lunes, mayo 15, 2017

LITERA


Desintegrarme frente a todos
sería lo más impulsivo;
el abandono me ha consentido aquí.

Es ideal perecer con los ojos colgados 
mirando a través de una decena de puertas
o bien y ahondando
en un escaparate gótico por un túnel clandestino,
litera.

Concebir así una solución y declinar, 
encriptarme cifrado y caducar en el rincón incompatible.

Agradecido sin cuerpo mirándome hasta el fondo,
la obediencia aguarda,
sigo diferente pero ya he menguado hasta la distorsión,
con el poder de ir en paz
loco y lúcido en un hipotético paréntesis,
embotellado en un vientre catastrófico
sin tiempo, sin conciencia, sin cordura,
no yo, alguien como mí
barajándose en dilemas construidos 
desde la primera posición vergonzosa.

domingo, mayo 14, 2017

ALGUNOS MOMENTOS


Cada día érase como un destierro,
un sucumbir vital hacia la inexistencia
un desvelo más, propiciando mi sepultura,
(También onírica)

Un paso adelante de los demás mortales
que lograron hallarnos.
Cada blasfemia en vida
que los tormentos perturbadores del alma
me purificaban sin tregua, implacables;
a ellos les debo
mis infinitas razones
para este caos existencial
que a la vez sosiega y me acerca a un cruel destino.

Por ahora dejaré este mundo,
algunos momentos,
intermitente seré en la habitación contigua
como la sustancia invisible que viaja en pleno anonimato
porque no desea ser visto
porque es y deja de ser
y no anhela favores correspondidos,
solo entusiasmo en llegar a ese último paso
y trascender taciturno en el primer indicio de vida.

Los ojos que visualizan los espacios entrelineados
no podrán hablar más de mí
nadie, mortal e inmoral, podrá mencionarme siquiera,
no seré ni la arena del recuerdo,
ni uno solo dirá que alguna vez estuve con ellos
algunos momentos.

SEDIMENTO EN EL POZO

Una fracción del tiempo
parece bloquear todo intento a desviarse…
La gran muralla de oficinas en abandono
habilitan una hermosa vista hacia nostalgias utópicas,
hacia el olvido y servir -sirviendo en mano de obra-,
donde se anulan inquietudes
se ensombrece el logos
y la dimensión extendida en desarrollo.

La torre se mantiene incólume,
lo hacemos por lógica 
y nos dejamos a la inercia,
a veces tentando el desplome
pero por defecto, cumpliendo la miseria de sedimento.

Tengo duda de quienes somos –contando uno por uno-,
y a peor las expectativas disminuyen
cuando se conoce más en publicaciones científicas;
cada etapa es corriente, es formación y proceso,
se despeja el horizonte
se abre la densidad de la niebla
se penetra la inmovilidad
es asequible interactuar, sentir y dejarse al azar.

El tiempo no cambia
cambia la manera de pensar
conforme el entorno permite soñar o existir;
prevalecer como sujeto único y singular
sigue siendo un invento teórico,
algo es aparente –porque necesitamos creerlo-
si bien se desmorona, 
los procesos también contienen un margen de error,
la aplicación es ésto,
sin embargo, el Hombre sigue siendo dúctil
y la teoría pasa a la anarquía en una mínima
fracción del tiempo;
la secuencia es inminente
el reloj avanza y nadie puede detenerlo,
intentar someter la tolerancia al extremo
intentar reprimir
Intentar ¡CONTENER! Natura – cultura,
y acomodar las mentes brillantes a la era del servicio del ocio,
es dictadura horaria en el pozo.

lunes, marzo 27, 2017

BIOGRAFÍA


Voy a disfrazar mi triste historia
con personajes de ternura.

Iniciaré en un hogar muy humilde
en plena quebrada colindante al valle de alfalfa,
y al gran desierto que nos separa de quienes viven con material noble,
bajo techo, con educación pagada y sus tres comidas.

Los padres serán como cactus 
y los hijos aves sin nido aventurándose a reír.

En esa desdicha de ser marginados
sentiremos más afecto que cualquiera,
con el abrigo parental de abrazos 
y manos que consuelan hasta el descanso oscuro
de la última vela extinguida por los soplidos del viento gélido
y del terror
infiltrado
como espectros
 por grietas del sillar deforme
y a través del acero calamitoso del techo perforado
por tanto aguacero torrencial
que nos marcó para siempre el alma
y el instante
en una fotografía blanco y negro donde todo érase enjuto.

domingo, marzo 26, 2017

PARSIMONIA II


Me quedo con las palabras cruzadas.
Es un parecido en un par de diagonales sin límites.
Suscripción en A.
Rejas, eso es lo que veo en el horizonte.
Una sentencia de 10 emes.
Un vaso medio vivo y medio muerto.

