miércoles, agosto 28, 2013

TRÍPTICO DE BIENVENIDA


TRÍPTICO DE BIENVENIDA
CUANDO LA NOCHE PARECÍA TREPIDAR

***Cinética del Claroscuro***

Te aclama la naturaleza,
¿Por qué, quién eres?
Te reclama la naturaleza,
porque significarás alguien,
alguien esperando ese significado de ti.

El mundo se encoge en este momento,
se encoge para ti;
porque nada está perdido
porque si levanto la voz como los terrales,
y soy el agitador absurdo de nacimiento
 despertaré de un sobresalto
 a los encargados de dominar el sentido del hombre.

Nada se acaba,
todo retorna,
vuelve al principio,
y termina en la noche,
en la oscuridad absoluta
cuando sientes vació y aparece una luz sobrenatural.

SANGRE DE INMORTALIDAD (LA V DIMENSIÓN DEL CÁLIZ)


Una mano sangrienta, brota de una copa dorada. 
De cada dedo germina un santo persignándose a la primera luz. Animales silvestres beben de la copa la vitalidad, para ser inmortales en su condición. La devoción del ritual es fiel al hombre extinguido, a las cualidades domesticas que se abren paso en el campo maestro de la Trinidad.
Canto de los cielos, una nueva gloria engrandece la pacificación desde el núcleo hasta las estrellas. Pedro, el pupilo sesgado por la mano, brinda esperanza con retoños angelicales suspendidos en toda la gloria que sigue utilizando al mundo como su purgatorio. La sangre fluye como maná, es la mano de Cristo, del Cristo Salvador, que ha muerto por nosotros y nos da el cáliz de la esencia inmortal, cuando la escritura finalmente termine por cumplirse.
Cantos, cantos, un paraíso bello, un amanecer sin lamentos. Estamos guarnecidos por la ley divina en una dimensión de oro y prosperidad. Tierra nueva, sangre inmortal, hijos mansos como los nombrados por Ezequiel, en el claustro esperando por todos, los que vuelan lejanos y los que están tan cerca como almas inocentes sin mácula.

EL ILUSIONISTA SIN TALENTO


Llevo el celular, de la habitación al baño, del baño a la azotea, de la azotea a la cocina, de la cocina a la lavandería, de la lavandería al jardín, del jardín al garaje, del garaje al zaguán, del zaguán nuevamente a la habitación; como si esta manía se convirtiera por necesidad en un círculo vicioso. Lo agarro con mucha fuerza, como si me colgara de la última oportunidad que tengo de seguir ligado a esa ilusión que ha perdido todo sentido.
Es sábado como si fuera viernes y nadie se acuerda de mí, ni por error, salvo las operadoras que no desmayan en ofrecerme sus servicios con su voz coloquial que con mucho pesar termino rechazando, sin embargo yo insisto en hacerme creer que los contratiempos siempre terminan ocurriendo especialmente en estos días, sobre todo pasada la tarde, cuando el ambiente se torna estupendo para pasarla bien. Pero es un engaño que me tiene entretenido, no quiero pensar lo peor, y lo peor es para mí reconocer que no importo más que una simple compañía, que debo aguardar encerrado cuando todos son felices divirtiéndose, mientras las horas me desmoronan en una soledad a ultranza. Que puedo hacer más que intentarlo yo, perder la dignidad una vez más, insistir a ojos cerrados para encontrar las puertas que no se abren por nada, que otras se cierran al instante y que se acaban todas las posibilidades conforme los días me convierten de pies a cabeza, en un ser cada vez más deprimente y patético.
Me levanto creyendo lo contrario, porque necesito seguir viviendo al menos de la rutina, de lo ordinario pero vanidoso que me resulta aparecer inmutable y mostrarme inexpresivo frente a los demás. Pero no soy duro, soy dúctil, pusilánime, y mis píldoras contra la nostalgia son los ritmos frenéticos que hablan de muchas estupideces. Es cierto, quiero perder el sentido y me defraudo en cuestiones prejuiciosas que se oponen a cualquier ética, como avergonzar al que ignora, maldecir al indigente, despreciar a los agitadores populares, satanizar a quien no piensa como yo en este estado de desgracia.

