miércoles, agosto 21, 2024

CUANDO A LA VISTA SALTA UN ESPEJISMO Y, SIN EMBARGO, NO ES MÁS QUE EL RESULTADO DE UNA SUMATORIA DE EMOCIONES ENCAUSADAS POR MÚSICA QUE FLORECE DEL PIANO…


El océano se extiende firme normalizado bajo las condiciones de una naturaleza atiborrada de virtudes, nadie puede contra un todo inimaginable, es lo más amplio y misterioso en los confines del universo, puedo nada más que pensar en sus mediciones y el relato inspirador en cada hombre que lo ha visto desde la peña de un acantilado donde rompen las olas y su contemplación profundamente apacible. No deja de emocionarse al ver que cada palabra que pueda mencionar o escribir no podría colmar el estudio totalitario de semejante legado continental increíblemente excitante, un inmenso laboratorio de vida que se respira desde edades que todavía conservan lucidez y rebasan en sensaciones perfectamente descritas.
Puedo vivir para siempre frente a lo que admiro sin apenas conocerlo, desde las entrañas de un remoto silencio que aguarda teorías de sus millones de años en constante evolución. 
Me brota del corazón un sobresalto emotivo y también de estremecimiento, cada cosa es distinta si la siento y aunque el todo al encuadrarse mientras se mira parezca una secuencia previsible y monótona, no lo es, porque al igual que cada acción o movimiento de un ser único, existe en él un detalle, la característica propia, el sentido distintivo y también genuino para lograr percibir su manifiesto existencial con un agudo discernimiento. 
Bajo la lupa del firmamento se busca respuestas y sensaciones frente a lo incierto de su presencia cada vez más diluida con la brisa que le choca al rostro y lo encoge de hombros, lo devuelve sosegado y otra vez como un nuevo ser, predispuesto a todo y con el corazón abierto frente al devenir, aunque los estruendos de las olas intimiden cualquier intento sentimental al acercarse, salte a la vista un espejismo, regresemos en el tiempo y la sumatoria de emociones se estremezcan con el piano de las memorias que nos van dejando solos a medida que deja de florecer, una estrella fugaz cruza el firmamento una noche de luna y las manos tiritan de emoción al tocarnos el semblante gélido, respirar y cerrar ese libro de historias que nunca se terminan de leer.

«...Cuando a la vista salta un espejismo azulado y, sin embargo, es la sumatoria emotiva mientras se escucha el sonido sensible y encausado goteando en sí mismo, como lluvia premeditada brotando de abajo hacia arriba…»

lunes, junio 10, 2024

UN NECiO EN ESTADO DEMeNCiAL, CUAL DeSOLADO


Cuantiosas son las condiciones para retratar la iniciativa 
y también la locura.
Es madrugada, despierto, me siento muy bien
 soy sensato mientras reflexiono
mi situación es lúcida,
avanzan las horas,
los tránsitos de implicancias habituales comienzan a impacientarme
se regulan prioridades, aunque se siguen sumando ideas,
todos los niveles se reanudan en una nueva línea de meditación:
fuera esto, no lo necesito, me importa, adelante éste…,
la intensidad se hace líquida,
estoy olvidando el principio
mermo en sensibilidad
y pronto soy necio al hacer,
me retraigo al reconocerme.
Alguien está parado en frente mío 
–debo ser yo a partir del absurdo–
lo contemplo de pies a cabeza unos segundos
y sucede un dilema existencial
como si dos mundos colisionaran,
comprendo todo, pero lo niego,
la incógnita del valor es como un semiconductor en los pensamientos 
–si es que los hay para todos–
felizmente nadie aún puede leerme.

La expresión desmesurada de un hombre puede oírse a los lejos
la gente lo señala como demente,
sin embargo, puede notarse la exaltación hipócrita
cuando los ojos de aquel hombre
 en disposición inquisitiva, confrontan,
es un error aceptable y lo sabemos muy bien
estamos incluidos como piezas en un juego de sociedad
una fracción de un todo irónicamente incoloro,
que se sostiene, se une, se necesita
y tranza en una dimensión homogénea,
el tiempo en perspectiva de una curvatura 
y coincidencia en elementos distantes. 

