lunes, noviembre 14, 2022

CADA COSA ANTERIOR fue un ACTO de DEBILIDAD


Estoy exhausto
la intensidad luminosa es tenue,
creo haber escuchado sonidos de persecución, 
unos disparos, 
lectura de un epitafio,
el rasgueo itinerante de una guitarra
luego, no sé, 
todo es definitivamente difuso
pierdo todo acto consciente,
los libros se cierran solos
y caen a un abismo infinito.

 A veces prefiero ir a contracorriente
y soplar con el ímpetu del primer día,
sin embargo, seré ambigüo otra vez.
Se me ocurre hablar de empatía
hechos anteriores en contraste con los de hoy,
un espejo que atraviesa la duplicidad,
dramas estúpidos y la decencia para fingir.
No me dejaré alcanzar por expectativas
que atentarán contra mí 
con sus anzuelos de mimbre;
cada noche duermo tan mal
ni siquiera soy el protagonista
en los absurdos rompecabezas de mis sueños.
Abrir los ojos, 
despertar cuando se está despierto,
con las manos congeladas, 
al desnudo
sin reconocerme apenas 
como el desconocido
que vive oculto dentro en mí;
volteo hacia atrás, 
la ciudad se derrumba, 
me he convertido en alguien patético,
no sé si correr o esconderme;
de pronto me hago niño,
estoy llorando desconsolamente
mi padre abre una puerta y se aleja,
afuera llueve y yo temo morir ahogado,
es el final de mis días...
Decir lo que se piensa 
es como basura incinerandose al instante,
no dar el primer golpe,
alguien te mira por la ventana -lo sabes-
y en esa precisión del tiempo
pierdo el equilibro y caigo
un paso atrás, vulnerable,
un dolor profundo y en el alma,
todavía no me puedo recomponer...,
veo el transitar de automóviles,
rostros de satisfacción
ideas realizadas en una barricada más alta
para ocultarme y maldecir
¡qué mierda hice mal!

La luz es nociva, 
me hace inerme
cualquier sonido es perturbador,
y se acentúa en el hemisferio lúgubre,
es la voz parental de quien dejó de existir.
Lanzaré una piedra al río,
cualquiera lo hace;
¡¿Nadie pretende responder?¡,
el enigma es inmensamente oscuro
esperaré a que la puerta se abra 
y un grito me devuelva las ganas de vivir,
estoy sumergido en incertidumbre
puedo enfrentar lo que sea,
una razón descomunal se abre paso
me quedaré inmutable en el centro de la multitud
haciendo lo mejor posible
reconstruir un hecho pasado,
cada cosa anterior como acto de debilidad.

lunes, julio 18, 2022

FLORECE ANARQUÍA EN UN HUERTO


Las palabras más bellas
son de pronto una sombra de imposición, 
florecen alrededor de anarquía
atraviesan las buenas intenciones, 
en un error,
al tropiezo,
en algo atroz irremediable,
con una mano ruin
emergiendo de la oscuridad
para someter 
y hacer de la miseria una obra de admiración,
con tardes nostálgicas de bellos discursos
para el alimento del alma en agonía
para la muerte prematura y taciturna
de los ingenuos renuentes
de los ilusionados convencidos 
que muy pronto arrastrarán 
a los que se negaron 
con un ¡alto!, el ¡nunca jamás!, el armisticio...

INTERLUDIO: UNA TUERCA EN LA OSCURIDAD

Algo muy simple (como el gusano en un laberinto de tierra) me tiene ensimismado, si pudiera salir de esta situación, patear el tablero, dejar todo lo que me come el cerebro con solo abrir la puerta o girar la llave, si pudiera recapacitar cuando mi voluntad esta a un tiro de gracia, si lo pudiera hacer, redescubrir las emociones desde un nuevo comienzo, el rehacer que parte en uno, dejarlo todo atrás y empezar el conteo instantáneo, sacudir los pensamientos, despejar los sueños e inyectarme voluntad para intentarlo las veces que me reste fuerzas en el alma.