Cuando esto sucede, la vida pasa delante de mí en un sucesivo atropello de extravagancias, gestos, vulgaridades, imprudencias, ridiculeces, torpezas, accidentes, discusiones, bataholas y desgarbada comedia produciendo miserias que siempre estoy dispuesto a padecer alrededor. Convivo y me maltrato con la amargura de ser insignificante para reír, responder, confesar, corresponder educado y mandar al diablo, a todos los que hacen más asfixiante mi vida por ese ángulo del tiempo en que respiro por un agujero, y bebo gotas de quien se acuerda de mí con un acertijo, que dice en código amical: «¿Puedes hacerme un favor?», «gracias amiguito, te ‘pasaste’…», «te llamo para salir…». Sí, es cierto, para salir y seguir esperando esa promesa que jamás se ha cumplido. Porque sin quererlo, soy el perfecto tonto útil, que pone el hombro a las chicas que lloran las peleas con sus novios, el que malgasta su dinero en invitaciones hasta quedar en la  bancarrota, el que todavía cree en los mensajes con poesía y las dedicaciones con detalles que no hagan más que insinuar, cuando lo único que logro, es acomodar la mesa para otro, y quedarme como el sustituto que sigue esperando la llamada que jamás llegará, el día y la hora en que también deseo salir por ahí, disfrutar del fin de semana y querer, aunque no tenga ese talento.

LA JAURÍA DE TODOS LOS SUEÑOS


Es extraño, la noche anterior soñé que una jauría me cerraba el paso antes de llegar a casa, aullaban quebrantando el sosiego y su ladrido era tan voraz, que me encogí como un niño y me quede inmóvil esperando el peor desenlace.

Al día siguiente, cuando llegaba del trabajo, una jauría dispersa a ambos lados de la pista, parecía desafiante a la mínima instigación; algunos de ellos jaloneaban desperdicios de carne descompuesta con la bravura que sólo recuerdo haberla visto, en esos canes rabiosos que deambulan jadeando cerca al basural, en medio de un sol abrasador.

He podido pasar, como siempre cabizbajo, sumiso, atento en todo el radio de mi sombra, sobrellevando la tensión acumulada de muchos traumas.

Hoy en la tarde, cuando me descubrí el rostro humedecido por tanto temer entre mis temores, estaba sentado en uno de los escalones que sube hasta mi habitación, sufriendo porque nadie escuchaba mis lamentos y porque la soledad de la casa, era tan tormentosa como aquellos ladridos que me perseguían por todo el arenal posterior a la chacra, antes de llegar a ese lugar donde mi padre me esperaba y conservaba imperturbable su fe en mí, socavando sus inagotables esfuerzos por salir al frente de las dificultades y las maldiciones, exponiéndose debajo del gigantesco sol que arde, jugando a vivir o morir rodeado de jaurías que esperaban su precipitada caída desde el andamio.

No obstante, yo sin hacer presencia y él todavía esperando.

Al día siguiente todo ha sido tan normal y sin contratiempos, un sol sin efectos, las calles sin peligros —casi sin naturaleza—, y yo dándole un fuerte abrazo a mi padre.

martes, agosto 06, 2013

Interlude: FELICIDAD BAJO PALABRA


Que será de ti…, ya ni el sol del parque, ni el frió de junio arremolinado de hojarasca, ni tibio siquiera para presumir fingiendo. 
Todo se desvanece con el tiempo y la distancia. 
Se ha cumplido un año con sus efectos, en el anonimato más crudo.
Ver a la luna en su forma extasiada, me ha descubierto renovado.
Que será de ti…, ahora que puedo ver y sentir sin el menor cuidado a recordar.