Se aviva el fuego del hemisferio sombrío
como sintiéndose singularmente maniático
cruzado de brazos a un paso del estanque que solo él puede ver,
esperando a que los presentes dejen de fijarse
y callen al fin en el encantamiento de la inconsciencia,
cual ser desolado, necio, demencial oculto en sí mismo
en tanto pisotea insectos que invaden y cruzan líneas rojas,
organismos hostiles en su memoria,
presionado a padecimientos como acciones de mando,
técnicas aleatorias de flashback con intención emocional  
un ciclo interminable, también de parálisis 
reunido de palabrería incoherente y sugestiva
confinando cada acción a un péndulo perturbador,
un mundo interior progresivamente difuso, 
un peldaño menos en la escala de luminosidad
en la existencia reducida a un laberinto 
con puntos de partida definidos,
y con rutas de arte sugestivo, instrumento de distracción, 
hasta encontrar la puerta final 
bordes de escapatoria como límites para salirse del camino
perder la cordura en acciones sin lógica
desmoronarse en calidad de objetos obsoletos
sujetos despersonalizados por el oleaje, la decadencia, el sufrir…,
quienes podrán en plenitud de anarquía psíquica,
exhortar su altavoz de sandeces en albedrío,
elucubrar lo que se les ocurra con teorías místicas 
para dirimir un presagio, por lo general apocalíptico,
señalar un testigo, cualquier transeúnte o sombra en la pared,
renombrar una ciencia con explicaciones metafísicas,
escupir sinceridades punzantes
pintarse el cuerpo entero de verdades como mandamientos, etc.,
los cuales necesitamos anular cuanto antes, 
desmerecer con juicios instantáneos 
y el sarcasmo del sabio versado
debido a la razón que nos rodea
una edad perfecta, presencia, entendimiento 
y últimamente una manifiesta paleta de colores 
dotada de sentimientos mutuos.
Necesitamos arrojarlos por un precipicio
cual invidentes errantes en la ciudad hostil,
o levantar muros, encender hogueras
quitarles el nombre y desnaturalizarlo como iguales.

viernes, junio 07, 2024

UNA BALA, UN TiRO LiMPiO


Las diatribas se reincorporan en mi cabeza,
sonidos de la nada 
infiltrándose desde un lugar desconocido
me remueven las sienes;
me dejo caer en la cama
y duermo con la vista quieta en un punto fijo, 
la imaginación centrada en los confines 
entrañando lo que pudo ser y no será más.

Siento sobresaltos por lo que temo en la inconsciencia,
trato de recomponerme a mitad del delirio,
tiento para buscar una mano sanadora
y solo encuentro una niebla de ausencia a mi alrededor,
intento subsistir quitándome las perturbaciones que me atan
pero el dolor sentido es como la piel desgarrándose,
reúno todo el vigor posible
y despierto con una mirada recalcitrante;
me pongo de pie en este mundo invadido de sombras
para reanudar mi andanza,
pronto pisaré la hierba seca a un lado de la carretera
y todo habrá perdido el menor sentido para mí.
Transcurren días, noches bajo insomnio
y yo tiritando de dramas, 
maldigo con la fuerza contenida a este mundo inclemente,
lloro a escondidas sin ningún alivio
sufro los peores demonios en esta incertidumbre
y nadie lo sabe, 
estoy en el peor momento,
finalmente, exclamo: ¡lo haré! No hay marcha atrás, 
en cuanto el calendario esté deshojado
con los últimos fuegos artificiales 
y asome la noche perfecta 
por lo mucho por decir que he aguardado en mi corazón,
sentimientos sombríos al acecho
y lugares persistentes en una secuencia  
de evocación y felicidad
ahora que puedo sosegarme
tendido sobre la roca caliente
como un reptil que no puede distinguir
en plena combustión de serenidad,
reanimándome desde un sueño insondable
a través de visiones por el extraño tercer ojo,
para rasgar el calibre, una vez, dos, 
y asumir firmemente, sin titubear un segundo, 
sin acongojarme por vergüenza,
con el objetivo en la mira, inmutable,
tras el viento y en estado permanente de abatir
en cuanto la situación tenga un gramo de debilidad
y me sea fácil desbaratar en un instante,
reducir en polvo cuando tire del gatillo
todo cuanto los años, situaciones, cosas, rostros y deseos
sean imágenes transitorias en mi cabeza,
un tiro limpio acabe en un sonido seco
una vorágine antes de perder la conciencia 
y caiga como en mis primeros pequeños pasos
sobre un jardín de tierra negra, 
donde todavía puedo sentir 
el hormigueo de gusanos y raíces en mis manos
y la frescura de la hierba al amanecer,
como si todo volviera a empezar otra vez…

martes, junio 04, 2024

Me CONViERTO en CiEMPiÉS


Me convierto en ciempiés,
nada puede intentar afligirme
quiero ser entendido en mi propio lenguaje,
ninguna muestra de presunción al abrir los ojos
y pensar qué cosa habrá más allá.
¿Hasta dónde? Me tiene sin el menor cuidado,
me dedico en absoluto mutismo
a ocupaciones que fueron grises,
no tengo intenciones de olvidar
soporto en mi memoria 
una caja fuerte como el árbol imperecedero;
mis manos se hunden en la tierra,
vuelvo alegre, camino vivo, levanto la mirada
es abril sin incertidumbre
me siento infinitamente agradecido,
la naturaleza es febril
me reincorpora renovado abriéndome los poros
exprimiéndome la piel;
me convierto en ciempiés 
esta vez lo hago desentendido de prejuicios
ignoro lo que sucede
fuera de mí o en la profundidad de mis pensamientos,
no tendré sentimentalismos bajo censura
seré yo en estado original,
cuánto ahora podré decir sin mencionar alfabetos
el silencio lo explicará todo por mí.