Palabras disueltas al azar, desenredarse por tres y luego romperse la cabeza en consecuencias letales, a la largo plazo, como hoy, como ayer, rutina excediendo el equilibrio de mediocridad y promesas.
Deambular para encontrar en la calle, en un tacho de basura junto a las sombras que cubren errores, daños, vicios, herencia, desorden crónico en decadencia, hallar una razón más para levantarse y reinventar mi mundo que se desbarata, se consume, que se paga ante mi mirada apacible y el sosiego de quien todavía lo sigue intentando a escondidas.

INMENSO e INVISIBLE

Una parte insignificante 
comienza a girar,
¡asombroso!
no hace sino desplazarse, apenas,
en centésimas más
en milésimas menos
para la satisfacción multitudinaria.
Todos contemplan absortos
el espectáculo increíble,
un drama minucioso e impresionante a la vez,
en instantes quizá de algarabía o, por el contrario, de tragedia.
La felicidad absoluta para quien se complace
y el llanto inconsolable para el cabizbajo;
por un lado, resplandor
desde otro
emociones instantáneas
anonimato de expresiones ensombrecidas
por cómo lo ven
por cómo lo sienten,
desde lo que son hasta este momento.

¡Algo se mueve!
los ojos no pueden dar crédito de tal hecho,
es tan inmenso como lo podamos creer
y tan invisible como jamás haberlo conocido.
Tic tac, tic tac,
un destello
un aliento sórdido
una pequeña sombra diluida a la primera puesta de sol,
todo en un segundo
que puede no significar nada
o también puede ser la existencia.

domingo, septiembre 12, 2021

EN TEORÍA


Siempre hablando del presente cuando nunca estas aquí,
siempre una actitud distraída cuando las circunstancias exigen resiliencia,
siempre un ritmo pesimista cuando el mundo alrededor arde en optimismo.
Sentirse ansioso se imprime con fuego,
debería ser una pulsación disconforme,
inevitable, después de reproducciones sentimentales,
de tantas promesas para permanecer en trampas de acero
debajo de los que otros creen saber,
en más situaciones de apariencia.
Estúpidas formas inexpresivas para alimentar al anodino.

La envoltura no debería importar.
Contémplame cuando no esté,
lo que digo tiene una dimensión enigmática,
podría ser teoría
un acto verbal
 de enormes consecuencias
aún estando ausente.
No lo estamos para explicar una motivación.
Dime tú, que te ocurre pensar cuando la verdad incomoda,
ésta es la mísera realidad:
Un espejo roto 
palabras de odio cruzando la casa lúgubre
un cuaderno barato escribiéndose
 con las manos destrozadas desde un hondo anonimato.
Siempre hablando bajo,
sin pensar lo que se dice
en un espacio anulado en el que sentimos desprecio
 en sentimientos nocivos,
extraviados recuerdos 
que no son más que anacrónicos.

En teoría, parecemos sombras insinuando acción
relatando impasibles
desafiando el uno contra uno
nada más implícito que caer y levantarse
desaparecer y resurgir
desde el aire, en el piso
de cabeza en el revés
 o con las extremidades adheridas a la tierra.
No vale decir más,
apaga la luz y se borrarán los recuerdos
una prueba contundente se hace noche
una prueba irreal gana sentido
duele imaginarse en monotonía
dos brazos, dos piernas
numeración
biología,
sin posibilidad al voltear la esquina
en cuclillas, excavando para encontrar calor
de seres abyectos
rostros por consecuencias, sombríos,
que no sean, como yo otra vez
el retrato de un cadáver petrificado
despierto, sí,
caminando también, 
y para nada.

jueves, enero 07, 2021

AÑO 2020, TIEMPO DE DESASOSIEGO


¿Ves lo mismo que yo en este momento?
una gran ciudad atenuada por el viento estremecedor de la tarde,
donde todo se agita al unísono,
hasta la ira que dejó la jornada
se condensa en impactantes nubes tóxicas
que pasada la hora punta, se disipan en bajo relieve
sobre el recuerdo pictórico de una campiña
sometida a la crueldad del monstruo urbano.
Siendo esta ciudad un volcán de excesos,
todos nocivos,
es sin oponer resistencia,
una sumatoria de autodestrucción.