Me da vueltas una idea
Invocar persecuciones del déjà vu
Anotar mis deberes, ¡al diablo!
Anotar mis desilusiones, no acabaría.
Anotar los días que he sido miserable, ruin, ingrato…
Anotar la cuerda dura y practicar los nudos,
La raíz mordida en pleno charco de gusanos,
Anotar en las hojas de papel amarillento
Como me desangro sin remedio opuesto.

No hay más explicaciones para semblanzas,
Es un tiempo árido
Podría no serlo —a pesar que la modernidad ha doblegado al taciturno —,
Con la mesa carcomiéndose de escalofríos,
Las historias siguen expandiéndose,
Yo con las manos vertiéndolas en plena sombras,
Mientras veo por la ventana todo un mundo que transcurre.

Es verdad, todo gira en círculos.
Las ideas se mantienen intactas,
El dolor crece como un vacío más prolongado.
Las cosas se han sumado para distraer 
Y el vacío ahora oscurece todas las inquietudes.
Luce un abandono perturbador 
Como la casa vacía que aguarda el pasado, como un eco.
El papel húmedo desde el último sufrimiento en proceso de olvido;
Todas sus luces ahora
Todas son posesiones grises y ceguera,
Debería decir regresa, vuelve.
Debería gritar ¡maldición, pero cómo pasa el tiempo!
El papel se convierte en hierba seca.
El lápiz, el humilde lápiz de las primeras cartas al mundo
Se convierte en una rama muerta; 
Por tantos inviernos en constante abandono,
Porque las ideas no logran pisar tierra,
Porque las imaginaciones pálidas jamás se harán realidad.

Desiste ahora o vuelve a tus raíces;
No sigas en el limbo
Perdiendo la vida asumiendo que los quehaceres son útiles.
No hay mejor utilidad que volver al papel,
A la mano de obra en estado puro;
Así la locura se alimente más y más de dosis absurdas,
Así el vicio nos deforme por las noches,
Y así los placeres sigan avanzado como gangrena.

martes, marzo 14, 2017

LÚGUBRE (sinopsis)


*La trama en los días oscuros es imaginar cómo resuelvo escapar del laberinto para volar y entender el pequeño circuito en donde gira mi sombra.

*Un mundo lento, a cuenta gotas, como el desplazamiento imperceptible que dura tres milenios. ¡Entiéndelo! No veremos casi nada, solo intentos y pura mentira.

*Espero a que los pétalos se abran para maravillarme, todo lo demás no importa. Recordaré toda mi vida cómo pasó y quién hizo esto visible.

*Pensar en lo que es, superficie tras superficie…, me causa decepción crónica. Solo me levanto para sostener la muerte y sus condiciones.

*La inocencia se diluye, el dinero va ganando terreno, los rostros cambian de expresión, hay alguien al oído diciéndote como son las cosas.

*En definitiva, el hombre cambiaría muy poco si su vida fuera un cielo despejado; los temporales, el viento rudo, los fenómenos de súbito, son su verdadera causa y efecto.

*Mis ideas para otros son como viejos caminos de herradura que nadie más frecuenta, es un charco disecado junto a una gruta de ídolos sin fe.

*Todo pasa por mi cabeza, es imposible volver a lo mismo, tengo al tiempo en contra mío. Un lugar pierde luz y otro me abre los ojos.

*La fantasía de la infancia. Imágenes esporádicas de una isla perdida que alguna vez nos acogió sin diferenciarnos. Ahora uno a uno seres insulares.

*Todas las cosas en que se cree, pueden derrumbarse en un instante. Armar una vida es tedioso y parece tardar demasiado, pero eso a nadie le interesa.


*La soledad fue tristeza; el silencio es tragar saliva, es morderse los labios; callar fue oscurecer (era penoso hacer el recuento de actos)

sábado, febrero 25, 2017

ESCEPTICISMO

La gota que derramó el vaso.
El estupor de la gente.
El mea culpa en vivo y acústico (la sensibilización subliminal del individuo)
El error por el delito y el delito por la pendejada.
Los inválidos, el humilde paradigma popular.
Los inválidos que trafican con la invalidez.
El poder envilecido como pandemia de cualquier creencia, religión, raza, sexo, condición, etc.
El hombre —desde su actividad insignificante— voluble eterno a la CORRUPCIÓN:

Corrupción, obscenidad, acumulación, POLÍTICA (ciencia popular de siete esquinas), avaricia, cinismo, mentira, mentira, artimaña, pantalla, hipocresía, descaro, viveza criolla, negociador, patriarca y futuro gánster del monopolio y el abuso por encima de la ley y la decencia.