Las acciones tropiezan, me deshago, camino contraviniendo,
es definitivamente apacible muy a pesar
lo prefiero así,
estoy despidiendo a quien se ha diluido en recuerdos
adiós, adiós, hasta nunca, no vuelvas más;
quiero dar hasta lo que no tengo
ofrezco mil formas de sentirse bien
las cosas se desvanecen mientras avanzo y olvido
lo trivial vuela en imaginaciones cuando hay ausencia
y posamos sin desearlo para una escena petrificada,
cabellos en insolación
ropas desgastadas 
diversiones insignificantes dispersas
grandes motivos para sonreír y decir lo gratificante que fue
aunque pronto la puesta de sol nos distancie en melancolía
y la madrugada nos haga tiritar de soledad en una habitación 
lúgubre,
con las horas en las postrimerías 
y el cansancio queriéndonos agotar para no soñar despiertos,
cañaverales agitados con el rugido del viento rural
canticos de rebeldía 
deseos de cambiar este mundo poco a poco
y a veces todo de un solo golpe,
traspiés, levantarse, reír a carcajadas, sentir con locura
desplomarse de felicidad, 
mirar en el espacio hasta dónde es posible llegar 
si tan solo pudiéramos imaginarlo en este instante…

domingo, junio 02, 2024

EL NO RECUeRDO CUÁNDO FUe, LA FiEBRE DEL AHORa

Estoy dejando de soñar
las maravillas se desvanecen al caer la noche
una despedida para siempre
los ojos mirando al piso para no resignarme
sucumbir, rendirse en posición apática
exponerse vulnerable, frágil
sostenido de unas cuantas cuerdas invisibles 
y las ganas demolidas con el oleaje a contracorriente,
todo muy difícil
todo cuesta arriba,
tengo lo que no tenía en el bolsillo
pero nada contenta mis deseos
los míos contenidos en una bóveda,
una manifestación sencilla a cambio de más tiempo
un momento libre
una sonrisa que no cueste ningún esfuerzo
la prueba definitiva de espontaneidad y nostalgia
cosas del pasado
entresombras
algarabía cuando el vacío fue una fundación para sentir y expresar
deleites
piezas nobles
caricaturas grises pintadas sin sol
simplemente a ojos cerrados 
desconociendo cualquier valor por lo que fuera.

Estoy dejando de soñar… y, me duele consentir,
caminos olvidados vagabundean en mi cabeza
quisiera, pero las mil condiciones me cierran el paso
me desprecio a veces, un martirio psicótico,
sigo sosteniéndome en una mentira de papel
de pronto me doy cuenta
un rostro despejado con agua fresca
viñetas para conseguir tachar lo que no sirve,
un día atrás
el no recuerdo cuándo fue...,
una historia, dos personas, extrañas circunstancias
todo imprevisto
una vuelta de tuerca
en sentido antihorario
como si no marcara ninguna expectativa
solo murmuraciones
ecos, sobresaltos
gestos espontáneos
pequeños detalles sin ser percibidos.

Un sol gigantesco amanece desde el interior
las maravillas se muestran otra vez
cosas simples relucen
los patios se llenan de sombreros y diálogos 
no quiero dejar de soñar,
desconecto al fin
siento otra vez esa fiebre del ahora.


EL SeR EQUiS en un MuNDO de PÁRAMoS


Un extraño ser brota de las entrañas de la tierra,
no tiene rostro,
nadie es testigo,
sigue siendo una leyenda…
Pasan las generaciones, 
las aguas quietas duplican todo lo visible a cielo abierto
y también todo lo inimaginable.
Cuando el cosmos luce despejado en su amplitud de dimensión
criaturas desconocidas se hacen visibles
y expresan su particular tributo ante un infinito que siempre estuvo así
tintineante, fugaz y matemáticamente distribuido
en la forma perfecta que solo algunos pueden percibir
con tantos enigmas ocultos e historias por dilucidar.
El mundo de páramos en el que vivimos, no lo es todo,
finalmente, la incandescencia ficticia del hombre
revelará la fórmula en las distancias 
y los secretos que no alcanzamos con exactitud,
se tendrá evidencia frente a lo que es,
un espectro con vida para imaginar desde aquí
y tal vez, ¿volver?
meditar ideales espontáneos devenidos por el subconsciente
construir una escalera ilimitada
para conectar insólitos mundos
jerarquías disímiles, rostros genuinos, 
culturas que siguen divagando a través del tiempo
ofreciendo noches, esperando amaneceres, soñando un encuentro
idealizando hospitalidad, expresiones, lenguajes, mitos resueltos
risas en el desconcierto de una nueva gravedad
o en algarabía sobre la arena de los páramos que nos rodean.