Cuando pienso en cada persona,
en esos rostros intermitentes que duele retratarlos
ahora atemorizados, 
agobiados en la necesidad
y distantes del afecto cálido parental,
es cuando siento que mi otro yo se consume para siempre
y abro los ojos para admitir la misma enfermedad crónica,
por los que desafían sin asumir peligros alrededor,
por los que resisten en la calle por unas monedas,
contestándole al sistema todopoderoso
y a los métodos multitudinarios de depuración,
con el resto de fuerza todavía palpitante,
aunque la dignidad del hombre valga el tamaño de un insecto
y la represión tenga ese delirio militar
en toques de queda o estados de emergencia,
nada podrá impedir el desborde social,
romper el cristal del maldito hermetismo,
oponerse cuando las luces se apagan,
darle vueltas al mundo elucubrando revertir todos los golpes
y poder hacer algo mínimo pero grandioso
que nos haga tararear en medio de la pesadilla,
en tanto la impotencia nos embargue en un cuarto lacrado,
los trastornos se vislumbren como el peor caldo de cultivo,
mientras la miseria corroa el último jardín
y las ollas almacenen óxido y telarañas…
Quedará una chispa de fuego vibrando en los corazones,
aunque las entrañas nos devoren con sonidos retorcidos
y el ser humano este reducido a su mínima expresión
y se sienta derrumbado, insular,
con las manos atadas en excesos maniáticos
y esté prohibido el aire puro para él
como todo su pasado ahora ilícito,
ahora su instinto social sometido al fuero de la justicia,
ahogado por la fuerza del omnipotente statu quo.

Es cuando, después de intentar emociones sujetas y deseos sinceros
caemos de rodillas a pedir
la misericordia de una insignificante actividad
un motivo cualquiera para seguir viviendo:
Soñar que despertamos al amanecer
sentimos el agua fresca en el rostro
el viento gélido de la intemperie, 
el pan de cada día en la tienda del vecino,
y la premura al trabajo 
que todo lo hace poseer y todo también lo puede destruir.

miércoles, enero 06, 2021

Interlude: EUTANASIA / PLACEBO


Fue diferente al abrir los ojos, no pude contener la emoción al saber que por fin había llegado el día del luto. Aunque me miren sin saberlo, yo superé cualquier agonía el instante exacto en que se ensombrecieron los rostros que se lamentaban por mí. No se puede vivir con dolor cuando hay afecto alrededor, las cadenas se rompen, lo mejor deja de trascender. No depende de nadie más solo de quien vive entre muros y un día decide cerrar la puerta y anular por completo cualquier vestigio de retorno.
Eutanasia.


No quiero pensar más, necesito ventilar mis recuerdos, aislarme en un lugar que no me exponga a nada, no necesito del aire y sus condiciones, quiero apagar las luces y permanecer boca abajo como alguien que no requiere respirar, no necesita ver, no pretende moverse mientras la claridad se disipa y se impregna todo de un denso sopor sombrío para enmudecer las diatribas interiores, el altavoz de quienes no se soportan. No los quiero en mi cabeza, me debilito rendido en una posada infinita.
Placebo.