viernes, agosto 02, 2013

FUNDAMENTOS DE UN HOMBRE MUERTO


Mi consciencia tiene epitafio, año 3K7QW, coincido con las pruebas de extinción en la era de doctrinas oscurantistas propagadas a nivel universal. Todos los métodos por sobrevivir cada cierto tiempo cedieron a una caducidad inmediata cuando el sol apenas relampagueaba entre huracanes adorados por indígenas atroces que deambulaban las ruinas del poco sentido común que todavía ornamentaba las bases atípicas de muros construidos para contrarrestar las epidemias de demencia sensacional a cargo de amnésicos que despilfarraron sin opiniones en contra, las evidencias más lúcidas en un periodo que no lo necesitaba, porque todo ya se había echado a perder, desde que los nuevos nacimientos producidos en la promiscuidad, abrieran la última llaga de la que se deshizo el hombre certero que todo lo intuía a pesar de la niebla grisácea corruptora de sus innumerables pensamientos buenos y malos, del mandato de sacrilegios y alegorías de bandada de bestias atropellando como una avalancha desde el interior de la tierra, la industria del terrorismo y los vicios de drogadicción aprobados por audiencias públicas, cuando el pueblo parecía dominado al unísono por el enfermizo canon de las revoluciones ejemplares que salieron adelante, desmintiendo su propia ficción y alardeando en contra de sus propios defectos la utópica soberanía de un régimen criterioso para cada ámbito del sistema mortal.
Los hombres sin salir airosos, porque eso buscaban, seguían forjando simbología mítica en condiciones de abandono al futuro, de represión al intento de ir hacia adelante, cuando la geología se imponía como el enésimo imán de salvación para toda una raza hipotética que por círculos temporales siempre declinaba a saber con la vida expuesta en intenciones, como se lograba la estabilidad sin daños, imaginando, plasmando.
Pero la locura [sentido privilegiado] con los pies en la cúspide y las manos en el interior de los órganos, seguía en la misma metáfora de siglos horrorizados por muertes y muertos, sangre y putrefacción aumentando el espectáculo de desgracias infinitas que seguían sufriendo con la práctica del nuevo orden mundial (ya descalificado para toda civilización venidera) los fundamentos más convincentes que los hombres han rendido culto como proyección de un ritual en la mesa del vino y en el río estéril de la primera bendición. 

jueves, agosto 01, 2013

ENTRESOMBRAS (Again)

Este  lugar compuesto de misterio y calamidad, está lleno de sombras melancólicas,
este lugar soy yo
lleno de sombras habitándome la vida.
Somos la  moneda de dos caras idénticas,
ensimismado en sombras que me miran,
que nos vemos
que nos tememos
Y que a la vez nos reconfortamos en la gravedad de la interferencia.
¿Quién teme de quién?
¿O nadie teme de nadie?

El dolor  se sobrepone al misterio de la oscuridad
las sombras no saben dónde seguir amedrentando,
y yo no hallo donde iluminarme;
bajo y subo sin dejar de ver mis miedos
 que aún no están abolidos,
la azotea construida sobre las sombras que brotan en la noche de escándalo negro,
en la noche del silencio absoluto,
de la historia que anduvo bajo mis pies sepultados en el concreto.

Este lugar está lleno de sombras
este lugar proviene de mi
mis miedos son este lugar,
este lugar produce raíces del terror,
pero yo soy adulto a imagen y semejanza de ese miedo,
soy el miedo y las sombras,
no temo ni me temen
en la pared bien puedo estar grabado
por lo que soy dentro de este cuerpo entresombras. 

martes, julio 23, 2013

Iluminaciones: PARQUE EN EL AGUA


Es cierto que todo parece comprometido en una atmósfera, y es inevitable creer que las cosas se acabarán después de encontrar las satisfacciones que al final no nos hacen tanto bien.
Es preferible reír y seguir adelante, a quedarse como cualquier otro que adolece de cuestiones simples, que el dinero le puede solucionar.

Puedo percibir las emociones como el movimiento del agua, bajando y subiendo, alterando sin quitar o aumentar su contenido diáfano.

Me convierto en un ilusionista enmarañado de documentos florales y espejismos de vida emergiendo.

Nada mejor que dejar a los pensamientos filtrarse en la ventura de espléndidos paisajes.

Hay retribuciones discretas que son como algunos lo dicen, un síntoma deslumbrante bajo el sol.

Mi forma de romper esquemas es presumir también de libertad a donde quiera, enunciar con reflexiones la amplitud de conocimientos al aire libre. Quizá aún no pueda deshacerme de las emociones o el regocijo de estar nutrido de naturaleza, sin embargo, es por eso que las palabras simplemente tienden a anularse en la generosidad de los circuitos nativos.

Descripción:
Las hojas de un árbol, que aprecio mucho por su verde tropical, me protegen de una probable tormenta, pero al mismo tiempo me posicionan elucubrando una estratagema que trataré de retratar para abrir testimonios esquivos cuando tenemos que irnos.