viernes, abril 05, 2024

VeNGANZA & DíSTOPíA


El domingo muy temprano mientras el sol se asomaba deslumbrante por el este arequipeño, decidí retomar unas lecturas que dejé pendientes desde unas semanas atrás. Mis lugares para leer suelen variar, en ese momento me vino a la mente el techo de mi tercer piso, lugar ideal de noches gélidas y penumbra que estimula en mí un buen nivel de lucidez, donde suelo repasar ávidamente lo libros electrónicos que tengo descargado en la Tablet. Entonces, con todo listo, me apresuro a subir; la luz natural del día lo deja ver todo, el amancer es fenomenal, esta vez no llevo ningún dispositivo pero sí libros de papel, como es el caso del II tomo de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción por Isaac Asimov y Moby Dick de Herman Melville, textos que ya los tengo muy avanzados. 
Después de colocar estas obras encima de una mesita de madera y acomodarme en su silla, retiro el separador y comienzo con Moby Dick, una obra universal reconocida que tiene además de una historia, informaciones, detalles y aspectos de no ficción referentes a la vida en el océano, puertos, pescadores, navegación, etc. Cuando inicio una jornada de lectura lo hago con algo no tan exigente para pensar e hilar, de hecho pragmático, con descansos y entre capítulos que no necesariamente tengan una secuencia para retener en la mente y tomar nota. 
Ya teniendo avanzada esta lectura unas 28 páginas y en postrimerías de un nuevo capítulo al parecer muy distinto por la alternancia que el escritor da a entender, cojo su separador, lo ubico allí y cierro el libro, ahora su contextura me sirve como soporte de inclinación para el libro de Asimov, entonces lo abro y de igual manera continúo. Indudablemente con el ritmo logrado y lo mucho que disfruto de la ciencia ficción, más si se trata del Pulp americano seleccionado por éste mismo escritor ruso-americano, sus páginas son un placer para mí, el mejor estímulo intelectual para imaginar y por qué no, también para intentar un relato en borrador y luego corregirlo. Cuando ya tengo 15 páginas leídas, oigo las primeras voces de la mañana, el ruido vespertino de autos, canes, proveedores y en fin gente que sale muy temprano y su inevitable estridencia al caminar. Sin embargo, eso no es inconveniente para mí, estoy entrenado para soportar unos grados de decibeles por encima de lo normal. En esta ciudad uno tiene que asumir un montón de cosas, sobrellevarlas y hasta aceptar la normalización de actos y hechos desagradables y sórdidos  para mantener una convivencia condescendiente. Ante esta situación, mi ritmo de lectura ya no es el mismo, ha disminuido, tengo que concentrarme más y ya no solo es cuestión de leer, sino de deletrear y vocalizar párrafos enteros que me parecen importantes, los pasajes de lectura ligera los trato de resolver con un trámite visual algo más dinámico de lo acostumbrado, no quiero perderme nada pero tampoco quiero demorar mucho en mi objetivo de acabar este relato antes que sol gigantesco me alcance, me invada el calor corporal, los hastíos por cualquier cosa y finalmente esa temible llamada a desayunar. Unos minutos después, cuando creo haber alcanzado un equilibrio entre mi concentración y el margen cotidiano de los ruidos molestos, dos eventos me sorprenden de súbito, mi pareja que ha subido de puntillas la escalera y sin darme cuenta se encuentra cerca a mis hombros y un grupo de personas que está abajo, en la calle, en frente de mi casa, es un vecino y algunos más que sé muy bien quienes son. Y aunque estoy a un paso de resignarme para concluir por hoy mi lectura, algo me dice que esta vez debo persistir y, mantenerme firme en mi noble objetivo de acabar lo que tenía planteado. Mi pareja se sienta en la otra silla de madera que está en frente mío, coge su celular y hace lo que todos, yo mientras tanto intento a cualquier precio de mantenerme concentrado y no perderme ningún detalle de las historias que voy descubriendo, la ciencia ficción es muy complicada si no se entiende cada de uno de los elementos que el autor va insertando en cada párrafo, cómo éstos no son convencionales, procesar todo esto con la información que se tiene de diversas ciencias y cultura general, su entendimiento se haría una tarea altamente tediosa, más aún si se deja inconclusa por algún motivo. No quiero que sea así, no quiero irme de este lugar pero me es imposible retomar y razonar lo que voy leyendo, esa gente que está en la calle ha sacado sillas, una caja de cervezas y ha subido el volumen de su equipo de sonido. En muchas oportunidades he podido sobrellevar esta situación, no obstante, ahora es