domingo, enero 03, 2021

Inmovilidad: LA FÓRMULA DEL AUTODIDACTA

No intentaré asumir por automatismo, no sin antes detenerme un instante a yuxtaponer el qué significa esto, por qué sigo aquí, abriendo y cerrando las cortinas, asumiendo una situación en expectativa de nada, contemplando el traslucir inevitable del flujo gravitacional de gente cayendo sombra por sombra en la única secuencia binaria digitada en un tablero.
A bloquear la causalidad inminente y luego, después de romper la parábola del instinto colectivo, a moverse, respirando en levedad, tentando el no-ruido como si la acción no pudiera ser medida por el tiempo. El sistema erosionado en su ritmo absoluto empezará a debilitarse, errores entorpeciendo el rotativo, engranaje atrofiado, logaritmos sin respuesta, una abertura de súbito hacia lo impredecible.

Cuando el sistema se quiebre, por fin, autonomía, movimiento sin ojos en la oscuridad y nunca más coincidencia.

ES ABSURDO CUANDO NO ESTAS


Una gota hizo desbordar el vaso.
Cuando éramos tú y yo, una misma sombra,
acordamos términos inalcanzables,
aún así era posible compartir afecto sin mencionar palabras,
respirar del mismo espacio nocturno
contemplar el misterio lunar
e imaginar que solíamos ser gigantes solitarios
en la cima del planeta, 
sosteniendo la misma causa 
imitando una postal ante las luces
y riendo de las mismas bobadas.
Ahora que no te veo
intento por todos los medios
buscarte cuando el día se impone.
Quizá estés oculta en el retrovisor,
no intento avanzar más,
sin embargo, te conviertes en un punto distante,
dejas de existir, 
no te alcanzo haga lo que haga, 
tu presencia se convierte en ficción.

La realidad poco me importa,
trato de hacer lo mismo pero sin ti
y es absurdo;
me estoy olvidando de cuestiones básicas
por soñar despierto,
hablar solo cuando nadie me escucha;
resiliencia repito como una última carta,
abstraerme por insufribles caminos directos al vacío,
maneras estúpidas de retratarte
esperando que la medianoche te devuelva de la ausencia,
y al fin, 
con el desdén de saber que sigues aquí,
sin explotar de júbilo o tirarme al piso para recrear una escenita,
estoy dispuesto a salir del escondite,
 bajo tus condiciones. 
No mencionaré otra cosa que te haga desaparecer,
solo será mirar lo que tus ojos alcanzan a descubrir
y sentir las emociones que agitan tu corazón,
me negaré a cualquier hipocresía,
los sentimientos fluirán sin impedimentos.

A veces palabras demás, destruyen,
y los impulsos solo conducen a ser crueles,
aunque el futuro no este escrito con certeza
será imposible no reconocerte tan perfecta como eres,
cuando la tarde me tome desprevenido
y vuelva setiembre
el sol, la felicidad, el campo agreste, 
sin retroceder un minuto
sin acatar razones oscurecidas.

HABITACIÓN SIN SALIDA

Entiendo todo lo que no tratas de decir y ese comportamiento impulsivo sin meditar en la paciencia que existe entre una actividad y otra, sin darte cuenta de las expresiones crueles y las demostraciones sutiles, cuando las veinticuatro horas se consuman con las justas y parecemos dos roedores en un laberinto sin salida, confrontando cada movimiento, buscando qué hacer sin aparentar ansiedad, con las manos que se esconden por no entorpecer, con los ojos aprisionados para no darse cuenta de las cosas que faltan, de los sentimientos efímeros, de los días felices que se empolvan en las fotografías entusiastas de los primeros años, de lo que sentimos y ya no, de lo que tenemos en común en esta habitación decorada con tanto esfuerzo y amor y que tiene un gran valor sentimental ahora que es temerario salir de casa, mantener una distancia vital con el mundo que nos rodea; con esto de encontrar a través de las paredes, recuerdos, imágenes intermitentes de una tarde cualquiera frente al océano, por el fresco primaveral de la campiña o en ese primer viaje de diálogos eternos, sombras dilatadas de dos seres incansables, andando por senderos que sin duda forman parte de nuestra historia juntos, solidarizándonos como siempre con esta condena solitaria que aguardamos en extramuros e intramuros y que algunos conocemos muy bien. 