La compañía:
Pensaba en la noche anterior, o en la madrugada que me dejo sin aliento.
Escribirlo con palabras reales, sería comprometerme con fuego si alguien las leyese. Trato de recordar todo y hasta este punto, donde estoy ahora, 3:46 de cualquier día, mis sentimientos no han cambiado.

Y qué ejemplo nos satisface más que ninguno, las ventajas de ser invisible; esas ventajas que nadie incluso puede darse cuenta. Si tuviera razón, no me hubiera ofrecido la cultura como el fruto que se debe recoger.

Si la intimidad me golpea como casi siempre lo ha hecho, cómo escapar de eso, si los vínculos siguen entrelazándose.

Mi corazón sigue pendiente,
las palabras que se cruzan,
los peces que salieron al aire para morir,
las ventajas de ser invisible
y no tener de alguien el recuerdo;
que nadie lo tenga
que te olviden y te ignoren,
muy pronto y desmedido,
gritando en la calle
¡Pero sí lo recuerdas!

Es la situación que te sosiega cuando deseas libertad entre la hierba. Cuando te abandonaste para vivir en el quehacer cotidiano, y dejaste que la gente te mire muy breve hasta disimular que eras un mecanismo inorgánico que se convertía en humo.

La piedra choca con el aire, 
y el agua en reposo me vuelve a mostrar el paraíso.


lunes, julio 22, 2013

REVOLUCIÓN CENTINELA


Medianoche del martes y madrugada del miércoles, como cualquiera, no tengo deseos de recostarme y dormir, (quizá porque arrastro la maldición de Raimondi y la Cruz), en ceder sin oponer resistencia a que las horas sigan trascurriendo en intervalos insondables, mientras la profundidad de todos los recuerdos condensados se alternan en una sucesión aleatoria que me deja caer cuando apenas sobresalgo airoso en la calidez acústica, y me deja vivir libre al corriente de excesos fortuitos que disminuyen la fluidez sistemática que intenta componerme entre abruptos y traspiés a ciegas, alrededor de quebrantos y anhelos interrumpidos por síntomas de traspiración resecados de inmediato con la carga de melancolía impregnada en cada artificio y solución metódica de expresión. Me alivio creyendo en las intenciones de mi corazón sincero imponiéndose y el raciocinio agazapado contra los anhelos de brío ordinario formando el diagrama común del ambiente cómodo para neutralizar las formas y resignar las causas. Me aborrece asimilar ese futuro que no es para mí, cuando la sintonía se proyecta desde afuera e intenta obnubilar. Cierro los ojos y los abro para descubrir los errores y los aciertos contrastados en la plataforma irreal que siento cuando respiro sin dificultades, cuando el alma obstruida desde la visión, decrece del núcleo mismo de todas las antologías parentales, representadas en el relieve áspero de manos fatigadas que se revelan emotivas de orgullo y albedrío a la luz de una luna convertida de pronto en la constante evolutiva [del equinoccio] agitado por temporales paralelos a la duración de alucinaciones volubles que me inducen a tiritar sin moverme, esperando algo más del cosmos, a que ruede en espirales de fórmulas y acertijos esclarecedores, que estalle en mil colores desde la oscuridad negativa que no tiene astros; sin embargo espero mucho más, cuando el clima se hace muy adverso y la ignorancia aplasta la convivencia de miserias y podredumbre. Nadie puede ver [como el centinela] esa conglomeración que aparta arriba de abajo, se borran todas las evidencias, un nuevo aullido, un accidente a lo lejos cuando los relámpagos extienden en vertical su exotismo en rayos equis que parten la superficie y atormentan a esa civilización plana que no logra rehacerse del unísono popular en descanso, de la sugestión en cada periodo de inercia.

Bajar los brazos en estas condiciones, ceder sin carácter por el atropello de fenómenos que nos reducen a reponernos en un contexto experimental, con las facultades que gotean sin sobresalto en este tiempo absurdo sin pausa, sin fundamento crónico para descubrir desde las minucias, el ángulo de las combinaciones, donde termina la capacidad que nos limita a continuar más adelante, porque no lo entendemos, y se abra una renovada ciencia del conocimiento entre tanta falacia y quimera.

martes, julio 16, 2013

Interlude: ANÓNIMO


Hasta ayer fue el mito dogmático de la última salida del Hombre,
hasta ayer;
hoy todo cambio.
Se acabó la última divinidad expectante del retroceso al pasado;
hoy todo se terminó de poner frío.

sábado, julio 13, 2013

SÍNDROME (La Casa de los Sueños)


*Pessoa lee el Libro Negro en la incertidumbre. Ha llegado la Hora del Diablo, y el descenso a lo temible le muestra los seres que ya no son humanos.
*Cuantos círculos por la cicatriz de luz.
*Los fantasmas nunca descansan.