imposible, son gente que ya no le importa nada, es la escoria de la sociedad actual, beben en la calle a la hora que desean, un día cualquiera, emiten diatribas totalmente soeces y altisonantes, y ahora hay un sujeto en especial que pregona en su manifestación irritante todos los actos delictivos y vulgares que un hombre está dispuesto a hacer sin la mínima vergüenza al qué dirán o las sanciones que en teoría le debe imponer la justicia; en este país al día de hoy y tal como ocurre en la extensión latinoamericana de nuestros países, la delincuencia, el crimen, la violencia y el sin fin de delitos que por norma general terminan siendo impunes, son un cáncer agudo que avanza y se acrecienta conforme los gobiernos populistas pasan, prometen, la economía de mercado corre a la velocidad de los fuertes y las diferencias se ahondan, los vacíos se hacen resentimientos y la educación es solo un negocio más, una oportunidad perdida, una generación negada y obligada a resarcirse para mal desde la oscuridad del delito y el libre albedrío, sabiendo que el sistema esta roto, las autoridades podridas, las leyes le son benevolentes y las penas un saludo a la bandera de un par de meses o un par de años para entonces operar desde la clandestinidad de la prisión, que al mismo tiempo es su cuartel general, la disposición de más delitos y crimenes como si todo simplemente fuera un juego de apariencias y actos que nadie está dispuesto a comprometerse para resolver porque las mafias y la delincuencia en todos los niveles, se han convertido en el orden democratico actual que debe mantenerse tal y como está, sin intentar mano dura o sentencias realmente severas y hasta inhumanas para quienes son inhumanos, no solo quieren una sociedad en la oscuridad sino hostilizar y mantener en vilo y enrejados en su casa a quienes si quieren un país prospero y apacible, en confianza entre sus ciudadanos, sin el temor de andar o expresar algo que a uno lo haga sentir bien. 
Me muerdo los labios porque nada va a cambiar, así llame a quien llame para que intervenga a esa gente, no lograrán más que se escondan otra vez y vuelvan a salir jocosos para continuar su celebración acostumbrada, esa gente ensombrece la tranquilidad de todos los vecinos, también hemos sido sus víctimas, cada uno de nosotros, vivimos al tanto de lo que puedan hacer y soportando a diario el disfrute de sus delitos, las vivas de su statu quo inquebrantable, ni el Serenazgo, ni la Policía, ni el Ministerio Público, ni con pruebas de las cámaras de seguridad y la interminable lista de denuncias y sus múltiples antecedentes delictivos, los han hecho ocultarse y menos retroceder en sus acciones, todo lo contrario, a estas alturas ya son una organización criminal, la justicia la tienen comprada y la manipulan a su placer, todos los sabemos pero nadie, ni civiles, ni uniformados de la ley pueden siquiera intervenirlos con severidad y de un solo golpe. Aquí cada uno ve de alguna manera su seguridad y se defiende como puede. 
Hay momentos como éste, harto de vivir así y asumir este rol pasivo de espectador atemorizado, impotente de hacer lo mínimo siquiera, es que por el bien de todos me siento decidido a inmolarme por una causa más que justa, su muerte inmediata, como si se tratara de un enemigo de guerra que se debe eliminar, tal como le digo a mi pareja, ‘quisiera tener un dispositivo entre mis manos que al primer contacto con la superficie emita un flash intenso y oscuresca en se mismo instante todo cuanto lo rodea en ese nido de ratas, como si fuera un acto fantástico de combustión que apenas deje en ese lugar una extraña sombra por lo que pudo haber existido alguna vez’, negarles la vida en un instante y desbaratar por completo esa maldita casa que mucho oculta y desde donde se planea todo acto perverso y delictivo, no obstante, estoy conciente que no puedo hacerlo, soy un ciudadano apacible de buenas intenciones, creo yo, de comportamiento respetuoso y que desea lo mejor para su familia como para el país donde vive, mi ímpetu de venganza que son similares a los que siente el hombre frente a la ballena en Moby Dick y la forma distópica y genuina muy propia de la ciencia ficción, de cómo llegar a realizar semejante proeza, significan un arrebatado comprensible por hacer justicia con propia iniciativa, forman parte de esa imaginación quizá estimulada por el cotidiano de una dura realidad y la literatura de noches y madrugadas, donde me socavo en un lector oculto entre las sombras de un barrio cualquiera, de una inmensa ciudad que duerme e ignora que se convierte con el paso de las horas, en el refugio perfecto para la delincuencia urbana.