ONE HEADLIGHT


El triángulo en perspectiva se minimiza, 
mi conciencia se torna omnipresente,
creo saber algo indefinido a través de lo que no puedo observar,
mil cosas en simultáneo interconectadas emplazando mi atención,
no sé si estoy despierto elucubrando qué hacer
o viviendo un sueño eterno de mi juventud.

Todos los momentos que intento existencia
son empañados sueños atemporales.
No puedo decaer o despejarme si así lo quisiera
el espejismo de esta ciudad es un viaje en retrospectiva
me enfrenta a esta arritmia que siento
por este pensar de raíces extendidas
circuitos sombríos que a veces resplandecen
en la distribución de la sangre. 
Es inevitable ceder al juego mental,
la fugacidad con que transcurren actividades y procesos
por muchedumbres extrañas dispuestas al mecanismo monótono,
aquellos que nunca más veré, 
aunque logren replicarse hasta la paranoia 
en una y otra secuencia onírica 
donde permanezco en todas mis facultades, 
como un golpe de viento 
de pronto desenfrenado por conseguir 
una instantánea en piso nulo
que se sienta como escapar por un túnel,
no dejarse absorber en el denso terror crónico
que succiona y debilita a brevedad
cada intento por sacudirse
del sosiego infiltrado, 
cuando la tarde se reduce a melancolía
y las sombras emanan desde los rincones.

Las expresiones me desconciertan,
sé que esto no existe más que en mis recuerdos
es una narración vertiginosa y a veces atenuada,
insistente a mostrarme detalles,
insignificancias impregnadas que nadie otorga importancia.

Quiero vivir y es de pronto el sueño más genuino 
no existe más que el exterior visto por un prisma,
subir con el índice 
bajar con ánimo decaído 
ceder a descansar como acto de presencia, 
convencerme que tengo fatiga,
transpiración gélida por nerviosismo. 
El clima me somete como a cualquiera
y alejarse del lugar y momento entrelazado como una cruz
es un acto disidente como muestra de virtud.

Cada momento recurrente a vivir
es un espectáculo sinóptico
encriptado de cifras y comportamientos suspicaces,
me dilucida a creer que todo no es más que imaginario
en una línea de algoritmos constantes.
Cada progreso de mi andadura
es un registro mortecino de sueños encadenados a sentimientos profundos...

miércoles, diciembre 30, 2020

METRONOM


El ritmo puede parecer inalterable,
uno es ninguno
y muchos pronto desaparecerán
a espacios dedicados al vicio anticuado;
el lugar se adormece con la desocupación,
gestos vulgares reemplazan a entusiastas siempre dispuestos a la cortesía,
los diálogos agonizan 
un tonto tropieza,
alguien se apresura a levantarlo con una mano 
y con la otra, le hurta un objeto sin la menor sospecha.
Es lo que somos con una venda como método de negación,
Dios se apaga,
y se gestionan intermediarios
que se hacen pasar por misioneros del juego.

La tranquilidad se hace tensa,
mientras arriba todo aparenta esfuerzo y hasta conmueve,
abajo, en el sistema real del más fuerte
oculta es la saturación que provoca asco,
hechos cuestionables normalizados
evidencia de doble personalidad
y precio por roles en el archivo secreto,
deseos inclasificables directos al vacío de la ley,
a costa de honorarios vitalicios 
y roedores sofisticados.

La innovación aplasta
y en medio de las confusiones rítmicas y los atropellos lingüísticos,
el artificio de la adoración 
evidencia desperfectos ante los inútiles asombrados.