Se escucha un disparo, el aterrador estruendo de recuerdos que parecían tan remotos. Mutismo al instante en el barrio y el aguacero: de los escalones oscilan hombres como aves, voces tóxicas como sentencias prematuras. Observo mis pisadas que trajinan por el zaguán, se abren paso ante el charco negruzco, desprenden la trasparencia y retornan de una sombra en donde se ha postrado la muerte por todo el tiempo perpetuo. Escucho las lamentaciones de mi madre, contemplo a mis hermanos que se divierten en la habitación contigua y rememoro la iluminación pálida que me desentiende por un intervalo (ese tiempo nuestro cuando el semblante de hacia enfermo de precariedad). Nadie me dirige palabra alguna ni giran la vista para reconocerme. Pruebo gritarles pero es completamente inútil. Resuelvo salir huyendo inmediato de allí, no obstante en el patio, en la calle, y en la tierra de estructuras vacías a la intemperie, el cielo es un atisbo disuelto por el sol.
El mundo [del tamaño que puedo verlo] por cuanto estos hechos sórdidos, me recibe con un ambiente a tierra dúctil y húmeda, casi imaginaria cuando parpadeo hasta cerrar los ojos para ceder vencido y no despertar. 

jueves, julio 11, 2013

Interlude: OBSCURIDAD



Cuando termines caminando hacia la obscuridad* e ingreses en ese tumulto que acogerá tus sufrimientos [ocultos], podrás delirar sólo sin considerar las expresiones que se evidencien. Alrededor no habrá nada que pueda señalarte, más encontrarás una comodidad lúgubre ahondada en el descalabro siniestro que te hará rendir, orar por culto, recrudecer y quizá fundamentar las razones que está condición [de mortifixión] ha querido demostrarte en la derrota eminente. 

sábado, julio 06, 2013

ATROFISMOS XVII: ITINERARIO DEL DESAHOGO


+Ahora sin mentir he consolidado un drama del fiasco parecido al suicidio. ¿De cuánto me han servido tantas revelaciones otrora ensombrecidas?

+Nunca es suficiente. Ni el ímpetu en el frío gélido de la madrugada, ni la aplicación constante, ni la eficiencia laboral, ni el pragmatismo, ni la austeridad.

+Las explosiones de mi tiempo, son  explosiones de terror, que el cinismo sigue produciendo. La defensa del aliado y el antagónico es con bombas.

+Tiemblo en las tentaciones (sigo haciendo laberintos);los susurros me traducen escalofríos (vuelvo para decir la verdad y despojarme.

+Sigan dejando el criterio irrebatible a cargo del poder descompuesto. Un país dividido en una democracia inmadura de muchas cabezas seguirá ignorando cómo se resuelve con justicia.

+Las cosas que ensombrecen después de la vergüenza: Una afilada decoración lúgubre del maldito octavo día. Floración oscura, soledad y muchos enigmas.

+Cada día:
Imprudencia, caos, asimetría, contaminación, informalidad, mamarrachos, melancolía, violencia, batahola, tumulto, fealdad, hedor, ignorancia.

+Tuvo que ser más prolongado y apasionado. Lo que me perdí contigo.

+Se admiran del atino reaccionario. ¡Qué brillante es rebatir iniciativas! ¡Qué lúcidos argumentos al oponerse!, pero al crear y ser honestos, la iniciativa no llega, la calidad se destiñe, la voz se hace un nudo.

+Temor, absurdos, expresiones desviadas, imperfectos grotescos, palabrería, torpezas y abruptos inoportunos.
Cuanto contratiempo sin protagonismo.

+Por dentro se desmorona, por dentro la distancia, la ruptura. Por fuera la insignificancia de los síntomas mantiene apenas el vínculo básico.