miércoles, marzo 27, 2024

CLARO de LUNA


Octubre 10, es una noche perfecta, hasta puedo reconocerme pensando como en años anteriores. 
¿Cuánto habré cambiado con respecto a lo que estuve meditando en una noche tan lúcida parecida a ésta hace tres años, en este mismo lugar? Quizá lo mismo, con un poco más de entusiasmo, menos seriedad, más ingenuidad, idolatría a las estrellas, al firmamento, a las voces y sonidos remotos en el más allá de lo que puedo alcanzar a ver, el misterio al descubierto ahora, el frío que se disipa mientras voy imaginando que las sombras no esconden nada, ni miradas sigilosas, ni criaturas enigmáticas, ni sobresaltos por los cuales no podré dormir...
Cada año que transcurre y la sumatoria de estas mismas circunstancias hacen que me desengañe de mí mismo, voltee el rostro y despeje la duda de quien no existe al seguirme. Indudablemente todo formó parte de mi ideario existencial, esa sugestión nocturna que dio origen a entidades alrededor, las cuales fueron cediendo el paso a la nada, un desierto convencional tratando de convencerme a pesar de mi sensatez en que la oscuridad es solo una pintura rustica sobre el lienzo blanco plenamente conocido, ningún misterio para sentirme rodeado o elegido por una singular visión, el estereotipo de quien se sienta, respira hondo e imagina un mundo platónico cada vez más próximo y evidente pero también lamentablemente nulo, con nada oculto renaciendo en esa densa oscuridad, sin expresiones, sin rastros mitológicos, sin una corriente etérea para motivarme por medio de una sintaxis genuina. 
Toda mención expresada tanto por el exceso de contemplar, fue solo por el placer de sentirme cada vez más conforme y satisfecho por lo que iba logrando con la cabeza centrada y las manos absolutamente capaces. Sin temor, ni dubitaciones, sin parsimonia, ni melancolía, sin dolor existencial por un dramatismo ya extinto en mí…, no tengo ahora otra salida más que desistir y mantenerme en mutismo, comportarme como cualquiera lo haría, sin aparentar extrañeza, sin imponer filosofías cotidianas, ni el trémulo acostumbrado por una tertulia ausente de interlocutores y ninguna asistencia remota. 
El conjunto temerario de las sombras está disperso, la luz dilucida hasta el rincón más pequeño, no hay más espacio para dudar y especular, la imaginación por lo que se desconocía o no se sabía está firmemente sellada con tantos candados y cerrojos en un pueblo escondido, perdido en la memoria colectiva de quienes olvidaron. Adiós de él, me estoy oyendo partir, pensaré ahora en la solidez de las rejas, en la impenetrabilidad de las paredes, en el vértigo a las alturas a soportar cuando la incertidumbre amenace y el frío alrededor detenga el pulso y me congele de espanto frente a la propia imagen de la fatalidad y, en todo ese ruido caótico, angustiante y endemoniado de rostros grotescos, viles miradas, canes furiosos, grescas ante el calor sofocante, la imprudencia del hacer y deshacer de transeúntes, vehículos, maquinarias y seres como marcas registradas del fracaso y del espíritu nauseabundo en las calles de la gran ciudad, después de celebrar un día más de convencionalismos y consentimiento por lograr, todo lo insufrible que se pueda lograr a ser y lo menos único que este tiempo apenas esté dispuesto a tolerar.
Tal vez, ya no existan indecisiones, las cosas deberán ocurrir tarde o temprano, no es más necesario imponer la voluntad, mover un dedo, iniciar un recorrido, plantearse un cuestionamiento a partir de cosas y acciones paralizadas en intenciones soñadas, en mares sin oleajes rebeldes, aguas mansas para remar y observar que todo es ideal, el agua es diáfana, el sol mengua para no dañar a quien lo aprecie. 
No sé si dejarme con las teorías en la mesa, las explicaciones lógicas y la manera de ser, un estilo, voz tenue y condescendencia, una armonía íntima, un gran consenso universal, sentirse bien, aceptar y punto, sin más a que una diatriba exponga el carácter, sin más a que una reacción emocional impregne de utopías otra vez esa noche de cuando era apenas un niño y me convertía en alguien joven, tratando de la forma que sea, intentar una explicación, unir dos piezas, completar una oración coherente, estructurar un pensamiento, construir con sobrantes y desperdicios un propio lugar perfecto y contemplar ante el claro de Luna, mi primera interrogante y también mi primera respuesta existencial, algo que todavía siento cuando veo y pienso en medio de este silencio nocturno.

Date: 2023/10/10 23:33

martes, septiembre 05, 2023

EN FRENTE DE QUiEN DEJÓ DE EXiSTiR


No necesito comprender,
un día mi corazón palpita tan intenso
que puedo oírlo como si se tratara de una nueva vida,
en cualquier otra circunstancia el silencio me inunda
no siento ni la mínima expresión,
el tiempo se asemeja a un susurro
luce tan indiferente todo lo que se hace,
y tampoco importa,
sin darse cuenta
amanecer, mediodía, anochecer
un mundo posible en un solo tirón
todo el análisis, la estructura mental
páginas y páginas de bibliografía
nuestra historia de miles de años
en una mirada sin trasfondo, 
cabizbajo junto a la ventana del último transporte
rendidos al borde del colapso
acabados al fin, 
doblegados en tan solo segundos
después de interminables jornadas por unas cuantas monedas.

Hoy también tengo un rostro desapercibido
me ato una venda a los ojos para no ver,
camino en una línea imaginaria
si es tangible, tiene sentido común;
hago un conteo por cada acción
la exactitud es mi fe a seguir,
suponer solo prolonga confusiones
hacia un laberinto sin escape.
Parpadeo de desaliento
el hambre devora mis ideas
algo me dice, detente y vuelve en tus pisadas,
nada cambiará, ayer es como hoy,
soporta el dolor como todos lo hacen…,
me convenzo a sangre fría.
La timidez avanza como materia oscura
ya no es posible mirarnos a los ojos,
pero creo que todavía somos iguales
nadie puede permitirse decir hasta aquí,
es un absurdo
prohibido emocionarse, control maestro,
me siento satisfecho
lo estoy haciendo bien,
el horario se cumple 
la cabeza descansa hundida en la almohada, 
el vacío no permite filosofar,
divago como recreo
lo hago sin pensamientos sonoros
mi organismo digiere con total naturalidad
esa palabrería 
de querer y también poder.