Hablar bien es como insinuarse,
el producto es un entendimiento sin palabras:
Millones, maquinaria, patrocinadores…, 
polemizar nunca deja de ser rentable,
llevarte al extremo de la inquietud
encumbrarte al populismo,
comprometiendote a asentir,
inducirte a la rebeldía,
persuadir tu decepción,
dinamitar cuando no existen argumentos,
adormecerse con melodramas,
confinarte a conciliar censura,
alimentando gratis al monstruo,
y acabar, sustituible una vez más,
proletario sin darte cuenta
de las artimañas 
y el jaque-mate
al peón acorralado
por los mismos misioneros del juego.

No podrás reírte 
si antes,
las gotas de sudor no derritan tu cara;
la felicidad no llega servida en porcelana
antes abra que estremecerse
sabiendo que el ritmo jamás se altera
que uno es ninguno
y muchos, pronto, muy pronto,
desaparecerán.
Mañana en primera plana:
¡El país de sombras está en la anarquía!
Ciudadano convertido en zombi 
la historia se distorsiona con el paso de la ignorancia,
los rezagos de caudillos reformadores 
aún alucinan sumisión en masa,
la pólvora todavía es su gran invento,
su carreta ahora está digitalizada,
tienen una liebre enjuta dentro del sombrero empolvado
lista para horrorizarte 
y también,
para provocar tu indignación.