+Lágrimas para los muertos. Cuantas acciones en desuso, cuantas cosas obsoletas, cuantos lugares que se han desprendido de lo mítico ahora que todo es visible.

+Los caminos se desdoblan y la mayoría sigue en el más evidente. Todo es posible por ese sendero. Está bien todo lo hecho, dicen. De pronto la anarquía.

+Empezar para decaer ante el monumento de todas las manos y las ideas de todos los venturosos.

+El proceso de invisibilidad continúa.

+Imprudencia, derrotismo. Imprudencia, amargura. Imprudencia, resignación. Imprudencia, mutismo. Imprudencia, insensible. Imprudencia.


viernes, julio 05, 2013

FILIGRANA Y HUMAREDA (Relato)


No quería que su muerte le acelere los padecimientos por desidia, y el anonimato de tamaña desgracia pase como un aviso anónimo a la colectividad.
En el último número de su revista, le hizo un homenaje al ser que tanto amó y al que tanto debe esta última faceta de su vida. Lo ha llorado sí, lo lloró, le sigue llorando a su modo, sin ánimo de quebranto, sólo con expresiones de un sentimiento mortecino, que se escucha para sí misma, con el singular vigor cuando dice y reclama a su querido colorao.
─Yo no tengo salida, tú ya te fuiste, y yo sigo encerrada entre todas tus creaciones.
En el último número, su rostro para ella ya desborda lo invalorable. Carmela, su amiga desde los quinceañeros, quien le guiñaba el ojo después de la picardía, no hace más que consolarla diciéndole que fue un estupendo hombre y amó a una grandiosa mujer. Que sin inmiscuirse en las cursilerías de los dos, sabía perfectamente los detalles coloquiales que se dedicaban, los pétalos en la baranda de la azotea, el reflejo encandilador en los ojos infinitos, las caricaturas del alma sin saber que el recorrido de la sed originaba sobresaltos exquisitos que invitan a compartir esa intimidad que prolonga la intensidad de cada sentido.  
Ahora es parte de una edición anterior. Lo reconoce ante un amigo que le preguntó por el colorao, y al que le aclara que se fue entregándolo todo, porque quería que ella siga con el negocio, elaborando junto a los especialistas de cada sección lo que haría falta, a pesar de seguir públicamente en este tiempo saturado de riesgos, abrumado de estupideces, silencio incoloro, y muchas espaldas. Por eso no se quedó atrás, le lloró es cierto, soportó su ausencia con telenovelas reales en cualquier cafetería, con boleros desde las 6 de la tarde hasta sucumbir en la jornada mortuoria de sueños y ronquidos prolongados, cada vez más eternos.  Se ha echado a fumar como envuelta en un incendio, porque su cabello lo tiene pintado de rojo y se irrita de súbito al primer caso descortés, aunque en el fondo murmure acentos dóciles y figuras tiernas. Sigue recurriendo a  quedarse en los bares para compartir sus penas con los amigos que aparecen al sonido de las copas, y hacer publicidad de la obra que dejó su esposo, de la empresa que tiene por encargo, porque también Arequipa le sigue inspirando como antes. Reconoce en el sillar lo que a la gente la hace sentir orgullosa. Nadie ha cambiado tanto, comenta a cualquiera siempre frívola, salvo su mal humor y esa figura garabateada de la que hace gala con el luto escuálido que le insinúa a un joven que se acerca para hablarle al oído, cuando ella de sorda no tiene nada, y permite ese aliento apelmazado junto a su rostro geriátrico. Pero nunca cruzó la línea, su colorao le había dado toda la libertad, como ella a él, y las cosas funcionaban a la perfección con ese arreglo.
No desea tener más recuerdos frescos, fuma, se enreda, fuma, pide permiso después del protocolo ridículo en desuso, se cuelga ese bolso que tiene chicles, golosinas que pudren y alivian, dinero como verdura descompuesta, y otros instrumentos de belleza cómica, paga, se va atolondrada en sus pasos enclenques, pero vuelve al instante y piensa en quien puede recibir su producto que ella lo estima como patrimonio cultural, aunque antes pide una bebida sublime que la desahogue de placer y mientras tanto suplante el whisky que tiene guardado en casa. Toma y vuelve a ser nostálgica mientras echa esa bocanada de humo que la mantiene lúcida.  