No quisiera encerrarme en mi habitación
y desentenderme 
a como transcurren los días;
no intento siquiera pestañear,
evito cualquier movimiento,
el más insignificante error me impacienta
se agudiza esto de mencionar verdades
sin meditar lo que causará,
si el vaso se rebalsa
y pateo un objeto contundente 
me sentiré en apatía
para decir lo siento,
mis intenciones tienen un color apacible
solo que a veces no me puedo contener,
una chispa se enciende 
el viento arremolina y me deja a la idiosincrasia
recuerdo en otro plano
una vida intermitente que se va, se aleja,
tiende sus hilos y me hace repetir,
escribo por las intenciones de quien ya no existe
decaigo en un espiral 
la enfermedad vuelve atentar mi espíritu
se interrumpe seguir, 
mis pretensiones discurren
piso en falso, arenas movedizas
lo dejo apenas empezar,
no tengo motivos, menos ilusiones
no hay brillo en cada ficción
algo se desbarata en alguna parte
y nada puedo hacer
es irremediable
intento salirme del curso
pero hay imágenes en mi cabeza
que ya no tienen forma
son ecos, nada más,
falsas exclamaciones
fantasmas perturbadores que jugaban a serlo
cuando yo podía percibir alucinado
un mundo de persecuciones y posibilidades,
de sombras que a la luz de la evidencia
podían un día hacerse realidad,
imágenes que ahora son insensatas y ridículas,
el tiempo se ha encargado de quitarme lo innecesario
y dejarme expuesto a la intemperie.

miércoles, agosto 30, 2023

PALiDECER en un suspiro

Veo la naturaleza
y esta infinitamente viva,
ahora me veo yo en sus aguas
y encuentro en contraste
un ser completamente gris.
Me imagino vertiendo una solución cristalina en una fuente
tal vez un intento por renacer,
no obstante, espero, miro invisible,
los procesos no se detienen a menos que el mundo se paralice,
transcurren las horas
se consume una jornada y otra
y a las palabras se les pierde una letra y coherencia,
un camino en medio de ninguna parte,
el paisaje se hace fotografía,
las ganas se desvanecen con pequeñas intenciones,
todo comienza a debilitarse, es sombrío,
nada vuelve a enverdecer 
nunca más una lluvia en marzo,
abro la boca para esperar el goteo, descendente,
ni por tener demasiado
ni por ausencia,
veo unas combinaciones en el tablero:
tendremos un trágico final,
un número finito crece conforme el hombre prospera,
siento un extraño temor, 
el viento de la noche congela mi respiración,
soy más frágil que antes
puedo dejar de existir en cualquier momento,
tal vez mañana sea el día,
me hago inofensivo
apenas si soy una imagen 
que se mueve en un microscopio,
no resta nada más
epitafio, un escrito melancólico junto a un ramo marchito
en memoria de tantos intentos antes de palidecer.

