, mi cabeza es aleatoria y no me importa más que seguir y seguir a costa de todo. Cinco: velocidad, beligerancia, imaginaciones frenéticas, calor y el sudor hasta en mis manos, quiero olvidar y quiero ser otro, el de mi gran sueño. Seis: bajo el ritmo, la velocidad es inercia, respiro, pero continuo en el sentido correcto, ya casi he ganado. Siete: en mi mente solo hay despliegue y arremetida de secuencias, el sonido se me ha metido en la piel, no tengo ningún dolor y el aire se expande, deseo amnesia y revoluciones. Ocho: velocidad otra vez, línea del tiempo, vector, dinámica sin complejos, fe, ya ganaste.
Es un nuevo día, el principio de una larga jornada que acabará otra vez en la oscuridad del fin.

martes, junio 17, 2014

REPRESIÓN, LUZ NEGRA


I
Hace tiempo resisto estas sensaciones de expresar lo que siento. Ir murmurando íntimamente el odio puro y la insatisfacción grande. Me apago para no decir la verdad, mi verdad, mi maldita verdad de los hechos, de lo que me inspira a definir como perfectos idiotas felices los que han creado un espejismo de realidades sin saber por qué.
Mientras sigo entre vorágines de desconfianza delirantes, me convenzo al reafirmar, que más vale un hombre desprendido que miles reprimidos.
Mis manos siguen abiertas, mi corazón esta tenso —pero dispuesto a dedicar—, mi cabeza se proyecta en tonalidades de AGRESIÓN que balbucean retorica sombría, VIOLENCIA en estado de gracia, depresión en grado NOCIVO y bastantes cosas ocultas debajo de la mesa, cuando la noche me depara en la infelicidad, maquinaciones en la DESVIACIÓN más macabra del pensamiento.
Es tal cual, mi ritmo anormal marca un camino más sesgado que el de la primera vez. Mis pasos no han cambiado en negativo —MAESTRO DEL ERROR—, mis reflexiones solo invocan libertad de IMAGINAR y CREAR. No puedo hacer otra cosa más que la ambición de un futuro libre, de violencia del ritmo y aceleración hacia el halo extremo de morir intentando la última hazaña. Quiero conseguirlo y dejar nada, pero también quiero vivir con CUERPO y ALMA hasta el agotamiento del último ingenio más allá de la medianoche y, desaparecer, dejando atrás la insistencia de persecuciones ¿MENTALISTAS?,  y otras del entorno, que me han cortado las alas, que siguen disuadiendo mis sueños posibles e imposibles.

II
No alcanzar y todos se esconden en el papel de regresiones, recuentos que aparecen ante mí, como espejos intempestivos marcados desde el suelo.
Si, esa insistencia de volver, de ir al origen; sí, de recrear la naturaleza del crimen, de mi crimen violento de maquinación indecente, me tiene en el éxtasis de ser y no ser, de ir y no ir, de dejar que pasen las cosas o tomarlas a costa de todo y fijarme en su ahora, ¡AHORA! Quiero decir que todos son unos malparidos, eso es lo que quiero decir, en abierto, en perfecto castellano de la calle ennegrecida, de gente ignorante que mira en punto muerto y prosigue la competencia para obtener factores, factores que les dará valor insignificante, irrisorio. No al poder.
Me muero por corromperme y salir desnudado cantando libertad en contra de los parentales del mundo oasis. Mi revés es y será al final. Pienso siempre en las riendas sueltas de mis decisiones, las que serán vengativas al final del ciclo de la mofa. Pienso en ese momento cuando los que se burlaron quedarán burlados en el regreso. La libertad devuelve grandes hombres, mientras tanto me sostengo firme, deambulando  en estricto para hacer el mal, quiero pecar y demoler, anochecer y quitarme a “punto a punto” de quitarme la vida con el frenesí del creador siniestro que juega a sentir.
Sentir para unos y para otros sonambulismos. Sentir y acabar helado de sangre en el ojo, pero sentir para devolver sin represiones.     
 

jueves, junio 12, 2014

MAQUINACIÓN II (alucinógeno)

Me gusta abismalmente el sufrimiento.
(Imaginaciones de noche, vivir por nada, creer en ninguno, amarse hasta la idolatría)


Me da tantas ganas de enviciarme escuchando la misma música, la he repetido cientos de veces hasta encontrarme en el horizonte de la perdición. —mi mundo de PERDICIÓN—, mi mundo free en el ritmo enésimo de la clase desviada, sensorial y apático, purísimo. No me importa nada, sólo desvanecer las letras en el humo gótico que me degrada. Pura temática de pasión frenética avanza en regresiones por esa luz incandescente que no me deja ver y sólo deambular hacia ninguna parte. Quiero recrear el son alucinante cuando el cuerpo asume el movimiento encadenado de seducción al aire tóxico. Quiero ver pero también quiero cegarme de vitalidad con pensamientos que me indican un destino de expresarlo todo sin el coto de fingir, fingir tanto para finalmente desencajar mi rostro en retórica de locura..., por seguir esas luces delanteras de siempre. Esa velocidad que me sublima hasta perder el sentido, y ahogar la melancolía por el absurdo, que desde la razón prístina me hizo tan feliz.