Chantaje tras la coima.
El favor y el proveedor, hijos del mismo cordero.
Gitanos inmunes a leerse entre ellos las manos.
El culpable, los culpables del entramado y el método apetecible del porcentaje.
Escepticismo antes, ahora y por lo que resta.
Donaciones con rostro y damnificados sin rostro.
Escepticismo, escepticismo, pura demagogia, conciencia torcida, dinero y la irremediable explotación del hombre por el hombre, y el acostumbrado lucro del burócrata a costa del Estado.

viernes, febrero 24, 2017

OPOSICIÓN

Esta vez no llegué al mar,
mis fuerzas no alcanzaron
mi aliento se quedó en la carretera.
El destino me sigue jugando malas pasadas.
Quise correr en medio de los peligros y ganar una salida
pero ya no es lo mismo,
lo pienso y se diluye en bocanadas,
hay alguien que descansa en mi brazo, y eso me contiene a...
Sueño despierto —la ira me motiva a reconsiderar más resistencia—,
me enfurece mirar ese gran trayecto atravesandolo todo, 
me enfurece ver cómo se apagan las luces y alrededor se hace anónimo
causando efectos de resignación;
mientras yo sigo inmutable, con la mirada fija en la primera señal, soportando el pesar, y el contrareloj.
Aún no pierdo la esperanza,
siento voracidad por lograrlo,
mi voluntad no acepta más este laberinto de obligaciones y este naufragio de quietud; 
las negativas son espejos, lo percibo en cualquier lugar. 
Rostros, miradas, mensajes, gente y más gente irreconocible, indeseable;
necesito gritar, maldecir y romper el muro con la misma mano frágil que de niño se desengraba;
el mundo debe oír mis discrepancias
el cielo debe sentir mi rebelión,
¡que se despeje todo, ahora mismo!
melancolía, frustración, mezquindad...
esta vez llegaré al otro lado del mar.

jueves, febrero 23, 2017

LOS RÍOS CONGELADOS

Un aluvión que duró doce días y once noches desbarató todos los esfuerzos de medio siglo,
nos queda llorar en el agua que corre,
nos queda un territorio arrasado, expuesto a empezar otra vez,
soñar un nacimiento lúcido 
con los conocimientos en los primeros pasos;
nos queda el Hombre [a imagen y semejanza] y su gran capacidad 
de mirar atrás y volver despierto,
tanteando con luz y sombra, la reinvención perfecta.

martes, febrero 07, 2017

FLASHBACK

Hace tiempo cuando el mundo era pequeño, tenía aventuras a diario, amigos indistintos a quien recurrir y compartir, lugares en dónde refugiarme de la compleja situación de ser humano, era importante en mis hechos, lucía felicidad desprendida, espontaneidad sobresaliente en medio de mi mala fortuna y mis vergüenzas habituales, era aún más optimista con dos Soles en el bolsillo; lo tenía todo, un lugarcito para sufrir y crear, para pensar e idear en silencio un mundo subjetivo que iba a ninguna parte, una vida entre láminas literales de autores foráneos que narraban densidad y apertura a horizontes desconocidos, mi vida estaba en trance literario, todo lo que necesita era quedarme allí, leyendo un libro y escribir lo que me venga a la mente como producto del estímulo lector y mi experiencia de vida. El tiempo era amplio, las discusiones de cualquier tema no cesaban, había gente que me esperaba para expresarle mi opinión y puntos de vista, caminaba mucho y pensaba en hacerme invisible diluyéndome en la sombra que desaparece con el atardecer, para luego hacerme visible en una forma cualquiera desde las sombras nocturnas, siempre manteniendo la conciencia y sobre todo la ecuanimidad para emitir juicio y vivir solo a costa mío, en un apartado de espera, asimilando el destino, no renegando del que goza de fortuna, sin desquitarme para sentirme bien. 
Extraño ese espacio sencillo de conjeturas en un rincón de la habitación, extraño el sol en las gradas, las caminatas infinitas como asumiendo una reiterada maldición que solo provocaba en mí, rebeldía para seguir a pesar de todo.