LA EDAD DE LAS TINIEBLAS


Desorden de los factores

Les digo buenos días a las tinieblas. A lo que ya se va le ruego tomar asiento en los salones más recónditos de la intemperie. Envío pésames a los recién nacidos y felicitaciones a los muertos. Arrojo fuego al agua. Lleno de nieve los campos de sal para que el lodo se abra paso contra nosotros. Escalo en vano el fondo de los mares. Desciendo sin querer a las más altas cumbres.
Doy armas al cordero y ofrezco asado de lobo a mis visitantes. Pugno por abolir la primavera y perpetuar el invierno. Ahuyento la calma y celebro la llegada de la tormenta. Escupo al pan y venero la hambruna. Injurio al colibrí y adulo a hienas y chacales.
Todo me sale al revés a pesar de mis buenas intenciones. La noche que me invade no sabe que es noche. La vida se me acaba sin entender de qué se trata. El mundo insiste en ser como es, no como yo quisiera. El desorden de los factores divide la multiplicación y suma una resta divisoria.

José Emilio Pacheco

martes, junio 25, 2013

DIATRIBA


Discutir sobre el cascarón residual

significará una tediosa reseña de argumentos intrínsecos
que no prosperarán en coincidencias irrefutables,
porque en el nivel de las conjeturas
nunca resulta ecuánime comentar lo que en esencia aparece,
perderemos criterios meticulosos por divagaciones imprecisas que,
parecerán persuadir hasta el ensordecimiento
por incontables razones singulares
que desde su certidumbre maniaca
estarán forzando a un discernir fortuito,
atestado de contemplar excepciones y paridades
cuando todos los significados valgan triviales rasgos
que terminen conformando
alguna prueba elocuente por encima de todas;
como la invención en el debate enfático hecho ya subjetivo,
cuando se da el pretexto del orgullo -por resolución personal-,
y cuando la impostación de la soberbia se impone al concluir la obra crítica,
como suele ocurrir con los articulistas.
Seguirán discurriendo autonomías superficiales
adyacente a los medios sofisticados de enunciados,
por lo que ninguno querrá ceder al convencimiento
de fijaciones exhaustivas de persuasión,
en el tornasolado proceso beneficioso con fines de lucro
en las ambigüedades sesgadas
provocadoras del estallido público calumnioso y de necedad
mientras una ausencia de piso se prolonga hacia todos.
Las oportunidades de acción que edifican la grandeza tangible
están esperando a que las discusiones acaben,
están esperando a que las minucias y anécdotas
no sean protagonistas
cuando se requiere urgente,
mano de obra y sensatez.
No se puede vivir a cuenta gotas
acomodándose en la diatriba,
seducido en el atropello demagogo
que sirve para escudarse del verdadero esfuerzo
y del verdadero talento.
No escapemos a las obligaciones de sacrificio y recorrido,
porque en la acumulación de frivolidades,
nos haremos profundamente convencidos de la crítica
como medio de supremacía.

miércoles, junio 19, 2013

ESCENARIO DE DIMENSIONES EXPERIMENTALES II


Escenario dío

Entonces el experimento se forzó, los cálculos anteriores hubieran podido ser centesimales pero la animación empírica luego de innumerables desordenes en las categorías asociables desbordo la paciencia y concluyó en la intervención material del flujo invisible. Cabe nombrar las tempestades irreales que vulneraban la incertidumbre de las pruebas, las tempestades reales que parecían humedecer el contexto físico, todo compulsivo, asociando al clímax del fenómeno ese temor que causaba la tempestad, más éste que no afectaba el flujo que se disponía a la intemperie. Fenómeno raro entonces, luego de intervenir y crear esa explosión magnética, la característica eléctrica con esa tempestad incesante jamás se vio intervenida, menos se inicio una explosión. 

Vale decir por estas curiosas reacciones que las materias intrusas en los flujos de los contextos interiores -asimilación de símbolos profundos- no fueron de una química nada parecida, el espacio que contiene el proceso diferente a objeto que lo interviene tiene que ser compatible en la circunstancia de la noción. El empirismo basado en la revelación de una memoria no puede acometer una compatibilidad implosiva, donde las reacciones se suceden y pasan a menudo por los canales inalámbricos que suelen ser no vistos cuando el miedo a las turbulencias aleja toda observación y cuando la situación no es una probabilidad constructiva sino una consecuencia  delirante de las corrientes alegóricas.