QUÉ SERÁ DE TÍ

Imaginarme cómo debes estar, devastada, con tu piel desbordada en esas cuatro paredes, con el rostro imperfecto del mediodía dado a la evidencia, consiguiendo dar unos pasos después de una dolorosa rehabilitación, tomando de aquí de allí algo que comer para saciar el ducto de palabras insensatas que oíste. Imaginarme cómo debes estar, esperando a que en tu ventana se pose el sol como por arte de magia, se renueve el sudor de tu nariz, de tus pómulos y se desintegre el desayuno en partículas que atreviesen tu vientre. 
Estarás bebiendo café y comprando comida chatarra asumiendo que estas volviéndote loca, en el abandono que debes estar postrada, lo siento, un rincón para debilitarse y perder el aliento, frustrarse en el desquicio absoluto de las últimas ilusiones, ¡por Dios!, cómo debes estar, resignada, respirando en medio de una vida que no tiene más sentido, intentando ahogarte con excesos y elementos contundentes alrededor, como acercándose más a tus manos que tiemblan y tu cuerpo transpirando frío. Yo aquí sin saber algo siquiera de tu paradero una vez más, sin embargo las últimas horas alguien timbro a mi teléfono, no lo oí o quizá no tuve ni la más mínima de intención de saber y de contestar, ¿para qué lo haría?, volver nuevamente al dilema, ir en contra de lo que siento ahora, sería la mayor estupidez, no necesito fingir, intentar sin voluntad algo que se arruinó por sí mismo, como el orden correlativo de hechos inevitables. 
Después de la estocada final no me resta más que auto culparme, enfrentar la verdad de haberme convertido en el peor hombre sobre la tierra, abra que decirlo así, lo otro es cobardía, lo mejor siempre es admitir aunque nunca se me pasará por la mente, como medida desesperada, gritar auxilio sin tener el último suspiro de dignidad, más por alguien como yo, una mierda en el sentido absoluto de esa palabra, buscar auxilio imposible, si lo haces es porque necesitas salvarte únicamente del olvido y la indiferencia a la mañana siguiente.
Lo entiendo todo al detalle, jamás volveré a ser iluso.
Imaginarme cómo debes estar, acongojada o tal vez al fin sin sentimientos y negándote a cualquier afecto, el mío como cualquiera. Cómo estarás, si me diste migajas y me golpeabas en el alma, te burlaste cuando no había mi rostro junto al tuyo y pisoteabas cada palabra que te mencioné, cada demostración de mi amor, no sabías cómo me costaba llegar a tus citas que eran como un ultimátum, acomodarme a tus horarios absurdos, lo hacía porque mi oxigeno era tu nombre y las expectativas de soñar un momento a tu lado me hacían muy feliz. La vida que me tocó ya era un enorme muro gris. Cómo debes estar, arrinconada por tus propios miedos, tus desconfianzas ridículas a un paso de la locura y con tus llamadas secretas como terminales en la clínica mortal. Cómo debes estar, ojala que aun estés a salvo de ti misma y meditando en las pérdidas, haciendo un esfuerzo mental por determinar en retrospectiva qué fue lo que hiciste mal, dejar la puerta abierta sin intenciones nobles. Cómo debes estar, cabizbaja o como una mujer que entretiene más de la cuenta, con nombre propio, tomando de aquí y de allá, un hombro, un abrigo, un lugar para descansar, luces bajas, anonimato, dejarse a las propuestas, pura conveniencia, ¡culpable carajo! y sin cargo de conciencia, feliz cuando nadie te ve, satisfecha cuando nadie lo nota. Cómo debes estar, en tu casa descansando de tanto mentir, de engaños intencionales y con las máscaras que utilizaste para cada ocasión, tiradas en el suelo, en el baño en tu maldita ventana.
En la calle nadie podía reconocerte, si eras feliz una mañana, yo nunca lo sabía, fingías cualquier reacción a la mínima oportunidad, lloraste fuera de mi hombro y reíste cuando había que soltar las manos. Besarte tantos meses sin obtener respuesta, me dejaba inerme, hecho de alegorías. Solo querías huir pronto, como si tuviera que ir tras tuyo, jugar a atraparte en medio de la vorágine de personas y situaciones incómodas, ocultando el rostro, las manos, el cabello, la mirada, tu cuerpo entero en el anonimato que te hacia libre y controversial. 
Cómo estarás, agitada de tanto correr y de llamar insistentemente porque simplemente se te antojaba tener alguien al lado, sin mencionar palabra, sin expresiones de placer o disgusto. Cómo debes estar, llorando incesantemente con tu puño en el pecho y las pastillas oportunas cerca a tu velador. 
No sé de esta certeza al imaginarte devastada, creo más bien en un nuevo chantaje interpretado para que te amen de cerca, pendientes las veinticuatro horas.
Trate de comprenderte, se hizo mi especialidad contigo, pero ha sido muy tarde para quedarme sosegado y tú me digas que sí. 
Ahora que el mundo para mí es otro, tú, mi belleza singular, serás una mujer ¿afligida o feliz?, indefinida como siempre o aspirante a la sinceridad cuando todo anda muy quieto, sin sobresaltos y las cosas están bajo control como tú muy bien lo deseas, quizá traslucida por el desamor y aliviada más tarde con lágrimas negras para que rueden visibles, notorias, y socaven la impresión de dolor en el rostro. 
Cómo estarás cuando el día se convierta en noche y tú ya no seas ideal, ¿seguirás todavía de pie, erguida?, esperando por la iniciativa de alguien o desmayada en el piso con el celular hecho trizas, sin línea de escape, destruido por ti, los perros ladrando por tu arrebato o aliviada con la llamada de algún ingenuo que todavía cree o no se enteró que tienes un nombre bajo la manga, el que sabe dónde y cómo encontrarte, te levanta, vive entre tus sábanas y vivirá cuanto sea necesario fingir que ese de tu misma naturaleza que nunca se fue y que adoras y al cual engañas del mismo modo, a pesar de todo, te ama, con el índice de mentiras y el papel melodramático que sueles representar muy bien. 
Podré dar fe de tu enorme capacidad para ilusionar, utilizar imbéciles como un plan ya premeditado y, finalmente hacerte sentir un ser vacío, un sujeto patético que siempre será la segunda opción.

martes, diciembre 29, 2020

Interlude: Right Now

No hay medida para trazar en paralelo
pensamientos a la velocidad de la luz
reflexiones como el desplazamiento continental,
las acciones son una necesidad inmediata;
pensar un momento después 
desintegra el centro del universo.
La inmediatez logra el absoluto
como el medicamento que alivia y pospone.
En seguida
a nadie le importará hacerse preguntas,
el tiempo en forma de abanico
responderá desde un tubo de ensayo, 
explicaciones infiltradas,
argumentos inválidos convertidos a coherentes,
retroalimentación con nuevos sentidos 
renovada lógica,
enumeración para el caos
y variables inadvertidas rehaciendo lo inservible.