EL INVENTOR (relato)


Las imágenes creadas por el que sueña,
son pura superstición.
Y el sonido real de sus protagonistas
se distorsiona en heteronimia fictisia.*


Como siempre el auto no frena. Le dije que nos encontraríamos antes de llegar a la playa y no estuve allí, me pasé de largo, los frenos no respondían y el auto fue a parar más allá de la orilla, cerca al fondo del mar. Creí que en ese momento llegaría el final.
No pude sostener la promesa. Cuando trataba de salir del auto sumergido, sólo se me ocurría pensar cuánto daño le haría si no logro salir vivo de aquí esta vez. La presión que hacía el agua en las puertas felizmente no era muy adversa, empujé hasta abrir y pude salir casi ahogado antes que el auto termine cediendo hasta el fondo.
Al nadar de regreso a la playa, pude darme cuenta del lugar, estaba cercado por inmensas rocas estremecedoras, lo que lo hacía un refugio donde se almacenaba agua estancada de temperatura gélida. Al parecer nadie se atrevía a explorar este complejo natural; sus dimensiones intimidaban a cualquiera, provocaba escalofríos quedarse a contemplar cómo diablos se había creado semejante cañón, cuando el litoral por esta zona no tiene más que arena fina en muchos kilómetros. Lo cierto es que al estar rodeado aquí, no alcanzaba a observar todo el horizonte del océano, únicamente una brecha en dirección a las cero horas; y era extraño percibir un lugar sin sol, bloqueado permanentemente por estratos de nubes, merodeando en círculos por corrientes de aire arremolinados en toda la altura de esta estructura semejante a una fortaleza. Por un momento juzgué que este lugar servía como un botadero de basura, pero al fijarme bien, eran desperdicios de conchas y residuos de animales marinos desperdigados por todo este estanque negruzco.
Todavía estaba tiritando mientras me retiraba caminando hacia atrás, por alguna extraña razón no quería dar la espalda, habían ecos incomprendidos salpicando entre las rocas sobresalientes y sus agujeros, no alcanzaba a entender si eran aves o animales de cualquier condición, los que se habían alterado por mi presencia. Finalmente no pude ver nada, quizá solo era mi imaginación. De pronto recordé a Marissa, dos horas después yo aquí y ella muy distante, sin ni siquiera saber que pude haber muerto; en cambio estaría odiándome, y ahora por el resto de los días. Ayer no llegué a la cita en el restaurante y hoy no pude recogerla en la carretera como habíamos quedado por teléfono, o como yo le había suplicado. Tremenda desgracia, sin auto, sin chica, yo a punto de morir y ahora con un miedo aterrador, porque sentía que alguien me observada desde alguna parte de este maldito lugar.

Cómo rayos fui a parar aquí, lo único que recuerdo fue al auto desviarse de la carretera y entrar por esta ruta a gran velocidad; no respondían los frenos, los intenté todo y hasta quise salir disparado de la ventana pero me sentía débil y adormecido, apenas me sujetaba del volante con una mano y la otra tratándome de refrescar el rostro porque me sentía risueño. No tenía motivo para perder la razón, no lo tenía, lo único que me venía a la mente cuando me dirigía a la carretera, era Marissa, y su advertencia de que sería la última vez; quizá imaginaba lo tanto que nos habíamos amado en verano y lo muy torpe que resulté siendo en otoño. En todo caso, no fue eso, ¿quién no recuerda cuando está al volante? Sin embargo hay algo más, mientras se me hacía imposible detener la marcha del auto, comencé a repetir muy despacio y luego con más claridad, una afirmación y un nombre, «yo soy Lorenzo, yo soy Lorenzo...», no entiendo porque lo decía, yo no soy Lorenzo, mi nombre es Gonzalo y el amor de mi vida es Marissa, quise llegar a nuestro encuentro porque nos iríamos de viaje a donde sea, pero el auto se desvió del camino y yo perdí el control, no sólo de la máquina, también de mis facultades.

Este lugar se me hace cada vez más extraño, ya no tengo frío, me tropecé y caí, estoy boca arriba y no sé por qué no me levantó, veo al infinito y me doy cuenta de inmediato que alguien aparece en la cima de aquellas rocas. Es un sujeto de gran estatura —presiento que es un centinela—, viste ropas marrones corrugadas de un forraje muy sólido; levanta algo de suelo, al parecer un larga vistas de un solo ojo. A mí esta situación me está causando mucho temor, porque él no deja de apuntarme con eso, ya no tiene ese objeto en su ojo, lo tiene en su hombro y ahora se ha decidido bajar poco a poco por el peñasco abrupto de las rocas negras. Yo soy incapaz de levantarme, apenas si me arrastro al salir de allí entre la amalgama de conchas que se quebrantan con mi peso, mi enorme densidad que me impide ser ágil. De pronto oigo al unísono, algo esclarecedor, pronuncian LORENZO y es imposible que me confunda, puedo estar inerme pero oigo a la perfección; Lorenzo una y otra vez retumbándome los sentidos, ese sujeto que me quiere dar alcance y yo a como dé lugar resuelvo escapar. Al fin puedo correr, veo la playa, la arena caliente quemando mis pies y sol en toda su magnitud haciendo que baje la vista hasta encogerme en mi propia sombra.

Por fin en la carretera —pero me siento en medio de ninguna parte—, no transita ningún auto, no hay negocio cercano, no hay posibilidades de sobrevivir en este territorio descampado, es un lugar sin razón de existir, ya lo creo. Cuando estaba perdiendo la fe porque venga alguien y se compadezca en llevarme, se acerca un auto con las ventanas empañadas, apenas si puedo ver al conductor, no hay neblina, pero el sol destiempla y parece que lo hubiere, no me atrevo a levantar la mano, ya no estoy húmedo, ya no tengo miedo, hasta creo que olvidé todo lo que me pasó; el auto frena unos dos metros adelante de mí y se abre la puerta, una voz de mujer desde el interior me dice que me apresure, - ¡Vámonos!, Alexandra te espera con las maletas hechas, - ¡Vámonos Lorenzo!, ¿o acaso tú no eres Lorenzo?

Subo y cuando emprende la marcha, no sé porque se me viene a la mente el nombre de Gonzalo.

END