jueves, diciembre 29, 2016

MELANCOLÍA DEL VIOLONCHELO Y MALDICIÓN EN EL PIANO

Una pieza musical se abre paso, da inicio el drama, ella agoniza por la enfermedad, le han dicho que no tiene remedio, se lamenta más y sigue hundiéndose en la cama siniestra, ¿hasta cuándo?
El violonchelo prosigue, dos damas asisten a la pobre mujer, el violonchelo no da tregua, siguen los lamentos, la Luna entra por la ventana, parece la salvación, el piano interrumpe con la buena nueva, y ella se levanta, ha sido de súbito, es como un milagro en las sombras. Ella relata a sus cuidadoras sus tribulaciones hasta llegar a la cama, donde parecía morir sin siquiera aliento de extraños, solo destellos mortuorios de mala hierba sobrevolando la estancia en soledad donde ella contaba las horas para partir. Ahora que se siente bien, no quiere dejar de expresar todo lo que ha tenido reprimido, lo dice a cualquiera y sus ojos brillan, el piano vuelve a armonizar el júbilo de su bienestar, el violonchelo narra lo que sucedió, fue aterrador vivir al borde de la vida y la muerte, ella llora pero lo hace mirando por su ventana, el amanecer se desarrolla ante tu presencia, todo es fiel al encanto, las piezas dúctiles, el cordón de las cortinas, la suavidad de las telas, sin embargo percibe un eco estridente; ya nadie hay en la habitación, solo ella y sus reflejos, la antología de vivir plenamente la hace percibir cualquier movimiento y ruido, piensa que viene de ella y el piano expone estremecimiento, no quiere llegar a las dudas, pero es inevitable, avanza y retrocede, el piano ahora parece alterar, es temerario, el sonido se hace cada vez más agudo, mas punzante, aturde, el miedo a no tener certeza, aturde, y ella se siente desbaratarse. Las notas del piano parecen gotas de lodo cayendo a su alrededor, su belleza ahora es locura, cae de rodillas y antes de todo desea pronunciar, pero se siente impedida, está muy pálida, mueve las manos, quiere liberar poesía y el arte de explicar la sutileza de sentirlo todo al mismo tiempo, el violonchelo da tono al instante, no es más que drama que ahonda en la oscuridad, la vida es un latido, ella se resiste pero la Luna ahora se posiciona distante y eso explica la melancolía del violonchelo y la maldición en el piano. Cierra una pieza musical, vivir es breve, entenderlo dilata las interrogantes, simplemente es así y a correr los riesgos en el momento y lugar inesperados.

martes, diciembre 13, 2016

Interlude: PODRÍA SEGUIR CON LOS OJOS VENDADOS

Otra vez una Luna llena en pleno tiempo de incredulidad. Ya pasó la más gigante que deslumbró y fue un completo acontecimiento de unos cuantos minutos. Luego de tal fenómeno volvimos a ser los mismos, a mirar entre manos y descubrir que tenemos poco o casi nada de cierto, nos disolvemos al pensar, servimos como títeres que centellean y luego se apagan para adentrarse en sí mismos, en la cubierta de ego, de yo y más yo, sin creer en nada, sin pensar por qué, sin equivocarse con juicios porque no merece la pena. Podría seguir con los ojos vendados, despertarme, cumplir con los deberes y dormir placentero días, semanas, meses y hasta años, no existe nada más que lo mío abriéndose paso, mientras el polvo se disipa, la incertidumbre se reduce a un punto, los seres queridos se petrifican y el temor se traduce en risas.

sábado, septiembre 17, 2016

COMENZAMOS EN 10 y terminamos en 0

Me rio de todo y empiezo a contar. Es la decadencia de la usanza lo que me tiene retraído. No logro avanzar si antes no me fijo en muestras sucesivas de lo que muy probablemente será cuando el agrado haya pasado. Modos de charlar, variedad para convocarnos, expresiones en el puente, entusiasmo bajo el sol, las compañías superficiales por los laberintos de mall’s, por calles peatonales y senderos lejanos donde pisamos sobre piedras y también sobre adoquines de concreto, el elogio de que somos, seres revestidos de modernidad acomodando el patrimonio de años que pasan y pasan, que frecuentamos y frecuentamos con cada vez menos entusiasmo y asombro, sin reglas básicas, con olvido, eso sí, sombras transeúntes que apenas si se perciben, sin la tradicional imagen en medio del pasaje ni alrededor de las bancas que por ahora también han sido revestidas para actuar como ayer en la comodidad de hoy. 
No creo en todo esto, pero hago todo lo posible por ser ese que dejamos en la ciudad que amamos de los recuerdos. Lo que sucede es con incredulidad, de todos modos vamos a preferir no tocar lo que parece quebrantarse al experimentar un pasacalle imaginario, vamos en adyacente, por donde siempre, por lo que valemos ahora, escalones abajo, en la parte sectaria que ya se ha hecho popular, de ambulantes y vendedores de ingenio para subsistir, ya no nos asombra, es más la rebeldía se ha hecho amor sin punzada de objeto, lo hacemos por dar, en sentimientos excesivos sin nada abstracto de por medio, solo dar, levantarse del asiento y ceder cuando la calle sigue inundándose de asco y el estruendo parece allanar para el Apocalipsis, por eso resistencia, a dormir mientras llegamos y rescindir sensaciones hasta que se apague la luz y caiga nuevamente la cuenta de otro día menos en un espacio convertido en prisión, que es todo para mí como para cualquiera, pero que dedico menos cada hora que pasa.

martes, agosto 23, 2016

LIBRO DEL DESASOSIEGO (Pessoa, Fernando)

Nací en un tiempo en el que la mayoría de los jóvenes habían dejado de creer en Dios, por la misma razón que sus mayores habían creído en Él, sin saber por qué. Siendo así, y dado que el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente y no porque piensa, la mayoría de estos jóvenes eligió la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen y no ven sólo la multitud de la que forman parte, sino también los grandes espacios que hay a sus costados. Por eso, ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca la Humanidad. Consideré que Dios, si bien improbable, podría ser y en consecuencia, también ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica cuyo significado se limita a la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.