PUNTO EQUIDISTANTE


Cuando la competencia rueda como diversión,
no tengo actitud para demostrar
solo carta blanca
 y condescendencia.

Mi diagnóstico es un defecto empático
del cual me resisto a proyectar,
una historia renuente, 
poco útil si se trata de ser infalible
y que me tiene doblado en circunstancias 
propensas al encadenamiento de torpezas;
cuando ansioso
soy el punto equidistante
de manías pusilánimes 
que relucen frivolidades típicas
a la hora de respirar en el mismo espacio,
con puntos de vista en minúsculas,
formas redondeadas 
imposiciones sutiles
y mentiras absurdas,
para entender cosas y aceptar nimiedades.

Haciéndome blando
deletreo, pausa y acomodo lógica,
la idea plástica es capturar
oídos de desconocidos
bajo un narcótico de detalles,
símbolos inquisitivos, 
atribuyendo un valor sin fondo
viniendo de lo más alto,
emergiendo desde la incógnita,
tanto del que nadie pueda levantarse.
Solo me dejo llevar
y voy llevando 
hasta que el discernir vulnere cualquier materia
y las risas se convierten en burla,
de la masa,
y el elogio sea la primera reacción individual,
como un gran golpe en ambas facciones
que haga conmocionarse 
y también ocasione retornar a sus trece.


FREEDOM


Recordaré como efecto placebo
el alivio de sentirme libre,
con posibilidad de ir y de venir
de llorar, de gritar,
un hecho absurdo 
una decisión impulsiva
a varios kilómetros del afecto y del rencor,
con esta visibilidad traspasando cualquier barrera,
tenderme a la aventura bajo el sol
sin escondites en el tumulto de hombres
en el anonimato de ser uno más sin identidad,
cuando el cuerpo ha dejado de padecer arrebato,
cuando al fin asiente sobre mis pasos de ayer
y trasgreda el resultado acústico
de un día multiplicado por cientos,
de la misma manera que nunca lo pude pensar
de la misma forma que jamás alguien lo pudo contener,
explicándose por momentos,
el por qué 
si se supone razonable fuera de la burbuja cotidiana
cuando la ciudad duerme
y la vorágine luce suspendida como un motor apagado.
Dejaré para siempre extender una bienvenida
levantar la mano como señal de confinamiento,
negarme a ser el imbécil que arrastra también
la mentada hipocresía de diálogos y censuras
de hacer y deshacer 
para decaer tan fácil
desanimarme muy pronto,
golpear mi cabeza
y aceptar que todo lo desconoceré al instante,
cuando mis ojos apenas se abran
y sea esto lo único real,
la vida en estado perpetuo al trabajo,
el resto, 
ilusiones de dimitir,
tomar distancia en una habitación de pánico,
perder las razones en tentativas,
en la circunstancia última para cambiar aún con los años
todavía intoxicado de monotonía 
entre las luces bajas,
sobre el asfalto endurecido con mugre,
donde siquiera es posible deletrear unas palabras, 
sin detenerse para acumular aire
e ir sin meditar en las consecuencias 
por aquí, por allá,
mandando todo al carajo
así las sensaciones de angustia comiencen a contar,
como el dolor de haber sido objeto,
la sensación de cometer un crimen,
de padecer abandono a la intemperie,
y la pérdida irreparable 
de esa indistinta forma de vivir,
implícita en el acta 
de nacido vivo.