Fin de escenario dos.

ESCENARIO DE DIMENSIONES EXPERIMENTALES


Escenario  ena
 

Era en un tiempo clasificado donde la duración de la tierra en un día pertenecía a las anécdotas miserables de trayectos acostumbrados iniciados desde el origen ausente. No había sentido formal, solo la concatenación de las costumbres atribuidas en las historias que ya se habían hecho maduras por el correr de las generaciones de la misma corriente. No solo se adecuaba al estilo común, era algo más domestico o algo más alcanzable sin las dudas propuestas por otras inquietudes exóticas; en ese entonces misterios de distancia cuando la pluma ascendía y el mineral hacia vertientes singulares como el elemento equis diagramado bajo las tutelas de desenvueltas formas de las perspectiva.
La vida era otra porque ni el mismo ahora es igual, era otra en el ángulo de la conformación y de la interrelación de los procesos y de lo inorgánico. Esa constancia siempre evidenciaba claridad a pesar de las impertinencias del infortunio, como desorden el constructivismo permitía otra consecuencia, alternativa en fin con razones de estadística. Era cuestión de esperar por así decirlo, las palabras blandas y tan elegantes siempre sofisticando y haciendo comedia de la cruda realidad, nada era mejor que hacerlo sin ni siquiera advertir alguna probabilidad de diferencia con el habla que posteriormente llegase al formalismo.
De esta manera el patio se había vuelto el escenario de las turbulencias, el escalofrió, las conmociones, los experimentos inadvertidos. Los que miraban eran los que podían verlo sin sentir angustia y molestia alguna, los que abajo se entorpecían explorando hacia la atracción el secreto de algunos misterios de noches ambiguas y menciones de advertencia se encargaban de salvaguardar la independencia precaria en la aldea que los obligaba a una conformación social con medios inconclusos y patrones defectuosos, casi desmemoriados, consintiendo silvestremente en las buenas intenciones dotadas por voluntades alimentadas  en diferentes estados de registros anteriores. Como si todo fuera flujo en niveles desacertados, había fuerzas en simultáneo que se propagaban en interacciones invisibles cuando la normalidad perpetuaba una secuencia nostálgica y cuando las turbulencias alejaban cualquier presencia de sus demostraciones físicas. En las ideas como era típico la metafísica en convivencia era una cuestión que gustaba por ser de categoría de redundancias absolutas solo de tendencia abstracta hacia la adquisición, como las comuniones oníricas y el estado insomne del conocimiento.   

Fin de escenario uno.

viernes, junio 07, 2013

AUSENCIA DE VIDA


¿Y dónde se encuentran todos?

El centralismo en el encantamiento urbano está atomizando la carga esencial sobre el mismo eje cotidiano reiterado en millones de flujos que se articulan.
Las grandes novedades que buscamos son anécdota transitoria. Esa historia no cuenta, es un paso enseguida hacia la insensibilidad de no tomar en consideración las páginas que piden auxilio, las personas separadas por un desconocimiento irracional, las historias corrientes que marcan el sustrato de la experiencia cuando los objetos se deterioran como la voluntad erosionada por afluencias etéreas.
Las hojas siguen redactándose solas por el impulso mecánico de esa desidia que se prolonga en simultaneo, como esos muchos que se han olvidado de vivir, y que encaminan su desperdicio mediante espejismos improductivos, donde el tiempo no figura como una pieza de advertencia, sino está encubierto, porque sin darse cuenta, mañana, en pleno clima incierto del devenir, posiblemente sea muy tarde para entender, que nos hemos consumido en la metafísica multitudinaria del siglo XXI.


El párrafo gótico lo rememora de la forma que sigue en ésta secuencia:

Fíjate como el viento fluctúa en ese pequeño bosque de eucaliptos,
es evidente que insinúa las cavidades para un escondite,
pero no hay nadie para adentrarse.
Por eso lo he intentado varias veces
traspasando las aventuras de los años de inocencia
mientras los arboles envejecían
y la hierba se hacía dócil hasta desentrañar
el horror de solapados deseos malditos de reivindicación
porque la ausencia me dejó extraviado en medio de esa vida.