De tal manera, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me ubiqué, como alguna otra gente marginal, a esa distancia de todo a la que vulgarmente se llama Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón si pudiese pensar, se detendría.A quien como yo no sabe, viviendo, tener vida, ¿Qué le resta sino, como mis pocos pares, la renuncia como actitud y la contemplación como destino? No sabiendo que es la vida religiosa, incapaces de saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tampoco tener fe en esa abstracción llamada Hombre, ni sabiendo qué hacer con ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo para tener alma, la contemplación estética de la vida.

Fernando Pessoa

miércoles, enero 20, 2016

CAZANOVEL

CALOR COMO FUEGO; SUDOR COMO SANGRE Y MI PATRIMONIO DE HIELO

Cuanto tiempo sin nada que decir, todo lo contrario, quizá tenía mucho que decir y simplemente estuve reprimiendo todo mi sentir, impidiendo en mi cabeza el elaborar pensamientos y deducciones prolongadas de ese inacabable mundo imaginario que solía desembocar en este blog.
La literatura es una corriente constante en mi vida, jamás dejaré de leer, es algo que defiendo a costa de cualquier otra responsabilidad doméstica que sinceramente no me importa. Jamás dejaré de pensar una crítica o crear algún prototipo de combinación emocional y ocurrente que se vaya entrelazando mientras realizó una actividad y comparto la compañía de alguien. Jamás dejaré de conocer más y más, de buscar historias, culturas, horizontes muy lejanos donde la literatura se esconde en callecitas y rincones urbanos tan semejantes como los que encuentro cuando voy completamente solo, emulando los pasos y reflexiones de hombres como yo, que se expresan en otros idiomas, creen en alguien distinto, visten extravagantes pero que sienten lo mismo al ver y tocar, al escuchar y percibir ese universo traslucido en otro tan patético y en otro tan superficial como el actual.
Me guiaré otra vez de las pinturas, me inspiraré al atender y guardaré tranquilo las ganas inmensas por declararle mis opiniones ya sea a alguien reconocido u otro completamente anónimo.

sábado, enero 16, 2016

ZOILA VEGA SALVATIERRA Y LA NOVELA: LAS SAUCEDO

Por: Abel Rubio Loayza

Después de María Nieves y Bustamante, autora de Jorge el hijo del pueblo, se encuentra Zoila Vega Salvatierra (Arequipa, 1973); autora de Cápac Cocha, primer Premio de novela corta «Julio Ramón Ribeyro» en Lima (2006), Acuarelas (2009); actualmente es profesora de violín e investigación musical en la Escuela de Artes de la Universidad San Agustín; es digna representante de la mujer arequipeña por la escritura estética que conlleva la tradición de la novela en el siglo XXI.
Los Saucedo, familia de abolengo arequipeña; don Ignacio padre, estaba ahorcado por las deudas y desea fervientemente casar a su hija Josefa con el licenciado Antonio Jiménez de Higuereta, para liberarse, en parte, por el engaño que había creado en desmedro de su hija.
Un día se hace presente en la casa de los Sauceda, la chola Rosario, para increparle una deuda a don Ignacio. Ella, recia mujer, dueña de un tambo en las afueras de la ciudad, llamado « El cántaro de Huacaycholo». Don Ignacio le arroja un puñado de monedas y le pide que se retire.
La segunda hija de Saucedo, María del Socorro, chiquilla, quien se había enamorado de Pablo Preciado, poeta que le daba clases de música, oratoria, caligrafía, etcétera.
Doña Francisca Canta, tuvo relaciones años ha con don Ignacio Saucedo y en la cual tuvo una hija (natural) llamada Rosario; él, mujeriego, asiduo cliente del «El cántaro», lugar poco alejado de la ciudad, cercano al poblado de Chiguata.
El Visitador Real, don José Antonio de Areche; el recaudador de la alcabala, Juan Bautista Pando, quien haría respetar el Quinto Real que significaba « pagar la quinta parte de las exiguas mineras».
Enrique Ibáñez de la Fuente, hombre de poderosas relaciones, se había codeado con la sociedad de Madrid, Londres, París. Por ser hombre de honor fue invitado a la mansión de los Sucedo. Este personaje jugaría un papel importante frente a los abusos de Pando; llegaría de Lima después de la Navidad, para cobrar los impuestos en nombre de la ley. Empezó su labor en el pueblo aledaño de Tiabaya.
Faltaba tres días para terminar el año de 1779, don Baltazar de Semahnat, se alistó para ir a Tiabaya a censar a indios, zambos y mestizos del lugar. El corregidor se hospedó frente a la plaza central. Parafón, su secretario, le avisó que habían puesto un pasquín en la iglesia. En esa época los pasquines se enviaban para lanzar advertencias ridiculizantes a los rivales. Vio que hombres armados lo esperaban en la plaza para hacerse justicia. Tuvo que refugiarse en Arequipa. Con tan motivo aparecieron papeles similares en la Catedral y en varios lugares; se habían extendido los pasquines por Cayma, la Chimba y Characato.
María del Socorro preguntó a Pablo Preciado ¿que era un pasquín?, le respondió que era « la voz de la libertad». En 1789 solía hablar el pueblo con firmeza mediante ellos, que era el único instrumento válido para manifestarse. Debemos añadir a propósito, que los arequipeños: « Son tozudos y difíciles de contentar. Cuando quiere hacer algo, lo hace antes que se le pida, pero cuando no quieren, se movilizan como mulas, no son obedientes sino arrogantes y tienen la maldita costumbre de protestar por todo».
Una tarde en el Golpe de Agua don Francisco de Alcántara de Sigüenza y su hermana doña Eufrasia, le advertían a Josefa que don Saucedo había transgredido su herencia, por eso quería casarla con el licenciado Higuereta.
Un día de tantos llegó Rosario a la casa Saucedo llevando consigo un pasquín. Lo había arrancado de la capilla de San Antonio, quien lo puso era nada menos que Matías Corrales, marido de Rosario. La revolución había comenzado con ellas: Rosario, Josefa y Matías Corrales; pero el poeta Preciado era el autor de los pasquines.
La asonada no se dejó esperar; empezó cerca de las diez de la noche, Josefa dormía; se levantó, sintió en la calle una llamarada de voces extrañas que decían «iViva el rey, muera el mal gobierno!». Don Ignacio dijo a su familia, voy a terminar esto de una buena vez, y salió; después de dar una vuelta, doña Juana le siguió cautelosamente y al ver a su marido envuelto en un manto de sangre; Josefa reconoció a su padre por las espuelas y el traje de milicia, quien fue hallado con el cráneo aplastado por un sillar.
En el pasaje Santa Rosa, Matías y sus hombres tenían algunos mosquetes, pero el arsenal eran picos y palas de faena. Rosario con las otras mujeres, se encontraban repartiendo chicha para asir la moral de los alzados. El resultado fue diecisiete arrestados y treinta y siete muertos. Al amanecer Arequipa fumaba la paz, había desistido de seguir en la brega. A la salida del sol, los cadáveres fueron colgados en la plaza para escarmiento de la chusma.
Llegaron a saber que Matías y su mujer se hallaban en Brasil trabajando en alguna mina de diamantes, y no se supo más de ellos.