martes, agosto 29, 2023

EL RíO Y SUS MEMORiAS


Al atravesar un bosque de eucaliptos me encuentro con el caudal del río, me parece sorprendente haber llegado hasta aquí, todo lo que veo es el fluir constante de agua y el sonido intimidante que los rápidos hacen por las grandes rocas y las desembocaduras. Es de tarde, el sol está al otro lado de la montaña, aunque las sombras poco a poco comienzan a ganar territorio y el frio amenaza con agudizarse, poco me importa si se aproxima la noche y me encuentra sin abrigo, solo quiero despejar la mente y olvidarme del mundo. Las horas tirado en la hierba fresca sintiendo la calidez de la brisa ribereña es la mejor terapia de sosiego luego de una interminable semana desvelado en preocupaciones y circunstancias, como si de pesadumbre estuviera condicionada la tranquilidad del vivir, nunca falta una sorpresa desagradable y hasta trágica cuando uno menos lo tiene en cuenta, siempre pensé que era yo, quien posiblemente arrastro un vestigio de maldición, o alguien a mi alrededor o quizá todos, no se puede completar largos periodos de felicidad, hay días que le temo al sonido de la puerta de la calle ¿quién será esta vez, a qué vendrá si yo no espero a nadie…?, es por eso que huyo, desaparezco sin dejar ningún aviso, necesito deambular, despertar mi conciencia, hacer algo inesperado o arrancarme de la rutina y sus consecuencias. Me dejo caer en el césped junto a la orilla, a ver el firmamento y las pequeñas luces renaciendo en ese vasto confín, a contemplar cómo transcurre todo, la naturaleza, insectos, peces, aves, criaturas insospechadas, presencias ocultas que exclaman existencia en donde no se puede ver, y esos seres fantásticos de los que personas y libros cuentan desde tiempos muy remotos.
Recostado aquí, olvido todo lo que me aqueja, me gusta imaginar, lo hago con placer, me deleita pensar con el estímulo de sentirme rodeado de vegetación y ensimismado por misterios de arbustos, trayectorias matemáticas que hacen algunos insectos, y las pequeñas penumbras escondidas desde donde parecen surgir extrañas presencias que no hacen más que mirarme y tratar de captar mi atención como un juego de reconocimiento tímido. Tanto el hombre como las criaturas que habitan estos lugares nos extrañamos de vernos y a la vez nos tememos de mostrarnos tal y como somos, por eso la clandestinidad y el silencio. 
Unos minutos después, luego de tanto cansancio, termino perdiendo todo de vista, me hecho a dormir y muy pronto empiezo a soñar en un futuro inverosímil, como si fuera este mismo lugar, pero apreciado desde una percepción delirante, tórrida y dramática. Lo que creo es que la mente lo que hace es rememorar el pasado, volver al mismo instante en que este lugar se fue colmando de seres vivos, cauces de agua y curiosas formaciones que ahora representan la mejor hospitalidad para ese hombre que escapa de la ciudad donde todo es ensordecedor, hostil, frenético y peligroso por hechos insignificantes. 
Sin embargo, no se puede estar aquí por siempre, entiendo que debo marcharme, este espejismo de bienestar se romperá como un cristal a la primera aflicción, hay un mar de lamentaciones y melancolías en el interior de nuestro ser. Cada uno de nosotros lo sabe y aunque sea así, tampoco es motivo para afligirse pensando que las cosas maravillosas duran un pequeño espacio de tiempo, se vive y punto, desconociendo que la luz cesará y la oscuridad nos perseguirá hasta que estemos a salvo en nuestros hogares, el hombre no puede querer vivir en la felicidad de la ribera de un río creyendo que el sol jamás se esconderá en el horizonte, hay muchas cosas increíblemente maravillosas que solo se pueden apreciar y sentir para no intentar “vivirlas dentro de ellas”, ese exterior de abundancia fértil que vigoriza nuestro espíritu y nos renueva para seguir en la rutina, es como una secuencia de apariencias que finalmente se convierten en el mobiliario perfecto mientras nuestro planeta gire en la misma medida que el hombre la conserve y la proteja. Algún día los sentimientos no podrán encontrar esta pasividad, los ojos no podrán ver cómo la naturaleza interactúa solo para el placer de quien pueda emocionarse. Estoy seguro que alguien pensó y sintió lo mismo que yo como ahora, atravesó los eucaliptos, sospechó de presencias sigilosas saliendo de oscuros recovecos, creyó divisar miradas que solo un sentido extrasensorial puede reconocer y que, empero, son parte de la especulación dubitativa cuando se está caminando solo y con tantas cosas en la cabeza. 
Quizá el tiempo sea un sendero de muchas ramificaciones que desembocan en un mismo bosque de piedras, de cemento o de vegetación. Llego a este lugar, lo aprecio y me pongo cómodo, pienso y trato de reponerme, alguien también lo hizo antes y es muy probable que ahora mismo también me esté viendo fantasmal al otro lado de la orilla sintiendo y haciendo lo mismo en este instante. Cada ser humano podrá tener una existencia única y sentirse lo más genuino que su mente le pueda proyectar, no obstante, las variantes entre uno y otro de este presente y el pasado o muy bien de un futuro inmediato, son detalles mínimos, no todos los seres humanos unos a otros, incluso ni siendo un familiar más cercano se los conoce plenamente, en aspecto quizá pero jamás en sentimientos, cada ser vivo finalmente es un misterio, y para saberse racional y con las facultades mentales en su justa medida es una materia infinita de hechos que deben coincidir y darse de manera equilibrada y circunstancial. Si algo no coincide, si algo deja de ser, si no hacemos tal cosa, si ignoramos por completo que el instante es un producto final de una vida totalitaria demasiado elaborada, entonces, estoy seguro que estamos dejando de existir, bien puede ser en cuerpo o tal vez en sustancia (alma). Una idea de esto es cuando se sueña, al soñar he sentido que soy alguien distinto, quizá pueda ser yo con mis torpezas y virtudes, pero el cuerpo que tengo al soñar no lo reconozco, estoy incompleto o me falto algo por hacer para lograr vivir con la lucidez con que se vive extraordinariamente al sentarme a la orilla del río y emocionarme con todo lo que puedo ver y sentir a mi alrededor. El andar es un mecanismo de pleno funcionamiento, si se corre es un éxito, quiere decir que todo en nosotros anda bien; si dos personas se enfrentan por razones distintas, pero con intenciones similares para hacerse el peor daño, es voluntad y autonomía y, si al final del enfrentamiento el ganador tiende la mano al caído entonces surge la indulgencia como sapiencia elevada. Nadie más interviene, una nueva luz se ha encendido, la nada se convierte en oscuridad, todo lo que se diga o se haga tendrá un sentido poderoso que trasciende en dimensiones desconocidas y tiempos diferentes.