Pablo Preciado, encontrándose aislado en una celda, fue enviado a la mazmorra del Real Felipe en el Callao, por ser intelectual de los pasquines. Enrique Ibáñez se perdió por dos años. Estuvo en Lima pagando a abogados, valiéndose de gente influyente para sacarlo de la cárcel a su amigo Preciado. Josefa se encontraba enamorada de Ibáñez. Se tomaron de las manos y fueron a saborear el famoso chocolate que maese Carbajo preparaba. Es el final de la novela de 457 páginas.

lunes, noviembre 30, 2015

PESSOA en PERSONA

Ha pasado mucho tiempo…
Bernardo Soares está sentado en una silla contemplando todo lo que existe en esa habitación del edificio “Mensagem”. Esta al pie de la cama, a veces erguido, a veces tumbado y otras veces conservando un silencio eterno, esperando por alguien inadvertido —posiblemente como yo— a que lo levante de esa cama siniestra donde parece guarnecida la derrota de su cuerpo, o de todos los cuerpos que han pasado por esa comodidad fatal antes del año de la muerte; porque es imposible seguir maquinando ante el desasosiego que provoca este vertiginoso proceder de las horas.
Alberto Caeiro puede estar ahí muchos días y yo puedo pasar delante de él sin siquiera verlo. No lo ignoro, tampoco estoy disgustado con su actitud, simplemente no he querido mencionarle asunto alguno, ya sea político, social y menos de lo que piensa la gente para dejarse llevar; no obstante he tenido vergüenza de mi sequedad para delirar en abstracto sin la mención de palabra fuera de día o por la noche, cuando Álvaro de Campos se levanta de esa silla y deambula en direcciones fantasmales probando su percepción en el espiral de superficies y objetos mientras me observa de cerca, como acercando el lente por el rastro de mi respiración enfermiza y desparece una vez más ante la evidencia tangible de un poema firmado a la hora del diablo y en caída libre hasta ese baúl maldito.
No tiene por qué decir cómo se siente en tanto espera su oportunidad para describir quién es verdad; su fijación es un total desconcierto, sin embargo percibo absoluta confianza en el punto final de su voz, no se quebranta jamás y entiende que yo lo escucho atento con un silencio que vierto en un río sombrío sin caudal.
Ricardo Reis escribe odas al claroscuro, sobre ninguna superficie visible, no tiene palabras densas que yo pueda imaginar, pero me estalla la cabeza por la inquietud de saber cómo se crea un universo dentro de otro. Ahora está nuevamente sentado y nuevamente de pie, pero no desea irse porque en esta habitación, en el centro mismo de Lisboa, la experiencia de existir a partir de nada es una proeza de fantasías entre los tantos laberintos de rincones y calles perfectamente ideadas para un hombre que necesita dividirse en muchos.

Sé despertarme antes que el resplandor del amanecer me alcance, Fernando Pessoa sigue escribiendo ahora junto a la ventana, desde allí puede ver, sentir y escucharlo todo, no se inmuta por el tiempo, sabe que cualquier época provocará el mismo drama en el hombre, cada cierto instante es un aforismo en desenlace, y lo dice muy discreto en una carta dedicada a Ofelia, en otra página que llama tabaquería, en otra de un banquero anarquista, en otra del marinero en la playa del gran océano, donde el poeta filosofo es del tamaño de lo que ve.

lunes, noviembre 16, 2015

Interlude: LLOVERÁ SIN INOVACIONES

Las aves se filtran por la sombra, el hombre se filtra por la derecha y las casas contemplan alrededor. El paisaje no tiene sentido, tiene sentido que nada cambiará en muchos años porque no somos capaces de creer que también podemos hacer que llueva.

lunes, agosto 24, 2015

EN EL TRAYECTO DE LA CONSTANCIA DE HACER Y PENSAR

Suena la alarma, son las 5 am., no puedo levantarme, quiero dormir un poco más, pero un temblor me pone de pie de inmediato, soy muy nervioso para quedarme recostado y esperar a que todo pase. Ya listo, todavía no puedo abrir bien los ojos, me pesa el cuerpo, las pesadillas a diario son un tedio agotador que ya no sé como solucionar. Antes de salir quiero dormir un poco más, lo necesito, abro la puerta de la sala y me recuesto en el sillón, descanso y a los pocos minutos duermo y ronco, lo siento como si me viera hacerlo, es tan consciente y ridículo a la vez que me levanto de un brinco, salgo raudo, junto la puerta de la sala con el tapiz, saco mi bicicleta de entre otras que están apoyadas a la pared, apago la luz de garaje y ya no hay marcha atrás, todo queda oscuro y yo tengo que hacer lo que no podré dejar de hacer si quiero mantenerme bien, correr, ejercitar el cuerpo, exigir mi voluntad, despertar todos mis sentidos antes que el sol me encuentre aceptando el peso de la rutina tal y como es, y dejarme al corriente de todas las consecuencias sedentarias. En el complejo deportivo, mi espacio de ejercicio se ha convertido en un recorrido introvertido, es una propiedad tan espaciosa a lo ancho y a lo alto, con el frío nocturno que me agrada respirar y como envuelve mi rostro. A veces como hoy que despierto a medias, corro con desesperación y no quiero ceder al descanso, no hay tregua, me agito pero me resisto e intento desplegar toda mi fuerza y rapidez, bajo, subo, me aliento a seguir a pesar de los inconvenientes al respirar el aire frío. Finalmente he cumplido, es lunes y quiero que sea diferente, me siento diferente y muy motivado a conquistar este mundo que desea doblegarme para ceder a todo lo que veo a diario y que jamás voy a aceptar como destino. 
No se si todo sucede en mi cabeza, a diario es lidiar, mi cuerpo obedece sin replicar, el dolor y la costumbre ya no importan, mis pretensiones de algo mejor en un momento incierto gobiernan la síntesis de lo que hago, corro, leo, pienso mucho, experimento diálogos y comportamientos que me desvíen en algo singular y me mantengan con los ojos fijos en el constante círculo de hechos que para todos pasan desapercibidos. 
Mi libertad no la cambiaría por nada.

viernes, agosto 21, 2015

El MITO QUE SOMOS, DE ALBERTO VEGA HERRERA


Por: Abel Rubio Loayza

Nació en Arequipa en 1932. Ha publicado Tierra interna (1956), Palabra natal (1960), La arena del tiempo (1965), Poesía (1970, 2002) y El Mito que somos (2015). En cada poemario se entrega de lleno a sí mismo, con el verbo unificado que purifica su experiencia estética, la que se afianza en el libro que informamos de conformidad con la tradición literaria peruana.

El motivo que lleva el texto encierra una variedad de propósitos y experiencias que van desde El arte poética a Las hetairas de Safo en parangón con la ciencia literaria y el autoconocimiento crítico que posee la poética de Alberto Vega en correspondencia con la secuencia estética, donde el poeta circunscribe las características valorativas del significante; de esta manera asistimos a su Arte poética, que argumenta: «el borrador/ del poema/ viene dentro/ en los genes», «Los poemas perfectos no existen/ porque la Poesía/ es impredecible/ No se sabe el rumbo exacto/ de lo llamamos inspiración». En El mito que somos: «Pero más que este poema/ hijo del ocio/ creador del mundo/ y autor secreto/ del enigma que es el hombre», « de ti solo queda/ el altar/ y no precisamente/ para desposarte». En Museo: «No existen dioses/ que no bajan a la Tierra/ a enmendar su perfección/ con un poco / de flaqueza humana». De Epílogo: « ¿lo que eres/ no interesa/ sino/ lo que los demás/ creen que eres». Vocatio ad cenam: « Por azar llegamos/ a este mundo/ y solo por suerte/ existimos todavía». El mar/ la mar: « el poema que hago a diario / como mi vida y mi muerte/ me corroe a cada instante/ como tú desgastas los peñascos». Tour: « Todo el museo de Luvre/ no puede con la risa/ de la Mona Lisa». Elogio de Santa Catalina: «Si hay un sitio / en el universo / donde Dios se animara/ a existir/ ese sería Santa Catalina». El Beso: « Y sobre todo tener bien puestos/los cinco sentidos en esta serenata/ que suele ser la carne», « Una blusa blanca de punto/esculpiéndole el busto/ponía el cielo a sus pies», « Hasta tus prendas íntimas/ eran de hilo negro/bordándome sobre tu sexo/le pena más excitante». Las hetairas de Safo: «El amor/es nuestras patria/ de que fuimos expulsadas», « yo me embriago/de ti/ para olvidar/ que debo recordarte», « Mi olvido te añora/ y sobre él/ te escribo/ este poema/ que nunca leerás/ como jamás/nos volveremos a tocar», « una mano en la cadera/ la otra tocándote/ el cabello/ que el viento acaba de agitar/ sobre tu frente/ ceñida de guirnaldas».

Es, pues, el fenómeno del mito el que nos conduce a situaciones muy profundas de la naturaleza humana; se encuentra profusamente disperso en los peldaños de nuestros actos o creencias; sin embargo, se suele emplear esta voz con demasiada irreflexión, esto es, con un vago sentido de perfección, sin considerar que es lo opuesto a lo razón y a realidad segmentada. Al mito no pretendamos asirlo como algo definitivo a ultranza; su esencia es algo inefable e incomprensible desde luego, por consiguiente, su identidad es muy confusa; le permite adaptarse a cualquier terreno o circunstancia como el magnífico grafotexto de Alberto Vega, El Mito que somos, que testimonia con su verbo el traslado de una serie de circunstancias específicas de su yo poético, y profundiza toda una gama de posibilidades estéticas que impresionan desde la primera página.



Nos suscribimos a él, por ser Alberto Vega uno de los poetas más completos de su estirpe en el continente, lo que nos lleva a una identificación a través de la lectura del libro, cual es, saborear su magnífico quehacer in perpetuum, pues su palabra otorga dimensiones inauditas en el espíritu del hombre humano que, según Umberto Eco, sería específicamente la lectura de una persona modelo y no, por supuesto, la del lector netamente empírico.

jueves, mayo 07, 2015

VLADIMIR MAYAKOVSKI: LA FLAUTA ESPINAZO Y OTROS POEMAS

3
Olvidaré año, día, fecha.
Me encerraré a solas con este papel.
¡Nace con sufrimiento de palabras lúcidas,
magia más que humana!
Hoy llegué de visita;
sentí
algo mal en la casa.
Y qué ocultabas en tu vestido de seda.
Olor a incienso en el aire.
-¿Contenta?
Tú, fría:
-Mucho.
El muro de la razón turbada se derrumba,
y yo, ardiendo en fiebre, acumulando angustia.
Escucha,
da igual:
no ocultarás un cadáver
-¡atroz palabra, lava en la cabeza!-
Da igual:
cada músculo tuyo
como por una bocina
lo clama:
¡muerta, muerta, muerta!
No;
contesta.
¡No mientas!
(¿Cómo irme así?)
los agujeros de dos tumbas
abren los ojos en tu rostro.
Las tumbas se ahondan.
No llega allí la luz.
Sin duda
caeré desde el andamio de los días.
He tendido mi alma como una soga sobre el
/precipicio,
con malabarismos de palabras me he
/columpiado en ella…

miércoles, marzo 25, 2015

Interlude. BENDICIÓN ORIGINAL


No tuve necesidad de abocarme a una actividad en específico,
no tuve inquietud por creer en un dios,
no lloré por alguien puesto que no albergo recuerdos a mi alrededor, 
no sufro por ilusiones que al proyectarse resultan contraproducentes,
no espero nada a cambio porque jamás hice un favor.
Tengo varios nombres, no obstante me daría lo mismo no tenerlos,
no deseo amar o lo que es lo mismo no me interesa expresar;
la vida transcurre y yo transcurro en su misma trayectoria,
he aprendido que seguir el camino del día siguiente es relativo
porque nacer y morir se originan en la misma oscuridad.